
“Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace
Capítulo 9: Chico sucio
Si Tomi creía haberse sentido enfermo antes, eso no era nada comparado con la agitación en su estómago mientras se acercaba al edificio de oficinas. Casi había entrado en pánico por tener que ir, y consideró simplemente regresar a su dormitorio y olvidarse de todo lo que había pasado. De cualquier forma terminó ahí, colándose al edificio oscurecido y temblando mientras se acercaba a la puerta de Bill. Se quedó de pie afuera, con el corazón acelerado y su estómago realizando acrobacias en su interior. Al final, levantó una mano y dio un golpe rápido y suave, tan silencioso que pensó que Bill no lo escucharía.
—Adelante. —contestó Bill de forma brusca y Tomi cerró sus ojos, mordiéndose su labio inferior al darle vuelta a la perilla. Entró, apenas siendo capaz de levantar la mirada al cerrar la puerta tras él.
—Tomi. —el tono suave y bajo de Bill envió escalofríos por toda la espina de Tomi.
Logró levantar la vista antes de volver a desviar la mirada. El rostro de Bill, con esos ojos negros como el carbón, era mucho para soportar.
—Siéntate. —ordenó Bill y Tomi se arrastró a sí mismo hacia adelante, encontrando la silla en la que ya antes se había sentado. Su rodilla se movía de forma rápida y nerviosa mientras miraba el piso.
—Dime —dijo Bill, y Tomi pudo escuchar el tono frío y casi sarcástico en su voz, causando que se sobresaltara—, ¿qué has escuchado sobre mí?
—¿Qué? —Tomi levantó la cabeza, parpadeando rápidamente. No era la pregunta que había estado esperando. Se le quedó viendo al frente del escritorio de Bill, moviendo sus labios silenciosamente como un pez fuera del agua. Bill se levantó del escritorio, comenzando a caminar lentamente—. ¿Nada?
Bill levantó una ceja.
—Bueno, ciertamente esta tarde parecías estar bien informado.
Tomi se mordió su labio inferior.
—Bill, yo sólo… no entendía. Pensé que…
—Has escuchado los chismes. Ahora dime, qué es lo que crees que sabes. —instruyó Bill, ahora con un tono calmado y tranquilo, lo opuesto a lo de su discusión en el salón de clases.
Tomi balbuceó, intentando formar palabras.
—Yo… me dijeron… —susurró, lamiendo sus labios—. Mi compañero sólo me dijo que fuiste despedido de la última universidad en la que estuviste.
Apenas chilló las palabras, sintiéndose como estuviera encogiéndose bajo la mirada oscura de Bill.
—Muy bien —dijo Bill, pero su tono fue severo—. ¿Qué más te dijo?
—Bill, por favor. —susurró Tomi, levantando una mirada suplicante en la dirección de Bill.
Bill levantó una ceja.
—¿Ya estamos rogando, eh?
—Sólo pensé que no era justo que empezaras con todo esto y luego sólo… —Tomi hizo un ademán, con impotencia.
—¿Yo empecé esto? —Bill preguntó—. ¿Así que tú no tienes ninguna culpa en el asunto?
Tomi parpadeó, confundido por la pregunta que Bill había extraído de su declaración.
—N-no lo sé. —susurró finalmente.
De repente, Bill lo agarró de la barbilla y sus uñas se enterraron en su piel al levantarlo. Tomi se tropezó al ponerse de pie, respirando con dificultad, de forma errática, mientras Bill hacía que quedaran cara a cara.
—¿Tienes una idea de lo que has hecho? —demandó Bill, sacudiéndolo. Sus uñas bien cuidadas se hundieron incluso más en la piel de Tomi e hizo una mueca; un gimoteo escapó de sus labios.
—Bill, por favor. N-no lo sé. —logró decir, con una voz patética.
—Juré que nunca volvería a hacer esto —dijo Bill, sonando tan terriblemente enojado que Tomi deseó haberse negado a la orden de Bill para encontrarse ahí, pero en el próximo segundo, su voz se suavizó, junto con el agarre en su mentón—. Pero tú me tentaste.
Tomi parpadeó. No podía comprender del todo lo que Bill le decía.
—Pero… pero yo no hice nada. —susurró Tomi finalmente.
