

Fic de TollWriter. Temporada I
Capítulo 6
La puerta principal de la habitación estaba siendo golpeada con fuerza, aún me encontraba en el baño recapitulando todo lo sucedido. No había escuchado a Tom en este tiempo, pero sabía que aún estaba en la habitación. Oí la puerta abrirse y muchas maldiciones; una pelea había comenzado afuera y sentí miedo por él, así que salí y me encontré con la persona que jamás pensé que vería allí.
—¿Qué haces aquí, Gordon? —mi padre me miró de arriba abajo y se acercó para tomarme del brazo.
—Mejor responde tú, ¿qué demonios haces aquí con este actor de medio pelo y vestido así?
—Puedo explicarlo
—Explicarme qué Bill, te haces pasar por una chica solo por estar con este tipejo
—Papá, espérame afuera —le pedí.
—No, los que deberían irse de aquí son ambos —dijo Gustav, quien entró del todo en la habitación y se acercó a Tom, que estaba de pie con su mirada perdida en el piso, sin siquiera mirarme o reaccionar con lo que estaba sucediendo.
—Te lo puedo explicar, Tom —me dirigí a él, pero ni por eso me miró.
—Ya vámonos de aquí, Bill; tu madre va a escucharme
—No, espera —me solté del agarre de Gordon y me acerqué a Tom. —Necesito hablar contigo, Tom
—Tú lo que necesitas es irte y esperar que te haga llegar los papeles de confidencialidad —dijo Gustav, interponiendo su cuerpo entre Tom y yo.
—¿Confidencialidad? — Susurré.
—Crees que esto estará bien visto, que Tom haya tenido una cita con un chico; será la comidilla si creen que es gay.
—¿Y no lo eres, Tom? Dime, ¿no eres gay? —pregunté, pero no dijo nada.
—Vamos, hijo, ¡levantaré una demanda! —expresó Gordon—. Sabían que Bill es menor de edad —mi padre habló de nuevo, y allí sí Tom me miró.
—¿No tienes dieciocho? —me preguntó, pero no supe qué contestar.
—Claro que no los tiene, apenas tiene diecisiete —murmuró Gordon, tomándome de nuevo del brazo.
—Entonces nos beneficiará más a nosotros — confirmó Gustav de nuevo. —¿Qué clases de padres hacen que su hijo varón se haga pasar por una chica y sin mencionar la falsificación de documentos? Esto es muy grave
—Claro que es grave —riñó Gordon—. Un actor mayor de edad tiene una cita con un menor; creo que es muy grave, así que veremos quién pierde.
Gustav rió con ironía.
—Lo que harán es firmar los documentos de confidencialidad, no hablarán con la prensa, desaparecerán de la vida de Tom y harán que lo que ocurrió aquí fue solo una equivocación—. El mánager restó importancia a la amenaza de mi padre, pero era obvio que no podríamos ganar una demanda así.
—¿Equivocación? —reí frustrado—. Tú me sentiste, sabías que yo…
—Firma los papeles de confidencialidad y aléjate de mí —murmuró, interrumpiendo y mirándome fijamente. Tom dio la vuelta y se encerró en el baño.
Lo quería seguir, sin embargo, mi padre me detuvo, me sacó a rastras del hotel y me subió a la camioneta que manejaba un guardaespaldas de Tom. En todo el trayecto, no dije nada; solo me sentía vacío, como si mi corazón lo hubiera dejado en Leipzig.
Las dos horas de trayecto culminaron cuando vi nuestra casa aparecer frente a mí. Mi padre me ayudó a salir, pero me zafé de su agarre para entrar corriendo y subir a mi habitación, donde sí pude soltar mi frustración.
Aún tenía el vestido blanco hecho un desastre por el semen de mi eyaculación. Me lo quité y lo arrojé al piso para entrar al baño y limpiar mis piernas, que estaban llenas de suciedad. Pero el único sucio allí era yo.
