
Administración: No es necesario, pero tal vez sería útil si lees el one-shot que dio origina a este fic. Se llama ¿Son dos? y lo puedes encontrar «aquí». Este es uno de los fics que le borró wattpad, la autora lo ha tenido que re-subir y ahora estará protegido en nuestros archivos 🙂

Fic de WifesKaulitz
Capítulo Un
Quería decir que iba con toda la actitud del mundo a la escuela pero era mentira. Ya estaba harto.
(a pesar de que faltan unos días para salir)
Siempre tenía que levantarme temprano y yo lo odio, ahora más porque todos en la escuela no dejan de mirarme mal o de comentar cosas sin sentido.
«Bill, ¿por qué le bajaste la novia a Miguel?»
«Bill, que mal amigo eres»
«Bill…»
«Bill…»
«Bill…»
Me sentía bastante acosado desde que por error se filtró una foto mía hablando con la niña fresa de la escuela y no era cualquier foto. Era una dónde ella me besaba pero para mí justificación ¡lo hizo a la fuerza!
Gracias a la estupidez de Mía… tuve fama, se siente bien pero después ya no porque empieza a sentirse incómodo.
No me agrada para nada.
Crean rumores falsos, creen saber todo de mi vida e inventan cosas que ni yo mismo sabía.
Estaba tan acosado con las miradas que me daban que para defenderme tuve que decirle a Miguel que soy gay y tantas veces le repetí hasta que yo mismo terminé creyéndolo.
Mi primer novio fue un idiota que ya se graduó. Malo, malo, malo para todo y cuando digo todo incluye hasta en la cama.
¿De qué le servía un buen paquete si no sabe usar?
Tuve que volver a mi soltería obligadamente.
Otro punto que me desagrada es siempre tener que esperar a que todos los chicos terminen de bañarse para entrar y ducharme con tranquilidad.
No podía pasar en la ducha en paños menores sin tener una erección, habían penes de todos los tamaños…
Ninguno de ellos sabía que era gay, solo mis amigos cercanos pero la conciencia sucia que tenía me hacía volar la mente.
Ahora mismo saco la cabeza por las duchas, me aseguro que no haya nadie y entro tranquilo pero me asustó el ver al nerd frente al espejo.
El mismo que en todos los recesos sale con Miguel y sus amigos, que no para de darme miradas con sus cuatro ojos.
Que ganas de gritarle y decirle: «Bebé, la carne fina no se hizo para el osico de los burros» pero no.
El pobre no me ha echo nada malo.
¿Para qué atacarlo?
Doy tres suspiros antes de seguir hasta el último. Dejo las cosas ahí para poder sacar lo que iba a necesitar de mi mochila pero de nuevo me siento observado.
Regreso a verlo con una mala cara.
— Hola… — hace un ademán con la mano y sonríe. Rodeo los ojos volviendo a lo mío.
Decido entrar a la ducha pero el agua no cae, frustrado salgo para probar una tras otra hasta llegar a la tercera dónde el agua cae a la perfección pero me incómoda porque ese idiota está ahí y me mira a través del espejo.
Remojo mis labios enojado. Cruzo los brazos para darle de mi atención al cabeza de pollo albino con pelo cocido y lentes cuadrados.
— ¿Por qué me miras, eh? — voltea a darme la cara demasiado ruborizado.
Me causó mucha gracia.
— B-bueno yo…
— B- bueno, ¿q-qué? — copeo su forma de hablar a modo de burla y sonrío. No dice nada, solo se va poniendo más rojo como un tomate logrando que me arrepienta de haberlo echo.
Parecía que iba a llorar.
— ¿Qué te pasa? — me mira en silencio, se ve jodidamente nervioso y tierno.
Jamás pensé que lo diría en mi mente pero acabo de hacerlo, ¿que clase de mala jugada es esta?
— Lo siento, ¿va? no sé que hice pero lo siento. — hago lo posible para no burlarme de la forma tan rara en la que acomoda sus lentes. Le quedan demasiado horribles.
— E- está b-bien…
— Ya pero quita esa cara, me hace sentir un ogro.
— Es… es la única que tengo. — remojo mis labios y entrecierro los ojos.
— ¿Cómo te llamas, eh?
— Tom…
— Ah, pues mucho gusto. — le extiendo la mano y la toma con efecto retardado. — Soy…
— Bill. — interrumpe estrechando su mano con la mía. Arqueo una ceja ofendido. — En el círculo social de Migue… to- todos te co- conocemos, Bill.