Bill no respondió, sus ojos abandonaron los ojos de Tomi para mirar sus labios. Arrastró su dedo sobre el inferior, abriéndole la boca. La respiración de Tomi se atascó en su garganta cuando Bill se inclinó y su cálido aliento rozó sus labios. En realidad, nunca había besado a Bill, a pesar de sus otros encuentros más íntimos, y de repente, eso lo aterraba más que hacerle una mamada.
Sin embargo, Bill puso una mano en su nuca y unió sus bocas en un beso caliente y apasionado. Lo encontró con los labios entreabiertos, manteniendo la mandíbula de Tomi abierta con una mano firme mientras su lengua inmediatamente se deslizaba para lamer su labio inferior. Los labios de Bill eran cálidos y carnosos, y su sabor era más que dulce y seductor. Hizo que el estómago de Tomi se calentara en una nueva forma que nunca había experimentado con Bill, y se aferró al profesor, sus manos se levantaron al pecho de Bill para agarrar las solapas de su saco. Gimió contra la boca de Bill mientras Bill le metía la lengua y su piercing tintineaba contra sus dientes antes de raspar su paladar.
Los sonidos de sus labios y lenguas encontrándose húmedamente se levantaron en el silencio, era un sonido tan excitante que Tomi casi no podía soportarlo. De repente, estuvo tan dolorosamente duro contra sus pantalones y se encontró a sí mismo estremeciéndose. Se entregó al beso sin querer que terminase.
Los dedos de Bill se curvaron en sus rastas y bruscamente ladeó la cabeza de Tomi hacia atrás, haciendo que abriera más su boca mientras él le metía su lengua más profundamente, casi tocando el fondo de su garganta. Apenas podía respirar en esa posición, y el poco aire que le llegaba, parecía serle robado por las intensas sensaciones creadas por el beso.
Tomi se tambaleó, sin darse cuenta de que sus rodillas se habían debilitado. Bill lo volteó rápidamente, poniéndolo contra el escritorio, con su cuerpo todavía entre sus piernas. Lo besó con más fuerza, sus dientes mordieron los labios de Tomi, volviéndolos rojos e hinchados, su lengua entraba y salía, acariciando sus dientes y su paladar. Casi no dejó que Tomi respondiera los besos y éste apenas podía intentarlo. Se inclinó contra el escritorio, alineando sus cuerpos tan cerca el uno del otro que pudo sentir la erección de Bill apuñalándolo en el estómago. Gimió, bajando sus manos del pecho de Bill hasta sus caderas, acercándolo más y retorciéndose contra esa caliente y dura columna, separada de él sólo por la barrera que creaba la ropa.
Al final, Bill se separó, jadeando y con los labios mojados. Sus mejillas estaban rojizas y sus ojos en llamas con las pupilas dilatadas. Pasó sus manos sobre las mejillas de Tomi al hablar con una voz ronca.
—No sabes lo que haces.
Tomi tragó con dificultad, aturdido por el beso. Quería decir algo, cualquier cosa para expresar cómo eso lo hacía sentir, pero no podía entenderlo todavía, ni siquiera podía empezar a explicarlo.
Al final, una pequeña sonrisa se formó en los labios de Bill.
—¿Todavía eres mi chico sucio?
Tomi asintió rápidamente, sonriendo ante el subyacente tono esperanzador en la voz de Bill. Supuso que ésta era la forma del profesor para disculparse. Todavía no entendía lo que Bill había hecho antes, pero ahora parecía que habían vuelto a su relación previa y no quería darle más vueltas al asunto.
—Sí —dijo Bill suavemente, acariciando su mejilla una vez más, regresando a su antigua rutina con bastante facilidad—. Eres un chico bastante malo al hablarle así a tu maestro.
Tomi tragó con dificultad nuevamente, pero dio un pequeño asentimiento.
—Creo que voy a tener que castigarte. —dijo en un tono con una voz suave, casi tranquilizante, a excepción de la amenaza que había dado.
—Sí, señor. —susurró Tomi con una voz estrangulada.
Bill se alejó de él y Tomi batalló con la perdida de contacto. Quería a Bill presionándose contra él, quería sentir su erección presionándose tan necesitadamente contra su propio cuerpo.
—Voltéate. —dijo Bill, con una voz ni fuerte, ni severa. A pesar de eso, el estómago de Tomi dio un vuelco y supo que, lo que fuese que Bill hubiese decidido hacer, iba a doler bastante.
