
Traducido por OuterSpace
«…science fiction double feature…»
Los ojos de Bill están echando chispas y sus mejillas siguen cargadas con un color rojo cuando entran todos juntos al elevador. Hay una bolsa de papel alta y amplia colgando de su mano, estampada con logos de moda, y su pierna se presiona cálidamente contra la de Tom, mientras su mano se suspendía cerca del trasero de Tom; casi es demasiado, dado a que están siendo emparedados entre dos guardaespaldas grandes, pero Tom no está en lugar para quejarse. Su cuerpo entero está vibrando, siendo atravesado con un zumbido como el que no ha sentido en un buen tiempo, tal vez no lo ha sentido desde su adolescencia. Está tan duro y excitado por Bill, que ni siquiera puede soportarlo, y ha estado así por horas. Lo desea tanto. Está sorprendido de haber podido formular respuestas coherentes con un micrófono incrustándosele en su cara, y daba gracias a dios por los pantalones holgados, sin importar si estaban a la moda o no.
Mierda, necesitaba llegar a la habitación.
—Buenas noches, gracias —le dice Bill a los guardaespaldas, mientras Tom tiembla a su lado, sus dedos golpetean contra su pierna, formando un tatuaje sin sentido, como algún tipo de código morse para: “váyanse a la mierda, idiotas, Tom va a tener sexo”.
—¿Tom, quieres entrar a tomar algo? ¿Para hablar de los shows?
Tom lame sus labios, intentando respirar regularmente al dar un asentimiento en respuesta. Ni siquiera puede confiar en su voz. Bill está intentando no sonreírle ampliamente mientras mete su tarjeta de acceso en la puerta. Como si hubiera duda alguna de que terminarían en la misma habitación. En la mente de Tom, Bill está haciendo ese pavoneo triunfante una y otra vez, ejecutando ese movimiento de caderas final al terminar la pasarela, reprimiendo ese tímido mordisqueo de labios mientras evalúa a todo el público que aplaude y jadea por él.
Incluso Tom… especialmente Tom.
Tan pronto como la puerta se cierra detrás de él, Tom se abalanza sobre su gemelo; tomándolo con sus dos brazos. Bill está caliente y huele bien; hace un ruido entusiasmado, tirando su bolso a su lado y retorciéndose en los brazos de Tom. Sus bocas se conectan con fuerza, y los dientes de Bill se incrustan en su labio al dispararse contra la pared.
—Te deseo —dice Tom, y está bastante seguro de que es la única frase coherente que puede hacer por ahora. Ha estado deseándolo desde que vio a su hermano meterse en aquellos pantalones lo suficientemente apretados para ponerlo todo a la vista.
Todo lo que la otra gente quería, pero que sólo Tom podía tener.
Acaricia a Bill toscamente por encima de sus relucientes pantalones adornados con plata, trazando la forma del bulto debajo de la palma de su mano, y Bill lo empuja contra la pared con más fuerza. Bill hace un sonido bajo y necesitado contra la boca de Tom; su lengua se desliza firmemente contra la de su hermano, y ambos se frotan algunas veces el uno contra el otro en un arranque excesivo de lujuria pura. Tom gruñe e intenta quitar el cinturón de Bill con torpeza, más que agradecido de que Bill hubiese tenido la visión o quizá la compasión de no ponerse hebilla ese día.
—Quiero que me lo chupes —dice Bill contra la esquina de su boca, besándolo ahí y lamiendo su labio inferior. Muerde el labio y se aleja, dejando que se zafara de entre sus dientes antes de lamerlo con caricias reconfortantes.
Las caderas de Tom se sacuden y empuja su doliente miembro contra la entrepierna de Bill.
—Sí, sí, por favor —dice sin aliento, porque de entre todas las sucias imágenes que atacaban su mente en ese día, estar arrodillado mientras Bill estaba en la pasarela era una fantasía placentera que lo ponía tan duro que había requerido tres vasos de vino para ponerle freno a su intensa erección.
Baja el cierre mientras Bill le da un último beso, pura lengua y aliento caliente. Sus ojos se ven oscuros y seductores debajo de sus parpados caídos. Entonces Bill empuja sus hombros y Tom baja, poniéndose de rodillas, estando apenas a tres pasos de la entrada mientras saca el pene rojo carmesí de Bill de sus bóxers negros y se lo lleva directo a la boca.
