Un día contigo. FIN

Fic de TollWriter. Temporada I

Capítulo Final

—Bienvenidos —comenzó a decir Lisa—. Gracias por venir a la preventa del primer libro de Bill Trümper, llamado «A Dreams Day»: un día contigo. Es un placer compartir con ustedes en este día. Primero que todo, Bill nos leerá una pequeña parte de su libro, y después vendrán los autógrafos, claro, solo a las personas que hayan obtenido su ejemplar.

Rió con dulzura y me entregó el micrófono. Me encontraba sentado en una de las mesas que los del staff habían puesto para mí. Al frente estaban todos los ejemplares que íbamos a vender, serían 200 libros. Esperé un momento antes de comenzar. Una multitud compró los libros restantes, y entonces pude estar tranquilo.

Cuando volvió la calma, me dispuse a leer parte de mi historia, exactamente en el momento en que lo conocí y las sensaciones que sentí en ese día que pasé con él. Los espectadores me aplaudieron eufóricamente, demostrándome que mi biografía era perfecta.

Lisa indicó el momento para los autógrafos. La fila era inmensa, y por ende, era muy cansado.

—Es un placer conocerte, Bill —me dijo un chico con unas trenzas increíbles.

Recorrí todo su rostro buscando un recuerdo de dónde lo había visto, pero por más que quise, no pude.

—El placer es mío —susurré, marcando su libro. Al alzar mi mirada para entregar su libro, me encontré con el desorden y las mujeres de allí gritando como locas. Y no era para menos, si el actor Tom Kaulitz estaba allí sosteniendo una rosa.

Georg, al verlo, se interpuso entre la mesa y yo. Tom solo sonrió con sorna.

—Amigo, tienes que tener un ejemplar para acercarte —pronunció Georg muy secamente—. Y no veo ninguno, así que por favor, retírate.

—Bill tiene el mío —murmuró Tom, buscando visibilidad para hablarme. —Ese es mío, me lo devuelves —dijo.

—Es mentira, aquí estaba un chico de trenzas —volvió a decir mi primo.

—Él es mi hermano Nick — murmuró Tom.

—Calma, Geo —intervine—. Ya lo firmé —le tendí el libro y él lo tomó. Después, me tendió la rosa negra que sostenía y la tomé, susurrando un «gracias».

—Bueno, ya tienes el ejemplar firmado, puedes retirarte — pronunció Georg.

—¿Puedo hablar contigo? —preguntó Tom.

—Claro que no —mi madre, que estaba a mi lado, también se interpuso entre la mesa y él. 

—Simone, me alegra verte.

—Sí, a mí también —sonrió, pero al ver la expresión de mi primo, aclaró su garganta y siguió—. Sin embargo, no puedes hablar con mi hijo. Estamos en la mitad de una firma de autógrafos, Tommy… digo, Tom.

Negué con la cabeza. Esas mujeres aún eran fan de Tom y lo ocultaban solo para no herirme.

—Solo vine por mi ejemplar y desearte éxito en tu preventa 

—Bueno, sí, gracias por venir — Geo le señaló la salida y simplemente se fue. 

Dejé pasar el asunto porque más personas esperaban por mi autógrafo, así que seguí firmando cada libro. Incluso, a veces tenía que tomarme fotos, pero al fin pude hacerlo y terminé la preventa con una buena taza de chocolate.

Mi teléfono volvió a sonar con un mensaje. Esta vez, sí pude leerlos. Había miles, y en particular, uno que me sacó una sonrisa. Lo contesté y guardé mi teléfono en mi saco.

Miré a mi alrededor. El salón estaba casi vacío y mi familia había ido a la pista de patinaje.

—Ya se fueron todos, podemos irnos, Bill —informó Georg.

Asentí y fui a despedirme del dueño de la cafetería y de Lisa, que aún estaba hablando por teléfono.

—Tienes más eventos como éste — confirmó, guardando su teléfono en el gran bolso que cargaba—. ¿Quieres que te lleve? —me propuso, y me iba a negar, pero no vi a Geo por ningún lado.

—Si buscas a Georg, dijo que iba a buscar a Susan y Gregory —informó Lisa.

—Oh… entonces, sí, llévame a casa —acepté.

—De acuerdo, vamos —dijo Lisa.

Caminamos por las sillas vacías y salimos buscando el auto. Cuando me subí de copiloto, un nuevo mensaje entró.

—He visto que últimamente utilizas mucho ese aparato 

—Sí —sonreí y envié el mensaje.