Tomi se dio vuelta y enfrentó al escritorio, temblando cuando Bill se posicionó detrás de él. Sus manos lo envolvieron, encontrando el botón y el cierre de sus pantalones. Intentó respirar tranquilamente mientras Bill lo desvestía de la cintura para abajo, pero era casi imposible. Para cuando Bill bajó sus pantalones y sus bóxers, dejándolos a la altura de sus tobillos, Tomi estaba casi lloriqueando. Los dedos largos y frescos de Bill apenas y rozaron su palpitante miembro antes de que se retrajeran hasta su trasero. Acunó ambas nalgas y Tomi se mordió su labio inferior para contener cualquier sonido suplicante y patético mientras Bill lo sobaba lentamente.
—Inclínate. —murmuró Bill en su oreja, enviando calientes ráfagas de aire sobre su piel. Tomi se ahogó con su propia respiración, a pesar de saber hasta cierto punto lo que estaba por venir. Estaba mordiéndose su labio lo suficientemente fuerte para lastimarse mientras obedecía, agarrándose del borde del escritorio. Su corazón latía con fuerza dentro de su pecho y se sentía completamente débil; su estómago daba vueltas, combinando lujuria y aprehensión.
Las manos de Bill dejaron de tocarlo y Tomi echó un vistazo, intentando verlo. Sus ojos se ampliaron cuando Bill bajó su mano a la hebilla de su cinturón. El día de hoy, estaba usando uno negro y brillante, con una hebilla brillosa y el estómago de Tomi cayó en picada. Bill se sacó el cinturón con un movimiento rápido, causando que Tomi diera un respingo.
Mierda, mierda… los pensamientos pasaban por su mente una y otra vez y apretó su agarre en el escritorio lo suficientemente fuerte como para emblanquecer su nudillos.
Bill se hizo a un lado, colocando una mano en su espalda. Sus dedos largos acariciaron lentamente su coxis y Tomi gimoteó.
—Bill…
—Shh. —dijo Bill.
Tomi sintió el cuero del cinturón contra su piel, deslizándose sobre sus nalgas en cámara lenta. Tomi jadeó un lloriqueo y su cabeza se inclinó más hacia adelante, causando que sus rastas cayeran sobre sus mejillas y su rostro, ocultando su apariencia dolida.
El cuero se retrajo y Tomi inhaló rápidamente, conteniendo la respiración inconscientemente hasta que el cinturón regresó, con más fuerza esta vez en un azote rápido y mordaz. Tomi gritó, arqueándose hacia el escritorio en cuanto el dolor destelló sobre su piel. Nunca había sentido algo semejante, era mucho peor que la mano de Bill y mucho peor que la maldita tabla. Inmediatamente sus ojos se llenaron de lágrimas y jadeó, intentando respirar para que se le pasara el primer castigo paralizante.
Bill dejó que se le pasara el primer shock de dolor antes de darle otro, azotando su piel con una puntería infalible. Tomi boqueó de nueva cuenta, pero esta vez apenas pudo hacer un sonido. Se atoró en algún lugar en su garganta y sus labios sólo se abrieron por unos segundos en un silencioso y agonizante grito. Cuando respiró, la exhalación fue como un rasposo y punzante gemido.
Bill volvió a golpearlo mientras seguía intentando recuperarse por el último azote y el gemido de Tomi se prolongó.
Los azotes vinieron más y más rápidos después de eso, y Tomi sólo pudo contar seis, pero habían parecido un número mucho mayor cuando Bill se los daba sobre la piel hinchada y doliente, volviéndolo débil con dolor, pero era un deseo que no podía sofocar sin importar cuántos cinturonazos recibiera.
Al final, Bill echó el cinturón a un lado e hizo que Tomi se diera la vuelta. Ahora se veía desenfrenado y desesperado, una mano suya se hundió en sus rastas, jalándolo hacia abajo, pero Tomi se resistió, presionándose a sí mismo contra Bill de nuevo. Sus labios alcanzaron los de Bill; se unieron, sin hacer mucho más que un desastre de saliva y respiraciones jadeantes y mezcladas. Tomi jadeó contra su boca.
—Te quiero… te deseo tanto.
—Abajo. —dijo Bill con voz áspera, intentando forzar a Tomi sobre sus rodillas una vez más.
Tomi forcejeó, mirándolo directamente a los ojos, jadeante.
—Quiero que me lo hagas.
Los ojos de Bill brillaron y su mandíbula se apretó.
—Abajo.
