
Fic de WifesKaulitz
Capítulo Cinq
—…estoy siendo transparente contigo y respondiendo tus preguntas porque tú eres muy amable, Bill. Personas como tú no hay… me dió celos que Regina me haya dicho que eras su novio… sé de una fuente confiable que ni siquiera le das la hora y me reconfortó bastante.
— ¿Por mí o por ella, Tom?
— Creo que por los dos… n- no estoy seguro. — miro al cielo, el sol ya se había ocultado, estaba oscuro, su brillo se apagó. Ni siquiera la luna hacia presencia, solo la luz de los faros.
Mis ánimos estaban por el suelo, mi corazón latiendo como un loco por el dolor de escuchar sus palabras, no estaba aguantando lo que sentía.
— A Regina le gustan los chicos guapos, extrovertidos, adinerados, que sean obedientes, que solo tengan ojos para ella y nadie más. En el momento que terminan te hará la vida imposible para no verte feliz porque se lleva la lógica de que si ella no es feliz nadie debe serlo, piensa bien dónde quieres meter tus ojos.
— Lo dices en broma, ¿verdad? — observa mi rostro, yo expreso total seriedad. No hay ningún rastro de que quiera reírme y que lo hago para asustarlo, no era así. — Joder.
No le decía por malo o por celos, ella realmente es asi pero parecía que no me creía. Al final no era mi puto problema, era suyo, pero si llega a hacerle daño obviamente estaría ahí, como ayer.
— Soy muy necio, ¿sabes?
Estaba a punto de hiperventilar, me estaba esperando una respuesta como: «te haré caso» o una «no te preocupes, mis ojos solo te miran a ti».
— ¿Qué quieres decir? — mantengo el contacto visual cara a cara. Yo todavía sentía esas ganas carnales de lanzarme a su boca y terminar en sus brazos una vez más sin ropa. De besarnos a lo loco, comernos mutuamente pero a Tom ese sentimiento se le pasó por la pelos de muñeca vieja de Regina.
— Ayúdame a que me mire, quiero existir un momento para ella y sentirme feliz…
¿Y yo no le hacía feliz?
¿No dijo que le hacía sentir bien?
Maldición.
— Haría lo que fuera, no me importaría si me habla para insultarme como ese día, no sé…
— Pues vas bien sin tartamudear.
— Oh, — se ríe por lo bajo tapando su boca. — Solo pasa cuando entro en confianza…
Al menos confiaba en mí.
— Uhm… ¿que te parece la idea de fingir ser mi novio, eh? Regina siempre desea lo que tienen los demás y al ver juguete nuevo, guapo, sexy… ella…
va a querer bajarme el novio y se burlará.
Tienes que ser extrovertido, hacerla reír, darle detalles caros pero en este caso tiene que ser a mí. Regina mirará el hombre detallista que está a mi lado y lo va a querer, date a desear, haz que te busque, te ruegue.
quiero que por el momento tu mundo gire en torno a Bill Kaulitz, solo Bill para ti y nadie más, olvida la idea de usar lentes, la ropa ancha te queda bien y que nadie te haga dudar de ello. Las chicas te van a desear, van a arrepentirse de haberte dejado de lado cuando vean quien es Tom Trümper realmente.
— Es muy extraño, ¿no te va a incomodar?
— Pues sí…
[𝙻𝚞𝚗𝚎𝚜]
— ¿Qué tanto piensas, Bill?
— En nada.
— La verdadera pregunta es, ¿a quien miras? — decidí no hacer la clase de gimnasia porque me sentía muy depresivo. Creo que Tom aún esperaba a que yo le de una ayuda con Regina y no estaba dispuesto a hacerlo ahora que lo pienso bien, el plan si estaba perfecto como para disfrutarlo como mi novio pero ¿qué iba a pasar si yo me enamoraba y perdía en el intento?
Mejor vuelvo a mi vida de antes de conocerlo y todo marcha bien.
— Gissel, ¿qué piensas sobre ayudarle al amor de tu vida a qué conquiste al amor de su vida?
— Depende de quién sea el amor de su vida.
— Una niña así como Regina.
— ¡Pfff! No, no, no, no y ¡no! — observo asustado la reacción que me acaba de dar. — Hombre, salva al amor de tu vida de una tipa cómo esa porque solo lo va a destrozar, las chicas como Regina ¡no quieren a nadie que no sean ellas mismas!
