Administración: Wattpad está censurando historias otra vez, afortunadamente WifesKaulitz ahora es parte de nuestro staff de escritores, así que disfruten de su fic, tengan agua fría a mano (como 😉 siempre)

One-Shot TOLL de WifesKaulitz
¿Son dos?
• Estado: Borracho, sin saber como me llamo, donde estoy parado, pero si con la capacidad de reconocer a las personas que me rodean.
— ¡A continuación, el siguiente y último número para la futura novia!
— ¡¡EEHHH!! — chillamos emocionados. Me encuentro en la despedida de soltera de mi mejor amiga Danna. Entre todo el grupo de amigas le organizamos una fiesta de despedida porque mañana sería su boda y se nos volvería ya toda una señora.
El último número era el más esperado por mí. Fui el encargado de contratar bailarines exóticos para un dance sucio, sensual, perreable y si pasa… culeable.
Las luces se apagan de inmediato para dar paso a unas de un color azul intenso.
Entra un chico de máscara de cuero solo con un pantalón único para dar inicio. De la nada sale un humo que no nos deja ver nada y más chicos empiezan a salir. Todas gritamos de emoción ~y digo todas porque soy una amiga más~.
Esos bailarines empiezan a moverse mientras se quitan los pantalones quedando en boxers. Me acaloro un poquito cuando tiran las máscaras a un lado y en mi rostro cae la del chico de trenzas. La tomo en mi mano e inhalo el olor a macho que desprende de ella con ganas. Siento mi miembro endurecerse porque sus ojos se posan en mí. Adopto una pose bastante sexy y observo como indirectamente baila para mí. Remojo mis labios, tomo otro trago de mi vaso y le sonrio.
Ese es un chico bastante ardiente ante mis ojos borrachos y me veo en la necesidad de querer acercarme a él pero mis piernas no lo permiten, no obedecen las órdenes de mi cabeza. Estoy plantado aquí en la barra junto a Nati, embobadas de tanto macho bueno que encontramos.
Observo como cada uno pone una silla en el centro y sacan a las chicas para que se sienten. Entonces, me pongo un poco más duro cuando él camina hacia mí, toma mi mano para hacerme sentar en la misma. Mueve sus caderas con destreza, solo puedo observar su pecho trabajado, duro y un poco más abajo en su entrepierna dormida.
«Si así es domida, ¿cómo será despierta?»
Vuelve a quitarse la última prenda en su cuerpo. Doy un grito loco cuando se queda solo en un hilo que cubre su entrepierna y al voltear puedo ver su blanco trasero meneandose en mi cara.
Me tomo el atrevimiento de poner ambas manos en esas redondas y apretarlas.
El stripper se motiva, toma asiento para restregar su trasero en mi entrepierna.
No aguanto los gemidos que salen de mi boca, es fenomenal, maravilloso. Necesito tener una noche de sexo con él.
Se hace mas emocionante en el momento en que vuelve a darme la cara. Se acerca lo suficiente a mi rostro y me roba un beso con lengua. Mis amigas chillan al ver eso. Estoy impulsado a tocarle las nalgas para apegar su cuerpo al mío. También siento su entrepierna endurecerse.
Ese beso que me da el desconocido es el más sucio que me han dado en mi vida. Escupe en mis labios, los embarra con sus dedos y me tomo el descaro de relamerlo para probar.
En un movimiento se aleja de mí para tomar mi mano. Ellas me miran emocionadas ya que el chico empieza a conducirme a un lugar más privado.
Voy muy sonriente, eufórico y prendido.
Subimos las escaleras hasta cierto punto. Agarra mi cintura entre sus brazos para poder besarme, yo pongo las manos en sus mejillas para no quedarme atrás, de igual forma baja sus manos a mi trasero, lo aprieta y da un azote que me provoca un gemido más potente, ronco y gustoso.
Nos comemos mutuamente la boca.