Tom cierra los ojos y se mete el miembro de Bill tan adentro como puede, chupándolo hasta el fondo de su garganta e intentando tragar en torno a la cabeza que está pintando la parte de atrás de su lengua con pre-semen pegajoso y amargo. Gruñe cuando Bill agarra su cabeza, quitándole su gorro y aventándolo a quién sabe dónde, corriendo su bandana hasta sus hombros y trazando sus uñas bruscamente entre sus trenzas. Bill las agarra y mueve sus caderas, metiendo y sacando su pene de la boca de Tom. Respirando con dificultad por su nariz, Tom se deja. Se planta en la alfombra, y la mezclilla quema sus rodillas al mecerse de adelante hacia atrás mientras Bill penetra su boca.
Haciendo sonidos hambrientos y necesitados en torno al pene de Bill, Tom traga y hace vibrar su garganta, disfrutando del débil “oh, dios” pronunciado desde algún lugar arriba de él. Ama chupárselo a Bill, especialmente en noches como esta, cuando ambos están excitados y todo el mundo quiere un pedazo del Kaulitz menor.
Y Tom es el único que lo obtiene.
—Mmm, mmm —Tom gime alrededor del miembro de Bill; no tenía suficiente. Sin embargo, Bill empieza a retirarse, sacando su miembro de la boca ávida de Tom. Tom permanece arrodillado ahí, boqueando, parpadeando y meciéndose un poco todavía mientras intenta recuperar su aliento y tragar la saliva que se recolectaba en su boca.
Ni siquiera se sobresalta cuando Bill lo golpea, abofeteándolo en la mejilla con la longitud de su pene. Sólo mantiene su boca abierta cuando Bill frota la punta sobre su labio inferior; cierra los labios, intentando atraparlo.
—Dime que lo quieres —dice Bill, respirando con dificultad.
—Lo quiero —dice Tom inmediatamente, mientras la punta caliente y húmeda del pene de Bill se impulsa contra su labio inferior.
—Dime que lo necesitas, dime que estás excitado —demanda Bill, alejando su pene y chocándolo húmedamente contra la otra mejilla de Tom.
Tom está durísimo, ya chorreando dentro de sus bóxers, e incluso tiene que bajar una mano y ajustarse.
—Lo quiero, mierda. Necesito que lo pongas en mi boca —dice, separando los labios un poco más y pasando su lengua por su labio superior—. Estoy jodidamente excitado por ti, Bill.
La sonrisa retorcida de Bill ilumina todo su rostro. Empuja su miembro dentro de la boca de Tom y toma ambos lados de su cabeza, forzando a Tom a chuparlo hasta el fondo, o arriesgarse a ahogarse.
Lágrimas escocen de las esquinas de sus ojos, pero le encanta; el miembro de Bill es grueso adentro su boca, llenándolo tanto que tiene que abrir su garganta en torno a él. Tiene que inclinarse hacia atrás, pero se agarra de los muslos superiores de Bill, en la unión en donde sus piernas infinitas se encuentran con su cadera; y hace sonidos indefensos cuando Bill empieza a penetrar su cavidad bucal nuevamente. Hay saliva acumulándose en su boca, y hace otro sonido, torciendo su lengua tanto como puede para esparcir saliva en la longitud del pene de Bill, mientras éste entra y sale de su boca.
—¿Te gusta eso? —pregunta Bill, respirando más fuertemente; sus dos pulgares acarician los pómulos de Tom cuando baja la vista para verlo, encontrándose con su mirada.
Tom ni siquiera puede asentir, apenas y puede responder con un “mmm”, pero Bill sabe la respuesta y sus ojos brillan con algo como triunfo. A Tom no le gusta, le encanta; y pasa su lengua contra la parte inferior del miembro de Bill, aferrándose con fuerza de los pantalones relucientes de su gemelo mientras disfruta de la lenta y ardiente presión que Bill hace una y otra vez contra el fondo de su garganta.
—¿Qué más te gusta? —murmura Bill, deteniéndose y descansando la cabeza de su pene en los labios de Bill.