Mentir no era lo mío, y ahora había dicho tantas mentiras, y a la persona que menos quería lastimar. Tal vez, para él, yo fui algo pasajero, un secreto, una vergüenza. Tal vez Tom sentía vergüenza al darse cuenta de que yo era un chico, pero al recordar sus besos y caricias, eso no podía ser vergonzoso.
Sabía perfectamente que uno no se enamora en un solo día, pero yo, sin embargo, lo hice. Me enamoré tan perdidamente que ahora, después de tres años, aún lo sigo haciendo.
Después de la ducha caliente que me di, tomé mis apuntes para continuar con mi vida normal. Aún tenía que presentar el examen final para lograr el objetivo de ser un médico. El sueño de ser estilista murió; no sé por qué, pero se me quitó las ganas de repente. Sin embargo, eso era lo que sentía en ese momento.
Sería el mejor médico cardiólogo de Alemania; así podría recomponer los corazones de los demás, aunque el mío estuviera muerto. Estaba ensimismado en mis apuntes cuando la puerta de mi habitación fue abierta y, por ella, mi tía Gene entró con una bandeja de comida que miré sin mucho interés cuando la colocó frente a mí.
—Tienes que comer algo
—No tengo apetito — expresé, levantando mi libro de medicina básica.
—¿Qué haces con eso?
—Debo pasar el examen en la universidad
—¿No estudiarás maquillaje?
—No, tía. Mis prioridades cambiaron
—¿Qué? ¿Por Tom? ¡Oh, vamos! —riñó molesta, sentándose junto a mí—. Ese actorsito es un imbécil; no vio lo grandioso que eres tú. Así que no debes cambiar nada. Tú, Bill Trümper, serás el mejor estilista de famosos que el mundo va a conocer. Tenlo por seguro.
Aquella vez reí, pero mi tía Gene tuvo razón, siempre la tuvo. Después de eso, cumplí con mi colegiatura, sacando un porcentaje alto. Pude haber tomado el camino de la medicina, sin embargo, mis pasos se fueron por el camino correcto: el mundo de la farándula.
Jamás se volvió a escuchar el nombre de Tom Kaulitz en mi casa. Todas las cosas que habíamos comprado de él las habíamos subastado por internet. Nos separamos de los Tomatelover y seguimos con nuestra vida, lejos del fanclub.
A los meses de la última vez que vi a Tom, su abogado apareció en mi casa con los papeles de la confidencialidad. Aunque estuve reacio, finalmente los firmé, negando cuando me ofrecieron una cantidad de dinero.
Los meses y años pasaron demasiado rápido, y en un abrir y cerrar de ojos, ya había conseguido un contrato con una compañía de marketing muy reconocida en Nueva York, ciudad donde me había mudado hace dos años, cuando por fin terminé mi carrera. Nueva York es el epicentro de la moda, el maquillaje y las pasarelas, y debía y quería estar rodeado de todo esto.
Mi vista se encuentra perdida en el bonito espejo que tengo al frente. Aunque puedo ver lo cambiado de mis facciones, aún conservo lo atractivo de una mujer. Bajo la vista a mi collar; aún lo conservo en mi cuello. No me lo he quitado desde que Tom me lo dio. Lo quise devolver, pero jamás lo quiso aceptar, así que se quedaría allí hasta que decidiera qué hacer con él.
Podría venderlo, pues descubrí que era un zafiro de piedra negra muy exclusivo y muy exótico. También descubrí que no era parte del premio y que Tom sí me lo quiso regalar. Pero eso ya era parte de mi pasado.
La puerta del camerino se abre, y me levanto para comenzar a poner mis cosas en la mesa. Todo tipo de maquillaje y brochas se esparce en ella. Tomo el pincel y lo sacudo.
—Perdona la tardanza, pero aquí está a quien debes maquillar
Asentí y giré en mis talones para saludar, pero vaya la sorpresa que me llevé cuando lo vi frente a mí.
Continúa…
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eh no mamen, cómo todo se descontroló? CÓMO SUPO Q GORDON ESTABA AHÍ?? basta 😭
Las redes sociales son eficaces. 🤭