Trente quatre 31

Fic de WifesKaulitz

Capítulo 31: Trío

(Como hubiera Sido el capítulo 22)

(Bill llamará al Tom de tatuaje «mi novio» y a la sombra como «Tom»)

.

Avergonzado me bajé del cuerpo de ese tipo para cubrir mi cuerpo desnudo con el vestido. Agarré los boxers y salí corriendo hasta el baño para limpiarme, ponerme ropa e irme corriendo a casa.

No lo puedo soportar.

— Bill, sal de ahí. Tenemos que hablar. — no sé cuál de los dos golpeaba la puerta pero me niego a salir a dialogar. No quiero eso, me pone mal.

— En mi maldita defensa ¡yo no sabía que tenías un doble igualito a ti!

— Sal, bonito. Vamos a hablar y si te portas bien, te daremos un premio. — sus palabras sucias endulzaron mi oído. Mandó una ligera descarga eléctrica hacia mí entrepierna y me puso erecto.

Otra vez.

— Solo díganme si son gemelos o no.

— No somos.

— Por eso sal para explicarte, joder y si quieres te cumplimos el sueño que quieres, ¡goloso! — otro golpe bajo hacia mi entrepierna.

— Uhm… pero pido algo.

— ¿Qué?

— Quítense la camisa los dos y así me daré cuenta, ¿está bien? si no, no quiero nada.

— Listo. — abrí la puerta para sacar la cabeza. Efectivamente estaban sin camisa esperando sentados en el sofá para hablar conmigo. Respiré hondo repetidas veces mientras salía del baño a pasos temblorosos hasta sentarme en frente de ellos. Mis ojos viajaban del que tenía tatuaje al que no y viceversa.

¡Son los mismos!

— ¿Qué tal si primero me cumplen y después hablamos?

— ¡Sí!

— ¡No! — ambos se miraron al mismo tiempo enojados. El que se enojó era mi novio.

— Se que lo quiere, puedo sentir lo mismo que él y ahora se hace el loco.

— Me imagino que eso es cosa de gemelos, ¿no?

— Es que no somos gemelos, ¡carajo! somos la misma persona. — arqueé una ceja y tapé una risa con la mano derecha. — No me crees, ¿verdad?

— No.

— Bueno, se intentó… ahora a lo que vamos. — aquel hombre sin tatuaje se acerca hacia mi con una mirada lasciva. Se bajó los boxers que traía puesto y empezó a tocarse en mi cara con descaro. Remojé mis labios resecos y suspiré parpadeando lentamente. No podía despegar la mirada de aquella zona prohibida por más que quería, era imposible.

¿Cuantas veces la habría usado?

A mí derecha se acerca mi novio mientras deshace la coleta de sus rastas para soltar. Empieza por bajarse los pantalones junto a los boxers, quedando igual que el otro.

— Me he rendido. — susurra.

— No hay problema porque ya compartiste cama con los dos, estabas muy borracho y drogado.

— ¿Eso debe molestarme? — abrí la boca para recibir la entrepierna de mi novio. Empieza a hacer movimientos de adelante hacia atrás mientras me mira fijamente.

— Me imagino.

Negué con la cabeza ya que con la boca no podía.

— Como me encanta la sucio que eres, Bill. Siento que somos el uno para el otro. — dejé escapar el aire por mi nariz. El otro se me arrodilla en frente para quitar mi ropa de una forma brusca. Se perdieron trescientos euros en un vestido ya que lo rompió y junto con el los boxers. Quedé totalmente expuesto.

— Somos el uno para el otro. — confirma mi novio con la voz excitada.

Tom empieza a besarme desde el cuello para abajo. Decidí echarme bien sobre el sofá para darle más acceso a mi cuerpo a aquel hombre sin tatuaje. Gemía una y otra vez sin importar que tuviera el miembro de mi novio en la boca, no había más. Estaba disfrutando demasiado.

Observo de arriba hacia abajo.

Se mete mi miembro en la boca para lubricar y después se acomoda en mi entrepierna para empezar a meterse mi polla en su interior. Saqué de mi boca ese miembro duro para poder observar con atención como este se levanta y baja.

— Joder…

— Tom. — gemí con los ojos cerrados y eché la cabeza hacia atrás. Acaricié la espalda de aquel hombre que usaba mi pene para montarme como un loco. Amaba sentir sus paredes estrechas envolviendo mi longitud para su placer. — Mhmm… — acaricio su trasero para luego retomar el sexo oral en el de mi novio.

— No estoy de acuerdo en lo que él hace pero me gusta aquella vista, como lo disfrutas y ya estoy ansiando entrar en tu interior caliente, Billy.

— Eres un idiota, ¡mierda! — con ese último grito incité a las caderas de Tom para que se muevan sin control. Lo siento jodidamente bueno, satisfactorio y ardiente.
Mi novio da unos cuantos pasos para quedar en frente de Tom sin tattoo y le incita a tocarle la entrepierna. Siento que como se conocen y dicen ser la misma persona conocen perfectamente las necesidades del otro. El chico que me monta dirigió sus manos hasta el de mi novio para darle placer mientras yo aumento el ritmo de las penetraciones en su interior.

— Me imaginaba una escena así de sucia con dos y se está cumpliendo. — comenté en medio de gemidos incontrolables. — Quiero hacer esto las veces que sean necesarias.

— ¿Qué es lo que quieres, Billy?

— Te lo vamos a dar.

— Un beso entre los dos, por favor… quiero verlo, guardarlo en mi mente y calentarme las veces que sean necesarias con eso, ¡por favor!

— Bien. — observo con claridad como mi novio se agacha hasta quedar de frente con él rostro sudoroso de su otro yo. Le obligó a dejar de hacerle una mamada para unir sus labios en uno solo. Tragué saliva para humedecer mi garganta y gemí de una forma animal.

