

Fic de WifesKaulitz
Capítulo 6: Six
— Entonces nos estamos llamando. — asentí guardando el número en mi teléfono. Me despido de Liz con un beso en ambas mejillas antes de que se fuera, en eso Tom se aclara la garganta para hacerme saber que está aquí.
Por más que quería ignorarlo siguiendo mi camino, se posa a lado mío y rozó su mano con la mía.
Sentí unos escalofríos que me enchinaron la piel.
— Muchos besitos, ¿no crees?
— Ajá. — rodeo los ojos, molesto.
— Tengo una mala suerte…
— Según tú ¿por qué? — comenzaba a levantar la voz de a poco, logrando que Tom se vuelva rojo y me mire algo asustado.
No me importaba.
— Tu pareja es Regina George, Tom, ¡la chica bonita que tus ojos miopes han visto!
— Joder. — asegura mirando de un lado a otro que nadie nos esté mirando y planta un beso en mis labios.
Esta vez el rojito fui yo.
— No le soporto, ¿está bien? Me cae mal y claro que me puse feliz de que sea mi pareja, así me aseguro de que no estén cerca los dos…
No sé por qué algo me dice que es una jodida mala idea…
— Bueno…
— ¿Qué te parece si te inscribes a los deportes, Billy? Quiero pasar más tiempo contigo.
— ¿Yo en los deportes? ¡pff! — Tom sonríe mostrando esa bonita dentadura, se ve perfecto el condenado. — Podré estar con las cheerleaders haciendo animaciones, usando falditas y no jugando.
— Ay… q—qué excitante sonó eso, mhmm… — tuve que taparme la boca para reírme de la forma nerviosa que actuó Tom. Las palabras de atascaron en su garganta y no era capaz de dejar que salgan.
— ¡Suelta! — le doy un golpe suave en el hombro y me mira mal.
—…solo piénsalo.
— ¿Es necesario? puedo venir a verte si quieres.
— Bill, no creo poder… casi no tendré tiempo para atenderte o e— estar contigo… — comenta con cierta tristeza. — Ojalá pudiera verte todas las noches después de cada entrenamiento y compartir cama contigo. Vaya que si me sienta bien dormir entre tus brazos.
Mierda.
Tom y yo despertando todos los días juntos, durmiendo abrazados, hablando de cosas equis y descubriendo más allá de la atracción sexual.
Si era lo que quería.
— Lo voy a pensar de todas formas. — sigo mi camino dejándolo atrás pero con una sonrisa de oreja a oreja. Obviamente no esperé tanto para anotar mi nombre en la lista del equipo de Tom a pesar de que no sabía nada de jugar fútbol, baloncesto o alguna de esas cosas.
Le pondría empeño solo por él.
— Con este ticket podrás presentarte. — asentí guardando bien el papel en mi billetera y fui hasta el salón para coger todas las cosas para poder ir a casa.
Mientras caminaba tuve la desdicha de encontrarme a Gina con su par de amigas.
¿Qué mal es el que estoy pagando yo para tener que toparla en momentos en los cuales ni yo mismo me quiero?
— Cielo, vamos de compras. Le ofrecí a tu amiguito un smoking de unas tres tallas menos, también encargué en un lugar de súper prestigio unos pupilentes para que ese día no use lentes y con respecto a su cabello, ¡dios! por poco y llega a agredirme con sus palabras groseras.
— ¡Dice que nadie debe tocarlo!
— A mi me parece bonito. — Regina y Karen fusilaron a Gretchen con la mirada. Pude sentir su miedo desde aquí.
Por otra parte pensando y pensando…
Ese día me iban a descubrir al galán, me lo iban a bajar por lo guapo que se ve sin esos lentes, ¡dios!
Empezaba con el miedo…
— ¿Qué dices?
— Él también irá, nos espera a la salida con Gustav y Georg.
— No, creo que…
— ¡Anda! — apoya Karen. — El rastafari se niega a ir si tú no vas con nosotras.
— O sea, si… a parte de feo, echo el buenote.
— Iré. — remojo mis labios con una sonrisa ladina.
«Iré con la intención de hacerte tragar tus palabras, maldita rubia mal teñida.»
