
“Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace
Capítulo 31: Vive y aprende
Tomi no podía creer lo que veían sus ojos. No podía creer que Laura estuviera parada frente a la puerta de Bill, con su hija a su lado.
Bill desabrochó su cinturón de seguridad en un movimiento rápido.
—Quédate aquí. —dijo, con una voz baja.
Abrió la puerta del auto y la azotó tras él. Tomi lo observó con ojos grandes, agarrándose de las orillas del asiento mientras Bill caminaba hacia Laura. Más que cualquier otra cosa, quería salir del carro y seguirlo. No podía ver la cara de Bill, pues le estaba dando la espalda, pero podía ver la expresión de Laura y lucía un poco molesta.
Tomi estiró un brazo y bajó el cristal de la ventana para poder escuchar la conversación.
—Te dije que no estaba listo para esto —la voz de Bill era baja, pero Tomi pudo detectar un tinte de pánico debajo de su fuerte apariencia.
—Estoy empezando a creer que nunca lo vas a estar —respondió Laura.
Se agachó para levantar a la niña, cargándola en sus brazos. La pequeña Charlotte observó a Bill con sus grandes ojos cafés y se inclinó más hacia su madre, tímida frente un extraño, una persona que no debería serlo.
—Pensé que si la veías… —la voz de Laura se desvaneció y su expresión tembló.
Los hombros de Bill se tensaron y su cabeza volteó.
—Me dijiste que no querías que la viera. —dijo finalmente.
Laura suspiró.
—Era una niña, Bill… era estúpida. Pensé que me amabas.
La posición de Bill se volvió más tensa y luego habló entre dientes.
—¿Y crees que has crecido mucho?
Los ojos de Laura escupieron enojo.
—Obviamente tú no.
—¿Cómo quieres que no esté enojado? —espetó Bill—. Te apareces en mi casa sin invitación alguna.
—Antes no la necesitaba. —respondió Laura. Su linda cara se enrojeció con enojo.
—Eso fue hace mucho tiempo.
—Mira, sólo estoy intentando hacer lo correcto —dijo ella, con una voz temblorosa.
—Lo correcto —repitió Bill—. Lo correcto hubiera sido que nunca te hubiera tocado.
Laura se quedó callada y acercó más a Charlotte a su cuerpo. La pequeña niña se veía asustada y Tomi deseó que alguno de los dos pudiera darse cuenta de eso para que se callaran.
Al final, Laura empezó a marchar pasando de Bill y yendo hacia su auto. Sin embargo, de repente volteó su mirada y el estómago de Tomi se cayó cuando sus ojos se encontraron. Su cabeza voleó hacia Bill y Bill también volteó, mirando a Tomi y luego a Laura.
—¿Quién es ése? —preguntó ella con un susurro.
—Nadie. —dijo Bill, dando un paso adelante, con su entrecejo fruncido.
Tomi negó con su cabeza y abrió la puerta del Audi. Se acercó a la entrada y pudo ver que el rostro de Bill se oscurecía, pero no le importó. Estaba harto de esconderse de todos.
Llegó a un lado de Bill y tomó su mano, sin dejarle soltarse.
—Soy Tomi. —se presentó.
Laura lo miró por un momento antes de volver a ver a Bill.
—Eres increíble. —dijo, sacudiendo su cabeza.
—Creo que es hora de que te vayas. —dijo Bill, apretando la mano de Tomi tan fuerte que dolía.
Charlotte giró su cabeza en el pecho de su madre y miró a Tomi con sus ojos grandes que le recordaban tanto a los de Bill. Tomi levantó su mano y se despidió de ella, lo cual la hizo sonreír, pero luego enterró su cara en el cuello de Laura.
Laura se dio vuelta repentinamente y caminó hasta su auto, dejando a Bill y Tom ahí. La vieron abrocharle el cinturón de seguridad a la niña y luego partieron.
Tomi suspiró, volteándose hacia donde estaba Bill.
—¿Qué te pasa? —preguntó.
—¿Qué? —respondió Bill, soltándose de Tomi.
