Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 29: El pasado

Tom despertó con el sonido de la ducha, como si fuera un tamborileo de lluvia en la otra habitación. La cama seguía cálida en donde Bill había estado recostado a su lado y Tomi supo que no tenía mucho tiempo de haberse levantado. Ya se estaba acostumbrando a dormir junto a Bill y a despertar cuando se iba.

Se dio vuelta sobre su espalda y sintió un agradable dolor en todo el cuerpo. Y se sentía feliz. No había un solo lugar en donde le gustaría estar más que ahí.

Tomi pensó en los eventos transcurridos en las últimas horas. Parecía que habían pasado semanas desde la decisión del consejo, en vez de unas horas. También desde la conversación con su madre.

Tomi suspiró, a sabiendas de que tendría que enfrentar a sus padres al día siguiente, especialmente a su padre. No estaría nada contento con que Tomi se mudara con Bill en vez de irse con ellos. De hecho, era posible que estuviera furioso y Tomi se sentía un poco nauseabundo con tan solo pensarlo.

En vez de eso, cambió sus pensamientos y se concentró en su felicidad sexual. Su mente flotó a través de los orgasmos múltiples que habían tenido y llegó a la breve conversación que habían tenido en medio de ellos.

Exhaló un suspiro y se sentó sobre la cama.

No podía entender por qué Bill insistía tanto en que no merecía esa relación. Por supuesto, Tomi sabía que Bill había sido un poco despreocupado con sus anteriores parejas sexuales, pero para Tomi, eso había sido un intento suyo de llenar el vacío de soledad. Después de llegar a amarlo y entenderlo, Tomi sabía que ese vacío era más como un abismo.

Tomi miró hasta el otro lado del cuarto y sus ojos descansaron en el espejo. La pequeña foto de la madre de Bill que estaba en la esquina, parecía mirarlo de vuelta.

Tomi se bajó de la cama y cruzó silenciosamente la habitación. Se paró frente al espejo y estiró una mano, dudoso. Sus dedos rozaron el rostro afligido y Tomi frunció el ceo, preguntándose una vez más por qué había decidido quitarse la vida y dejar a su hijo en manos de un padre frío y estricto que no mostraba afección. ¿La vida de uno podía llegar a ser tan horrible al grado de que una persona simplemente ya no pudiera vivirla? Seguramente, no era tan devastador como quitarle su madre a un hijo… un hijo que obviamente la necesitaba mucho.

Tomi dejó que su mano cayera y levantó la vista al espejo. La habitación estaba a oscuras y sólo un tinte de luz cruzaba las cortinas. Tomi apenas podía ver su propia cara en su reflejo. Se preguntó cuántas veces se había parado Bill había, mirando esa foto, mirándose a sí mismo, preguntándose la misma cosa que él había hecho. Y Tomi sabía que él sólo estaba sintiendo una pequeña porción de su dolor.

Pudo escuchar que la ducha cesó y unos momentos después, la puerta se abrió, dejando entrar luz a la habitación. Bill emergió usando un pantalón de seda y nada más; su cabello estaba húmedo por el baño que acababa de darse.

¿Qué estás haciendo? —preguntó suavemente al cruzar la habitación.

Tomi se encogió de hombros.

Pensando. —murmuró.

¿En qué? —preguntó Bill, poniéndose detrás de él y envolviéndolo con sus brazos. Tomi se inclinó hacia atrás, contra su pecho desnudo, suave y todavía mojado.

En por qué la gente decide quitarse su propia vida.

Sintió que Bill se tensó un poco, antes de que su pecho se elevara por un suspiro profundo.

Mi madre.

Sí —respondió Tomi, silenciosamente.

Tenía depresión y demonios que nadie podía entender —dijo Bill—. Mi padre no podía ayudarle a mejorar y eso lo enojaba. No podía entender por qué ella no era feliz si tenía mucho dinero, ropa y autos… no entendía por qué todos los loqueros que le pagaba no podían entenderla.

Tomi levantó su mano y tomó una de la de Bill.

Lo lamento. —murmuró.

Está en el pasado —dijo Bill, repitiendo las palabras que había dicho la última vez que habían hablado sobre su madre.

Pero es obvio que todavía te duele —dijo Tomi, volteándose en los brazos de Bill para mirarlo a los ojos.

Y tal vez siempre lo hará —dijo Bill y sus cejas se unieron creando una expresión angustiada.

Tomi asintió y volvió a acercar a Bil.