— Genial. — agarra mi cintura para guiarme hacia la salida. En el transcurso iba escribiéndole a Liz para matar dos pájaros de un tiro.
De una vez veríamos los trajes dónde estaría con Tom y así vamos un día antes de la graduación solo a que nos acomoden el cabello.
Pude observar a Tom de brazos cruzados, mirando a la gorra que traía un enorme hueco para poder sacar su cabello por ahí. O sea que él les cortaba para que estás entren…
Los lentes los traía en la camisa como si de gafas se tratarán.
Ahora quiero lanzarme a sus brazos, ¡woah!
— ¡Vamos! — entrecerró los ojos por el grito de Regina y rápido se los puso.
Por mi parte solo pensaba que tiene un perfil precioso, una nariz perfecta.
Siento un cosquilleo muy agradable cada que lo veo y estoy cerca.
Comenzamos a andar, después se nos unió Lizeth para ir a uno de los locales más caros de la ciudad, ¿y cómo no? Si a Regina le encanta desperdiciar su dinero en ropa de marca.
Nos separamos con su respectiva pareja para empezar a buscar primero lo de los hombres en toda la tienda.
— Verás, para la ceremonia el smoking completamente negro y para la fiesta ya algo diferente… seamos los que marcan la diferencia y también porque tengo la jodida intención de opacar a Regina.
— ¿Cómo podrías opacar a Gina si sabes bien como es todos los años? Nadie ha logrado, por más guapa que se vea, bajarle de su puesto.
— No lo sé… — remoja sus labios hasta sacar un smoking para su talla y otro para mí. — Tengo una seria obsesión por ser la nueva chica de la novatada final y si es posible… ser la chica que gane como madrina para los deportes.
— Que loco…
— Jumm. — detiene su paso. Deja de lado el smoking para analizar mi rostro. Miré a un lado algo incómodo. — Quizás tú… ¡sí!
— Liz, me asustas.
— Eres guapo, tienes un rostro de ensueño, perfecto… atraes la atención de los chicos, definitivamente voy a postular al rostro andrógino de la escuela y como tengo a vaaaarios amigos que les atrae Bill Kaulitz. Pues ya está.
— No quiero tener que…
— ¡Por favor! — saca el móvil para teclear un par de cosas. — No trates de ocultar algo que a vista de todos es evidente, cielo. Todos sabemos que eres gay, solo falta que lo confirmes.
— Ah… — rasqué la nuca con nervios.
— Listo, estás postulado. La voz se correrá por los grupos que odian a Regina y bla bla bla… ¡buh!
— Joder, no estoy de acuerdo. — vamos a la sección de vestidores. Observo desde lejos como Regina admira con un rostro de deseo la manera en la que le queda a Tom el traje provocando mis celos.
— No sabes cómo la odio. — preferí calmarme porque en el rostro de Tom no había ningún rastro de emoción, solo parecía estar fastidiado con Regina presente. — Sé que sales con ella para poder aparentar lo que no eres, carajo. Nadie en la escuela te juzgará, solo tienes que dejar fluir la perra que llevas dentro.
— Como si fuera fácil. — nuevamente saca el móvil para revisar. Me lo extiende para que vea los votos, en menos de diez minutos yo le llevaba la delantera a Regina.
— Le ganas y me ganas, ¿te lanzas o no?
— Sería una jodida humillación para Regina que el chico que creía su pareja le baje y lo pongan como la reina del baile… — continuamos para medir los trajes en los siguientes vestidores. Satisfechos con los resultados salíamos para pagarlos.
— No me importa.
— Uhm, bueno… lo quiero hacer solo para que se alejé de mí y me deje en paz, ¿está bien? No porque tenga algún problema o algo así.
O eso creía yo.
— Genial, es lo que esperaba. — besa mi mejilla con entusiasmo, me puso rojito pero por pena total.
— ¿Es necesario que use algún vestido para el día? puedo comprar…
— No, solo quiero que vea que hay alguien más con su mismo potencial en belleza.
— Está bien. — remojo mis labios con un poco de inquietud. Por eso me cargaría una gran enemiga pero estoy seguro que puedo soportar ello y si no puedo con el enemigo, pues me voy a unir.