—Es hermosa —dijo Tomi, señalando hacia donde iba el auto. Bill se le quedó viendo por un momento y luego Tomi aclaró—: Tu hija, Bill.
Bill suspiró y se dio vuelta para entrar a la casa. Tomi fue tras él y tomó su brazo cuando llegaron al vestíbulo. Bill se volteó, con su entrecejo y labios fruncidos.
—Ya te lo dije —dijo—. No puedo hacerlo. No quiero.
—Tienes miedo —dijo Tomi, haciendo que el entrecejo de Bill se profundizara más. Luego se acercó un poco—. Pero sé que en algún lugar dentro de ti, quieres hacerlo.
Bill cruzó sus brazos y miró hacia otro lado, apretando la mandíbula.
—¿Quieres despojar a tu hija de un padre? —preguntó Tomi.
—Creo que sería mejor para ella si yo no me involucrara —dijo Bill en voz baja—. No sé cómo tratar a un niño de la forma correcta.
—Entonces aprende —dijo Tomi con firmeza—. Nadie sabe cómo ser un padre. Nadie nace con esos conocimientos.
La mandíbula de Bill se movió y continuó mirando a la distancia.
Tomi suspiró y levantó una mano a su mejilla para lograr que lo mirara.
—Creo en ti —dijo, en voz baja—. Creo que podemos sacar adelante esta relación y creo que puedes ser un padre. Creo que puedes hacer lo que tú quieras si tienes el deseo de hacerlo.
La expresión de Bill flaqueó.
—No puedo hacer nada de eso sin ti —dijo, levantando una mano para sostener la de Tomi en su mejilla.
Tomi asintió.
—No voy a ir a ninguna parte.
Bill dejó escapar un suspiro tembloroso y luego lo acercó a él.
—Te necesito —murmuró, acariciando una mejilla de Tomi con una mano y sus rastas con la otra. Se inclinó y lo besó en los labios al susurrar—. Te necesito ahora.
Tomi abrió sus ojos y sus miradas se encontraron.
—Aquí estoy —contestó, acariciando el pómulo de Bill con su pulgar.
Bill cerró sus ojos y luego presionó sus labios nuevamente. Por un momento, continuaron besándose dulcemente sin profundizar, antes de que Tomi gimiera con suavidad y abriera sus labios. Bill metió su lengua y llenó la boca de Tomi con su sabor por unos segundos antes de separarse. Lo jaló hasta las escaleras y Tomi lo siguió rápidamente, ya con la ruta a la habitación bien memorizada.
Se quitaron su ropa una vez que llegaron ahí, ansiosos por tener contacto de piel a piel. Cayeron sobre las sábanas, besándose y tocándose. Bill susurró frases suaves, tiernas y necesitadas al acariciar el cuerpo de Tomi. Lo recostó sobre el sofá y su boca descendió a la dureza de Tomi. Tomi se estremeció, dejándose caer sobre las sábanas mientras Bill lo tomaba en su boca, acariciándolo con cariño. Alentó la necesidad creciente que hizo que su entrepierna ardiera. Apretó las sábanas en una mano y la otra la bajó para acariciar el cabello y la mandíbula de Bill, acercándolo más. Sus caderas temblaron contra la boca complaciente de Bill y gimió cuando el terciopelo lo envolvió con firmeza.
Sus gemidos escalaron cuando los dientes de Bill lo rozaron ligeramente, muy apenas, sólo lo suficiente para hacer que el placer de Tomi estallara. Intentó no levantarse muy bruscamente contra la boca de Bill mientras éste descendía en é una vez más, tocándolo con una devoción absoluta que no podía igualarse. Los dedos de Tomi se enredaron en el cabello de Bill cuando gimió en voz alta y su cuerpo entero se puso tenso y tembloroso mientras esperaba a que el placer lo aplastara.
Los dedos de Bill acariciaron sus muslos apretados y sus uñas lo rasparon suavemente hasta que palmeó sus testículos, dejando que su dedo medio se colara detrás de ellos. La mano cálida de Bill en contraste con su piel necesitada y punzante sólo hizo que Tomi se moviera con más fuerza contra él, jadeando una súplica mientras el dedo de Bill se frotaba contra su perineo.