Tom lo lame, probando el primer indicio de la descarga de Bill. Levanta una mano para frotarlo, medio esperando a que Bill le haga retirar la mano, pero Bill está empezando a quitarse los pantalones.
—Me gusta tu trasero —dice Tom roncamente, su voz quedó áspera después de la mamada—. No podía dejar de mirarte en la pasarela con ese cierre en la parte de atrás; mierda, quería bajártelo con mis dientes. Y cuando ese hermano Caten puso su mano en tu trasero…
Levanta el miembro de Bill cerca de su boca y la abre para tomar la punta entre sus labios nuevamente.
—Eres tan territorial, Tomi —Bill ronronea, acariciando con sus manos detrás de las orejas de Tom a través de su cuero cabelludo—. Y ellos que han sido tan buenos con nosotros.
Tom arruga su nariz, chupando a Bill hasta que sus mejillas están ahuecadas y ya va casi a la mitad del miembro de Bill.
—¿No quieres lo buenos que han sido con nosotros? —Bill continúa. Saca su pene de la boca de Tom, abofeteándolo provocadoramente una última vez sobre sus labios, antes de recoger la bolsa que había tirado.
Tom toma un respiro jadeante cuando Bill empieza a revelar una pieza larga de material de cuero.
—Oh por dios, ¿dejaron que te llevaras el traje? —sus ojos se abren con desmesuro y entonces lo está viendo nuevamente, el tentador cierre situado justo por encima de los pequeños y firmes círculos del trasero de Bill.
—Al menos los pantalones —confirma Bill—. Es el prototipo.
—Póntelos —Tom le ordena y observa los labios de Bill curvarse. Sabe que Bill está atrapado entre resistirse a algo que constituye obedecer, y su propio deseo natural de sentir cómo el cuero se desliza nuevamente por su piel desnuda.
—¿Quieres que modele para ti, con estos pantalones? —dice Bill en voz alta, sus propios ojos tan oscurecidos como deben estar los de Tom. Su rostro y su cuello ya brillan con la más ligera capa de sudor, y saca por completo los pantalones de la bolsa, sacudiendo los dobleces y atrayendo los ojos de Tom al destellar de las arandelas de plata que bajaban por ambas piernas.
Tom asiente tontamente, bajando una mano para volver a acomodarse su pene. Lo único en lo que puede pensar ahora es en cómo el miembro de Bill estaba sobresaliendo contra el frente del material, flácido, pero delineado claramente. Su boca está aguándose otra vez y se mueve sobre la alfombra, sin saber si era mejor estirarse por el pene de Bill para meterlo en su boca, o en hacer que Bill se pusiera esos asombrosos pantalones para poder bajarle el cierre y bajárselos lo suficiente para poder entrar en su estrecho culo.
Bill gime alto como si pudiera leerle los pensamientos, y se acaricia a sí mismo, agarrando la base de su pene.
—¿Por qué no hacemos eso después? —sugiere desesperadamente, y asiente hacia la cama, la cual ha sido tendida nuevamente—. Ahora te quiero adentro de mí… y de todas formas eso es lo que va a pasar, dos punto cinco segundos después de que me suba el cierre.
—Uh-huh —logra decir Tom, y se levanta, despojándose de sus prendas mientras avanza.
Bill encuentra el lubricante y se le une al pie de la cama, donde comparten otro beso ardiente. Bill agarra su trasero y penetra su boca con su lengua mientras Tom batalla con la ropa de su gemelo, bajando boxers y arrancándole su camisa. Cuando la cabeza de Bill se libera de la camisa, batalla, pero coopera; sin aliento y riendo, incluso cuando sus ojos están hambrientos. Tom lo besa nuevamente y después lo tira sobre la cama.
—Sólo mételo, lo necesito —le dice Bill con una voz alta y jadeante—. Házmelo, Tom.
Se acomoda a sí mismo sobre sus manos y sus rodillas, levantando su trasero para Tom.
Tom le toma la palabra, habían tenido sexo la noche anterior, como celebración previa, y esa mañana, habían logrado un rapidín antes de que Bill se duchara. Se lubrica su pene y monta a Bill con una larga estocada, de pie, al pie de la cama y hundiendo el rostro de Bill en la colcha mientras Bill gime y se abre en torno a su miembro. Dedos pálidos con uñas negras luchan por un agarre y Bill tira de las mantas, exponiendo sábanas blancas. Ambos gruñen mientras Tom se sostiene a sí mismo del trasero de Bill y luego empieza a moverse con rigidez, golpeando con dureza, con ese ritmo de esa primera y más urgente onda de excitación.
