Pumba y sus Conciencias

Notas de Crazy4Bill: Este shot me inspiró el gif que Bill posteo en su IG y en el blog de TH, dónde se ve a Pumba mordiendo un cordón del tenis de Tom, era el turno de Bill de mostrar sus dos amores, ya que Tom lo había hecho antes en una pic con Durkas (y si, no se llama así, pero de esa forma le llama mi querida princess y para mí es Durkas). Este shot está inspirado en los drabbles tiernos de Mizuky de “Pumba y sus amigos”. Agradezco su autorización para seguir la línea de la historia.

«Pumba y sus conciencias»

(One-Shot de Crazy4Bill)

Pumba ya sabía leer gracias a su hermano mayor y Héroe Durkas y lo podía hacer en 2 idiomas, como también sabía hablar otro idioma, pues la mayoría del tiempo sus papis hablaban en su idioma natal que era Alemán, y eso le hacía sentir ya un perro Grande, tanto como su hermano, además, que podían hacer comentarios o chistes en ese idioma sin que Rafael u Oliver les entendieran y de paso, hacerles rabiar cuando los dos Canes Kaulitz lo hacían.

Pero a veces saber leer tanto en inglés como en Alemán no le traía tantos buenos momentos, como cuando leía comentarios malos sobre Su Adorado Padre y el Humano Alex, pues sabía que su Papi Tom siempre se ponía mal con estos, y también cuando leía o veía cosas sobre aquella humana de horrible olor con la que a Su Papi Tom a veces le tocaba salir, en definitiva, ese par de humanos no eran nada de su agrado y todo era mejor en su hogar mientras esas dos criaturas no estuvieran cerca.

Leyendo estos y otros comentarios en el momento en que su papi Bill había dejado la pantalla prendida, le llamó la atención algunos que hacían sobre él.

Pumba, Pumba, Pumba, Estamos hartos de él. ¡Saquen Disco!” “Pumba solo es pantalla¨Pumba es influencia del Alex” pero uno le dolió mucho en su pancita “Tom no quiere nada con Pumba, ya que le recuerda a Alex” y en sus pequeños ojos cafés rodó una pequeña lágrima que lentamente cayó por su carita redonda, pues el ya no tan cachorro, sentía tanto e inmenso amor de parte de su papi Tom como de su papi Bill.

¿Qué te pasa, pequeño? —preguntó su hermano mayor, al ver la carita de tristeza de su hermano menor.

¡Sniff!… He leído cosas… ¡Sniff!… horribles —respondió entre sollozos el otro perro.

Durkas al ver que su hermano no podía explicarle bien el motivo de su llanto, se asomó en la laptop y leyó los comentarios y entendió el dolor que estaba experimentando. Para reconfortarlo, le pasó su lengua por sus orejas a modo de beso/abrazo.

&

Estando en silencio los dos canes, debido a la tristeza en que cayó el menor, de pronto sintieron que Papi Tom les silbaba mientras tomaba las correas y las hacía agitar como señal de que saldrían, lo que hizo saltar al consentido seguido por el cabizbajo bulldog.

Vamos, pequeño, salir te hará bien, verás que esos son solo comentarios estúpidos de aquellas fans locas de nuestros padres, todo se solucionará —le animó su hermano—, ya he pasado por eso y era peor, pues a me tocó su última gira de conciertos y todas esas locas querían tocarme, llevarme… brr… fue horrible, tanto que tuvieron que poner horarios que esas no estuvieran merodeando para yo poder ir al baño… —dijo el moteado recordando aquellos días. Pumba solo suspiró y lo siguió.

Llegaron dónde estaban sus padres y ese delicioso olor particular que sobresalía de ellos después de su cuchi-cuchi, le envolvió su nariz fría.

Es hora de ir a trabajar un poco, bebés —les dijo Tom mientras alzaba a Pumba en sus brazos.

Ven campeón, cada día estás más grande, gordo y pesado —le dijo mientras le acariciaba por detrás de su oreja y también dejándole besos mariposas. Pumba volvió a sentir esa rica sensación en su pancita, de la que le encantaba sentir, ese sentimiento de amor.