Su entrepierna se apretó cuando Bill ascendió a su punta hinchada y su otra mano se levantó para agarrar su longitud, apretándola y jalándola al pasar su lengua sobre el prepucio. Lo lamió y presionó la bolita de su piercing contra la hendidura chorreante, provocándolo por unos segundos antes de volver a metérselo a la boca.
Tomi gimoteó. Sus caderas ondularon contra la boca y la mano de Bill y sus movimientos se aceleraron cuando sintió que el orgasmo se aproximaba. Su cuerpo entero se tensó por el placer y su cabeza cayó hacia atrás en el colchón cuando su interior explotó con placer. Se removió contra apretó su agarre en el colchón y el cabello de Bill cuando sus caderas comenzaron a levantarse. Bill lo agarró, sosteniéndolo en su lugar mientras chupaba con fuerza su pene, comenzando a beber de él cuando Tomi descargó su semen espeso y caliente.
Tomi se estremeció, removiéndose por unos segundos antes de volver a caer en el colchón. Gimoteó cuando la lengua de Bill lamió la carne sensitiva de su ahora cansado pene. Jaló débilmente del cabello de Bill sin poder resistir más placer en ese momento.
Bill levantó su cabeza lentamente, pasando su lengua sobre su labio inferior al gatear para recostarse junto a él. Sonrió y acarició la mejilla de Tomi cuando éste lo miró, adormilado.
—Quítate la ropa. —murmuró Tomi.
Bill sonrió, pero sus ojos se suavizaron cuando se sentó para desvestirse. Cuando volvió a recostarse, Tomi lo acercó a su lado y suspiró cuando sus pieles desnudas se presionaron juntas.
—Quiero sentirte. —susurró Tomi, acurrucándose contra el pecho de Bill.
Bill acarició las rastas de Tomi y besó su frente. Se quedó a su lado, pero Tomi podía sentir su erección bajo su estómago. Tomi levantó su mano y acarició las costillas de Bill con sus dedos, para llevarlos a su pezón. Pasó su pulgar sobre la pequeña protuberancia haciendo que se hinchara. La respiración de Bill se estremeció un poco y Tomi lo hizo nuevamente, trazando la areola antes de tocar el pezón erecto.
Bill agarró su muñeca y Tomi lo miró, notando la dilatación en sus ojos oscuros y el color de excitación en sus mejillas.
—¿No te gusta? —preguntó Tomi, inocentemente.
Bill parpadeó rápidamente y sus labios temblaron.
—Baja ahí. —dijo con un tono ronco pero demandante.
Tomi lamió sus labios, excitado con la idea de desobedecer. Había querido saborear esas pequeñas bolitas por mucho tiempo y no quería apresurar las cosas.
No intentó zafarse del agarre de Bill y en lugar de eso, se inclinó y rozó sus labios húmedos sobre el pezón de Bill. Los dedos de Bill apretaron su muñeca, pero no se movió y dejó que Tomi abriera sus labios y sacara la lengua para lamer la protuberancia. Se separó y sopló suavemente sobre la piel mojada, haciendo que Bill se estremeciera.
Levantó la mirada y encontró que los ojos de Bill estaban cerrados y su mandíbula apretada. Tomi se inclinó lentamente, empujando a Bill y haciéndolo recostarse sobre su espalda. Luego bajó su boca nuevamente y chupó el pezón suavemente.
—Tomi… —la voz de Bill sonó ahogada cuando sus dedos se entrelazaron en las rastas de Tomi, apretando con fuerza. Sus caderas se levantaron hacia la pierna de Tomi, la cual estaba entre las suyas. Tomi apretó su muslo contra la entrepierna de Bill, gimiendo contra la carne que estaba chupando cuando sintió el pene duro y desnudo de Bill frotándose contra él.
