

Fic de WifesKaulitz
Capítulo 12: Douze
— ¿Qué vamos a hacer hoy?
— Coger como locos. — me quedé callado , sonrojado totalmente mientras rociaba la leche con el chocolate y un poco de azúcar. Encendí la licuadora para batir.
Yo sé que pude haberlo mezclado así nomas pero a mi me gusta con la espumita que sale, se siente más delicioso y mejor preparado.
Buah.
— Sabes que si lo haría. — comenté al apagar la licuadora y serví en dos vasos grandes. — Pero me rasgaste. — Tom acaricia mucho mis nalgas, masajeando mientras reía con diversión.
— Lo lamento, quizás me llamaste papi.
— ¿Lo hice?
— No estoy seguro, Billy. — su beso en mi cuello me erizó la piel. Maldecía una y otra vez de tener el culo roto porque hace rato que ya lo hubiera entregado.
— Tom, ¿puedo hacerte una pregunta? — llevamos ambos vasos a la sala para tomar asiento. Encendí el televisor para ver mi novela favorita.
Teresa…
— Sí.
— Tus papás… ¿por qué no estuvieron en la graduación? — Tom me regresa a ver pálido por la pregunta que le hice. Me dí un golpe imaginario en la boca por lo imprudente que fui al preguntarle eso pero es que… en serio quiero saber.
— Ay, Bill. Que complicado es hablar de ello…
— Dime, tenemos confianza, ¿o no?
— Uhm… su trabajo siempre ha sido la prioridad de ambos, nunca en su vida se preocuparon por mí. Ellos viven en Francia, disfrutan una buena vida y yo solo recibo depósitos para mantenerme vivo pero alejado de su mundo. Con decirte que me la pasaba días sin comer porque quedaron en hablarme siempre y nada.
El apetito se me fue…
— Los primeros dos meses todo fue color de rosas, ya luego no supe nada y si ellos no me buscan, ¿por qué debo hacerlo yo?
— Eso está muy mal. — hice una mueca. — No les costaba nada pedirse un día para asistir a tu programa, bebé.
— Lo sé, para ellos todo es complicado. — le dí un mordisco la tostada.
— Si quieres ir con tus papás me dices y te acompaño, no tengo problema. Es más, podría decirle a mamá como pretexto de un viaje de vacaciones.
— No me gustaría que te hagan pasar un mal rato, son… homofóbicos. — Tom solo me dedicó una mueca y ya desayunamos en silencio. Se sentía bonito escucharlo, él ante mis ojos se estaba volviendo la persona perfecta y me asustaba de verdad ya que la paso mal con sus cambios de humor, pero puedo lidiar con ello.
— Muy rico tu batido. — sonreí mientras recogía los trastes para llevar al fregadero, tomé la esponjita y… — ¿Qué haces?
— Lavaré lo que ensuciamos, Tom.
— No, tonto. — me quitó la esponja y me dió un caderazo sin fuerza para que me haga a un lado. — Yo lo lavo, eres mi invitado especial y por lo tanto debo atenderte.
— Wow, que caballeroso.
Escuché su risa, salí de la cocina para recoger la ropa que estaba tirada en el suelo de la sala para doblarla y llevarla hasta la habitación. Pude darme el lujo de ver que la casa de Tom era pequeña pero acogedora, era para una persona sola y bonita.
La primera vez que vine no miré con la atención con la que lo hago ahora.
Paredes pintadas de blanco hueso, puertas de madera negras con diseño. Caminé un poco más y tras unas puertas corredizas estaba la lavandería, lavadora y la perrita que pronto dejé escapar.
— Hola, bebé.
— Cuidado que me pongo celoso. — la perra salió corriendo hacia a él, Tom la acariciaba con mucho amor y le hacía mimos mientras le daba su comida balanceada. — Amé mucho tu regalo, la cuidaré como si fuera mi vida, haré que duerma conmigo…
— No… — traté de fingir celos dando pasos cortos hacia él. — ¿Qué hay de mi?
— Bill, no te sientas celoso porque ahora otro perro ocupará tu lugar. — le di un manotazo en la pierna que lo hizo reír de forma escandalosa. — Lo siento, precioso, es bromita.
