
Fic de WifesKaulitz
Capítulo Deux
— ¿Qué?
— Nada. — sonrío volviendo a mi postura y observo todo el desastre causado en este momento. — ¿Puedes salir? quiero bañarme…
— S- sí… — recoge toda la ropa del suelo empapada para salir y yo limpiarme con tranquilidad. Fue una ducha rápida (alrededor de diez minutos) y salgo con la toalla envuelta en la cintura. — Uhm… puse tu ropa… en esa funda.
— Okay, gracias… — pongo una toalla extra en el cabello empapado para poder llenar el cuerpo de loción, cremas corporales y faciales.
Saco la ropa limpia que me voy a poner junto a los boxers y empiezo a hacerlo con cuidado de no caerme.
Me doy cuenta de que Tom sigue mirando y observando cada uno de mis movimientos.
Cuando estoy vestido saco la secadora para el cabello. Antes le coloco acondicionador y así empiezo a secar las partes que puedo.
— ¿Te ayudo?
— Por favor. — Tom agarra la secadora y junto con una peinilla hace de las suyas con mi cabello hasta dejarlo seco. No se ve ni un rulo. — Wow, lo hiciste bien.
— Di mi m- mejor esfuerzo p- para impresionarte, sé… lo perfeccionista que eres cuando se trata de t- tu imagen. — guardo las cosas en medio de un silencio. No voy a negar que me ha puesto sonrojado que sepa algo tan personal de mí.
Al tenerlo todo listo lo cargo al hombro para verlo a la cara y despedirme de un beso suave en la mejilla.
— Nos vemos, Tom. — doy pasos lentos sin ganas de querer irme hasta llegar a la puerta.
— Bill.
— ¿Qué? — volteo y doy unos pasos de vuelta a él.
— ¿Quieres salir conmigo?
Sonreí de lado pensando, no quería verme tan urgido a la segunda a si que me daría a desear.
— Lo pensaré.
— Espero que… sea un sí. — en coquetería salgo del lugar. Me doy unos cuantos alientos para dirigirme hacia donde estaban Georg junto a Gustav jugando. Tomo asiento en las escaleras junto a Gissel, en completo silencio. En eso entra Tom para unirse con ellos.
Solo con verlo recuerdo lo que pasó hace un rato entre los dos y me sonrojo de inmediato. Mi piel se eriza y algo en mi entrepierna se remueve a punto de despertar.
Quiero fotografiar muchas veces ese tatuaje, quiero arrodillarme frente a él una y mil veces hasta succionar toda la leche que trae en las bolas y tragarlo todo.
Que imposible es verlo y no pensar en los deseos más impuros.
Necesito otro round.
— ¿A quien miras? — vuelvo en sí al escuchar a Gissel. La veo de reojo. No puedo perder de vista a Tom.
— A alguien.
— Ah… — asiento con lentitud. Saco el móvil para enfocar mi cámara hacia Tom y tomarle algunas fotos.
Él puede conmigo y con mis ganas de tenerlo dentro otra vez, ¿por qué?
— ¿Sabes a qué hora acaban?
— Pues, media hora y ya.
«Solo media hora, Bill.»
Dediqué mi tiempo a seguir observando, tapando la erección con la mochila. Dejé fluir a un extremo muy delicioso mi imaginación.
— Gissel, ¿qué piensas sobre salir con un sabelotodo?
— ¿Un nerd?
— Sí…
— Bueno, hay opiniones que quisiera expresar al respecto: una de ellas es que son la cosa más adorable del mundo, no vas a tener problema porque como son horribles, ninguna chica le hará caso y no tendrías que lidiar con sus anteriores parejas, siempre serás su prioridad…
El único que Tom mire y desee…
Me gustaba la idea.
— Pero hay unos feos que después te hacen sentir como si tú fueras el feo, hay otros que son guapísimos y se esconden detrás de esos lentes horrorosos, brackets y ropa que no va con ellos.
«Ese era el caso de Tom.»
— Lo malo de todo eso es cuando ya quieres terminarlos y como te digo, cambian de look que hace a uno arrepentirse de haberlos dejado.
Ojalá no pase con él.
— ¿Por qué, Bill? ¿te gusta un feo?