— Pero es linda.
— Y cabeza hueca. — reí a carcajadas de manera ruidosa. — ¡En serio! ¿de qué le sirve esa belleza si solo lo usa para lo malo?
— Cierto…
— Pero dime, ¿quién es el amor de tu vida?
— Si te lo digo no me vas a creer. — busco en todo el patio su presencia. Él está con Miguel y los demás en la otra cancha paseando, tal vez en su hora libre.
— Dime, prometo no criticarlo.
— Trümper.
— ¿Tom? ¡iiiiih! — se pone de todos los colores cuando le afirmo. Se tapa la boca y agita la mano, muy exagerada. — ¡Carajo! ¿A ti te gusta Tom y al Tom le gusta Regina? ¡Dios!
— No hagas escándalo…
— Sorry… ¿sabes? pero… vale la pena, siempre le hallé un lado atractivo al nerd, el puto problema son esos lentes de abuela y esa actitud introvertida, decepcionante.
— Todos los ven así…
— ¿Por qué lo dices?
— Es que ya me acosté con él cómo tres veces.
— ¡AAAHHHH! ¿¡Y QUÉ TAL!? — arranco césped, dudo en seguir hablando pero mi animé por la sensación que recorre por mi piel cuando lo recuerdo.
— Gissel, ese hombre… no sabes. Es mucho más hombre que cualquiera de estos idiotas.
— Me imagino. — remoja sus labios escuchando con emoción.
— Sí… Tom es jodidamente sexy en la cama, su cuerpo, sus besos, caricias y lo mejor de todo ese tatuaje… me di gusto lamiendo, no sabes.
— ¡AAAAAH! — vuelve a chillar riendo a carcajadas nerviosas. — Bill, no te pongas celoso pero me humedecí imaginando lo sexy que me describes eso.
— Mientras no le pongas el ojo todo bien.
— Bueno, si tanto te gusta no le dejes tan fácil deshacerte de ti, haz que te vea mejor que Regina y ya.
— Ay, Gigi. — remojo mis labios aún más triste. — ¿Sabes qué? Mejor me voy a duchar.
— ¡Hazme caso! — voy corriendo a tomar mi maleta de las escaleras. Me dirijo a pasos lentos a mi destino. Quiero salir corriendo cuando lo veo entrar con los chicos. Paso por su lado como si no supiera quién es.
En el interior me excita su presencia, amo verlo, caería rendido y le chuparía la polla como un aficionado.
Solo quiero que note mi molestia.
— Bill. — me puse nervioso al instante. Seguía caminando y como vió que no le respondí, soy empujado contra una de las aulas vacías que queda junto a mi destino. Caí al suelo. Antes de que me levante pone su pie en mi entrepierna sin aplastar o hacerme daño. Asegura la puerta para que no entre nadie. — ¿Qué te pasa? ¿vas a seguir ignorandome?
— No quiero hablar contigo.
— ¿Es por lo que hablamos el sábado? — trato de quitar su pie de mi masculinidad antes de que se de cuenta de que la está poniendo rígida.
No puedo permitir que me sienta con la polla dura.
— ¿Mhmm?
— ¡Déjame! — puedo ver solo la silueta de como se quitaba la camisa.
Estaba mojandome en la punta, no aguantaría mucho.
Mierda, mierda, mierda.
Quita el pie de mi entrepierna. Aprovecho para levantarme y forcejear. Quiero salir de ahí pero no me deja ~tampoco quiero que me deje pero el drama…~
— ¡Tom!
— ¡Shh!
— ¡Mhmm! — tuvo que empotrarme contra la pared y nalguearme para que me calmara. Desabrocha el cinturón con calma, luego el botón y al final tira de mi pantalón con los boxers hacia abajo. — Hijo de perra… ¡ah! — llevé la mano sobre la suya que enredó en mi pelo para que no me jale tan fuerte. Me iba a dejar calvo.
— En el momento que quiero explicarte que todo fue una broma para ver tu reacción decides irte, no me contestas las llamadas y me ignoras… — arqueo la espalda hacia atrás a penas lo siento hundirse en mi agujero. Tapó mi boca porque se empezaba a por el ruido de los estudiantes por los pasillos.
