Trente quatre 14

Fic de WifesKaulitz

Capítulo 14: Quatorze

Debo admitir que la sombra me dió la valentía de prepararle un desayuno sorpresa a Bill para proponerle una relación. Me ponía emocionado porque le dedicaría mi tiempo a alguien más que no sea los deportes y me gustaba mucho la idea. Además ya teníamos una hija de cuatro patas y no hay que dejar que crezca en un ambiente pesado.

Terminaba de ordenar la mesita. Coloqué el ramo de flores que compré está mañana para que adornen bonito. Serví tres platos de la comida al igual que el jugo y salí en búsqueda de Bill. Sonreí al verlo descansando aún en sofá.

Al estar cerca le acariciaba el cabello y repartí besos por su rostro hasta que lentamente abrió los ojos. Él también sonrió. Se lanzó a mis brazos haciéndome caer hacia atrás ya que estaba en cuclillas.

— Buenos días.

— Hola, Billy, ¿cómo amaneces?

— Me duele el cuerpo, dormimos apretados en el sofá y parece que me dieron una paliza.

— ¿Quieres darte un baño? — propuse sintiendo mi corazón latir fuerte. Acomodé un mechón de su cabello detrás la oreja para que me permita ver mejor su rostro recién despierto y guardarme aquella imagen en la carpeta de mi cerebro que dice exclusivamente «para Bill».

— No. — susurra. — Ahorita me ha seducido el olor a una buena comida y me crujen las tripas.

— Entonces vamos a comer.

— Por favor. — le miré a los ojos sin dejar de sonreír. Antes de separarse unió sus labios a los míos. Atrapó el inferior para empezar un beso intenso en dónde me ponía más nervioso y sentía que me ponía rojo sin querer. Era inevitable.

— Iugh.

— Sally… — nos separamos sonrojados, pero yo más que él. Bill estalla en risas mientras se pone de pie y después me ayuda a mí. La pelinegra cruza los brazos mientras arquea una ceja, se ve que está molesta y que para nada le ha echo gracia vernos así.

— Me duermo unos momentos y ustedes ya se devoran aquí en la sala, que asco.

— Ajá.

— Me despertó la comida, ¿qué hay? — sonreí tímido mientras entrelazaba la mano de Bill con la mía. Entonces me miró y sentí desfallecer.
Es increíble que sus ojos me pongan nerviosos y que tenga vergüenza de verlo porque en serio son muy lindos, hace que mi corazón quiera explotar de la felicidad.

Los tres nos dirigimos hasta el comedor para sentarnos.

¿Cómo hablaría delante de Sally?

¡Me da mucha pena!

— Que rico, ¡amo la fruta picada con avena y yogurt! — antes de que la niña meta mano en la comida me aclaré la garganta para hablar.

— Emm… Bill, hice un desayuno especial para tí. — el mencionado asintió con la cabeza mientras miraba la mesa. — Lo hice con la intención de prop- ponerte u- una relación, ¿entiendes? q- quiero que me d- dejes ser tu n- novio.

— Tom…

— Anda, Bill. Dile que si para poder comer.

— Sally, sal un momento.

A mi corazón no le gustó para nada como Bill se puso…

— Suerte. — salió corriendo directo a abrazar a la perrita y a ver dibujos en la tv. Yo me senté en la mesa con las esperanzas en el suelo.

— Tom, creo que no estoy listo para esto, es que… mi papá… no…

— Entiendo. — murmuré tomando del batido. Estaba muy triste y dolido. De todas formas no pensaba alejarme de él porque creo que fue un mal momento para hacerlo. Bill no estaba listo para ello.

— Si… y también por las actitudes que tienes, me confunden… hay veces en las que me siento cómodo contigo pero en otras es todo lo contrario, tienes una mirada vacía, fría y, no me gusta para nada.

Respiré violentamente.
Las miradas frías y todo ese sentimiento era porque Bill estaba con la sombra haciéndose pasar por mí y me aterra que en un momento pueda descubrir que hay dos Tom diferentes y que se acuesta con los dos.