Llegaron al garaje y Tom acomodó a los canes en la parte de atrás en sus cómodas camas que les tenían y al rato el otro olor que le encantaba sentir, llegó a sus fosas nasales, lo que significaba que era su Papi Bill, con el aroma del cuchi-cuchi mezclado con su aroma natural y lo que ellos llamaban, Loción.

Hermanito, ¿ves que todo lo que lees, la mayoría son tonterías? —Le dijo Durkas—. Relájate, ya que al parecer iremos al estudio para que nuestros papis terminen cosas con el disco que están preparando, y quizá podamos ver a los tios G’s por la laptop, pero no habrá patitas de pollo. —Diciéndole esto, el moteado se acomodó y cerró los ojos ya que el camino era un poco largo. Pumba también hizo lo mismo.

—“¿Y si es verdad que Papi Tom no te quiere?” —Fue una vocecita que escuchó el perrito que hizo levantar su carita y abrir sus pequeños ojos, asustado.

¿Qu… quién había dicho eso? —Preguntó asustado, viendo que no había sido su hermano ya que el consentido dormía plácidamente a su lado, sin señales que se hubiese si quiera movido.

—“Mira que no tiene fotos contigo” — volvió a decir aquella voz y el perrito solo movía su cabecita de un lado a otro.

¿Qu… quién eres? ¿Dónde estás? —preguntó suavecito Pumba, con más susto que antes. Intentó despertar a su hermano mayor pero este ni se inmutó.

¡Aish! Aquí estoy —dijo un perrito más chiquito sentado en su hombro izquierdo, con una cara pícara y sus orejas como especie de cachos y en su patita izquierda, portaba una especie de “tenedor”.

Pumba no supo que decir, solo que se quedó helado al ver al extraño…. “pumba” en miniatura.

Sí, sí, soy tú otro yo, algo difícil de explicar, pero digamos que soy como… tu conciencia. Sí, tu conciencia —agregó la aparición mientras tenía su patita en la barbilla, como si estuviera meditando en lo que acababa de decir.

Y sí, como soy tu conciencia, vine a decirte la verdad y la verdad muchas veces duele, pero… para eso estamos las conciencias —le dijo mientras de su espalda le salían unas alas algo negras y bajaba del hombro de Pumba volando.

¿Por qué estás tan seguro que Papi Tom no me quiere? —Preguntó dudoso Pumba, pues ya que era su conciencia, debía tener todas las respuestas.

A ver, como te dijera —empezó la aparición—, no hay fotos contigo, lo único que postea (cuando lo hace), es de ese larguirucho ahí a tu lado, y sobre todo… eres un regalo de ese Humano Alex.

Pumba sintió que su corazoncito se partía en varios pedacitos y analizando, aquella “cosa” tenía algo de razón. Lágrimas de nuevo amenazaban por caer de sus ojos.

¡Eso no es cierto! —Escuchó Pumba otra voz, menos chillona que la anterior—. Pumba, no le hagas caso a las idioteces que dice ese. —Mandó la voz al lado derecho del can.

Pumba de nuevo meneaba su cabeza buscando el origen de la voz, cuando de pronto, otro perrito, chiquitín muy parecido a él se le apareció, pero a diferencia de la otra aparición, esta tenía un mejor aura que la otra “cosa”; también tenía alitas pero estas eran blanquitas y algo redondo brillaba arriba de su cabeza.

Permíteme presentarme, mi querido Pumba —le dijo la aparición al ver la cara de incertidumbre del can—. Soy lo que llaman Conciencia —terminó la otra aparición, haciendo una especie de reverencia al estilo japonés, lo que le recordó a Pumba aquellos comics extraños que sus papis de vez en cuando veían.

¿Conciencia? —Preguntó Pumba—. Pero… pero… Este también me dijo que era mi conciencia —dijo confundido el perro.

¡Aish! Tú arruinándolo todo —dijo la cosa de alas blancas al otro de alas negras, ignorando un poco al perro.

Tú eres el que viene a arruinarlo todo, ya estaba explicándole las verdades de la vida a Pumba y vienes tú con tu aura que encandila mis ojos y lo arruinas.