— No, adiós. — bajo corriendo las gradas con ansias. No sé cómo acercarme hacia él. Me oculto en el espacio de entre los casilleros. Cómo un acosador saco de a ratos la cabeza hasta que va pasando. Sin querer le jalo de las rastas para que se meta junto conmigo en los casilleros. Le tomo de la camisa para pegar mis labios con los suyos. La gorra cae a un lado de su cabello y al separarme me mira con la respiración agitada.
— B- Bill…
— Te deseo. — susurro antes de volver a unir mi boca. Cómo puedo me restriego a su virilidad. Exploro su torso por encima de la camisa hasta meterla debajo. Más o menos mentalizo el recorrido de esa serpiente y gemí por el apretón que me dió en el trasero. — Te acepto la salida y terminemos en mi casa o en la tuya, no sé… pero de qué amanecemos juntos, amanecemos.
— Oye. — suspira alejándome de su cuerpo. Lo miro confundido por el cambio tan repentino en su trato. Fueron ideas mías por lo necesitado que estaba. Acechaba mis ojos con rigor y a continuación estaba devorandome el cuello. Inclino mi cabeza hacia atrás para darle acceso.
— Siento que no puedo parar de imaginarnos en el acto, es tan bueno el efecto que causa en mi cuerpo. — ronroneo tirando de sus largas rastas. — La cita perfecta es en la cama.
— Entonces vamos a dónde quieras, la cosa es estar contigo.
— El cine… — expreso en un último aliento.
Creo que voy rápido para un inocente como Tom. No por mi cachonderia iba a arruinar la salida que me ofreció hace un rato a pesar de haberle dicho que pensaría.
Nos separamos para salir de donde estábamos escondidos. Estoy nervioso, no me gustaría que me vean con él y que los rumores se anden creando. Tom es muy tierno para andar en boca de cualquier idiota.
Vamos en completo silencio. Juego con los dedos de las manos mirando al suelo. Las miradas tan feas que le dan a Tom me hacen sentir un poco extraño. Lo que me conforta es saber que solo son los lentes que le hacen ver así de raro, sin ellos es un Dios.
ah… y sin ropa también.
— Es… mhmm… febrero y por ende los cines t- tienen p- elículas de amor, no sé si quieres ver…
— ¿Cuál estará en cartelera? — seguimos unos cuantos pasos hasta estar frente a la enorme pantalla.
La que me daba una buena espina era «La boda de mi mejor amigo».
Me ofrecí a pagar las entradas y Tom las palomitas ~luego de negarme varias veces a qué el lo pague todo~. Tenía que ser un cincuenta/cincuenta.
Lo hice con intención de elegir los últimos asientos para ver mejor…
Porque en la parte de arriba es el mejor lugar, ¿no?
Encargamos las cosas en la entrada y seguimos hasta la sala correspondiente de la película. Con la linterna del móvil buscamos los números hasta que dimos con ellos.
Esperamos mucho para que pasaran la peli y al final no vimos nada porque pasaba metiendo mano entre sus pantalones, besándole o imaginando en mi cabeza loca una vez más, el sexo en la ducha.
Me dejó con trauma.
A las siete de la noche salíamos a comprar en el McDonald’s un par de hamburguesas para ir comiendo en el transcurso.
Después de todo no pasé tan mal.
— Tom.
— ¿Sí?
— ¿Puedo preguntar algo?
— ¿Qué cosa..? — pienso bien antes de hablar.
— ¿Has tenido novias o novios antes?
— No… tú… ¿e- en serio no crees que fu- fuiste mi primer bleso? digo… b- beso.
— ¡No! No quería decir eso, solo…
— Nadie se ha fijado en mí, Bill. — interrumpe en un tono de tristeza. Me hizo sentir impertinente con mi pregunta. — El insignificante Tom no le atrae a nadie p- por eso y- yo te invité, porque me… hizo ilusión que alguien puso el ojo en mí y… — respira hondo antes de seguro. — …me sorprendió que hayas aceptado… q- que no te hayas ido o me dejes plantado.
— ¿Debo sentirme afortunado, Tom? — tiro la basura en un bote cercano y lo abrazo de la cintura. Rodea su brazo en mis hombros para continuar.
— En todo… tanto que no sé si yo… soy hetero.
— ¿Has sentido atracción por chicos antes?
— Me pones nervioso con tus p- preguntas, Bill.
