

Fic de WifesKaulitz
Capítulo 16: Seize
Anoche luego de que Tom me dejara en mi casa no he dejado de sentirme horrible.
Fui con unos ánimos horribles hasta los entrenamientos para ver desde las escaleras lo que hacían y lo bien que Tom les dirigía. Era un buen líder pero como persona vale mierda.
¿Qué le costaba ayer ceder y consentirme?
Exacto, ¡nada!
Maldita sea la hora en la que el aparato reproductor esté pegado a su cuerpo.
— ¡Bill! — observo a Gustav quien viene corriendo hacia mí a gran velocidad. Al estar cerca chocamos los cinco de manera amistosa y le sonreí. — No sé si lo que hice está correcto pero necesito tu aprobación.
— ¿En qué?
— Te postulé como madrina de los deportes, ¿no te enojas? Obviamente el galán será Tom y la mascota seremos Georg y yo, ¿qué dices?
— No quiero estar cerca de Tom. — susurré mirándolo desde donde estaba. — Estamos molestos.
— Entonces que el galán sea el que elijas. Aunque muchos del equipo eligieron a Tom.
— ¿Qué tal tú?
— No soy alto. — sonrió mirando al suelo y rascándose la nuca. — Tampoco guapo.
— Entonces no.
— ¡Oye! — me dió un golpe en la pierna causando una sonrisa en mi rostro. — Hazlo por mí y…
— ¿Qué?
— Cumple el sueño de muchos, por favor. — arqueo una ceja sin comprender lo que quería decir. Claro que le iba a dar un golpe si me salía con una babosada porque Gustav es tremendo, se le ocurre cada cosa. — Nos gustaría verte vestido de mujer, por puro morbo…
No pude evitar soltar una carcajada ruidosa que llamó la atención de los presentes en la cancha e hizo poner a Gustav muy rojo de la vergüenza.
Continué aplaudiendo como un loco y si podría, correría por toda la cancha ya que lo que escuché fue muy gracioso, incómodo y extraño.
— ¿Pelirroja, rubia, castaña..?
— Joder, deja de burlarte. No sabes el potencial que tienes en todos esos perros que están detrás de ti y también del que menos te lo esperas.
— Lo haré por ti, nada más. Ya sé que eres tú el que quiere verme así. — bromeo posando la mano en su hombro. Gustav no dijo nada, solo miró al cielo y después rodeó los ojos. — Con una condición.
— ¿Cuál?
— Vamos a beber esta noche a cualquier lugar, como los viejos tiempos… ¡pero a beber! no quiero que me dejen solo.
— Me parece justo.
— Y lleva un amigo para mí, por si las moscas.
— Creo que tengo el ideal. — asentí con la cabeza mientras lo veía irse de mi lado. Sin querer Tom y yo chocamos la mirada y desde donde estaba le saqué el dedo de en medio. Me había propuesto a portarme como un verdadero niño caprichoso para que hable con más razón.
&
Después de darme un descanso fui lentamente hasta el viejo edificio donde el grupo repasaba la coreografía. Me arrimé en la pared para observar lo bien que se movía un grupo y el otro se encargaba de enseñar a las chicas que no saben bailar los movimientos básicos.
Al darse cuenta de mi presencia pausaron la música y se formaron en filas.
— ¿Cómo van? — pregunté dando tres saltos contados para sentarme en la grada más cercana.
— Las chicas que saben están enseñando a las que no y las demás estamos sacando pasos, ya elegimos la música.
— Solo nos falta el nombre.
— Verdad. — susurré tapando mi rostro con ambas manos y soltando un suspiro. — Les dejo todo a ustedes, chicos. No tengo cabeza para ello, ni siquiera se me pasó por la mente.
— Verás, estábamos pensando todos y llegamos a un nombre que no sé si te va a gustar.
— Tiene que gustarles a todos, no solo a mí.
— A todos nos gusta, faltas tú.
— Mhmm… — mordí mi labio inferior. — ¿Cuál es?
— Queríamos hacer un honor a la persona que nos dió la oportunidad de hacer nuestro sueño realidad. — dice Gissel, mi amiga. Sonreí al verla ahí muy guapa entre el grupo de chicas. Parece que se unieron más al grupo. — Lo llamamos BK’s.
— Está claro que el nombre es por las iniciales de tu nombre y apellido.
