

Fic de WifesKaulitz
Capítulo 18: Dix-huit
— Que bonito sentirse protegido por los dos… — suspira rodeando el cuerpo de Bill entre mis brazos. Quería darle un golpe al otro Tom para que se alejé de su lado pero, ahora que lo pienso no es momento de negarse y solo cedí a dormir con ellos.
En el momento que estaba listo para caer en un sueño profundo y volver a mi realidad, él Tom que se encuentra a mi izquierda habló:
— Se ha besado con Andreas y sabes muy bien cuáles son las consecuencias.
— No me preocupa. — susurré. — No es nadie…
— Y un amigo más… ese Gustav. Creo que también le atrae Bill. — abrí los ojos de golpe sintiendo como una taquicardia horrible me ganó. Salí de la cama y luego de la habitación a pasos lentos. La sombra me siguió detrás hasta donde me senté.
— Siento que me estoy obsesionando con la idea de salvar a Bill y no me gusta nada. — murmuré sacando de la alacena un cubo rubik de cristal de color blanco.
— ¿Y qué vas a hacer?
— Ya me cansé. — suspiré. — Voy a volver, me rindo.
— ¿Qué vas a hacer? — vuelve a preguntar enojado. — Te recuerdo que no eres estable emocionalmente allá… en el cuerpo de ese hombre embarbado que le hace creer a todos que es feliz con Heidi cuando no es así.
— ¿Y qué puedo hacer, eh? Si cada que me voy la cagas horrible.
— Acaba con tu vida también. — sugirió. — Así déjame poseer tu cuerpo en el más allá y devolverte aquí pero tenemos que decirle la verdad a Bill, ¿está bien? antes de cometer cualquier locura.
— No quiero preocuparlo.
— Empecemos por decirle la verdad sobre la existencia de los dos, ¿ya? después le hacemos de nuevo realidad el trío cuando esté conciente y ya está.
— ¡No! — me escandalicé guardando el cubo en su lugar. — ¡Ya no quiero ver cómo te lo coges!
— Uff, el solo pensar me pone. — bromea riéndose de mi cara de horror. — ¿Cómo le vamos a hacer?
— Billy es un pervertido, ya verás.
.
By Bill
Abrí lentamente los ojos. Todo los dolores que tenía se presentaron en un solo y me puse a gritar como un loco en la habitación que estaba claro que no era la mía.
Escuché rápido como los pasos de Tom se acercaban a mi a velocidad hasta dejarse ver en la habitación, preocupado.
— ¿Qué pasa? Me asustaste.
— ¡Me explota la cabeza! — le grité envolviéndome en las cobijas. — ¿¡Por qué todo se ve brillante justo hoy!? ¿¡cuál fue el mal que yo hice!?
Tom rió.
— Quítate eso, la mejor forma de bajar el subidón que te pegaste ayer es con un baño de agua fría.
— Ni hablar. — hice un espacio para sacar mi cabeza de las cobijas. Sentí morir porque él estaba cerca. Podía ver su tatuaje de frente. Me acaloré poquito. — Además, no sé que hago en tu casa. Estoy cabreado contigo por tratarme mal, ¡no soy un niño inmaduro! ¡inmaduro tu culo!
— Digo estupideces cuando me enojo, ofrezco una disculpa, ¿está bien? no podemos llevarnos mal porque estamos juntos en los deportes y nos vamos a ver las caras ya que estoy seguro que no vas a rendirte con la intención de demostrar que si puedes.
Arqueé ambas cejas.
— Te conozco mejor de lo que crees.
— Quiero volver a mi casa, no te soporto… ¡oye! — me quejé al sentir las cobijas lejos de mi cuerpo. Apreté los ojos estresado. No estaba dispuesto a abrirlos. Todo me daba vueltas. Estaba por salir corriendo a vomitar hasta que a propósito sentí una punzada terrible en el pie haciéndome recuerdo que estaba herido. Me regañé a mi mismo.
— Si no querías estar en mi casa, ¿por qué le dijiste a tu amante que querías venir? el pobre se fue muy triste al ver como me recibiste.
— ¿Qué? ¿cuál amante?
— El que te besaste en la fiesta, ¿ahora resulta que no te acuerdas? — relamí los labios y tragué saliva.