— Mierda, me encanta. — cerré los ojos con la intención de guardar esa imagen sucia en lo más recóndito de mi cabeza. — Es… fascinante.

— Billy, ven… — cambiamos a una pose bastante comprometedora. Hicimos un seis nueve. Tom quedó abajo de mi cuerpo y yo sobre él para que mi entrepierna esté a su disposición y el trasero a disposición del Tom original. Sin pensarlo se lo metió a la boca mientras el otro empezaba dando besos suaves por mis hombros, bajando a la espalda. Mordió mis glúteos con suavidad. Escondió el rostro entre mis nalgas para dar una lamida desde la zona prohibida hasta la piel de los testículos.

Un tiempo después ya siento como la punta es acomodada entre mis nalgas y lo mete de un movimiento brusco que me hizo tambalear un poco.

— ¡Maldi… ta sea, Tom! ¡mhmm! — golpeaba mis glúteos a manos llenas sin dejar de mover sus caderas para penetrar con toda la fuerza del mundo. Casi no podía concentrarme en darle placer a ese pedazo de carne que espera ansioso por mi ya que lo hace con una fuerza impresionante. Aprieto los ojos y empiezo a gritar, murmurar cosas sin sentido y volverme loco.

Trigo atorado en el pecho tantas sensaciones de emoción pero la que más puede conmigo es la excitación.

Estoy muriendo.

Placer por delante, placer por detrás.

— ¡Mhmm!

— Bill, no me cansaré de decir lo mucho que me encanta tu culo, es la cosa más hermosa que mis ojos han visto maldita sea.

— ¡Ah! — lloriqueó ante su nalgueada fuerte.

Podría explotar demasiado rápido si Tom sigue moviéndose así y el otro chupando como si tuviera una experiencia increíble en los hombres.

— ¿Crees que podamos abrirle los dos? — mordí mi labio inferior tratando de reprimir una risa de picardía.

Dos miembros dentro es demasiado sucio, arriesgado y probablemente doloroso.

— ¿Bill?

— No estoy seguro. — murmuré. — Estoy a su completa merced, soy suyo. Cualquier cosa que hagan me va a encantar.

Tom gruñó.

— Siento que es demasiado.

— No seas aguafiestas.

— Lo quiero. — el que está debajo de mi cuerpo soltó una risita escalofriante que me hizo sentir nervioso. Mi novio jaló mi cabello para apegar mi espalda hacia su pecho mientras Tom salía de abajo de mi cuerpo. Este me tapó la boca sin dejar de moverse en lo que la persona que se encuentra en frente de mí, toquetea por todos lados para hacerme sentir más placer del que tengo.

— ¿Cuanto lo quieres?

— Demasiado como para soportar el dolor… — susurré. — Estoy dispuesto, no me importa…

— ¿Y que hay de mí? no me excluyan, joder…

— Es que tú siempre te vas a negar.

Suspiré.

Se sentía bien estar en medio de los dos como un sándwich. Uno me daba por detrás mientras el otro me tocaba ahí delante.

¡Voy a volverme loco con tanto!

— Se supone que al que están complaciendo es a mi a si que él que va a dar las ordenes soy yo. — le di un empujón con las nalgas a Tom después de liberar mi boca. Este se hizo hacia atrás. Tomé el control de la situación y observé a ese par desde lo alto porque me había puesto de pie y sonreí.

Amaba ver el rostro serio del uno y el ansioso del otro.

Empecé a tocarme.

— ¿Quieres que te la chupemos, bonito? ¡estoy ansioso de sentir toda tu virilidad en mi boca!

— Yo solo quiero seguir dándote, estoy a punto de eyacular. La vista que tengo desde aquí me prende.

— Y yo quiero compartir mi leche, ¿qué se le puede hacer?

Él rió mientras se ponía de pie.

— Solo agárralo de una vez para acabar con esto, aquí nosotros somos los que dominamos, niño lindo. Ahora obedece las órdenes de tus amos.

— Oh, mierda. — los dos me agarraron con todas sus fuerzas y tampoco puse resistencia en eso. El uno se tumba en el sofá conmigo encima mientras el otro se sube sobre mi. Rasguñé la espalda de mi novio con todas mis fuerzas mientras regaban el lubricante en exceso en ambos miembros para entrar en mí. Empezaron a hacer presión y sentí como mis paredes se separan lenta y dolorosamente. — ¡Tom! — así empiezan a moverse, de una manera para nada delicada y yo apretaba mis ojos. Tocaba mi pene para liberar toda la sensación acumulada en la punta del mismo, lo iba a echar en cualquier momento. — ¡Ahhh, no puedo más!

— Acaba pronto para darle lo que tanto deseas.

— ¿Un beso de tres? — bromeé en medio de gemidos.

— A mi no me molesta.

— ¡Uhm! ¡Tom me… ¡ah! — tiré toda la esperma acumulada de mis bolas en el pecho del Tom que estaba sobre mí. Rodeo su cuello con mis brazos para besarlo y así callar los gemidos que continúan saliendo de manera débil.

— ¡Ahí lo tienes, precioso! ¡todo tuyo!

— Maldición, Bill. Qué… encantó de culo, te adoro. — probablemente mi trasero parecía un jodido depósito de leche ahora mismo y estaría más abierto que un hoyo pero no me podía quejar.

Después de entrar en una posición cómoda los tres dos dimos un beso para calmar nuestra respiración.

— ¿Ahora sí podemos hablar?

— Sí… — sonreí con los ojos cerrados.

— Que bueno…

F I N

Pero quedan unas aclaraciones 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Trente quatre 31”

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