¿Cómo que todo había sido una broma si lo hizo ver demasiado real?
Acaba de confundirme.
— ¿Creés que miraría a Regina teniéndote a ti? ¿mhmm? — aruño la pizarra con ambas manos. Estoy cegado por los bombeos constantes y animales que me da. Incito a que meta un dedo en mi boca para chuparlo como si de su pene se tratara. — No ha existido ninguna chica que capte mi atención, te metiste por mis cuatro ojos, ¿te parece suficiente?
— Tom. — gimo su nombre con dificultad y muy bajito. Lleva ambas manos a mis caderas, busca adentrarse en mi interior tanto como puede. — Mhmm… no.
— Mierda. — azota mi glúteo. Por poco y grito de lo fuerte que me dió. Me quema la nalga, no puedo soportarlo.
La mejilla está pegada al pizarrón gracias al sudor y por la poca saliva que se escurre. Sus embestidas son salvajes, para nada delicadas.
Me hace feliz.
— Voy a venirme en tu trasero, Billy.
— Dios… — asciende por la espalda hasta posar la mano en el cuello. Tira de mí hacia atrás para obligarme a besarlo. Juego con su lengua, pasando saliva. En lo que mi mano iba hacía mi sexo para estimular, Tom decide escupirme en la boca.
Reventé con ganas y él dentro de mí con una sonrisa de picardía.
Me abraza fuerte para recomponer su respiración y también para evitar que caiga patas arriba.
— Pues sí soy gay.
— Idiota. — besa en mi cabello y luego inhala el aroma que sale de el. Nos vamos arreglando con calma y en silencio.
— Tus cosas… — pone mi maleta en el hombro para empezar a salir. Vamos por distintos caminos.
Ya la ducha no era necesaria si el tiempo se me acabó, debo hacer presencia en la clase de Filosofía.
Tomo asiento en mi puesto de siempre para ponerle toda la atención o eso trataba. Mis ojos se cerraban de a poco.
Quería irme a mi casa.
&
— Buenas tardes. — dice el inspector mediante el micrófono. — Como es de su información, el día miércoles es la clausura del año escolar, un nuevo comienzo para los graduados profesionales y para los deportistas que seguirán representando a la institución. Un aplauso, por favor. — aplaudí solo porque estaban Tom, Geo y Gustav, de los otros no me interesa. — La ceremonia será en las instalaciones como siempre, de gala y con su respectiva pareja… este año, los docentes hemos decidido elegir sus compañeros para que puedan socializar.
En eso pasan las maestras tutoras entregando un papelito a cada estudiante. Abrí el mío y estaba el nombre de Lizeth, una de las chicas guapas de quinto A.
— Por favor, busquen su pareja.
No lo hice porque estaba pendiente sobre el camino que tomaba Tom en compañía de mis otros dos amigos.
Los tres acercándose al grupo de Regina y…
Oh, no.
Me muero.
ME MUERO.
LA PAREJA DE TOM ES REGINA, MALDITA SEA.
AAAAAAAH.
QUIERO MATAR AL INSPECTOR.
— Bill. — parpadeo lentamente observando a Lizeth. Me hace señas para que centre mis ojos en ella. — Estoy emocionada de ser tu compañera, siento que podríamos tener un buen sentido en la moda.
¡YO NO ME CREO SU CUENTO BARATO DE QUE TODO FUE UNA BROMA!
Estoy que me doy la cabeza contra el mundo, no lo soporto.
— Tienen libre esos días para que se pongan de acuerdo y también para que piensen si quieren integrarse a la selección de la escuela, eso es todo.
— Bill.
— ¿Qué?
— Tengo unas ideas bien locas, ¿qué te parece si ambos vamos iguales? Con smoking negro y esas cosas, hay que salir de lo mismo, no siempre se usa vestido.
— Es una buena idea.
— Genial, ¿que te parece si te escribo para que vayas a mi casa? Mi mamá es estilista y nos acomodará muy bonito.
— Bueno. — le ponía muy poca atención a Liz.
En ningún momento dejé de mirar a Tom y que este se diera cuenta hizo que me ponga más enfurecido.
Sonreía como si nada.
Idiota.
Continúa…
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pinche tom tiene trastornos de personalidad o qpd
y pinche broma pitera fue esa