Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 30: Debo hacerlo

El día siguiente Tomi casi se olvidó de Charlotte porque tenía cosas más preocupantes a la mano.

Se despertó, recordando que ese día tendría que afrontar a sus padres y decirles que iba a quedarse en Hamburgo con Bill. Gimió y se dio vuelta, encontrando el agradable cuerpo desnudo de Bill a su lado. Envolvió sus brazos alrededor de su cintura y presionó su rostro en su cuello, sin querer despedirse de ese momento. Deseó poder saltarse lo que estaba a punto de pasar.

Bill despertó cuando Tomi comenzó a tocarlo, moviéndose lentamente. Parpadeó despacio con sus ojos aun pesados por el sueño.

¿Qué pasa? —murmuró con una voz rasposa.

Tomi se encogió de hombros y se acurrucó más cerca de él. El brazo de Bill se deslizó a su alrededor para sujetarlo cerca.

¿Tus padres? —preguntó, pasando sus dedos sobre unas rastas de Tomi. Éste asintió contra el pecho de Bill.

No quiero hacerlo. —murmuró contra la piel de Bill.

No tienes que hacerlo. —contestó Bill.

Sí, debo hacerlo. Me voy a quedar contigo. —dijo Tomi levantando su cabeza para mirar a Bill a los ojos.

Su rostro había estado sin maquillaje desde la noche anterior cuando se duchó y a Tomi le gustaba su imagen desnuda y cruda, casi tanto como le gustaba su apariencia maquillada y dramática.

Bill suspiró silenciosamente, pero luego dijo:

Entonces estaré a tu lado.

Eso es todo lo que podría pedir. —respondió Tomi, inclinándose para besarlo con suavidad en la boca.

Después de levantarse de la cama, Bill dejó que Tomi usara una de las duchas de las habitaciones de huéspedes mientras él usaba la suya.

Tomi le echó un vistazo a su teléfono por primera vez desde que había dejado la universidad la tarde anterior. Su estómago se hundió cuando encontró varias llamadas perdidas de su madre, algunas de la noche anterior antes de pedirle que empacara sus cosas para poder irse ese día. Las últimas eran de esa mañana y la más reciente tenía sólo unos minutos. Le había mandado varios mensajes preguntándole si estaba listo y luego preguntando en dónde estaba.

Maldita sea —maldijo, apresurándose a volver al cuarto de Bill.

Bill estaba vestido y maquillándose cuando entró.

¿Qué pasa? —preguntó Bill tan pronto como entró a la habitación.

Mis padres ya están en los dormitorios, tal vez enloqueciendo porque no estoy ahí. —dijo Tomi, frustrado.

Bill frunció el ceño y cruzó sus brazos.

No tienes que hacer esto —repitió, pero eso sólo hizo enojar más a Tomi.

No, esa no es una opción —hizo un movimiento brusco con su mano—. Ambos nos sacrificamos el uno por el otro y no voy a abandonar eso.

Bill asintió lentamente.

Ok. —dijo, suavemente.

¿Crees que voy a abandonarte? —preguntó Tomi, con un tono más calmado.

Los ojos de Bill revolotearon cuando desvió la mirada, comenzando a rebuscar en un joyero para distraerse.

Oye —dijo Tomi, acercándose y agarrando su muñeca antes de prometer—: No lo haría.

Bill lo miró, parpadeando algunas veces.

Creo que la gente hace lo que debe hacer para protegerse a sí misma. —dijo.

Bueno, no estoy interesado en mí mismo —dijo Tomi—. Estoy interesado en nosotros dos.

Bill se mordió su labio inferior por un segundo antes de que una pequeña sonrisa apareciera en sus labios.

Ok, entonces vamos.

Tomi sonrió ampliamente también.

Ok —dijo.

Volvieron al Audi Sport Quattro de Bill y Tomi supo que disfrutaría pasear en el campus. Aun así, Tomi sabía que un auto llamativo no iba a añadir confianza cuando tuviera que enfrentar a sus padres, en especial a su papá.

Tomi le mandó un mensaje a Georg durante el viaje y Georg le dijo que sus padres habían ido al dormitorio a buscarlo y él les había dicho que Tomi había salido por la noche.

Tomi esquivó una bala y le envió un mensaje a su mamá diciéndole que volvería pronto. Ni siquiera se molestó en leer su respuesta una vez que llegaron al campus. Bill navegó hacia los dormitorios y cuando llegaron al de Tomi, éste pudo ver el auto de sus padres estacionado en frente y ellos estaban de pie a su lado.