— Me imagino. — rodeo los ojos aún sin soltar su mano. El sigue mirándome pero esta vez con un toque diferente y yo también. Resulta que acabo de encontrarle un lado sexy al cerebrito con rastas y me hizo sentir atraído.
«Quiero comerlo.»
— Tom, hay algo que no me gusta de tu estilo.
— ¿Qué?
— ¿Me dejas? — suelto su agarre de la mano para guiarlas hasta sus lentes. Aprieta los ojos muy apenado. Le saco con lentitud, no me gustaría picar el ojito en mi torpeza. Los dejo en el lavamos y me dedico a observar el rostro tan hermoso que tiene.
Se ve más varonil y condenadamente sexy. — Eres otro, Tom. Que guapo. — me acerco tanto hasta que corto su espacio personal. Él se remueve incómodo casi queriendo sentarse en el lavamanos. — Te quiero besar. — le tomo de la camisa mojada y pego nuestros labios de manera bruta. Muevo con cuidado y teniendo en cuenta que no hace nada, solo se queda estático. Termino mordiendo su labio inferior con un gustito culposo.
Reí por lo bajo al ver su rostro de desconcierto.
— Carajo.
— ¿Qué?
— Fue m- mi primer beso…
— Oh. — esta vez el sonrojado, apenado, avergonzado fui yo. — Discúlpame, no fue intencional. No pude resistirme a hacerlo.
Tom asiente con timidez.
— Y lo volvería a hacer.
Nos miramos en silencio y con la misma expresión de seriedad. Yo porque hablaba en serio y me imagino que él porque no… le gustó, no sé.
No puedo saber lo que piensa.
— ¿Si? — cruza los brazos adoptando una postura ardiente.
— Sí. — aseguro.
— A ver. — levanto ambas cejas. Tomo nuevamente la camisa para pegar nuestras bocas.
Me desespera que haga las cosas luego de pensarlo mucho. Tom tiene que arriesgarse a hacerlo y ya. Rodea mi cintura con ambas manos.
— Bill. — susurra mi nombre. El tipo me empuja para la ducha y cierra la puerta con seguro. Estoy acorralado entre los brazos fuertes que hacen presión en la pared. Suspiro medio encantado. Bajo la mano sin rodeos para apretar/acariciar su entrepierna con la intención de que despierte. — Ay, Dios, eres increíble.
Inhala mi cabello sudoroso, el cuello y besa…
Inconscientemente ladeo la cabeza para dejarle que haga.
— Tom. — empiezo a excitarme por su forma de actuar y creo que eso es malo.
— ¿Mhmm? — me tomo el atrevimiento de soltar las rastas para que caigan a los lados de su rostro.
Muy hermoso, rudo, sexy…
Peligroso para mi salud mental, emocional, sexual…
Le doy un empujón para que se salga de la ducha cuando pienso que es una estupidez querer hacer esto porque de seguro hasta para eso debe ser aburrido pero es más fuerte. Estoy algo doblegado.
Seguimos forcejeando hasta que por accidente abrí la ducha y toda el agua fría cae en ambos.
— Quieto.
Maldición.
Acerca demás su rostro al mío. Siento su aliento pegarme y me debilita un tanto. Finalmente corta la distancia entre los dos y me besa de manera dominante.
Sonríe bajando al cuello otra vez ~seguro notó lo feliz que me puse~. Es rápido en sacar la camisa empapada de agua de mi cuerpo y continua besándome con mucha devoción mientras manosea ansioso mi trasero.
También tengo la iniciativa de sacarle la enorme camisa y descubrir.
La punta de mi pene enloqueció por ver ese increíble tatuaje de una serpiente roja, el mismo viajaba desde la nuca, el hombro, el pecho izquierdo, rodeaba la espalda y bajaba hasta que termina en su zona v.
Trago saliva.
Me encantan los chicos malos con pinta de niños buenos e inocentes.
— No sé si realmente eres un nerd o un hombre sexy disfrazado. — susurro en el momento que baja tanto para continuar por mis pechos.
— Soy así.
— ¿Cómo?
— Introvertido con los demás, Bill. Casi no hablo, me da vergüenza.
— ¿Y conmigo? — muerdo el labio inferior mientras pego la cabeza a la fría pared. Observo el techo con las luces blancas, me gusta. Lo admito. — ¿No te dan ganas de tartamudear?
— Curioso, ¿no? — el boxer junto a la pantaloneta era descubierta dejando al aire libre mi virilidad dura.