O sea que Tom presenció ese beso.
— Andreas no es mi amante.
— Ah. — sonrió cruzándose de brazos en el momento que abrí los ojos. — Si sabes de quién hablo.
A la perfección y ahora más porque el episodio del beso que le di anoche estaba ahí. Cómo me imaginé que era Tom al que besaba y me correspondía de la misma manera.
¿Qué habrá sido eso?
— Deja de jugar con el pobre, solo le ilusionas. – entrecerré los ojos sentándome en la cama para adoptar una posición de seriedad. Tom me pareció un poquito altanero y claro que me iba a encargar de bajarle esos humos y de la nube que solito se subió.
— Es que no le ilusioné.
— ¿Ah, no?
Tom se sentó en frente de mí y me miraba de una forma penetrante. Lograba ponerme nervioso y hacerme sudar como nunca.
— Estamos saliendo, ¿y sabes qué? ¡me gusta! Andreas besa mejor que tú.
— Lo dudo mucho.
— Es verdad.
— Responde lo que te pregunté, ¿por qué le dijiste que querías venir? ¿por qué a mi casa y no a la suya?
— Estaba más cerca. – mentí. – Según tú, ¿cómo te recibí al momento que abriste la puerta?
— Me besaste en su cara y cogimos después.
Okay, Tom ha ganado. Le creo por el dolor en el trasero, pero… no quiero admitirlo en su rostro, me niego a hacerlo.
— Menos mal que te gusta y besa mejor que yo porque imagínate…
— Ajá.
— Bueno. — suspiró acariciándome el muslo, bajando por la rodilla hasta posar en mi tobillo. Quitó las vendas para revisarme. Ví con atención como agarraba el mentol para sobar una vez más. Gemí de dolor. — Esto tendría que estar haciendo él y no yo, fíjate.
— No lo pedí.
— Pero te gusta que te toque, si no, te hubieras negado.
No respondí.
— Me imagino que gustas mucho de Andreas como para dejarme el camino libre a mi, ¿no? voy a vacilar con la que se me cruce en frente y espero que no te moleste. Después de todo también tengo derecho a que me guste alguien que no seas tú. — dejé escapar el aire de mis pulmones mientras miraba por la ventana. — Es una pena que no hayas podido ser mi primer novio pero te agradezco por ser el primero que me motivó a dejar de ser tímido… y virgen.
No quería demostrar mi enojo pero la cara que puse decía más que mil palabras y Tom lo notó.
— Me imagino que vas a correr a los brazos de Regina.
— No necesariamente tiene que ser una mujer.
— Dudo que encuentres alguien mejor que yo. — me burlé sacándome la camisa. — Dejemos los juegos para los niños, ¿por qué no arreglamos las cosas?
— No me molestaría darte la cogida de tu vida como despedida, ya sabes… para que en el momento que estés con Andreas lo recuerdes y sientas la necesidad de buscarme porque no te complace, ni un poquito.
— ¿Desde cuándo el Tom tímido me habla así? — apoyé el peso en mis codos mientras abría las piernas.
Soy automático.
— Desde que sintió su corazón rechazado, pero no te preocupes. Le puedo tomar la palabra a Sally si gustas, parece que no involucras tu corazón mucho en estas cosas, eres experto por lo visto.
— Entonces no.
— No me siento afectado en lo sexual.
— ¿Y yo sí? — Tom no respondió, solo una sonrisa inocente se formó en su rostro mientras gateaba hacia mi. Agarró el elástico del boxer y jugaba con el. Eché mi cabeza hacia atrás. Tom besaba desde mi abdomen, ascendiendo por la mitad hasta llegar a mis pechos.
Parece que le encanta chuparlos y manosear como si fueran un par de senos reales. Continuó besándome en el cuello hasta llegar a mi boca la cual le recibió con ansias. Sentí como se acomodó a mi lado. Puso la mano en mi entrepierna por debajo de la tela del boxer para manosear. Gemí contra su boca.
Subí la mano para explorar su torso desnudo. Mi dedo índice recorría exclusivamente su tattoo.
— Esto no tiene que terminar mal. — susurró. Ambos miramos mi entrepierna y la forma en la que su mano se movía en ese lugar.