Tomi pudo sentir lo tenso que Bill se puso cuando se estacionaron detrás del Audi A4 de Gordon. Ambos adultos se voltearon para ver al auto que se había acercado. Luego Tomi volteó a ver a Bill, necesitando todo el valor que pudiera obtener. Sin embargo, el rostro de Bill no reveló nada y Tomi supo que se había puesto su máscara, la que ni el mismo Tomi había podido quebrar.

Ambos abrieron sus puertas y salieron. Tomi vio que Simone desvió la mirada, negando con la cabeza mientras los ojos de Gordon se ampliaban con enojo.

Tomi tomó un respiro profundo y encuadró sus hombros al caminar al frente del auto, seguido por Bill.

¿Cuál es tu maldito problema? —preguntó Gordon cuando estuvieron a un lado del auto.

Tomi suspiró y miró hacia el horizonte.

Ninguno. —contestó, luego los miró nuevamente e intentó sonar tan fuerte como pudo—. Me voy a quedar aquí con Bill.

¿Eso crees? —preguntó Gordon, pasando sus ojos de Bill hacia Tomi.

Sí, lo haré —contestó Tomi, ahora irritado—. Soy un adulto y puedo decidir en dónde vivir.

¿Y tú qué? —Gordon levantó  una mano en dirección hacia Bill—. ¿No tienes nada que decir?

Bill avanzó y Tomi levantó un brazo para bloquearlo. No quería que Bill y su padre discutieran, especialmente cuando ambos estaban dispuestos a hacerlo.

Bill, no —murmuró. Puso sentir que Bill hizo fuerza contra su brazo y tuvo que enganchar sus dedos a la camisa de Bill.

Vaya hombre —escupió Gordon—. Escondiéndose detrás de un niño.

Bill hizo a un lado el brazo de Tomi y pasó a su lado para poner a Tomi detrás suyo.

¿Usted se cree un hombre? —preguntó Bill con un tono controlado y casi suave.

La mandíbula de Gordon se endureció.

Creo que yo no me aprovecho de chicos adolescentes.

Creo que su hijo es un hombre, Sr. Trumper —dijo Bill echando una mano para atrás para agarrar la cadera de Tomi—. Y creo que es más hombre que cualquiera de nosotros.

Gordon parpadeó, confundido por lo que había dicho.

Hizo algo difícil y maduro y creo que su opinión debería tener más respeto del que le está dando —siguió Bill, igual de calmado.

¿Estás diciéndome cómo criar a mi hijo? —preguntó Gordon.

No —Bill sacudió su cabeza—. Le estoy diciendo que ya ha hecho suficiente.

Los dos hombres se miraron el uno al otro, inquebrantables y con expresiones duras y decididas. El corazón de Tomi latió con fuerza y apenas respiró hasta que Gordon parpadeó, dando un paso atrás finalmente.

Ve a empacar —le murmuró Bill a Tomi.

Tomi dudó un momento por dejar a Bill solo, pero al final corrió hacia el dormitorio. Entró al elevador y se tomó un momento para recargarse contra la pared y recuperar su respiración.

Cuando salió, corrió a su cuarto y encontró a Georg adentro.

¿Qué está pasando? —le preguntó Georg, levantándose de la cama.

¡Ayúdame a empacar! —dijo Tomi, apresurándose hacia el closet para sacar sus maletas en las que había llevado todo. Tendría que volver después por algunas cosas, pero en ese momento, sólo se preocuparía por lo necesario.

¿Te vas a ir con Bill? —preguntó Georg, emocionado.

Eso creo —dijo Tomi, antes de añadir con más firmeza—: Sí.

¿Y tus papás todavía están allá afuera? —preguntó Georg.

Sí, no sé qué les está diciendo Bill —Tomi negó con su cabeza, sacando ropa de los cajones y doblándola rápidamente.

No jodas —exclamó Georg, maravillado, ayudándole a empacar su colección de música en una esquina de la maleta.

Es toda una confrontación entre Bill y mi papá —dijo Tomi—. No sé por qué simplemente no me dejan hacer esto. No es ilegal.

Supongo que es porque les mentiste y luego te echaron de la universidad —dijo Georg, sarcásticamente.

Bueno, pero ya soy adulto —dijo Tomi, yendo al baño por las cosas que tenía ahí.

Amigo, no creo que los padres piensen así —contestó Georg.

Algunos sí —murmuró Tomi, recordando de repente su conversación con Bill sobre Charlotte.

¿Qué dijiste? —preguntó Georg desde el cuarto.

Nada —respondió Tomi, tomando sus cosas en un brazo y tomando su cera para sus rastas con su otra mano. Luego echó todo a su maleta—. Es sólo que… ¿Por qué algunos padres son tan sobreprotectores… y a otros… no les importa? ¿Por qué no puede haber algo intermedio?