Rodeé los ojos y lancé mi cuerpo al sofá para acostarme, tomé el control de la tele para buscar algo interesante después de la novela. En eso suena el timbre y Tom suelta una maldición antes de ir a abrir la puerta.
— Hola, que… sorpresa.
— Hola, cariño.
Suspiré de forma ruidosa solo con escuchar la voz de Regina en la puerta. Subí corriendo hasta ocultarme en una parte de las escaleras, para poder escuchar de lo que hablan.
Para ese punto Regina ya estaba adentro.
— Quiero invitarte a una cena en mi casa, Tom. Mamá y papá quieren conocerte, me la paso hablando todo el tiempo de ti, ¡no sabes!
— Amh, Regina no creo…
— ¡Por favor! Estoy encantada con tu buen servicio ayer, gracias por obedecer. Tuviste ojos solo para mí, sabes muy bien como es Bill, así de tóxico cuando se trata de mí… gracias a Dios no se me acercó.
¿Qué?
— Me ganó porque sentía celos de mí… ¿puedes creerlo?
— Ah, no me digas…
— Ajá, nunca esperé que mi ex me hiciera eso, ya no lo quiero…
— Pues bueno, ¿por qué me dices a mi? — bajé un poco más las escaleras para observar. — ¿Crees que me importa?
— Ash. — le acaricia el pecho a Tom, agradecía infinitamente que se haya puesto una camisa para que no vea lo que me pertenece, claro. — Que raro eres, un rato me tratas bien y después ya no, actúas como si me odiaras…
— ¿A qué viene eso? — Tom suspira mirando a un lado, bastante incómodo por la situación, claramente podría ir a salvarle pero mi curiosidad de saber la conversación que estaban teniendo era mayor.
— Ayer, los dos estábamos muy pasados de copas. — dice, con voz de niña buena. — ¿No te acuerdas lo que sucedió en uno de los cubículos?
— Mhmm, ¿en serio? — Regina afirmó con una sonrisa de lado.
— Si… debe repetirse esa noche una y mil veces más, ¿qué importa si dicen que andas con Bill? le diremos a todos que solo fueron rumores y que solo lo usaste para acércate a mí.
Eso sí me dolió…
Dejé de prestarle atención a la conversación para procesar lo que dijo, ¿pasado de copas? Maldita mala suerte para no acordarme de lo sucedido pero si de algo estoy seguro es que Tom pasó la noche conmigo, me fue a ver y estaba sobrio. Entonces, ¿a qué lado Regina se acostó con él?
No tenía ni pies ni cabeza la mierda que estaba diciendo.
Quizás sabe que estoy aquí, por eso lo dice, ¡para molestarme y hacer que me enoje con él! desgraciada, ¡no lo va a conseguir!
— Es increíble como tú mente vuela en unos segundos, Gina. No son rumores, en serio ando con Bill.
— Pues sí en serio andas déjame decirte que le pusiste los cuernos conmigo.
— Por favor. — ríe Tom, dándole la espalda. — ¿Con quién te habrás ido al baño? Yo me fui antes y ¡nunca! en mi vida me he metido trago como tú lo dices, bebo con moderación.
— Pero…
— No hice nada contigo, ¿entendido? — me asusté cuando le tomó de la mandíbula con brusquedad. Regina también se asustó. — Ahora largo.
— ¡Agh! idiota. — esta pasando por su lado molesta, dándole un empujón para salir de la casa azotando la puerta. Bajé con las piernas temblorosas hasta dejarme ver. Tom se había acostado al lado de cielo, con una cara roja de molestia que ni siquiera se dió cuenta de mi presencia.
Preferí subir a vestirme con mi propia ropa, me ha ganado el enojo, el miedo y quiero irme de su casa, no tolero estar cerca de él un segundo más.
Siento que Tom no es sincero.
No me importó si la ropa tenía olor a trago.
Bajo las escaleras para irme pero Tom me detiene levantándose apresurado hacia mí, agarra la mano con fuerza. Miré sus ojos vacíos en silencio, sin decir nada…
— ¿Te vas?
— Si.
— Pero… ¿por qué?
— No lo sé.
— ¿Todo bien?
— Claro, ¿por qué no? — hice que deje de tocarme con un movimiento nada amistoso. — Tengo que ir a casa para acompañar a Sally a su primer concurso, lo olvidé.