—Mierda, te veías tan sexy ahí arriba —le dice Tom—. No puedo dejar de pensar en cómo te veías ahí, meneando lo que tienes.
—Meneándome para ti —dice Bill, con su voz forzada. Se empuja contra Tom con un movimiento de caderas y una estocada firme—. Mierda, yo… oh, mierda…
Se estremece bajo Tom y aprieta en torno a él tan fuerte que lo haría correrse rápidamente.
Tom grita y le da una nalgada, sin ser capaz de detenerse a sí mismo de empujar hacia adelante. Bill se empuja hacia atrás para encontrar cada embestida, haciendo sonidos ansiosos y aturdidos.
—Lo sé —murmura Tom, humedeciendo sus labios con su lengua. Había estado tan excitado, que ni siquiera había sabido qué hacer consigo mismo a excepción de beber cualquier trago que le pusieran a la mano. Todavía estaba algo ebrio—. Todos te querían, Bill. Todos te querían, cada maldita persona en esa sala.
Tom empieza a surcar dentro de Bill, presionando una mano contra su espalda baja, cerca de su coxis y agarrando su cadera tatuada para empinar más el ángulo.
Bill grita y se impulsa contra él, apretando fuertemente en torno al pene de Tom de inmediato.
—Pero ninguno de ellos puede tenerme; sólo tú me tienes —contesta, sonando tan engreído como Tom se está sintiendo.
Tom gruñe una respuesta que suena como una concordancia; se hace para atrás y entra fuertemente en Bill. Sonidos ahogados salen de sus bocas mientras el cuerpo de Tom choca contra el de Bill con la fuerza y la velocidad de sus embestidas ansiosas. Bill está estremeciéndose debajo de él, apretando tan fuerte a Tom que es como penetrar la prensa aterciopelada más estrecha que pudiera imaginarse, es casi doloroso cada que su pene se arrastra de afuera hacia adentro.
Bill grita una vez, mientras Tom lo embiste por detrás, sosteniéndose fuerte a las caderas de Bill mientras el chasquido húmedo de su miembro entrando y saliendo, y deslizándose nuevamente dentro de su culo, invade el aire. Sus manos se aferran fuertemente en las sábanas blancas, y se impulsa a sí mismo hacia atrás contra Tom, apretando tan fuerte en torno a su pene que Tom boquea por aire. Unas estrellas más brillantes que los pantalones brillosos de Bill aparecen instantáneamente al margen de su vista. Tom penetra en la succión del culo de Bill hasta que Bill está gimiendo y arañando las sábanas como intentando alejarse; su agujero se aprieta en torno a Tom como una cosa hambrienta.
El clímax se aproxima, haciendo eclosión por las venas de Tom, haciendo que su cuerpo se tense. Los dedos de sus pies se tuercen fuertemente, y se sube de rodillas a la cama, atestando dentro de Bill completamente con su pene y haciendo aullar a su gemelo. Cuando el orgasmo de Tom explota a través de su cuerpo, se lleva todo sonido y escena; lo único que Tom puede hacer es aferrarse a Bill con todo lo que tiene y penetrarlo con sacudidas inermes de su pelvis. Bill se estremece bajo él y extiende su posición, preparándose y abriéndose un poco más para Tom.
—Ohh, ohhh… —gime Bill, con una mano golpeteando su pecho. Se frota contra las sábanas mientras Tom se colapsa sobre su trasero, haciendo que ambos se recostaran de costado. Está pinchando el piercing de su pezón, apretándolo entre su pulgar y su dedo índice.
—Déjame hacerlo—murmura Tom, su voz seguía ahogada por la forma en la que Tom había penetrado su garganta más temprano. Desconecta su miembro gastado de Bill y ambos se estremecen. Bill ama que jueguen con sus pezones casi tanto como el evento principal, y Tom se imagina felizmente un intervalo bien gastado, lameteando el arete más nuevo de su gemelo hasta que ambos estén listos para la siguiente ronda.
