

Traducido por OuterSpace
«Drummer Boy»
Bill lo nota por primera vez cuando Tom está jugando con la batería de Gustav.
Es uno de esos días pesados y calurosos y la energía de Bill ha mermado debido al sol. Georg y Gustav ya se han retirado a los frescos confines de su casa en L.A., pero Tom y él siguen en el estudio, marcando algunos ritmos deslucidos. Nada parece estar saliendo con fluidez y Bill se ha dejado caer en el sofá, tanto que está en una posición horizontal y su cabeza cuelga de la orilla mientras intenta reunir un poco de energía musical.
Tom se ha desplazado desde el plato de grabación hasta la batería desocupada que está en la esquina de la habitación, y ahora está tocando la caja con una mirada desinteresada.
Bill observa a su gemelo mientras éste empieza a aumentar el tempo y a tocar un ritmo pegadizo, presionando su pie contra el bombo una y otra vez y moviendo la cabeza de arriba abajo al tiempo de su propio compás.
Bill se muerde el labio.
Los músculos de los brazos de Tom ondean con cada golpe que da, el aro de su labio brilla en el lugar en donde su lengua se conecta a él en un gesto de concentración y sus ojos se arrugan en las orillas debido a su sonrisa, un placer evidente hace brillar sus ojos oscuros. No es suficiente para Bill.
Gime cuando Tom da un golpe particularmente fuerte en el bombo.
El gemido suena más alto de lo que Bill anticipa y Tom levanta la vista, sorprendido.
—¿Qué?
Bill se estira de forma lasciva y le ronronea a su gemelo.
—Te ves bien.
Tom curva una ceja y levanta las comisuras de sus labios en una sonrisa.
—¿Te gusta?
Bill asiente y gime nuevamente cuando los brazos de Tom bajan de nuevo a golpear la batería.
—Mucho.
Es deliciosa la forma en la que Tom se involucra tanto en la música y su cabello suelto cuelga cuando echa la cabeza hacia atrás. Parece que no hay nada que su hermano no pueda hacer. Bill es tan útil como la habilidad de Gustav para liderar una entrevista cuando se trata de instrumentos; puede cantar cualquier melodía y escribir exquisitas letras que cuentan historias de amor, pérdida y anhelo, pero Tom… Tom puede ponerle música a las canciones de Bill con cualquier cosa que tenga a la mano.
—Más, Tomi. —musita Bill.
Tom lo mira de reojo con una sonrisa pequeña y la mano de Bill serpentea por su torso, bajando por su vientre con un jadeo.
–
Han decidido que Georg y Tom deberían tocar tambores en los conciertos. Gustav se resiente cuando Bill lo sugiere por primera vez, pero se tranquiliza rápidamente cuando Bill le explica que no se trata del tipo de tambores que él toca.
A Georg le gusta la idea, pero Tom se queda callado.
—Es diferente —continúa Bill, decidiendo labrar la respuesta poco entusiasta de su hermano—. Debemos darle a los fans algo nuevo. Se los debemos.
—Yo le entro. —dice Georg, tamborileando sus dedos contra el borde de la mesa en la que está sentado.
Gustav le envía una mirada de irritación.
—¿Qué? —Georg le sonríe—. Estoy practicando.
Tom mira a Bill desde el otro lado de la habitación y levanta una ceja. Bill no se sonroja; ya no es tan tímido cuando se trata del sutil coqueteo de su gemelo, pero sí siente que la excitación se estanca en su bajo vientre y en su entrepierna. Tom sabe por qué Bill lo quiere tocando los tambores durante el concierto.
Diez minutos después, Bill está empujando a Tom contra la pared de su baño; su boca se pega caliente y húmeda contra la de su gemelo mientras su mano baja para palmear el bulto en los pantalones de Tom.
–
Es su primer ensayo completo y Bill está teniendo problemas para recordar la letra de The Heart Get No Sleep. La sabe, la ha practicado durante todo el último año, poniendo a Tom de nervios y a sus perritos a rascar la puerta trasera.
Es Tom. Tom vestido con su sudadera gris y su cabello atado. El día de hoy, su barba está más mansa, y eso le gusta a Bill. Una ligera capa de sudor brilla en su frente y a Bill le cuesta enfocar su atención en la audiencia imaginaria en vez de enfocarse en su gemelo.
Los tambores suenan tan bien. Tom se ve tan bien.