—¿Es un novio? —indagó, arrancando y saliendo del estacionamiento.

—No es mi novio, pero quiere serlo —respondí.

—¿Y qué te lo impide? No me digas que Tom… —puso los ojos en blanco.

—Noo, Tom es parte de mi pasado —aclaré.

—Pues bien hecho. Porque escuché rumores que dicen que se va a casar con Heidi Klum —hice una mueca de desagrado. Escuchar ese nombre me daba asco. La tipa era una joyita.

—Por eso se llevan tan bien, porque son la misma clase de gente — añadió Lisa.

En eso no estaba de acuerdo con Lisa. Tom, a pesar de todo, era una buena persona. Me entristecía la perspectiva que tenía de él.

Mi teléfono sonó de nuevo y respondí el mensaje.

—Tu galán te extraña 

—Bueno, es que está por llegar a casa 

Lisa chilló de emoción y aceleró su auto hasta llegar a mi casa.

—Gracias por traerme —solté mi cinturón para salir.

—Lo quiero ver 

—No seas chismosa y vete —le ordené. Ella hizo un puchero, pero accedió a dejarme solo.

La vi retroceder y salir de mi aparcamiento para visitantes. Tecleé el número y me desvíe a mi casa, que era al lado de la de mi madre y que mayormente ocupaba con ella. Pero mi verdadera casa era la otra, la más grande y la que estaba decorada con todo lo que yo había elegido.

Cuando llegué a la puerta, ya me estaba esperando adentro, pues escuché su música preferida. Así que abrí y me recibió el chucho con patas que tiene por mascota. Le di unos mimos y seguí hasta verlo en la mitad del salón. No me detuve y caminé hasta las escaleras.

—¿Me demoré? —le pregunté cuando ambos íbamos subiendo la escalera.

—No, acabo de llegar —respondió.

—Pues que bien, porque necesito que esté caliente. Quiero meterla —dije con una sonrisa pícara.

—Y yo quiero que me partas el culo —respondió, y ambos reímos.

Entramos a la habitación entre besos y jadeos sensuales. La ropa voló de nuestra autonomía para quedar desnudos y sudorosos encima de esa cama, mi cama.

Su olor de hombre estaba impregnado en las sábanas y en todo rincón de mi habitación. Luego del sexo, siempre nos acariciábamos y nos besábamos sin prisa y muy calmados.

Me sentía demasiado relajado en sus brazos.

—¿Por eso me escogiste? —preguntó, y me acomodé mejor para verlo.

Sostenía una foto de Tom, la misma que tenía en un marco cerca de mi cama.

—¿Porque te pareces a él? — indagué, y él asintió.

—Sí, por eso te elegí. Porque te pareces a Tom 

—Eso es muy cruel 

—Quiero ser sincero, Zack 

—No me importa, con tal de que pasemos estos momentos. Mientras que hagamos el amor, para mí es perfecto 

—¿No te importa si te llamo Tom a la mitad de un orgasmo? —preguntó, y río a carcajadas y negó con la cabeza.

—Eres realmente mala, Billay 

—Oh, ya vez. A ti te gusta más Billay.

—Era sexi 

—Pues Zack es más sexi que tú 

—No es cierto —dijo, subiéndose en mí para hacerme cosquillas.  —Retráctate, di que es mentira y que yo soy mejor que mi personaje en mi película 

—No, tú eres feo — solté, y él se rió.

—Sí, como no, Billay 

—No me digas así, Tom. Sabes que es algo que me da vergüenza 

—Te da vergüenza, y ¿por eso haces una biografía? —preguntó, y reí a carcajadas.  —Creo que me lloverá mucho hate.

—Oye, te pedí permiso para usar tu nombre… ¿Y me pregunto por qué aceptaste? 

—Era tiempo de que nuestra historia se supiera —dijo, besando mi mente.—Además, nunca te diría que no 

Asentí sonriendo y lo besé. Cuando nos separamos, Tom se levantó desnudo y tomó un libro para luego meterse bajo las sábanas junto a mí.

—Me harías el honor de firmarlo, Bill Trümper —pidió con ojos de cachorro.

Sonreí y lo abrí para hacerlo, pero de allí cayó un anillo de zafiro negro. Lo sabía porque se había convertido en mi piedra favorita.

Miré a Tom confundido y él solo sonreía, claro con su rostro totalmente rojito.

—Por favor, acepta —me quitó el anillo, tomó mi dedo y lo colocó. Lo miró y luego me dio un beso en el dorso.