Es solo que te amo —murmuró, presionando su roso en el pecho de Bill—. No quiero verte triste.

Bill suspiró suavemente y sus brazos lo apretaron. Por un momento, no dijo nada. Su pecho apenas se movía debajo de la cabeza de tomi, pero al final, acarició la parte trasera de su cabeza y susurró:

¿Quieres tomar una ducha?

Renuente, Tomi se alejó de Bill, pero luego le sonrió un poco avergonzado.

Sí, pero no sé cuánto tiempo podré estar limpio.

Los labios de Bill se levantaron en una sonrisa.

Chico sucio. Anda, ve.

Tomi sonrió más ampliamente y casi dio saltitos hasta la ducha.

Bill era suyo ahora… todo suyo. No había nada que pudiera separarlos y aunque Tomi sabía que probablemente sería muy difícil llevar una relación con alguien como Bill, nunca había estado tan feliz de aceptar un reto como ahora.

Se dio una ducha siendo tan meticuloso y tan rápido como pudo, ansioso por volver a los brazos de Bill. Sin embargo, cuando salió, Bill no estaba en la habitación. Tomi se puso sus bóxers y salió del cuarto. No había explorado mucho la casa de Bill y no estaba seguro de qué camino tomar para encontrar una habitación en donde pudiese encontrarlo.

Se detuvo cuando escuchó la voz de Bill en un cuarto del otro lado del pasillo. Una luz se derramaba de las aberturas y fueron un faro para los ojos perplejos de Tomi. Se acercó, preguntándose con quién podría estar hablando Bill. Se detuvo y su respiración también lo hizo cuando la voz de Bill se levantó en un tono enojado.

Ya hablamos de esto antes y te dije cómo me siento.

Tomi se estremeció junto a la puerta, curioso, aunque asustado.

Obviamente, Bill estaba hablando por teléfono con alguien porque hubo una pausa antes de que contestara venenosamente:

Bueno, nunca te importó mucho mi opinión, ¿o sí?

Tomi sintió como si no estuviera respirando al intentar permanecer en silencio. Estaba tan cerca de la puerta, que si Bill la abría repentinamente, sabría que había estado escuchando.

Bill estuvo callado por unos segundos y Tomi puso escucharlo caminar por la habitación, de un lado a otro.

¿Crees que no he sido responsable? —la voz de Bill se elevó de repente, estaba enojado y consternado—. ¡Te he dado todo lo que has pedido!

Tomi sintió que se ahogaba con esas palabras. Mil escenarios distintos pasaron por su cerebro, algunos factibles, otros estúpidos y otros completamente estrafalarios. Ninguno era bueno.

Sin embargo, cuando Bill volvió a hablar, sonó cansado y derrotado.

Lo que me estás pidiendo… no puedo hacerlo. Te dije desde el principio que no podía ser esa persona.

La mente acelerada de Tomi, frenó un poco al analizar la conversación que acababa de escuchar. Ahora creía saber quién podría ser la persona en la otra línea.

Tengo que irme —decía Bill, en la habitación—. Tengo… a alguien aquí.

Tomi dio un paso atrás, aturdido y un poco sorprendido.

La puerta se abrió y Tomi aparpadeó, encogiéndose por la repentina luz.

Tomi —la voz de Bill sonó disgustada—. ¿Qué estás haciendo?

Salí y no te encontré. —dijo Tomi, mirándolo.

Bill estaba frunciendo el ceño y cerrando la puerta de la que parecía ser su oficina. No respondió y pasó a su lado, dirigiéndose a la habitación con paso veloz.

Bill… —Tomi lo siguió—. ¿Qué está pasando?

Bill no respondió y Tomi aceleró su paso, siguiendo a Bill a la habitación donde se detuvo, llevando sus manos a su cabello mojado.

Bill —repitió, poniéndose frente a él y buscando su cara antes de preguntar con más suavidad—. ¿Qué pasa?

Bill dejó escapar un profundo suspiro y fue al borde de la cama, sentándose ahí con sus hombros encorvados.

En el festival —comenzó en voz baja, mirando el suelo—, me preguntas por qué estaba ahí.

Sí, me dijiste que habías ido por la celebración. —dijo Tomi, sintiéndose nervioso.

Mentí —dijo Bill, sin rodeos, enviándole una mirada rápida.

Tomi tragó saliva.

Bueno… ¿y, y por qué? —preguntó finalmente mientras su corazón se aceleraba un poco.

Estaba en Berlín porque tenía que ver a Laura. —dijo en voz baja después de un momento.