Todo con tal de luchar por mi supervivencia.
Era obvio que Regina y sus dos amigas permanecerán en la escuela porque son las animadoras del equipo.
— Nos vemos, Bill. Sabes que no soporto estar un segundo más cerca de Regina.
— Okay, nos vemos… — luego de ver con atención como se iba, me senté en uno de los enormes sofá que habían en la tienda. Desde acá podía escuchar los berrinches que le hacía la rubia.
¿Por qué no podía estar un su lugar?
Esta vez era Tom quien respondía ante él drama de la niña con una perra sonrisa, después, buscaba algo por toda la tienda hasta que sus ojos se posaron en mí. Me quedé frío, es una mirada intimidante, inquietante.
Muy diferente a la del Tom dulce y tímido.
Levanta la mano, después sus dedos índices y medios para decirme que vaya.
Obviamente fuí con una sonrisa, dejando de lado esa sensación que me daba con algún sentimiento negativo.
Una vez que estuvimos cerca, cara a cara Regina se posa a mi lado, con las manos en las caderas y el rostro iluminado.
— Ese, Trümper. — lo observo de pies a cabeza. El pantalón le hace ver unos músculos perfectos y ni hablar de lo apretada que se veía su chaqueta.
Parecía un puto empresario de esos que busca jovencitos para que sean sus suggar baby. — Me mata, me vuelve loca… perdóname Bill, ajá… yo te amo pero el nerd… el Tom está… ¡uff! — puse la mejor mala cara que me salió.
La arrugué con tanto fastidio y odio.
Abanica su mano para calmar el calor que estaba teniendo, hablando de verdad Regina estaba roja y hacía movimientos de perra desesperada.
— Uhm… ¿qué dices, Bill? Me interesa más tu opinión.
— Pues…
— No, no importa. — dice sin dejarme hablar. — ¡Hey, niña! Ven aquí, queremos ese smoking para el chico.
— Perfecto, acompañame. — esa sucia tuvo que irse obligada con la encargada. Mientras tanto, Tom me jaló para meternos en uno de los vestidores. Estábamos mirándonos en silencio.
— Es una estúpida. — murmuro sacándole la chaqueta.
— Ignóralo, Billy. Solo respóndeme tú, ¿cómo me veo?
— Me encantas. — sonreí ruborizado, agachando la cabeza. Tom la levanta para poder plantar un beso suave. Rodeo su cuello con ambas manos, ladeo la cabeza sintiendo nuevamente ese hormigueo en mi interior. La otra mano en mi cintura, envolviendo con su calidez mi cuerpo.
Un beso diferente que por primera no me incitaba a desnudarle, fue… genial. — Te queda hermoso.
— Mi única intención es lucir bien para ti, me hace sentir muy seguro que sigas conmigo por quién soy y no por como Regina quiere que aparente que sea.
— Me encanta el Tom tímido. — nos separamos para poder ayudarle a quitar la camisa de botones. Una vez que estuve por quitarlo definitivamente y hacer lo que siempre me encantaba pero Tom trata de cubrirse el pecho de inmediato. Analicé una y otra vez, intentando buscarle una jodida respuesta a la pregunta que se acaba de formar en mi cabeza pero no fui capaz de sacarla porque Regina abrió la tela del vestidor, como toda una entrometida.
— ¿Qué hacen?
— Uhm… B— Bill me… me ayuda a sacarme la camisa, Regina. — salí del lugar sin dar una explicación.
— Me hubieras llamado a mi, Tommy, ¡yo también podía ayudar!
— Creo que ya me voy.
No estaba cómodo con lo que estaba pasando.
— ¿En serio? ¿por qué? quiero regresarme contigo.
Agarré las cosas para salirme del centro comercial ignorando los llamados que me daba Tom y la forma en la que Regina le decía que me deje ir. Ya luego pensaría pero ahora no puedo hacerlo, la mente está nublada, quiero pensar en cualquier otra cosa que no sea él cuerpo de Tom.
Todo esto es muy extraño o quizás fui yo por la emoción del momento, por la emoción de ese beso que hizo sentirme bien…
Pero…
¿Dónde estaba el tatuaje de Tom?
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
qué
cómo q no está el tatuaje de tom¿