La respuesta clara estaba en el supuesto tatuaje que no era ningún tatuaje. En serio odiaba rayarme el cuerpo pero esa serpiente roja fue como una maldita buena consecuencia de la estupidez que hice, en pocas palabras los dioses me marcaron como castigo. No era tan mala porque a Bill le gustaba y amaba las veces que su lengua se desliza por ahí.

En el caso del Tom frío no lo puede imitar porque es mortal… acabaría con su presencia para siempre.

Yo a duras penas pude sobrevivir a ello…

No solo alteramos la realidad, si no que en caso de que todo conspire en nuestra contra nos podemos encontrar al Tom de esta era. El tipo francés que tiene una vida perfecta con sus padres y que oculta muy bien su homosexualidad hasta que conoce a Bill en un viaje de vacaciones.

Lamentablemente tuve que matarme a mí mismo para que no suceda y ocupar su lugar aquí.

En su casa.

Porque esta era la casa del Tom francés.

— Lo lamento, hay veces en las que esos colapsos pueden conmigo y yo no estoy para aguantarme ni a mi. Sufro un trastorno de bipolaridad y algunas cosas, Bill.

— ¿Por eso estabas mal el otro día, verdad? por eso me llamaste…

— Olvídalo, por favor. — interrumpí regresando a verlo. — Es incómodo hablar para mí sobre eso, mejor siéntate y comparte el desayuno conmigo, como buenos amigos.

— ¿Qué tal si le añaden un derecho al final, eh? idiotas. — observé a Sally venir con cielo hasta la cocina muy sería. — Que pena que no seas mi cuñado.

— ¿A- amigos? — tartamudea Bill en un hilito de voz. Asentí sin verle. No quería seguir confundiendo mi corazón y tampoco quería alejarme de él. La única solución que tenía para ello era ser su amigo.

— ¿¡Qué esperabas, Bill!? ¡Le mandaste a la zona de amigos!

— P- pero…

— Come.

— Mierda. — susurra sentándose a mi lado y empezando a comer de mala gana.

Solo un día más y ya no lo vería seguido porque ya tenía que entrenar y mi mente estará ocupada en ello. Mi corazón iba a despejarse y se vería obligado a no pensar en Bill.

&

¡Yo no quería ser su amigo! ¡me moría por ser su novio pero me siento confundido! ¡han pasado muchas cosas y no me hace sentir seguro de eso! ¡joder!

No podía comer en paz por la mirada acosadora de Sally. Cada que chocamos miradas hace una expresión de negación y me hace arrepentir de ello pero Tom tenía que entenderme…
En la mesa se formó un silencio bastante incómodo y por más que Tom trataba de no hacerme sentir mal intentando entablar una conversación pero ya todo se había jodido.

Era mejor volver a casa y que el tiempo solucione las cosas.

— Sally, termina tu comida. Mamá debe estar preocupada por nosotros.

— Mentira, tú te quieres ir. — Tom me miró de soslayo. Pude observar como la sangre se le subió a la cabeza.

Joder, ¿por qué?

— Voy a llamar un taxi. — Tom dejó de lado su comida para ir hasta la habitación. Yo sentí un nudo intenso en la garganta que rápido lo estaba expresando con lágrimas en los ojos.
Le di una mirada asesina a mi hermana para que no siga empeorando las cosas con cada palabra que sale de su boca.

Minutos después el taxi ya había llegado y yo iba en silencio hasta la casa de mis padres, por suerte Jörg no estaba y podía entrar con facilidad. Decidí darme un baño largo de espuma con la intención de relajarme. Le pedí a la ama de llaves que me prepare un té de manzanilla para ayudar con mi momento de desesperación.

Ya las cosas con Tom no iban a ser igual.

&

Llegó el momento que no quería que llegue.

Compré ropa deportiva para la situación. También me coloqué una bandana en la cabeza al estilo de Tom y traté de atar mi cabello en una coleta con mucha gel para que no me moleste.

Era un estilo MUY diferente, nada mío pero ya estaba y todo con la intención de estar con Tom en su equipo.