— Okay, ¿puedo acompañarte? Me encantaría apoyarle.
— Lo dudo, Tom.
— ¡Claro! que idiota soy. — sonríe de lado. — Escuchaste la conversación y necesitas una explicación, bebé.
— No me importa, Tom. — cruzo los brazos, relajando mi expresión y dejando de estar a la defensiva.
— Pues eres un imbécil, cielito lindo. — rodea mi cuerpo entre sus brazos.— Jamás tocaría a esa perra, ¿con quién se habrá acostado? Yo me fui antes, incluso le dejé a Andreas la dirección de tu casa para que te vaya a dejar, sorpresivamente después de tomar un taxi me llamas para que vaya a verte, no sabes cómo me emocioné pero aún estaba molesto.
— Ay, Tom. — yo también le pongo los brazos para que reposen en sus hombros. — Nunca en mi vida me sentí así de confundido
— Relájate. — asentí mirando al suelo sonrojado porque puso sus manos en mi trasero. — Te quiero mucho a ti, Bill, solo eres tú y nadie más…
Sonreí pero aún me cuesta creerle porque no recuerdo nada de lo que pasó.
&
Estaba entrando al coliseo en dónde se llevará a cabo la presentación de mi hermanita menor. Entre toda esa multitud de personas buscaba a mis padres con la vista hasta que los ví haciendo señas.
Tomé la mano de Tom para subir todas esas gradas hasta llegar a dónde estaban y nos sentamos después de saludar.
— Que bonito te vez. — susurra en mi oído. Lo veo con una sonrisa cuando se aleja y le acaricio la mejilla. Tom se pone rojito al instante revolviendo mi estómago de una forma muy agradable.
Se sintió hermoso.
— ¿Me dejas darte un besito?
— S- sí… — regresé a ver a mis padres que estaban muy concentrados hablando con la señora de al lado. Entonces volví a Tom, le agarré de la mandíbula y pegué sus labios con los míos. Él respiró violento cuando se separó. Se tapó el rostro (después de quitarse los lentes) con ambas manos provocando una risa escandalosa en mí.
Es demasiado tierno.
Al dar por iniciado el show puse toda mi concentración en Sally mientras hacía sus pasos al igual que las demás.
Entre las competidoras pude divisar a la hermana pequeña de Regina.
Me puse como un gallito mirando entre todas esas personas con la intención de encontrarle. Resulta que no estaba tan lejos.
La zorra se encontraba con el par de amigas sentada tres escalones debajo de donde estoy yo. Luego de unos minutos está se levantó y yo la seguiría atrás con la intención hablar.
— ¿A dónde vas?
— Al baño. — adelanté mi paso para no perderle de vista hasta que estuve cerca de los lugares donde venden comida. Una vez que la rubia se detuvo en un puesto donde vendían jugos naturales, le toqué el hombro tres veces para que voltee a verme.
— ¿Qué? — me mira de arriba abajo con una expresión de asco e indiferencia.
— ¿Podemos hablar? — asiente con una sonrisa tomando mi mano para jalarme hasta llevarme a un lugar donde no había nada. Estaba solo, oscuro, sombrío…
Regina se detiene en frente de mí.
Me tomó de sorpresa uniendo sus labios con los míos. Claro que le empujé lejos de mi cuerpo y limpié todo rastro de saliva que quedó en mi boca. Escupí asqueado por su acción.
— Si no vamos a hablar así, ¿para que me buscas?
— ¿Por qué dices que te acostaste con Tom?
— Porque es verdad… yo misma lo llevé hasta los baños para aprovecharme de su estado de ebriedad y tener intimidad. Ese hombre es un loco. También me gusta.
Me quemaba la cara de la rabia.
— No sabes lo bien que pasamos, nos desnudamos todito hasta quedar sin nada. Le besé todo y cuando digo todo pues también hablo de su vello púbico rubiecito y bonito.
Fruncí el ceño mientras hacía memoria esta mañana.
Tom siempre traía su parte íntima depilada desde que lo conocí. Nunca lo he visto con pelos.
Era un punto a su favor.
— ¿Y el tatuaje, Regina? ¿le viste el tatuaje?
— ¿Cuál?
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉
vtlv tiene un gemelo o neta no me explico nada ya