¡Pero le dices mentiras! —gritó exasperado el pumba de alas blancas.

¡Pero es la verdad! Tom no lo quiere, solo lo soporta porque Bill lo adora y él debe saberlo —contestó el otro, mostrando algo de fuego a su alrededor.

¡No es cierto! Eres un mentiroso y un envidioso. Solo porque hasta ahora Pumba siempre ha actuado de manera correcta y no tiene malos sentimientos en su corazón —respondió el Pumba blanco.

¿Qué no tiene malos sentimientos? ¡Ja! Y cuando le dieron celos de la foto que Tom le sacó a Bill y Durkas, ¿no me digas que esos no son malos sentimientos?

Eso fue un malentendido que ya aprendió —respondió la otra cosa—. Y sabe que el amor es más fuerte que tus malos consejos.

¡YA BASTA! —Escucharon gritar a Pumba—. Estoy cansado de tener mi cabeza de un lado a otro viéndolos pelear —Les dijo algo de mal humor, como también cerciorándose que su “grito” no haya despertado a su hermano o que sus papis lo hayan escuchado.

Las dos apariciones se quedaron calladas viendo como el pequeño perro respiraba de rabia por sus pequeñas fosas y desaparecieron, haciendo que el perrito soltará un gemido; asustado, cerró los ojos y cuando los volvió a abrir, el moteado se estaba desperezando, pues estaban por llegar.

Hermanito, ¿tuviste un mal sueño? Tienes una cara… — Preguntó el mayor, al ver la cara de asustado que tenía el cachorro.

Pumba no supo que decir, solo suspiró profundo. De nuevo el sentimiento de tristeza y todo lo acontecido en su “sueño” le hizo de nuevo caer en depresión, pero no le dijo nada a su hermano.

&

Después de bajar de la camioneta cargado por su papi Bill, Pumba se ubicó junto con su hermano en el espacio que se les había indicado que debían estar, mientras ellos trabajan.

¿Te pasa algo? —Preguntó Durkas—. Desde que llegamos no has dicho ni hecho nada. Te noto muy callado.

No es nada —respondió el pequeño, acomodándose en su lugar—. Solo que ya sabes que aún no puedo acostumbrarme es a ese gran monstruo de metal y siento mi pancita revuelta.

Ayy mi pequeño hermano. Descansa un poco que ya se te pasará. Te avisaré si nuestros tíos G´s se conectan para saludarles —le dijo el Moteado, dándole un lametazo a modo de beso y yendo tras su Padre Tom.

Pero Pumba lo que menos deseaba era dormir. No quería ver de nuevo a ese par de bullosos de sus conciencias. No otra vez.

Suspiró y cerró sus ojos, tratando de meditar sobre estos raros sentimientos que tenía y lo dejaban inquieto, cuando la otra cosa que le encantaba de su papi Bill empezó a llegar a sus orejitas; era él haciendo unas grabaciones de una de las canciones y la letra, como siempre de amor, le dieron más ánimos y esos horribles sentimientos que revolvían su pancita se fueron disipando.

Abrió sus ojitos y pudo ver a su Papi Bill en la cabina, mientras su Papi Tom estaba en la mesa de muchos botones, pantallas y computadoras, y una sonrisa salió de su carita.

Yo digo que el amor te idiotiza. —Fue el comentario de su hermano cuando llego a su lado, sin que Pumba lo notara.

Pumba le miro con cara de ¿WTF?

¿Idiotiza? ¿Qué quieres decir? —Preguntó el menor ante el comentario de su hermano.

Es que no sé quién tiene cara de bobo, idiota, tonto, viendo al amor de su vida, si tú o Papi Tom — Respondió el moteado entre risas.

Pumba miró a Tom y descubrió que su Papi en realidad solo le faltaba ver corazoncitos flotar alrededor de su cabeza, y ante esa imagen, solo sonrió. Su Papi amaba profundamente a su Papi Bill y comprendió aquellos otros comentarios que leía de otras fans (menos locas) que hablaban de la cara de su papi Tom al ver a su papi Bill.