— No quiero que termine así. — volví a besarlo, metiéndole la lengua. Tom estaba masturbando mi entrepierna a una velocidad increíble. Mi cuerpo se removía excitado al lado de él. Pronto explotaría en su mano. — Solo deja de tratarme mal, por favor…
— ¿Y tu amante? No quiero llevar unos cuernos horribles. — al separarnos miré sus labios sonrojados. Tragué saliva y pegué mi frente sudorosa en su mejilla.
— Si te sirve de algo… lo besé pensando en ti, no cuenta. Juro que te vi a ti.
Tom rió.
— ¿Entonces? — agarró mi barbilla para que le vea. — ¿Sí? ¿Lo intentamos? — acepté gustoso cuando me metió la lengua en la boca simulando penetraciones. Solo causó que me pusiera más duro. — Ay, dime qué sí… — Tom gimió ronco en el momento que puse la mano sobre su entrepierna para tocarle por encima. — Mierda… — el timbre sonó de una manera intensa interrumpiendo lo que estaba por responder.
— Ve a atender antes que me estrese.
— Maldición, ¡AGH! — gritó furioso saliendo de la habitación. Le dió un golpe a la puerta y yo reí en medio de toda esa excitación. Después volvió aún con el rostro rojito de la rabia. Se lanzó a la cama, sobre mí. — Tengo que ir a los entrenamientos, me olvidé por pelear contigo.
— Anda, quizás nos vemos ahí… — Tom asintió no muy convencido. Agarró sus pertenencias (después de bajarse de mi cuerpo) y me lanzó una copia de la llaves para que asegure su casa al salir. Suspiré mirando al techo.
Tengo dos opciones para aliviar, opté por ir al baño a orinar pero ¿a qué costo? tuve una mala puntería.
Después de salir dediqué mi tiempo a darle de comer a la perra de la comida que hice a pesar de que Tom ya le había dado porque su plato estaba movido casi por toda la casa.
Saqué de la alacena unas galletas de dulce porque el hambre que tenía era más grande que yo y accidentalmente tumbé un aparato.
Al verlo descubrí que era un cubo Rubik de cristal muy precioso, su brillo y color me seducía. Me agaché para recogerlo y levantarlo ante mis ojos.
¿Qué pasaría si lo armo?
Nunca ví uno así en mi toda mi vida.
— Mejor no, que pereza. — devolví el cubo a su lugar. Agarré el móvil para llamar a Ricardo para que venga por mi y me lleve a casa pero antes haría una pequeña compra.
&
Al llegar a casa me di un baño con cuidado de no mojar la venda. Tuve que poner una funda ahí y secarme con tres toallas. Envolví mi cuerpo en el albornoz y me senté en la cama, mirando fijamente la caja del consolador que vibra y el lubricante. Compré a consideración, casi del tamaño que tiene Tom.
Ya deseo nuestra primera noche como novios.
Compré unas pequeñas cositas adicionales para compartir una mini cena (llena de chucherías) con él en mi habitación y también vino.
Después de todo mis padres van a viajar y me quedaré a cargo de Sally, no sería primera vez.
— Bill. — la voz de mi padre detrás de la puerta me hizo lanzar las cosas debajo de la cama e ir hasta la puerta para abrir. No pude verle a los ojos. Lo estaba evitando a toda costa desde lo sucedido.
Me daba mucha pena.
— ¿Uhm?
— ¿Podemos hablar?
— ¿De qué? — levanté la mirada hacia él. Mis ojos se encontraron con los suyos. Se veían tan sinceros que me daba miedo.
— Quiero apoyarte en todo momento, ¿si? confía en mí. Más que tú padre quiero ser tu amigo al que le cuentes lo que sucede en tu vida.
— Solo estoy enamorado de otra persona de mi mismo sexo y me hace feliz, es muy importante para mí tu aprobación, ¿sabes? no quiero que pienses que por eso ya soy diferente a los demás…
— Bueno. — suspiró. — Comprendo a pesar de que es un poco difícil digerir.
— Tiene que gustarme a mí.
— A ver… ¿qué tal si al volver le dices a Tom que venga a casa a cenar con nosotros? lo quiero conocer.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
heidi? ptm esta señora no deja de chingar hasta en las fanfics 😩
el cubo rubik es el pacto, verdad?