Es sensual, Bill piensa. Es tan sensual que hace que su cuerpo entero arda con lujuria y que su voz tiemble cuando llega al coro de la canción. Le cuesta mucho no abandonar su micrófono y follar con Tom ahí y en ese mismo momento.
Con los años, Bill se ha inmunizado ante la expresión ridícula que su hermano hace cuando toca la guitarra; cuando se mete tanto en la música, que tira su cabeza hacia atrás y expone su largo cuello, abriendo la boca y cerrando los ojos mientras se adentra por completo en su presentación.
Pero Bill no tiene esa inmunidad ante el tamborileo de Tom.
La canción se termina y le hace una seña al sujeto encargado del sonido para detener el ensayo. Salta del escenario murmurándole a Jost un “baño” casi imperceptible, escucha a Tom siguiéndolo y apenas puede suprimir una sonrisa.
–
El show de Londres tuvo más éxito de lo que cualquiera hubiera anticipado. El sentimiento al estar de nuevo en el escenario es inmensurable y Bill sigue en las alturas, aunque esto casi se ve eclipsado por una fascinación completamente distinta.
Los dedos de Tom están bien adentro de él, doblándose y toqueteando, presionándose en los lugares correctos. Bill está acostado sobre su espalda con las piernas abiertas y sus brazos se estiran sobre su cabeza en éxtasis. Afuera, Londres no duerme y Bill se alimenta de la energía de la ciudad, arqueando su espalda mientras Tom se cierne sobre él y esos fuertes brazos de percusionista lo estimulan tan bien.
—Dios, Tomi —gime Bill cuando los dedos de Tom expanden su pequeño ano—. Házmelo… por favor.
Tom deja caer besos húmedos en la mejilla de Bill, besos que bajan por su mandíbula y su cuello hasta que sus labios chupan ligeramente un pezón.
—¿Te gustó el show? —pregunta Tom con un gruñido bajo.
Lo ronco en la voz de su gemelo se dispara directamente a la doliente entrepierna de Bill y asiente contra la almohada.
—Mucho, Tomi… fue tan sensual. Lucías… tan bien.
Los dedos de Tom se tuercen dentro de él, provocando que las últimas palabras salgan en forma de un jadeo susurrante.
—Sólo lo hice para ti. —dice Tom entre los besos que le está dando al vientre plano de Bill.
Bill asiente nuevamente y baja la mirada justo cuando su gemelo levanta la suya.
Ambos sonríen.
—Mi chico del tambor. —dice Bill, bajando una mano para pasarla entre las mechas sudadas de Tom.
Tom besa el estómago de Bill una vez más y habla con voz ronca.
—La próxima vez quiero que tú toques el tambor.
Bill hace un puchero. No está muy seguro de eso.
F I N
Honestamente, no he tenido el placer de ver los videos donde los chicos tocan los tambores; digamos que me estoy esperando a los conciertos. Peeero leí este one-shot y me emocioné mucho. ME FASCINÓ. Qué suerte tiene MizukyChan porque originalmente la autora le dedicó esta pequeña historia tan increíble. Felicidades, Mizuky. :3
Me pareció muy sensual imaginar a Tom tan concentrado en su música y me pareció adorable que Bill se excitara sólo con verlo. Además de que estoy muy, muy entusiasmada por verlos en vivo y creo que eso influyó en la emoción que sentí cuando lo leí. 😛
En fin, espero que les guste tanto como a mí. <3 Por cierto, una pregunta para las que han visto los videos de las presentaciones en vivo, ¿Georg y Tom tocan los tambores durante The Heart Get No Sleep? *-* Aww, es que FIA y esa canción son mis favoritas del KOS.
(Oh, y Ady, si lees esto… este one-shot me recordó a ti). 😛
Un abrazo y feliz inicio de semana para todos.
Jjajaja este OS es del 2015…y sì. OUterspace.. mi querida Ale, 2019 y lo sigo leyendo porque en su momento hablábamos de Tom y los tambores y de lo sexy que era al tocarlos xd…Dios, cuántos recuerdos…
Me gustó que al final fueron los dedos de Tom quienes «le hicieron el amor’ a Bill.
Mizu, Outerspace escribió un último OS de Tom profesor y Bill estudiante, ojalá lo pudieras publicar aquí! Es muy bueno con su dosis de ^\\^ xD
Bellisimo one shot !!!! me encantó !!!!! viva el TOLL !!!!! forever !!!!!