Pensaba mucho las cosas y no quería que mi padre se salga con la suya. Es lo que yo elegí y si me gustan los hombres no está mal. Tampoco puedo fingir ser algo que no soy y bueno… Tom es la persona que me gusta y no quiero que se vea afectado en esos problemas, a si que lo iba a seducir una vez más.

También estaba decidido a apoyarle en la situación de su transtorno para que lo nuestro no se vea afectado.

— Carajo, Bill. — le sonreí a Georg antes de hacerme un pequeño paso de modelaje para que vea mi ropa deportiva.

— Te dije que si se inscribió. — comenta Gustav cambiándose los lentes por unos deportivos. Se veía bien. — Está en nuestro equipo.

— Ah, yo ya te hacía con una faldita.

— No sabes cuántas veces me ha dicho Georg que estarías con las chicas e incluso apostamos, ahora… ¿me pagas?

— ¿Por quien me toman, eh? — arqueo una ceja indignado. Comenzamos a andar hasta la parte de las canchas con pasos lentos.
Gustav sonrío mirándome fijamente.

— Te recomiendo que te quites el maquillaje, vas a sudar como verdadero hombre.

— No.

— Por Dios, Bill. ¡Eres un deportista con estilo! — reí por lo bajo al igual que ellos. Al llegar dejamos la maleta y fuimos a formar en la línea blanca que se encontraban los demás. En el equipo de Tom éramos bastantes y me imagino que es porque tiene un buen potencial con esto ya que le pusieron de árbitro/entrenador.

— Buenos días. — entra saludando Tom con las manos hacia atrás. El también venía con su ropa deportiva no tan diferente a la de los demás, ni para eso dejaba de usar esas camisas anchas con pantalonetas. No niego que se ve muy sexy.

En el momento que se coloca en el centro su mirada chica con la mía y frunció el ceño. Me puse nervioso por eso. Quizás ya no quería que esté con él en su equipo.

Acaba de hacerme sentir muy triste.

— Kaulitz, no puedes usar maquillaje en los deportes. Sigue las reglas como los demás, por favor.

— Entrenador…

— Levanta la mano para pedir la palabra. — arqueé ambas cejas asombrado por la actitud que tiene conmigo. Crucé los brazos estresado. No tiene que odiarme por eso, tiene que entenderme.

Mierda.

— ¿No piensa ir a quitárselo? — mi boca se abrió a más no poder. — No me haga ponerle un castigo de cien flexiones de pecho y a pesar de ser castigado, tiene que quitarselo.

— Anda. — apoya Georg a mi lado en un susurro. Rodeé los ojos caminando hacia mi maleta para buscar un espejo y los paños húmedos para quitar el polvo negro de mis ojos. Me senté en la banca malhumorado aunque no sacaba nada poniéndome así en estos momentos. Ya cuando estemos a solas sí, le iba a reclamar.

Al estar listo corrí a hacer mi trabajo con los demás.

Descubrí que era bueno en atletismo y que tenía una resistencia impresionante. Les había ganado al juego de resistencia en primer lugar. Me sentía emocionado por eso.
A mi entrenador le constó admitir pero delante de todos me felicitó e incluso dijo que me iba a tomar en cuenta para la competencia de resistir.

¡Dios!

El siguiente juego era con la pelota de fútbol. Consistía en llevarla por un camino echo de conos y como tengo ambos pies izquierdos, fallé en el intento y me doblé el pie con la pelota.
Me caí al suelo adolorido llamando la atención de todos mis compañeros y en especial la de Tom. Este dudaba mucho con la mirada. Ahora debe pensar que lo hice por llamar su atención pero no era así.

Realmente soy muy malo con esto.

Todo iba mal y lo peor es que era mi primer día.

— ¿Lo podemos llevar?

— No, lo llevaré yo. — alzó mi cuerpo entre sus brazos. Me agarré de su cuello y cerré los ojos con mucha vergüenza.

— Tom…

— Ahora no, por favor.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Trente quatre 14»
  1. COMO Q MATÓ AL TOM ORIGINAL?? EL TATUAJE COMO SELLO DE CASTIGO??? WTF ESTO COMO PASÓ DE COGIDA ENTRE ELLOS DOS A MAGIA NEGRA

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