Con el ánimo más arriba, el bulldog se fue a los pies de Tom y con su patita llamo su atención tocándole la pierna, lo que hizo bajar la mirada del humano y encontrarse con la carita más tierna que pudo poner Pumba.

El perrito quería confirmar algo que su corazón le dictaba.

¿Con que quieres trabajar con papá, no? —le dijo Tom mientras le alzaba a su regazo y seguía trabajando moviendo botones y perillas. Pumba solo miraba todas las luces y extrañas formas que veía en las pantallas grandes de la computadora.

¿Quieres escuchar una voz celestial? —Volvió a preguntar Tom al perrito y este como si le entendiera, lanzó un ladrido suavecito, que fue un sí para el de barba. Con esa afirmación, Tom se quitó los audífonos y se los puso a Pumba en sus orejitas y este pudo escuchar la voz de su Amado padre Bill.

Bill saliendo de la cabina, se encontró con esa escena que sacó una sonrisa inmensa en su cara. Fue a su bolso buscó su celular y con este, empezó a filmarlos.

Mira el nuevo ayudante de cabina —le dijo Tom a Bill una vez se percató que el menor de los Kaulitz les estaba filmando.

Bill sonreía y no perdía movimiento de sus amores, luego sintió que Durkas se le acercaba y le rozaba la pierna.

Durkas, mira tu hermano y papi, ¿no crees que se ven hermosos? —preguntó Bill al consentido, este a modo de respuesta, golpeo con su cabeza la pierna del rubio.

De pronto, el perrito saltó del regazo de su papi y fue corriendo dónde su hermano.

Papi Tom me ama. Lo puedo sentir. ¡ME AMA! —Gritaba alrededor de su hermano mordiéndolo a modo de juego, cosa que hizo que Tom se sentara en el suelo viendo a sus hijitos jugar.

Te dije pequeño que todo se aclararía. Tenemos los mejores padres del mundo —respondió el moteado, mordiendo con cariño una de sus orejitas del Bulldog.

Bill siguió filmando la escena familiar, aunque estaban en el estudio de grabación, era un momento muy íntimo, que el rubio no quiso desaprovechar.

Estando en el suelo sentado, Tom de pronto se vio invadido del perrito saltarín en su estómago. Pumba le mordisqueaba los dedos a Tom, y halaba su camiseta.

Uyy Papi, creo que debes cortarte esa barba, ya raspas y no puedo darte besitos —le decía el gordito, mientras escuchaba reír a sus dos padres por sus travesuras.

Bill seguía filmando todo.

De pronto, Pumba estaba en los pies de Tom y empezó a morder todo el zapato.

Pumba, ¡no! —Decía Tom entre risas—. ¡Mis tenis, no! O vas a acabar como hiciste con aquellos zapatos feos de Bill que le regalaron.

Aww… es tan lindo mi bebe… —comentó Bill—, deja que estoy tratando de hacer un gif con una de las escenas del vid que les acabo de hacer, para la posteridad….

Y con su celular, buscó la aplicación para hacer dichos gifs. Bill guardaba siempre momentos de su familia como estos.

Luego de escoger la escena que más le encantó, la subió a su Instagram y al blog de la página.

¿Hueles eso, Durkas? —Preguntó a su hermano mayor—. Es un olor que no puedo distinguir.

Ese, mi amado hermanito, es el olor de la burbuja Kaulitz, el amor familiar. Ahora ya tienes tu foto con tu papi Tom y no es solo una foto, es todo un video.

Pumba quedó pensando en lo último que su hermano mayor le había dicho y sonrió. Miles de explosiones de felicidad inundaron no solo su corazón y su pancita, sino todo su cuerpo.

—“No olvides que él te ama” —Pumba escuchó una vocecilla y con el rabillo del ojo, el pequeño pudo ver a su Conciencia angelical sonreír, guiñarle un ojo y desaparecer.

& FIN &

Gracias por la visita 🙂 Disfruten de Pumba con sus angelitos (el bueno y el malo)

por Crazy4Bill

Traductora del Fandom

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