— Lo siento. — apenado dejo mi agarre en su cuerpo y él en el mío. Nos detenemos en una esquina frente a frente. No me dice nada pero sé la respuesta a la pregunta que quiere hacer. — Tu casa… no quiero llegar a la mía. — cruzamos a la acera de enfrente. Caminamos unas cuadras más y nos metimos a un edificio de unos cuantos pisos. El suyo quedaba en el tercero. Le ayudé sosteniendo las cosas para que abra la puerta y me deje pasar.
— Bienvenido a casa, Bill. — el lugar es pequeño, acogedor y digno para una persona solitaria.
— ¿Vives solo?
— Sí…
— No pareces feliz.
— No se siente… bonito vivir solo.
— Yo estaría feliz, ¿qué no haría yo?
— Pe- pero ahora se s- siente bien tener a a- alguien aquí, lo veo más… vi- vivo.
— ¿Sí? — jalo la camisa para forzarlo a que se siente en el sofá. Quito la chaqueta y la camisa dejándole ver mi torso desnudo. Sigo por quitarle esta vez a él; la gorra, la bandana y camisa que traía.
Estorba lo que quiero hacer.
— Sí. — voy desde el cuello ~lamiendo~ el recorrido de la parte delantera del tattoo. A Tom se le corta la respiración solo con sentir mi aliento en su zona v. Sigo por desprender el botón. Reparto besos en su entrepierna sobre la tela del boxer y gime ronco. — Oh… — él lo deja salir ante mis ojos. Chillé internamente cuando me golpeó con el tronco en la cara.
El siguiente paso es meterlo a la boca.
Recoge mi cabello en una coleta para tener una mejor vista de mi cara tragándose su polla dura.
— Mírame. — parpadeo reiteradas veces para ahuyentar las lágrimas de mis ojos. Observo su rostro sonrojado. Me aloqué cuando se quitó los lentes y los tiró al otro sofá. — Ya la quiero meter, muestra ese culo.
Caray, Tom.
¿Por qué te comportas como un santo frente a todos y como un malvado en la cama?
¡Me haces desearte todo el tiempo!
Me levanté al instante para deshacer del resto de mi ropa. Rápido me subo sobre sus piernas. Alinea su polla perfectamente en mi entrada. Mete la punta de poco. En mi rostro hay una expresión de relajación, lujuria, ganas…
El resto lo metió de una estocada feroz.
— ¡Ah! — se ajustaba a mis entrañas. Se conecta conmigo, bombea como un loco en mi interior. Jala mi cabello, pone su boca en mi pezón. — ¡Tom, maldita sea! ¡Mhmm! — estoy gritando sin control. Me siento en completa libertad. — ¡Ah..! — entre besos asciende por mi pecho, llegando a las clavículas, el cuello…
— Mierda, ¡uff!
Muerde mi barbilla hasta que roza mi boca. El beso que nos damos es igual de salvaje que sus penetraciones, estamos llenos de saliva los dos. Sacamos las lenguas para hacer un juego sucio y termina por chuparla.
— Si, Tom, ¡así! — aruñé sin querer en su cuello pero no le importó, al contrario, baja el agarre que tiene en mi cabello para ahorcarme. Inclino mi cuerpo hacia atrás. Se impulsa mucho más para que me entre todo, está rozando mi punto g cada que se mueve así de fuerte.
Golpea una y otra vez.
— ¡Ah, Tom! ¡Tom! — estimulo mi falo para estallar de placer salpicando su pecho y una parte de mi pelvis.
— ¡Mhmm, Bill! ¡Me… me… oh! ¡Joder! — caímos al suelo con debilidad, muy sudorosos y con la respiración incontrolable. Abrazo su torso con los brazos y las piernas, me moví solo para terminar de sacar su leche en mi interior.
¿Qué era lo que continuaba ahora?
A mi casa yo no quería ir…
¿Cómo iba a ver a mi madre luego del revolcón que me acaban de dar? y no precisamente un tipo extrovertido.
Uno con la carita más inocente del mundo.
Dios…
— ¿Estás bien? — libero mi agarre para dejar que se mueva con calma. Sus ojos me miran con preocupación.
Simplemente me derretí.
Continúa…
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no mames dios, yo también soy tu hija, y quiero uno así. ojalá tener una revolcada así 😭
y tom nomas se quita los lentes y es otro~