Cuando ambos se acunan en las sábanas que Bill había jalado mientas lo estaban haciendo, los muslos delgados y blancos de Bill salen a la vista. Tom persuade a Bill de voltearse y detecta una conocida dureza rosácea que destacaba contra el contraste cremoso del abdomen de Bill.
—¿No te corriste? —demandó Tom, pasmado. Es un golpe a su orgullo; Bill siempre se corre.
Bill se muerde su labio y estira una pierna, rodando sus caderas y gruñendo un poco cuando el semen de Tom empieza a chorrear por una de sus piernas.
—Sí, a la tercera embestida —confiesa, y baja una mano a su incansable miembro—. Todavía estoy duro. ¿Te volteas, Tomi?
El entrecejo de Tom se frunce y tiene que considerarlo, lamiendo sus labios nerviosamente. Sabe lo que Bill quiere. Tom casi nunca accede, porque es muy bueno cuando Bill lo hace; es demasiado bueno. Lo excita en demasía, y a veces se pregunta cómo es que Bill puede soportarlo.
Bill muerde su labio y lo mira con ojos suplicantes, y como siempre: es la perdición de Tom.
—Ve por el lubricante —Tom lo invita, cediendo con nada más que un gimoteo. Estira un brazo para acariciar la erección renovada de Bill y sonríe. Siente un orgullo perverso al hacerlo; al pensar en que se la ha metido a Bill por tanto tiempo y tan bien que le hizo correrse y sigue queriendo más, incluso a sabiendas de que la explicación más probable es que sigue emocionado por un día en el que ha estado mucho bajo la luz pública. Ha hecho algo divertido, nuevo y sexy, y todos lo desean.
El rostro de Bill se ilumina lo suficiente para asegurarse de que Tom no se arrepienta de su decisión. Sale en desbandada por el pie de la cama, casi pateando a Tom en la cara en su apuro. Cuando vuelve, deja caer el tubo casualmente en las sábanas y agarra el muslo de Tom, tomando un fuerte agarre como si estuviese preocupado de que Tom se escaparía de él.
—Oye… —Tom empieza a protestar, y Bill se inclina y le desliza su lengua, abriéndole la boca con mordisqueos suaves y hambrientos.
El beso y los dedos suaves que amasan su muslo continúan hasta que Tom se relaja, entonces Bill se hace para atrás con una sonrisa traviesa. Tom la regresa; las esquinas de sus ojos son sumisas, de forma en la que sabe que le está dando a Bill una mirada completamente perdida, otra vez.
—Muerde almohadas —le dice Bill, y le da la vuelta sobre la cama desordenada.
—Biiiill —Tom se queja, pero ha accedido a esto, y junta sus extremidades debajo de él mientras Bill posa besos succionadores por toda su columna.
Bill lametea con su lengua la fisura al final de la columna de Tom y en el último beso, donde empieza la entrada de Tom, usa sus dientes. Hace sisear a Tom y empieza a empujarse a sí mismo hacia atrás, entonces un dedo lubricado entra ahí mientras la otra mano separa su nalga con destreza.
—Ahh, ahhh —Tom está meciéndose hacia adelante, separando más sus piernas y ambos jadean con dificultad mientras Bill empieza a mater dos dedos cubiertos con lubricante dentro de él, presionando, estirando y abriéndolo sin piedad. Es cuidadoso, pero rápido; meticuloso, pero no se detiene; y Tom lo ansía cuando ya está lo suficientemente abierto para que Bill se arrodille detrás de él, frotando su húmedo pene contra la nalga más cercana de Tom. Tom jadea y se masturba mientras Bill retuerce tres dedos dentro de él, buscando su próstata. Tiene que morderse sus labios, con fuerza, cuando se arquea en una súplica silenciosa cuando el largo dedo medio de Bill la frota.
—¿Prefieres mi pene, Tom? —le pregunta Bill, bajando una mano entre los muslos de Tom para apretar su erección avivada.
Es demasiado, es muy pronoto, pero Tom asiente; sus labios siguen apretados fuertemente entre sus dientes. Se inclina hacia adelante, de frente al pie de la cama mientras Bill palmea su trasero y lo nalguea una vez, acomodándose detrás de Tom con un sonido bajo y ansioso.