Georg se le quedó viendo.

¿De qué hablas?

Tomi suspiró y negó con su cabeza.

No te puedo decir.

Okey… —dijo Georg, lentamente.

Después de eso, empacaron todo silenciosamente y Georg se ofreció a ayudarle a bajarlo todo. Cargaron todo en el elevador y bajaron en silencio.

A decir verdad, el estómago de Tomi estaba girando. No quería que sus padres estuvieran enojados con él por el resto de su vida. Por más que pelearan por esto, Tomi sabía que lo amaban y él los amaba a ellos. Pero no tenía la más mínima intención de volver con ellos. Amaba a Bill; había luchado por esto e iba a tenerlo. Era una decisión difícil, pero al final, sabía que era la correcta, porque Bill había hecho lo mismo por él.

Salieron del edificio y Tomi vio a Bill de pie recargándose contra su Audi y con los brazos cruzados. Su expresión seguía agitada, pero se veía precioso bajo la luz del sol.

Gordon ya estaba en su auto, pero Simone caminaba de un lado al otro junto a su carro. Cuando Georg y él salieron, Simone levantó la cabeza y lo miró con ojos llorosos.

Tomi mordió su labio y le entregó sus maletas a Georg.

Ten, ayúdame con éstas —murmuró, antes de ir hacia ella.

Cuando la alcanzó, se miraron el uno al otro sin palabras por un momento antes de que ella lo abrazara, colocando su cabeza justo debajo de su mentón. Tomi la abrazó también, sabiendo que siempre se sentiría en paz en los brazos de su madre, sin importar qué.

¿Cuándo creció mi pequeño? —murmuró al alejarse, tocando la camisa de TOmi donde había derramado algunas lágrimas.

Tomi sonrió.

No sé.

Simone se secó una lágrima.

No lo puedo creer. Pensé que te llevaría a casa este verano.

Está bien, mamá —Tomi le sonrió—. No me voy a olvidar de ti.

Ella se encogió de hombros y desvió la mirada al murmurar:

Es bastante guapo.

Tomi se rio.

Sí, pero tú eres mi mamá.

Simone lo abrazó de nuevo.

Todavía no estoy muy segura de esto.

Sí, sólo no quiero que estés enojada conmigo —dijo Tomi, preocupado.

No lo estoy —dijo ella, mirando el carro donde estaba Gordon antes de negar con su cabeza—. Sólo dale un poco de tiempo.

Lo amo —dijo Tomi, mirando a los ojos de su madre—. Lo amo y quiero estar con él. Nada en el mundo podrá cambiar eso.

Simone asintió lentamente.

Sé cómo es estar enamorado.

Entonces entiendes que… haría cualquier cosa por estar con él. Cualquier cosa.

Simone asintió una vez más y luego levantó una mano para cunar su mejilla.

Te amo, cariño.

Yo también te amo, mamá.

Se abrazaron por tercera vez antes de que Simone sonriera y se diera vuelta. Tomi la vio partir, sintiéndose más triste de lo que pensó que se sentiría.

Sintió la mano de Bill en su costado cuando el auto de sus padres arrancó.

No tenías que hacerlo. —dijo Bill, en tono bajo.

Tomi suspiró y volteó a verlo.

Sí tenía.

Los ojos oscuros de Bill se encontraron con los suyos y se vio absorbido con su mirada, recordando una vez más por qué había sacrificado todo.

Debía hacerlo. —repitió.

Bill sonrió suavemente y luego tomó su mano.

Entonces vamos a casa.

Tomi se despidió de Georg, prometiendo mantenerse en contacto antes de que Bill y él entraran al Audi para volver a la casa de Bill. Se quedaron callados y pensativos, pero mantuvieron sus manos entrelazadas.

No hubo mucho que decir hasta que llegaron al estacionamiento.

En ese momento, Tomi se enderezó en su asiento y frunció el ceño cuando vio el otro auto estacionado frente a la casa. Había un par de figuras frente a la puerta principal: una mujer sosteniendo la mano de una pequeña niña.

Los dedos de Bill se separaron de él y Tomi se volteó rápidamente para ver su expresión fría e impactada.

Bill… —murmuró.

Su corazón comenzó a latir con rapidez porque sabía quiénes debían ser. La mujer se dio vuelta y Tomi pudo ver su cara bonita y sus ojos y cabello oscuros. La pequeña niña también se dio vuelta sobre sus piernas pequeñas y regordetas, sin soltar la mano de su madre. Sus ojos eran grandes y oscuros, muy familiares.

Hubo un momento de silencio tenso antes de que Bill susurrara en voz baja:

Laura.

& Continuará &

por OuterSpace

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