Le restriego mi intimidad en la suya, me pongo débil, quiero que me tome de una vez.
— Te deseo, hombre sexy. — murmuro en contra de sus labios. Él me sonrie ganoso. Terminamos de subir las escaleras, entramos a la primera habitación que encontramos. Yo solo comienzo a desprender la ropa de mi cuerpo ante su mirada oscura. Ahora que hay luz observo mejor su rostro; es muy guapo, tiene todo lo que busco en físico.
Me dejaría hacer todo de manera sumisa, no le diría nada y estaría feliz recibiendo órdenes.
De su entrepierna saca un preservativo que es aventado en mi rostro. Lo tomo con los labios en pose de perrito. Sonrie sádico mientras se acerca hacia mí.
— Rompela. — miro sus ojos luego de tragar saliva, con gusto llevo las manos hasta su única prenda y la rompo facilmente. Dejo caer el preservativo a la cama porque la boca se me abre al ver su longitud. Aprovecha para meterla en mi boca y simular una penetración. Apoyo mis manos en sus muslos gruesos.
No dejo de mirar su rostro excitado mientras me atraganto con su carne porque me excita también.
Mi pene segrega mucho líquido preseminal sin ni siquiera tocar.
Es tan provocativo.
— ¿Cómo te gusta el sexo, putito? — saca su pene de mi boca ansioso esperando a que le de una respuesta. Golpea mi mejilla con su masculinidad.
— Duro, arriesgado, sucio.
— Voltea y ponte en cuatro. — obedezco tan rápido como puedo. — ¿Te gusta que te hablen sucio?
— Sí…
— ¿Que te peguen mientras te cogen?
Eso no lo había pensado pero:
— Sí, ¡mhmm, ah! — su dura y aspera mano golpea mis glúteos reiteradas veces sacandome gemidos de dolor con placer. Me puso más cachondo de lo que estaba.
Siento su aliento cerca de mis nalgas, la piel se me enchina cuando me mordió. El dolor era super intenso ~posiblemente mañana tenga ahí la señal de su morida~ hizo que me corra a lo loco sin control. Sus dedos tocan mi entrada, bajan hasta tocar mis testículos con cuidado. Luego, otro poco más hasta encontrar mi falo.
— Nunca… ah…
— Mhmm, ¿que – e..? — su miembro empieza a entrar en mi interior sin contemplación alguna.
— …un hombre me ha puesto jodidamente duro como tú. — brinda otro azote en mi nalga y luego me jala de las rastas. Es tan brusco que me encanta, no puedo negarlo, maldición. — El cuerpo se me llenó de morbo solo con ver esa carita de niño bueno con deseos sucios. — empieza a moverse duro como me gusta. Gimo y grito a la vez con los ojos cerrados. Suplico por más, suelto groserías y aruño la cama tanto como puedo.
Estoy en un mar de sensaciones nuevas y me gusta, amo arriesgarme a las cosas que implican mi placer.
«Ni siquiera sé si me está cogiendo con preservativo.»
No me importa.
Solo… quiero que me rompa la cola sin compromiso.
— ¡Ay… sí…!
— Que culito tan estrecho, putito. Se nota que estaba esperando alguien como yo para que te lo abra. — sale de mi interior para voltearme con brusquedad y volver a entrar sin esperar nada. Se apega tanto que su frente con la mía choca mezclando el sudor que sale de ambos.
Tomo impulso para besarlo, morderle los labios hasta el punto de sangrar.
— ¡Oh! — baja hasta mi cuello. Suelta mordidas y chupadas dolorosas. Estoy a punto de ponerme a lloriquear de lo rico que estoy disfrutando.
Me masturba con su mano mientras que con la otra me abre las piernas para que pueda meter más a fondo.
Sin remordimientos, exploto toda mi esencia en su mano. Hasta más de lo debido, con esa misma mano acaricia mi mejilla y luego prueba mi esperma. Gimo sintiendo mi cuerpo tenso pero relajado.