—Llevamos poco tiempo —dije mirando su piedra. ¡Rayos! era realmente costoso.

—Lo sé, pero me mostraste dos facetas diferentes de ti y en las dos me enamoré 

suspiré y asentí… realmente estaba muy enamorado. Podría decir que nunca lo olvidé.

—Ahora me toca a mí —susurró contra mis labios.

Me había tumbado en la cama y se subió a horcajadas sobre mi cuerpo aún desnudo.

—Sí, es tu turno —nuestros labios se unieron de nuevo en un beso para nada amable. Tom gruñía desesperado cuando nuestras erecciones se tocaban, pero…

El sonido de la puerta al abrirse sonó y las voces de mi madre y tía Gene se escuchaban desde abajo. Abrí los ojos como platos cuando sentí como subían las escaleras. Así que aparté a Tom y le ordené entrar a mi clóset vacío.

—No, ¿porque me estás ocultando?

—Obviamente sabes lo que van a decir —le respondí.

—Puedo explicar 

—Tom, por favor, métete en el clóset y no salgas —le supliqué.

—Está bien —tomó mi camisa y se encerró en el clóset mientras yo me colocaba su camiseta negra.

Me pasé las manos por mi corto cabello y traté de abrir la puerta para salir, pero esas mujeres invadieron mi habitación.

—Estábamos preocupadas por ti, Bill —dijo mi tía Gene, mirando mi desorden en la cama.  —¿Por qué estás aquí y no en la casa? —preguntó.

—Esta es mi casa, tía, y tengo que habitarla —me senté en el borde de mi cama. —Hay muchos viviendo en la otra 

Mi tía Gene me miró indignada, tomando su pecho en modo dramático.

—Ya te dije que muy pronto compramos la nuestra — reprochó.

—Y tú sabes que puedes vivir conmigo siempre, Eugene 

Mi madre y mi tía chillaron juntas, dándose un abrazo de gemelas, como siempre decían cuando estaban cariñosas.

—Bien, ya vieron que estoy sano y salvo, así que pueden marcharse — murmuré.

—¿Por qué la prisa, bebé? —preguntó mi madre.

—Porque quiero dormir —respondí, llevándolas hasta la puerta, pero…

—¿De quién es este perro? —preguntó mi sobrino Gregory, viniendo cargando al saco de pulgas con patas que, por alguna razón, había olvidado que estaba allí.

—Es un callejero que se entró — excusé.

—Tiene collar, allí debe decir el nombre del propietario —dijo Gregory, girando su plaquita de huesos. Sin embargo, no leyó porque tuve que quitárselo de las manos.

Lo sostuve y lo metí en el clóset junto con su dueño.

—¿Por qué hiciste eso, Bill? —el niño dramático comenzó a chillar, y Geo se apresuró a entrar para ver qué le ocurría a la pulga chismosa.

Qué bien, ahora éramos más en esa habitación.

—Estás extraño, hijo —dijo mi madre.

—No tengo nada, solo estoy muy cansado y quiero dormir —respondí.

—¿Por qué estás con esa camiseta fea? —preguntó mi madre, frunciendo el ceño y cruzando sus brazos.

—Es la que utilizo para dormir.

—Tú no duermes aquí, incluso no tienes ropa aquí, y esa camiseta y ese pantalón que está tirado allí no son tuyos —dijo mi madre, entrecerrando sus ojos.

—Ay, mamá… 

—¿Estás con tu novio? —preguntó mi tía, sonriendo con picardía.

Yo negué enseguida.

—Estás con el… el perro es de él, esta es su ropa y tú y él estuvieron haciendo cositas. ¿Verdad? 

—No —respondí.

—Mentiroso 

—Bueno, sí, Zack está en el clóset. Ya contentas 

—Quiero verlo —exigió mi tía, encaminándose hacia la puerta de mi clóset.

Me interpuse.

—Quítate, déjame conocerlo 

—No. Por algún motivo, está allí… ocultándose de ustedes, par de locas.

 Esas mujeres querían asesinarme allí mismo, y Geo no ayudaba en nada.

—Tranquilas, mujeres, el novio de Bill debe ser feo, gordo y barrigón. Por eso le da vergüenza que lo veamos 

—Pues te equivocas, enano. Zack es hermoso y atractivo, además de que se carga algo muy grande entre sus piernas 

—¡Hui! ¡Qué asco! —exclamó Geo.

—Ya váyanse todos — expresé, intentando deshacerme de ellos.