Gemí en el momento que me voltea con fuerza para que le dé el trasero.
— Mejor dime… ¿quién eres?
— Ya te dije, soy Tom.
— ¡Mhmm! — la yema de sus dedos juega en mi entrada descaradamente hasta que logra meter uno. — Joder… — meneo mis caderas de adelante hacia atrás buscando más de su contacto. Muerdo mi antebrazo para no hacer más ruido pero me es imposible.
Lo estaba deseando.
— Estoy preocupado, no tengo protección.
— ¿Igual soy tu primera vez en esto, Tom?
— Sí… — suspiré mientras doy un medio giro para ver su carita. Rodeo su cuello con mis brazos. — Estoy limpio, no hay temor…
— E- está bien. — empieza a deshacer lo que le queda de ropa. Doy un vistazo a su miembro antes de hacer que roce con el mío. Gemimos por igual. Levanta mi pierna. Se agarra el pene para masturbar antes de introducir. Clavo mis uñas fuerte.
Me mira sin perder detalles de cada expresión que hago en mi cara. — Joder…
— Ah. — apega su frente a la mía. Inicia un ritmo de sus caderas para poder follar sin perder tiempo. Rápido y profundo pero solo por un momento ya que se sale.
En una mejor idea doy un salto para que me cargue entre sus brazos y así se de el lujo de hacerlo con facilidad. — ¡Ay, Tom! ¡sí!
Sigo clavando mis uñas en su espalda.
El agua cae en el cuerpo de ambos. Su piel empapada me volvió loco y deslizo la lengua por una parte de ese tattoo.
— Ah… mhmm… — succiono la piel del cuello, quiero dejar los suficientes chupones para que lo recuerde y sienta ganas de buscarme para repetir otra vez. — Billy… — suelto mi agarre para pegar mi espalda a la pared. Estoy con la mente en blanco. Él no deja de penetrar mi agujero con toda su fuerza. Quiero verlo mientras me toco el tronco del pene.
Que brazos…
Que cuerpo…
Que rostro…
Lo quiero todito para mí.
— ¡Oh, sí!
¡Tiene que ser mío!
— Espera… — me veo en la obligación de bajarme de sus brazos porque se notaba cansado. Acaricio emocionado.
Tiene unos músculos para morirse.
Que me ahorque con esas manos fuertes que yo me dejo.
No pasa nada.
Para no apagar la llama de la excitación decido besarlo, para nada delicado. Me gusta hacerlo rudo, lastimando su labio inferior hasta hacerlo sangrar. Bajo de los brazos para tocarle el trasero también. Le invito a tocarme sin pena por medio de un roce de ambas erecciones.
Rodea mi cuello con todo su brazo, ladeamos la cabeza desesperados por continuar.
Ahora que lo pienso, ¿qué fue lo que le hizo parar?
— Date vuelta. — ahí estaba de nuevo ese Tom dominante. Creo que me encanta obedecerlo.
Doy vuelta, pego la mejilla en la puerta de metal demasiado fría y cierro los ojos a penas lo siento entrar. Se mueve sin una pizca de delicadeza, el roce de ambas pieles hace que se confunda con el sonido del agua, gemidos, todo…
Acerca su pecho a mi espalda para llevar las manos hacia mis pechos y tocar como si fueran un par de senos grandes. Aprieta los pezones, nada brusco.
Quiero quedarme pegado como los perros aquí si tiene que ver con él.
— Santo cielo, Bill. Que b- bonito culo tienes.
Un azote en el mismo que me hizo temblar.
— Uh, mhmm… — pongo los ojos en blanco. Mi entrepierna está siendo estimulada por su fuerte mano y voy a terminar. — M- me corro, Tom.
— Ja. — se burla en un susurro muy cerca de mi oído. — Hazlo, Billy, ¿qué esperas? — se concentra en darme atención por ambas partes. Mi cuerpo se sume en el placer y los espasmos. Recorre todo de pies a cabeza para llegar a un solo punto y explotar sin una pizca de remordimiento.
— Ayy. — desfallecía en sus brazos. Se detiene en seco respirando sin control.
«Acaba de echarlo dentro.»
— ¿Otro round?
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
SABÍA QUE ESTE ME SONABA, quedé tan picada cuando leí el one shot, que en serio esperaba que sí hicieras un fanfic de esta trama 😭
mi pensamiento más tranquilo lo tuvo bill en todo este capítulo respecto a tom 🚬🫦