Separó su boca y el sabor de Bill llenó su cabeza, aun así, quería más. Volvió a descender e hizo círculos alrededor del pezón rojo y punzante mientras levantaba una mano al otro para pasar su pulgar sobre el pezón una y otra vez antes de que el índice se uniera para pellizcarlo.
—Tomi… —los dedos de Bill jalaron con fuerza de su cabello y su voz se escuchó llena de placer y frustración.
Tomi cerró sus labios en torno al pezón de Bill y chupó nuevamente antes de darle un ligero mordisqueó que hizo que Bill se impulsara contra su cuerpo. Su rostro estaba colorado y su cabello despeinado de donde Tomi lo había agarrado. Abajo, sus pezones estaban rojos e hinchados por las atenciones que Tomi les había dado y ante sus ojos, se veía absolutamente precioso.
El pecho de Bill se levantó y cayó bruscamente cuando Tomi levantó su cabeza. Lamió sus labios cuando Bill lo miró. Jaló de sus rastas y empujó uno de sus hombros con su otra mano.
—Abajo. —ordenó de nuevo.
Tomi mordió su labio y jugó con su piercing mientras negaba lentamente con su cabeza. Los ojos de Bill enardecieron pero Tomi bajó a su otro pezón antes de que pudiera decir otra palabra. El sabor de la piel fresca explotó en toda su lengua y chupó con fuerza.
Bill se removió debajo de él antes de que Tomi sintiera un movimiento. De repente, estuvo debajo de Bill y había una mano en su pecho, sosteniéndolo abajo. Tomi miró a Bill, encontrándolo sobre él con una mirada oscura y hambrienta en sus ojos. Su pene grande y duro palpitó cerca del rostro de Tomi. Tomi se estremeció cuando Bill se acercó y puso su pene justo contra su boca.
—Chúpalo. —susurró con voz ronca, bajando una mano para envolver su carne viva con sus dedos y guiarla con más fuerza a los labios de Tomi.
Tomi gimió bajito y abrió su boca, dejando que Bill metiera su pene. Inhaló un respiro tembloroso por la nariz cuando Bill se hundió en su boca, presionándose contra el fondo de su garganta.
—Chupa. —ordenó una vez más y Tomi apretó sus labios en torno a él, gruñendo al saborear el pre-semen que escurrió por su garganta.
—Sí —susurró Bill, impulsando sus caderas hacia adelante. Plantó una mano en la cama junto a la cabeza de Tomi y la otra acunó su mejilla, dejando que sus dedos se enterraran bajo su mandíbula para acercarlo más a él.
Tomi levantó las manos para agarrarse de los muslos suaves de Bill. El músculo debajo de su piel se flexionó y se tensó bajo su agarre mientras ondulaba su pene contra la boca de Tomi y éste lo chupaba en cambio.
Tomi casi no podía moverse y Bill cerró los ojos mientras controlaba el ritmo y la profundidad de sus embestidas. Penetró la boca de Tomi, haciendo que sus mandíbulas y su garganta dolieran mientras su pene mantenía su boca abierta para cada movimiento. No pasó mucho tiempo antes de que Bill estuviera estremeciéndose sobre él y de repente, se separó y comenzó a masturbarse rápidamente para venirse sobre la boca, el mentón y las mejillas de Tomi. Éste no pudo hacer nada más que quedarse ahí acostado y con los ojos cerrados hasta que Bill se le quitó de encima.
Tomi se sentó lentamente para tomar un Kleenex y limpiar su cara. Cuando lo tiró y volvió a acostarse, Bill estaba mirándolo con ojos pesados. Sus pezones seguían luciendo rojos y ligeramente húmedos y Tomi pudo sentir de inmediato el placer encendiéndose dentro de él.
Volvió a la cama, alineando su cuerpo con el de Bill y presionándose lo más que pudo contra su piel desnuda. Acarició el costado de Bill al observarlo y Bill le sonrió suavemente. Se acercó más y su boca se sintió cálida contra la de Tomi. Tomi se derritió en su abrazo y cerró sus ojos dejando que Bill lo besara con suavidad. El beso se profundizó rápidamente y pronto Bill estaba presionándolo contra la cama nuevamente mientras el piercing de su lengua acariciaba la boca de Tomi. Éste gimió y se apretó aún más contra Bill, pasando una pierna sobre la cadera de Bill y frotándose contra él.