Descubro que no usó preservativo cuando todo su líquido llenó mi interior con su fluido viscoso.
Alejo su cuerpo pesado del mío y respiro para recomponerme. Empiezo a limpiar mi cuerpo con papel higienico para poder vestir. Él solo se acomoda en la cama de piernas cruzadas y ambas manos debajo de su cabeza mirandome con vacilación. Siento un espasmo increible solo con eso.
— ¿No quieres repetirlo otro día? — me dirijo ya vestido hacia él para verlo de brazos cruzados. — Me pareces un chico muy interesante y cumple mis expectativas.
— Quiero, sí, pero sorry… — me agacho, meredeo en sus labios. Él levanta la mano para ponerla en mi cuello y hacer que me quede ahí mientras mantenemos contacto visual.
— ¿Sorry qué, putito?
— …no me como el mismo plato dos veces. — me zafo de su agarre y salgo de la habitación con una gran sonrisa. Vuelvo a retomar la fiesta con mis amigas y seguir bebiendo como siempre.
&
La boda de Danna trascurrió normal, sin impedimentos y con mucho amor empalagoso que me daba mucho asco pero si a ella le gustaba pues a mi también. Estabamos en dirección a la recepción donde sería la fiesta y, en donde mi mamá me presentaría a su nuevo novio.
— ¿Cómo estás? — me abraza Nati muy radiante.
— Bien, estoy bastante satisfecho.
— ¿Y cómo no? — me golpeó suavemente con el codo haciendo que sonría. — Si todos vimos como fuiste con ese chico a encamarte.
— Mira. — bajo un poco el cuello de tortuga de mi buso para indicarle las mordidas y marcas que dejó. — Y no quisieras ver lo rojas que están mis nalgas.
— ¡Dios! Eres toda una perra, te amo por eso. — vuelve a abrazarme con fuerza y yo también. — A veces quisiera ser como tú, no te enamoras de nadie.
— Como debe ser, ya sabes que los compromisos serios no son lo mío.
— No, pero ya en serio. — nos separamos para empezar a andar hasta sentarnos en una mesa. — Le gustas a mi hermano, Bill, ¿por qué no se dan la oportunidad de conocerse?
— No lo sabía.
— Si es que viene te digo quien es. — asiento con emoción. Otra noche loca que termine en algo íntimo no me quedaría nada mal.
«Soy una persona de vida sexual activa y si tengo la oportundad de tener sexo con ese alguien, lo aprovecho.»
— ¡Bill, cariño! — me levanto sonriente al ver a mi madre llegar. La abrazo con entusiasmo y luego lo hace Nati.
— Que gusto verte, Heidi.
— Igualmente, Nati, que hermosa te vez.
— ¿Dónde está tu novio, ma? Lo quiero conocer.
— Ah, sí. — sonrie. Levanta su mano para hacerle señas a un chico vestido de ancho y todo de negro. Voltea para dar la cara.
— Bill, te presento a Tom… — mi mandíbula cae al suelo al reconocerlo. Me siento incómodo. Él me sonríe con ganas mientras toma la mano de mi madre para besarla con descaro. — …tu padrastro.
Dios.
Regreso a ver a Nati que igual me mira con susto, huye de la escena con el rostro sonrojado.
«Si ella se puso así, imaginense yo.»
— ¿No me dices nada? O sea, yo sé que la diferencia de edad es bastante grande, cariño, pero… nos queremos. — trago saliva al ver como se dan un beso en frente de mí. Trago amargo la saliva, histerico, colerico…
No puedo aceptarlo.
— Mami, sabes que no me molesta que tengas un novio aunque sea de mi edad.
— Ajá…
— Pero… este idiota no te conviene.
— ¿Por qué? — preguntaron ambos extrañados.