Tomi lo hizo, pero lentamente, pasando sus manos por el cuerpo de Bill, alcanzando sus pantalones abultados cuando se puso de rodillas. Los abrió, sacando el pene de Bill de sus bóxers. Presionó la dura y chorreante punta contra su mejilla, mirando a Bill con parpados medio cerrados.
—Quiero esto dentro de mí.
—Mierda… —Bill siseó, desviando la mirada.
Tomi acarició su pene contra su mejilla, llevándolo a la esquina de su boca. Podía sentir el pre-semen embarrándose sobre su piel y presionó la cabeza hinchada contra su labio inferior, casi metiéndolo en su boca.
—Tomi… —Bill gruñó, ahora inclinándose contra el escritorio mientras se agarraba de las rastas de Tomi—. Mierda… yo… no puedo.
—Quiero que lo hagas. —Tomi susurró antes de que sus labios se cerraran en torno a la cabeza del pene de Bill. Era cierto. Deseaba tanto a Bill que ni siquiera podía explicarlo. Era lo que soñaba cada noche, la culminación de todas sus fantasías. Incluso cuando Bill había estado intentando rechazarlo, Tomi no había podido ser capaz de terminar con el fuego de sus deseos. Cada vez que Bill lo tocaba, era como una sacudida, una descarga eléctrica en su entrepierna. Algo muy dentro de él anhelaba esa conexión.
Bill gimió cuando finalmente Tomi descendió, chupando su pene por su propia cuenta. La mano débil de Bill apenas podía guiarlo como la primera vez que habían hecho este acto, pero Tomi ahora lo chupaba ansiosamente, bombeando su cabeza de arriba abajo en la longitud caliente. Su piel era como terciopelo que cubría un trozo suave de acero y Tomi no podía cansarse del sabor y la textura que sentía en su boca.
—Ahh, oh, Tomi… —Bill gruñó, doblando su cabeza, con sus dientes apetados y sus ojos cerrados. Estaba intentando no derrumbarse, pero Tomi sólo lo chupaba con más fuerza, alejándose sólo para tentar la punta con su lengua. Las caderas de Bill comenzaron a ondular contra su boca, moviéndose frenéticamente al mismo tiempo que las embestidas de la cabeza de Tomi.
La necesidad floreció dentro del estómago del menor y pudo sentir que su orgasmo ya se estaba formando, aunque ni siquiera había sido tocado todavía. Los besos candentes de Bill, las feroces nalgadas, y luego el pene de Bill en su boca eran demasiado para soportar.
Sin pensarlo, Tomi tomó su propio desnudo y palpitante miembro. Su mano estaba temblando y su muñeca se movía tambaleante al tocarse a sí mismo mientras se lo chupaba a Bill. El placer se esparció por su cuerpo y batalló para chupar a Bill de forma estable. Bill, sin embargo, ya estaba perdido para ese punto, gritando y haciendo su cabeza hacia atrás mientras sus caderas daban vueltas hasta que se tensó. Se arqueó del escritorio con sus dedos apretando las rastas de Tomi con tanta fuerza que dolió. El semen se esparció sobre su lengua en forma de chorros calientes y espesos, y Tomi selló su boca en torno al miembro de Bill, tragando mientras se llevaba a sí mismo hasta el límite. El sabor de Bill en su boca lo dejó desecho y se cayó encima de Bill, estremeciéndose y gimiendo. El miembro del profesor salió de su boca y se aferró a la pierna de Bill mientras se venía.
Bill lo miró, con sus labios entreabiertos en algo así como una expresión pasmada mientras Tomi experimentaba su propio climax.
Tomi cayó al suelo, respirando entrecortadamente. Se sentía completamente agotado y sabía que Bill no sería capaz de sacarle otro orgasmo pronto.
Levantó la mirada hacia Bill, de cierta forma un poco tímida.
—Te dije que te deseaba. —dijo como excusa al final.
Bill pestañeó y sacudió su cabeza mientras una expresión entretenida cruzaba por sus rasgos.
—Chico sucio. —dijo finalmente, y Tomi pensó haber escuchado un tono cariñoso en su voz cuando repitió—. Mi chico sucio.
& Continuará &
Gracias por la visita
Qué intensa reconciliación. No me lo imaginaba así y a Tom rogando por él, si que está sumamente necesitado de él y se empieza a notar en Bill cierto interés por él más allá de lo sexual, ojalá se enamoraran pero la verdad no sé
😘😘😘😘