Ambos ya estaban cansados, pero el calor seguía elevándose entre ellos. Sus movimientos enviaron un deseo a la entrepierna de Tomi haciéndole desear el clímax una vez más, aunque esta vez con Bill dentro de él.
Jadeó cuando sus labios se desconectaron y la boca de Bill bajó a su mandíbula y a su cuello.
—Te… te quiero… —dijo, temblando bajo el cuerpo de Bill. Pudo sentir cómo Bill comenzaba a endurecerse una vez más y Tomi se excitó de nuevo.
—Me quieres… —murmuró Bill, presionando sus labios contra la yugular del cuello de Tomi, mordiendo y chupando por un momento tortuoso—. ¿En dónde me quieres?
Lo preguntó con un tono bajo y rasposo que envió un escalofrío por el cuerpo entero de Tomi.
—En todos lados —gimió Tomi, agarrándose de los hombros de Bill cuando éste levantó una mano para acariciar su cuello y las marcas que había dejado. Su mano luego bajó por el pecho agitado de Tomi y pasó su pulgar sobre un pezón.
—¿En todos lados? —Bill sonaba demasiado excitado como para estar solo provocándolo y aun así, lo hacía enloquecer.
—Sí… adentro —susurró y su respiración se agitó sólo con haberlo pensado.
—Dentro de tu pequeño y lindo ano —susurró Bill, levantando la mirada para verlo. Sus ojos tenían una luz destellante en ellos y Tomi gimoteó y se removió debajo de Bill, frotando su pene contra su cadera.
—Sí —gimió, agarrándose de Bill otra vez. Sus dedos se movieron desesperadamente sobre su piel y las curvas del hermoso, suave y cálido cuerpo de Bill.
Las manos de Bill bajaron finalmente y se posaron entre sus piernas. Tomi las abrió, canturreando afirmaciones mientras los dedos largos de Bill se hundían entre sus nalgas. Acarició la suave y temblorosa piel y Tomi lo deseaba tanto que comenzó a abrirse sin siquiera la ayuda del lubricante. Gimió cuando el dedo de Bill se hundió dentro de él en seco, guiado únicamente por la humedad natural dentro de él. Tomi se agarró del brazo de Bill con fuerza, respirando agitadamente mientras el dedo bombeaba unas cuantas veces antes de curvarse y encontrar su próstata.
—¡Bill! —gritó Tomi y su cuerpo se retorció debajo del de Bill.
—¿Te gusta, mi amor? —murmuró Bill, y el corazón de Tomi se estremeció y tembló en respuesta instantánea el apelativo cariñoso.
—Sí, oh, sí… —admitió de inmediato levantando más su pierna y abriéndose para Bill.
Bill se separó de él y separó más sus piernas para luego inclinarse y besar el muslo estirado de Tomi. Hundió otro dedo en él y Tomi se arqueó en la cama. Sin embargo, en el próximo segundo los labios de Bill comenzaron a moverse rápidamente hasta que su boca estuvo lamiendo su dedo penetrante. Tomi jadeó, retorciéndose en la cama nuevamente. Bill aprovechó la oportunidad y lo levantó completamente contra su rostro, agarrando sus nalgas y separándolo antes de atacarlo con su boca.
—Oh Dios, oh Dios… —jadeó Tomi enterrando sus dedos en las sábanas mientras la lengua de Bill se adentraba en él para luego chupar alrededor de su entrada.
Sus dedos agarraban sus nalgas con tanta fuerza que sus uñas se enterraban en su piel, pero Tomi sólo atinó a impulsarse contra él, gimiendo en voz alta mientras la lengua de Bill entraba en él, moviéndose y tocando su interior hasta que alcanzó su próstata. La punta de su lengua pasó sobre el pequeño bulto, excitándolo desde adentro.
—Bill, Bill… —gimió antes de darse cuenta de que las palabras salían de sus labios.