— ¿¡Y todavía te haces!? — exclamo molesto dandole un manotazo en la mano para que deje de besar a mi madre. Heidi me mira ofendida con la mano en el pecho mientras niega.
— No, no, no, no. No voy a tolerar esos comportamientos de mi hijo hacia mi pareja. — nos toma la mano a ambos para sentarnos en la mesa. — ¿Por qué dices eso?
— ¡Porque él y yo…
— ¿Insinuas que entre tú y yo pasó algo? — Tom frunce el ceño exageradamente mirandome.
— ¡Sí!
— ¿Qué es lo que pasó? — dice mi madre con una ceja arqueada. — Espero que digas la verdad porque sé muy bien cuando mientes, Bill.
— Pues que anoche Tom y yo nos acostamos, mamá. Tuve sexo con él.
Mi madre se pone palida.
— ¿Es serio lo que mi hijo dice, Tom? — Tom da un golpe en la mesa molesto.
— ¿¡Qué!? ¡Ayer me quedé a dormir contigo luego de ver película, joder! ¿¡con quién me confundes!?
Lo miré ofendido.
— Tu hijo es un jodido borracho por lo que me dices, sabrá dios con quien se acostó y ahora me culpa a mí.
— Es cierto… Tom… se quedó conmigo a dormir en la noche, esperabamos a que llegues y nada. — mi corazón late acelerado. Jamás me vi en esta situación de no saber con quien me acuesto, estoy seguro que es él. Incluso volvió a pedirme un remember y me negué.
¡Esto es una jodida locura!
— Bill. — mi madre toma mi mano preocupada. — ¿Lo hiciste por que no quieres que esté con Tom?
— Mamá…
— ¡Es obvio, Heidi! — chilla un Tom indignado. — ¡No quiere que estemos juntos! Se nota que es un mimado.
— ¡Cállate! — lanzo a copa de agua en su rostro. Mi madre me regaña y yo solo me levanto indignado hacia el baño. Voy corriendo como puedo hasta llegar. Me miro al espejo mientras mis ojos se ponen rojos hasta tal punto de querer llorar y doy golpes en el lavamanos con rabia.
¡Todos lo vieron!
¡Era él el maldito bailarín que me hizo tener una de las mejores noches de mi vida!
No le encuentro más solución a esto.
Me siento un idiota por ser así y beber hasta ese punto.
Dios.
O…
¿Tom tiene un hermano gemelo?
Sí, eso está mejor.
— Tú no quieres ver a tu madre feliz, por eso mientes. — regreso a verlo con los brazos cruzados. Me acerco tanto para ver su labio inferior y hay una marca en él.
Vuelvo a sentirme confundido.
— ¿Cómo explicas tu labio inferior, eh? ¡Te mordí!
— ¡Ayer tu madre me golpeó con una espátula! ¡Basta de decir que nos hemos acostado!
— ¡Entonces habla con la verdad!
— A ver. — suspira irritado y molesto. Cierra los ojos para respirar profundo y calmarse ~seguramente para no romperme la cara~. — Okay, ya… me descubriste. Tengo un jodido hermano gemelo, ¿ya?
— ¿Y cómo se llama?
— Tomás.
— Ajá. — entrecierro los ojos. — No te creo, podré estar pasado de copas pero si me acuerdo.
— ¡Es la verdad! Somos dos…
— Bueno. — suspiro. Veo tanta sinceridad en su rostro que me resigno ante lo que digo y ofrezco muchas disculpas.
Son dos o eso dice…
&
Veo su rostro una vez más, nuevamente me surge la duda y para quedarme tranquilo con su respuesta le propuse algo.
— Llama a tu gemelo y demuestrame. — el rostro del novio de mamá palideció pero no se dejó. Se tomó la libertad de pegarse tanto a mí y sacar el móvil para buscar el contacto de su hermano:
«Tomás Bro ;)»
Pulsa la opción de llamado, no pasa tanto para que esa persona tome la llamada y sienta que mi rostro queda en completo ridículo por culparle y asegurar algo que no es cierto.