—Ahhgh, mierda, dios —Tom aúlla cuando Bill entra con dureza en él, haciendo que casi se saliera de la cama con una poderosa embestida.
Todavía no está duro cuando Bill entra en él, pero su cuerpo entero es como una gigante fibra nerviosa pulsante de necesidad y de todas formas se siente bien. Hay un dolor debajo de su vientre que quiere bajar más, apretarse y formar una erección; y lo hará si Bill continúa penetrándolo.
Y Bill continúa penetrándolo.
Embestidas lentas y lánguidas resultan de Bill llenando a Tom completamente con su miembro, y tomándose todo su tiempo. Levanta las caderas de Tom, y embiste en su culo, rozando su próstata y haciendo gemir a Tom e intentar escapar.
—No, tómalo —Bill insiste, sosteniéndolo en su lugar con manos fuertes. Su respiración se acelera y se mueve más rápido, su longitud toca una y otra vez ese mismo punto, mientras Tom forcejea, jadea, se rinde y se embiste contra él. Bill es un monstruo, penetrándolo con un ritmo estable de péndulo; con estocadas largas y profundas que hacen que Tom gimotee y que apriete en torno a su miembro, intentando forzarlo a que acelere el ritmo.
—Bill —Tom jadea, mientras su pene empieza a hincharse nuevamente. Lleva una mano abajo y se impulsa hacia atrás mientras la pelvis y las bolas de Bill chocan contra él. Incluso los sonidos empiezan a excitarlo nuevamente; los descuidados sonidos mojados de su acto.
Bill gruñe, de forma grave y masculina, y agarra la cintura de Tom. Junta sus cuerpos una y otra vez. Tom colapsa sobre las sábanas; su boca cuelga abierta, está disfrutando del golpeteo constante que está recibiendo, pero al carajo con todo, no lo admitirá. Es suficientemente malo que Bill lo sepa sin que se lo haya dicho. Se prepara y separa sus piernas, desconoce el “ah, ah, ah” que sale de su boca mientras la piel de Bill choca contra la suya una y otra vez; el miembro duro elevaba su placer.
Otro gruñido enfático sale de Bill y se inclina sobre Tom; por un momento, Tom piensa que está intentando abrazarlo, desplomándose de placer, pero los brazos que lo rodean se aprietan, jalándolo hacia atrás.
—No… no —Tom protesta, aferrándose con sus puños a las sábanas y resistiéndose.
—Cállate —Bill gruñe en su oreja—. Ábrete para mí, Tomi.
El apodo familiar relaja a Tom reaciamente y Bill lo levanta hacía atrás y lo extiende sobre su regazo; con sus muslos extendidos a cada lado de sus piernas esbeltas y más pálidas. Tom odia sentirse tan desamparado así en los brazos de Bill, expuesto de esa forma, y si Tom recibiendo no es algo común, esto es raro hasta el infinito.
Bill jala a Tom en su regazo y continúa penetrándolo, levantando sus caderas contra él con estocadas cortas y urgentes, manteniendo a Tom constantemente lleno con su pene, de lo más profundo a lo menos profundo y volviendo a entrar, repitiendo el movimiento una y otra vez. Ambos gritan y Tom intenta levantarse a sí mismo, rebotando sobre el miembro de Bill de la misma forma en la que Bill lo ha hecho para él tantas veces. Sus muslos arden y Bill pasa una mano con torpeza en torno a su cadera, besando su mentón, intentando llegar a su boca y quedándose en su cuello. La mano de Bill lo masturba perfectamente, pasando su pulgar por la cabeza y bajando a la base con un agarre firme.
—Ahh, ahh — Tom gime, sacudiendo sus caderas y metiéndose el miembro de Bill tan adentro que puede jurar que lo siente en su vientre.
—Tomi —dice Bill con la voz entrecortada contra su cuello, y sus caderas tiemblan, forzando su pene dentro de Tom con otra embestida. Se aferra a la cadera de Tom con una mano mientras hace un sonido dulce, lame el cuello de Tom, y suspira.