La lengua de Bill salió de él, dejándolo palpitando y satisfecho.
—Por favor —susurró una vez más, prácticamente rogando.
Desenredó sus dedos del cabello de Bill cuando éste retrocedió para ver su trabajo en el trasero de Tomi antes de ir por el lubricante. Estaba en la mesa junto a la cama donde lo habían puesto la noche anterior. Luego, Bill volvió ponerse detrás de él, se lubricó con unos movimientos rápidos y entonces Tomi lo sintió montarse entre sus nalgas. No perdió tiempo alguno y presionó su pene con un simple impulso.
Tomi jamás podría cansarse de la sensación que causaba tener a Bill dentro de él, llenándolo. Sin importar las muchas veces que ya habían estado juntos sexualmente, seguía sin poder controlar los giros que daba su cabeza cuando Bill entraba en él. No podía controlar la forma en la que su cuerpo tembló, avivando todo su interior. No podía superar el impuso de deseo que fluía por sus venas con la sensación y no quería hacerlo.
Bill entró totalmente en él antes de que sus caderas comenzaran a moverse, primero con embestidas cortas y estables.
Tomi jaló de las sábanas impulsándose hacia atrás para meter a Bill más adentro, más cerca de su próstata. Bill parecía haber terminado de provocarlo y al entender las pistas que Tomi le daba, comenzó un ritmo más fuerte y profundo. Tomi gritó, haciéndole saber a Bill lo bien que se sentía.
Ambos estaban jadeando y sudando para cuando Bill soltó toda su fuerza, enterrándose con él tan fuerte que dolió. Sin embargo, estaba pegando justo la próstata de Tomi con cada penetración y la pequeña protuberancia soportaba toda la fuerza bruta.
Tomi casi sollozó mientras su cuerpo se retorcía y removía de forma incontrolable. Sus piernas se apretaban en un intento por cerrarse y sus caderas se movían contra el colchón, como si estuviera intentando escapar. Era casi insoportable, pero Tomi lo deseaba demasiado. Estaba justo al límite otra vez, listo para caer, siendo torturado al temblar justo al borde del precipicio. No podía mover su boca para rogar y pedir, pero Bill parecía leer su mente. Sus caderas disminuyeron un poco su velocidad, pasando a darle embestidas decididas que tocaban la próstata de Tomi de una forma agradable.
Tomi gimió, su cuerpo se puso rígido y todo en su interior se concentró en el momento de placer que se acercaba. Casi no respiró las últimas veces que Bill se ensartó en él, enviándolo a volver al abismo de placer que había deseado.
Tomi se quedó sin palabras al principio, completamente mudo por la abrumadora oleada de placer. Se arqueó de las sábanas, temblando, cuando el repentino clímax lo atravesó. Un rayo de placer pareció ir directo desde su estómago, apretando su entrepierna con un espasmo. Al final encontró su voz y gritó al venirse, derramando su semen cremoso en chorros calientes.
El orgasmo lo dejó débil y tembloroso, soportando las últimas embestidas fuertes de Bill. Cuando se vino, Tomi lo tuvo inclinándose sobre él y jadeando con dificultad. Los sonidos que Bill hizo bailaron en sus oídos como si fueran dulces notas musicales, y el cuerpo de Tomi palpitó en el feliz momento postcoital mientras Bill eyaculaba dentro de él. El flujo caliente y cálido nunca fallaba para hacerle estremecerse.
Bill salió de él, dejando un dolor y la marca de su placer y su presencia dentro de él. Se hundió junto a Tomi, temblando completamente. Su piel brilló con transpiración y sus ojos estaban dilatados al máximo, medio cerrados con sus párpados maquillados. Levantó una mano hacia Tomi y sus dedos temblaron cuando lo acercó a él. Tomi se presionó contra su pecho y ambos se envolvieron juntos, sosteniéndose cerca.
Tomi quería decir algo, pero antes de saberlo, estaba desvaneciéndose, totalmente exhausto. Bill nunca abandonó sus brazos.
& Continuará &