— ¡Incluso ya sabemos cómo va a ser el uniforme!
— Negro con blanco, porque ese es tu estilo. — abrí la boca a más no poder.
No lo podía creer, de verdad. Estaba bastante impresionado.
— ¿Qué te parece?
— Me encanta. — sonreí de lado.
— ¡Sigamos repasando!
Obviamente me quedé a observar hasta el final cada movimiento y dando recomendaciones. Me desesperaba el no poder moverme como quisiera pero tambien me levanté a intentar bailar para saber los pasos. Mi cuerpo parecía una madera tratando de ser sometida al movimiento pero al final pude hacerlo confiando en mi mismo.
Sé que con esfuerzo puedo hacerlo al igual que los deportes.
¡No me voy a salir de los entrenamientos para no darle ese lujo a Tom!
¡Ya lo dije!
Al final de la jornada salí en compañía de Kat hasta encontrarme a Gustav. Iríamos desde ahí reunidos al primer bar que encontremos. Agradecí infinitamente porque Tom le rechazó la invitación al rubio con la excusa de que estaba cansado y tenía cosas que hacer.
No me veía haciendo un show ahí bien borracho en frente de él. Que pena. Además así tenía la libertad de ligar con cualquiera porque soy libre, ¿no?
— A que no sabes a quién también invité.
— ¿A quien?
— Andreas. — comentó Georg ayudándome a caminar. — El que te besaste en la fiesta de la coronación, ¿te acuerdas? — mi rostro se sonrojó a más no poder.
— ¿En qué momento me besé con él? No lo recuerdo.
— ¿Cómo te vas a acordar si estabas pasado de copas?
— Mierda. — susurré.
No dije nada más mientras los escuchaba burlarse de mí por beber así. Tampoco quería atormentarme tratando de recordar las estupideces que abría echo ese día porque me daba pena, me dolía la cabeza y me estresaba a pesar de que una pregunta surgió vagamente, ¿se habrá enterado Tom del supuesto beso con el rubio? y si es así, que mierda.
Tanto show que le hacía para yo terminar peor.
No me lo creo.
— Bien, llegamos. — presentamos la debida identificación para poder entrar a pasar una noche loca. El bar se llamaba Nirvana y parecía un lugar clandestino por lo que veía.
— Empecemos como hombres. — dice Scott llegando hasta donde estábamos sentados esperando la bebida. — Pedí un volcano.
— ¿Otra vez tus bebidas con drogas? — sonríe Gustav. — Bueno, yo la quiero pero a Bill algo suave, no tiene control con las copas.
— Te agradezco que siempre quieras cuidarme pero también soy un hombre y quiero probar ese volcano.
— Bill…
— Basta, Gusi. No eres su mamá. — burló Jean a mi extremo chocando los cinco con Georg.
Agradecía mucho que Gustav se preocupara por mi pero no quiero que me hagan sentir como un… un niño… entre adultos. Quiero ser tratado igual que los demás. También quiero poder hablar groserías sin que se sorprendan porque todo el tiempo me tachaban de amanerado, delicado.
Mi pequeño amigo asintió. Yo pude darle un beso en la mejilla como agradecimiento.
— ¡Mira que Gustav se ha puesto rojito!
— ¡Silencio!
— Le voy a decir a Tom, eh.
— ¡Uuuuh! — Gustav negaba con la cabeza mientras me sonreía.
Luego de tanta espera al fin llegaron tres charolas de bebidas (las traía Andreas), se veían extrañas por el color y la consistencia que tenía. Fui el primero en darle el primer trago a una de las copas pequeñas. Arrugué la cara por lo ardiente y dulce que estaba, era una mezcla exquisita.
Georg hizo un espacio entre él y yo para dejar que Andy se siente a mi lado. Este me veía con una sonrisa.
Sentí mi cuerpo llenarse de calor pero no en el mal sentido. Enterarme que nos besamos fue demasiado vergonzoso.
— Ya me ha pegado fuerte. — comenta Georg muy feliz. — Vamos por nenas y dejemos a ese par ahí.
Le saqué el dedo corazón mientras los veía irse. Gustav como siempre muy pendiente de mí me dijo al oído que cualquier cosa no dudes en llamarlo y asentí. Sin más, metí otro shop a mi boca.
— Deberías beber con cuidado eso, te puede dar una pálida tremenda.