— ¿Tom? — me pongo peor cuando escucho su voz, es igualita a la de él pero más masculina. Tapo mi rostro sonrojado para que no me vea y, siento desfallecer.
— Hermano, ¿cómo estás? — siento la mirada intensa de Tom aun estando tapado. — ¿Te cuento algo?
— ¿Ya conociste a tu hijastro?
— Sí. — ambos rien con gracia. — Me ha confundido contigo, dice que nos hemos acostado y por poco pierdo a mi mujer.
— ¿Cuál?
— El de rastas.
— Ah… — se aclara la garganta. — él chico de rastas que te conté ayer que me lo follé… ¿es tu hijastro?
— Él mismo.
Joder.
— ¿Puedo hablar con él?
— ¡No! — grité/susurré.
— No, quiere. — rie divertido mirandome. — Ya te dejo, debo volver. — se despide de su hermano, guarda el móvil y explota en carcajadas. De manera impulsiva le doy golpes en el pecho para que deje de burlarse de mí.
Harto de mi comportamiento toma mis muñecas y me apega a él. Siento como las piernas me tiemblan, mantenemos el contacto visual con seriedad hasta que sus ojos se desvian a mi cuello. Arquea las cejas al ver los chupetones.
— No mires.
— Que gatito tan salvaje. — escupe en un tono burlón. — Te gusta el sexo duro, ¿también puedo participar en el acto mientras mi hermano te coje? Me conformo con ver.
Sus palabras me golpean en el miembro, se me endurece de a poco y respiro agitado.
No me había imaginado nunca teniendo relaciones con los gemelos, es algo nuevo que me encantaría experimentar.
— Estás enfermo. — susurro con asco ~aun sabiendo que me cachondeó~. Brinda una mirada lasciva, coqueta, relame sus labios y me concentro en ese piercing. Imagino su boca comiendose la mía…
¿Es malo tener deseos impuros con mi padrastro y su gemelo?
— No, pero mirando lo puta que eres, también me provoca… me pregunto quién será mejor en la cama, ¿tu madre o tú? — estoy mojando mis pantalones con el líquido que sale de mi erección enteramente dura y me siento rabioso por ello.
— Tu maldita madre, hijo de perra. — me empuja hacia la puerta del baño provocando un sonido estruendoso. Gimo ganoso dejandome. Estoy completamente sumiso, no puedo hacer más que dejarme y obedecer.
— Hey, no insultes a mi madre. — su mano recorre mis piernas hasta centrarse en el trasero. Aprieta a su gusto. Entreabro los labios luego de sentir su mano rozar mi erección.
— Mamá se va a enterar de esto, mal nacido.
— ¿De qué se tiene que enterar? — habla por lo bajo un tanto ronco.
— De que me tocas sin mi consentimiento.
— Y te gusta…
— Mierda. — suspiro fuerte. Siento su aliento, más toqueteos en mis partes prohibidas que tanto me hace disfrutar. Mi boca se llena de gemidos bajos, suaves y delicados que oculto mordiendo mi labio inferior. Su rodilla se posa entre mis piernas, empieza a estimular un poco causandome incomodidad pero de gusto ya que quería que me lo saque y lo atienda. Choca su nariz con la mía, Tom no para de mirarme a los ojos y hacerme excitar. Cuando finalmente me decido a dejarlo pasar y que haga conmigo lo que le de la gana se aleja riendose otra vez de mí.
— ¿En serio pensaste que pasaría algo?
No digo nada.
Se acerca tanto a mi oído para decirme: — Yo tampoco me como el mismo plato dos veces, Bill. — se va del baño dejándome ahí, en un mar de confusión, nuevamente con la duda.
Ay…
F I N
Administración: Ay joder, eso estuvo hot. Gracias a todos por la visita. Los comentarios son bienvenidos