Asintieron y se fueron saliendo, sin embargo, mi tía Gene se desvió rápidamente y abrió la puerta del clóset. Como estaba vacío, se podía ver la anatomía de Tom sentada, jugando con su perro.

—¿Por qué Zack se ve como Tom, se ríe como Tom y huele como Tom? —preguntó mi tía, confundida.

—¿Por qué sabes cómo huele Tom si este perfume es nuevo? — indagué.

—¿Por qué? ¿Por qué? —repitió mi tía, retrocediendo hasta salir de mi clóset.

La seguí, junto con Tom, que fue visto por el resto de chismosos, incluyendo mi sobrino, que chilló y se bajó de los brazos de su padre para abrazar por las piernas a Tom.

—Hola, chiquitín, pero no me abraces por allí, ya que estoy desnudo —murmuró Tom, y yo puse los ojos en blanco por su sinceridad.

Geo de inmediato lo quitó.

—¿Cómo conoces a este…? —pausó su ofensa y siguió— señor —preguntó Geo.

—Mi abu me hace ver edits de él —murmuró Gregory con su lenguaje extraño. —¿Es cierto que te casarás con la pesada de Heidi Klum? —eché risas, recordando ese rumor que habíamos esparcido para poder estar sin el foco público.

Sabía que Tom era más gay que yo y que jamás se metería con una tipa como esa.

—¿De qué te ríes, tonto? Te está engañando con la modelo esa —riñó Geo.

—No… es solo un rumor —expresó Tom, sentándose en la cama.

—No evadas la pregunta, tía Gene, y porque haces ver edits de Tom al niño drama

—Yo… ¡ay! ¡Sí! Estoy siguiendo a Tom, bueno, a su carrera. A él lo odio — Confesó mi tía.

—Lo odias tanto que estás de nuevo en el fanclub de Tomatelover —ironizó Geo.

—Tú calla… está bien, volví a los Tomatelovers — admitió mi tía.

—Gracias por pertenecer a mi fanclub —dijo Tom, sonriendo.

Miré a Tom por lo que dijo, y este se encogió de hombros.

—Son mis fans, bebé —dijo.

—Ay! Le dijo bebé —mi madre y mi tía chillaron a la vez.

—¿Por qué están desnudos los dos? —preguntó curioso Gregory, interrumpiendo toda la armonía.

Ambos reímos, y cuando íbamos a contestar, Geo intuyó lo que íbamos a decirle, lo alzó rápidamente para llevárselo.

—No seas mojigato y dile la verdad a tu hijo 

—Se la diré, pero no ahora y aquí —salió con pasos ligeros de la habitación.

—No lo enseñes a ser homofóbico —le grité.

—Claro que no —me contestó desde abajo.

—Esto es humillante 

—Todo esto es humillante, tía —dije.

—Y bien, ¿desde cuándo están juntos ? —preguntó mi madre.

—Después de esa Navidad —respondí.

—Pero solo se acuestan, ¿o qué? —preguntó de nuevo mi madre.

—Eso no se pregunta, Simone. Solo son amantes secretos — expresó mi tía.

—Bueno, en realidad… —dije, mostrando mi anillo.

Mi tía obviamente chilló de alegría, pero mamá estaba seria.

—¡Mi actor favorito con mi sobrino! No lo puedo creer. ¡Mi sobrino con mi actor favorito! ¡Ah! Esto es increíble. Voy a publicarlo 

—¡Tía, no! —reñí, pero ya iba escaleras abajo, tecleando su teléfono.

—Bueno, solo me queda felicitarlos —susurró mi madre, dándome un abrazo que después se unió Tom.

—Que sean felices y que su amor sea bendecido 

—Gracias —dijimos al unísono.

Mi madre se separó y salió, pero antes de salir de mi casa, chilló que tenía de yerno a Tom Kaulitz.

—Perdón, mi familia es un poco extraña — murmuré apenado.

—¿En serio? no me había dado cuenta, bebé.

—Ay, eres un tonto 

—Un tonto enamorado 

Me tumbo en la cama con Tom sobre mi cuerpo. Recogí sus mechones que se le escapaban de su coleta mal hecha.

—Te amo, Billay Pitz — dándome un beso.

—Te amo, Zackary Reynolds —respondí devolviéndolo.

F I N

Tenemos una segunda temporada, y por su puesto te invitamos a continuar con esta aventura, pinchando la imagen. Gracias por la visita. Y no olvides comentar 😉

por TollWriter

Escritora del Fandom

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