— No me digas que hacer. — susurré.
— No lo hago, solo lo digo porque eso tiene droga y el bar no se responsabiliza de lo que pueda pasar.
— Uhm. — remojé los labios con una sonrisa. — No pasa nada, soy… inmune.
— Entonces también beberé así. — me devolvió la sonrisa después de llevar dos Shots a su boca. — Me gustó volver a verte, Bill, ¿cómo están las mascotas?
— Princesa está bien y cielo está pasando por un mal momento. — golpeé el muslo de Andreas con suavidad. — Le cedí mi paternidad a su otro padre y está pasando por una familia disfuncional.
Andy rió divertido.
— Yo hubiera sido un buen padre.
— No tengo constancia, quizás eres igual.
— Para nada, soy responsable, es mi deber asegurar su bienestar y ya pues, sería su padrastro.
— Ni tanto. — después de aquel golpe que le di en el muslo acaricié como disculpa. Andy me devolvió la caricia pero en la mejilla. Cerré los ojos. El contacto de Andreas en mi piel se sentía como si Tom lo estuviera haciendo.
Parecía que era él quien estaba aquí pero en otro cuerpo.
Sentí unas enormes ganas de besarlo y así lo hice. Uní los labios del rubio con los míos, solo roce, para nada profundo. Aún estaba conciente de que no era Tom.
Al abrir los ojos lo ví a él.
Ya no era Andreas quien estaba en frente de mi sino Tom.
Fascinado le volví a besar con unas ganas locas. Me dejé llevar por la emoción. Le acariciaba el cabello de una forma desesperada al igual que le metía la lengua. Sentí muchas ganas de él. Forcé a su cuerpo a recostarse un poco en el sofá. Olvidé completamente que estábamos en un lugar público ya que todo pareció desaparecer a nuestro alrededor.
Me acariciaba la espalda de arriba abajo. No dejaba de comerle la boca a mi manera, hasta pude sentir claro su erección crecer debajo de mi cuerpo.
Yo también me puse duro.
— Bill…
Ahí caí en cuenta en la realidad.
Seguía siendo Andreas a quien besaba y no a Tom. Me desanimó.
— Lo siento.
«Mi mente me jugó muy sucio.»
— Que rico me besaste. — no respondí y seguí tomando mientras observaba como Andreas se pasaba el dedo índice y medio por sus labios. Se le veía demasiado feliz por ese beso. — Voy por más bebida. — asentí mientras lo veía irse.
— ¡Bill!
— ¿Qué?
— Mira. — Scott se sentó a mi lado y sacó una bolsita de su pantalón. Tenía unas pastillas azules con blanco. — ¿Quieres probar?
— No sé que es eso, Scott.
— Son tachas, te harán sentir bien. Olvidarás tus penas y vas a ver la vida de otro modo.
— ¿Son como pastillas antidepresivas? Si es así, si quiero.
— Si son.
— Pon. — abrí la boca para que me dé la pastilla y la pasé sin ningún líquido de por medio. Esta pasaba rascando mi garganta. Sonreí feliz mientras le veía al también meterse una de esas a la boca a diferencia de que la pasó con una bebida que traía en manos.
— ¿Qué mierda? — Andreas frunció el ceño observando lo que Scott tenía en la mano. — No me digas que tú también lo probaste.
— ¿Y qué? — respondí altanero.
— Lo voy a golpear.
— ¡No! — agarré fuerzas de dónde no sé y me levanté asentando duro el pie lastimado. En este momento no sentía nada de dolor. Esa cosa me hizo bastante bien.
— Tranquilo, viejo. Todo está bien, Bill debe probar cosas nuevas.
— Dijo que eran antidepresivos.
— Bill, por favor. Esas son drogas y no quiero que las consumas, por favor.
— A ver. — me crucé de brazos después de dar tres chasquidos con los dedos. — Ubícate. Tú no eres nadie para mandarme, ¿oíste? ¡yo hago lo que me da la gana!
Andreas no me dijo nada y solo se sentó en el sofá de enfrente con los brazos mirándome sin perder detalle.
De mi parte me divertí hablando con Scott de temas sin sentido.
Todo se veía genial a mi alrededor.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
mientras está peleado con tom casi cuarentón, tom sombra lo está cuidando 😭 ptm q complejo todo