Tom no puede dejar de jadear; desea que las caderas continúen Bill moviéndose, porque algo cabalgando contra su próstata es mejor que tener algo que no se mueve metido por el culo. Deja caer su cabeza hacia atrás contra el hombro de Bill y Bill besa su sien con aire ausente, su mano sigue moviéndose sobre el miembro de Tom de forma rápida, de forma exigente. Tom grita, por un segundo confundido en cuanto a por qué, hasta que está bastante seguro de que el repentino estallido de calor es Bill viniéndose dentro de él, pintando a Tom con su propia marca de pertenencia.
Cuando siente que Bill se corre, Tom también lo hace, viendo su semen escurriendo sobre los dedos insistentes de Bill mientras lo lleva directamente al orgasmo, sacándole todo el provecho a su pene. Después de mirar por un momento, casi fascinado de que está sucediendo de nuevo y de manera tan rápida, Tom gira su cabeza a un lado y Bill no lo defrauda. Comparten un beso largo y lento, explorando con sus lenguas y sus suaves labios húmedos encajando perfectamente como solución al rompecabezas de que eso es todo lo que son.
Se dejan caer sobre las sábanas arrugadas y Bill se aferra a su espalda, sellando sus cuerpos juntos. La presión que ejerce es abrumadora, un poco más que incómoda, pero vale la pena. Tom no va a ser el primero en apartarse.
—Mmm, eso fue delicioso —murmura Bill contra la parte posterior de su cuello, besándolo.
Tom murmura algo evasivo, ya calculando cuánto tiempo va a pasar hasta que Bill se ponga esos pantalones de cuero, nada más por el placer de desabrocharlos y hacérselo de nuevo. Lo que le recuerda…
—¿Bill?
—¿Mmh? —responde Bill adormilado, besando su cuello otra vez; sus labios permanecen allí en plenitud.
—Si uno de esos gemelos te vuelve a poner una mano encima, que se dé por muerto —declara Tom.
Bill no se ríe, simplemente besa su cuello y acaricia a Tom en su cadera, moviéndose hasta que sale de su cuerpo. Envuelve su pierna sobre Tom y se acurruca contra él.
—Me voy a poner los pantalones para ti —dice, y bosteza; se acomoda a su alrededor—. Después de que nos despertemos, y pidamos algo de servicio a la habitación… te haré tu propio desfile de modas.
Tom ya está convencido de ello; de verdad que es el hombre más afortunado en el mundo.
F I N
Fue todo un reto traducir este one-shot. Gracias a todos por leer; espero que hayan disfrutado. Se agradecen los comentarios. 😀
Esta traducción va con dedicatoria a la persona que me hizo la petición. 😀 Recibí el correo con el permiso de la autora hace unos días, Ady. ^^ Espero que te guste. 😀 Hahahaha que y viva el BotTom. <3
¡Saluditos!
Aquí el link a la canción a la que se hace referencia en el resumen.
Y aquí el link a una canción que lleva el mismo nombre que el capítulo.

Espectacular !!! bellisimo y super hot one shot …. ! gracias por la traducción mi hermosa Outerspace !!! felicitaciones y gracias por compartir !!! besos … muakkkkk !
Santa madre del amor pornoso!!había olvidado por un tiempo lo buenísimo y hot que esta este Os. Un oral como pocos, sexo intenso y joder! (Necesito agua!).
Jajajajaja ver mi nombre por see la que hizo la petición de este pornoso y buenísimo fic me da risa ^//^… me da pena ser catalogada por pedir lemons siempre jajajajaja, naaaah no es cierto, amo los lemons y más si también incluyen mi otra debilidad: BotTom♥ que fue la petición principal para pedir la traducción a mi querida Ale (outerspace) y bueno, la autora original hizo un excelente trabajo con este os. El botBill, el botTom, el deseo, lujuria, amor entre ellos. Un Bill demandante, dominante auuuuuuuuuuu! ♥ y aquí algo lindo que amo de estw fic, en ambos roles en la cama, ninguno de ellos es el típico «sumiso» aquí ambos son dominantes y lo mejor es que aman las dos partes del sexo y joder que ver a Bill modelando «meneando» su paquete tal como aquí se describe en verdad mw hizo creer en esa época que habría celebración por parte de ese par ^//^
Muchas gracias Claudia por traer este os acá. Outerspace tiene Os lindismos desde tiernos hasta hots y otras historias que ojalá puedan ser publicadas acá también.
*se aleja a tomar un baño*