Tomi no pudo decir nada por un momento, temiendo lo que eso significaba. Había muchos escenarios, algunos  que Tomi ni siquiera quería imaginar.

¿Por qué? —susurró.

Bill suspiró una vez más, rascando su cabello negro con una mano.

Acordamos una pensión alimenticia personalmente. —dijo, calmando el corazón de Tomi sólo un poco.

Oh —la sílaba fue todo lo que pudo decir. Se hundió en la cama a un lado de Bill, tomando su mano. Bill la tomó y entrelazó sus dedos—. Pudiste decirme eso.

Acarició el reverso de la mano de Bill con su pulgar.

No… Yo estaba… necesitaba olvidarme de eso —Bill negó con su cabeza—. Y… tú siempre has podido hacerme olvidar.

Tomi se inclinó hacia él, descansando su cabeza en el hombro de Bill y apretando su mano.

Y… ¿por qué te llamó?

Bill hizo otra pausa, tensándose un poco.

Quiere que sea… más activo. —dijo, titubeante.

Entonces… ¿no lo eres? —preguntó Tomi, lentamente

De súbito, Bill se levantó de la cama, desconectando sus manos.

Al principio me dijo que no quería que yo fuera parte de la vida del bebé —dijo, levantando las manos—. Lo hizo estando enojada y creyendo que podría herirme.

Pero… ¿no te hirió? —preguntó Tomi, confundido.

No puedo ser un padre, Tomi —dijo Bill, enojado. Sus manos ahora estaban empuñadas a sus costados y sus mejillas estaban coloradas—. ¡No quiero serlo!

Pero es tu hijo. —observó Tomi.

No… —Bill negó con su cabeza—. Tal vez sea el padre biológico… eso lo admití en una corte para evitar gastar más tiempo y dinero… pero no puedo ser un padre.

¿Por qué no? —preguntó Tomi.

Bill se le quedó viendo un momento.

¿No lo ves? —preguntó finalmente, sonando destrozado—. Nunca podría dar el cuidado apropiado… el amor apropiado…

Negó con su cabeza una vez más, girando su cabeza hacia un lado.

Bill… —dijo Tomi, suavemente, levantándose de la cama para ir con él. Deslizó sus manos alrededor de la cintura de Bill, presionando su cara contra su espalda desnuda. Besó su suave piel pálida y unos pequeños lunares.

Y ahora de repente quiere que sea un padre —dijo Bill, en voz baja—. Me dijo que había cometido un error y que la niña merece conocerme.

¿No sabes su nombre? —preguntó Tomi.

Bill suspiró una vez más, presionando sus manos sobre su rostro.

Se llama Charlotte.

¿Y no quieres conocer a Charlotte? —preguntó Tomi—. Es tu hija.

Quizás —dijo Bill—. ¿Pero qué tengo para ofrecerle?

Tomi se encogió de hombros.

Tu presencia, para que sepa que te preocupas por ella.

No puedo hacerlo —susurró Bill con una voz pesada—. Lo haces sonar tan fácil, pero no lo es. Lo único que tengo es un historial de mala crianza y… y abuso de poder.

Entonces cámbialo —insistió Tomi, desenvolviendo sus brazos de la cintura de Bill para ponerse frente a él. Tomó las muñecas de Bill y le hizo quitar sus manos de su cara para ver sus ojos grandes, oscuros y húmedos—. Creo que puedes hacerlo. ¿Desde cuándo dices que no puedes hacer algo?

Bill parpadeó, levantando una mano para alejar una lágrima que hubiera podido escaparse, luego inhaló.

Tal vez algún día —dijo, alejándose y yendo hacia el baño.

Bill…

Tomi lo siguió cuando fue a lavar su rostro para eliminar la evidencia de su debilidad.

¿Qué fue eso que me dijiste sobre los padres esta tarde? —preguntó—. Tus padres son tus padres. Los únicos que tendrás. ¿Por qué deberías privar a tu hija de eso?

Bill se dio vuelta y sus ojos destellaron.

¡Ahora estás enojado!

Tú estás enojado porque sabes que tengo razón —dijo Tomi, poniendo un dedo en su pecho.

Bill hizo un sonido de frustración y lo empujó al pasar. Tomi lo siguió.

Algún día tienes que tomar la responsabilidad.

Lo hice —Bill casi gritó, dándose vuelta—. He tomado la responsabilidad una y otra vez. ¿Qué crees que hice por ti en el consejo?

Sé lo que hiciste —dijo Tomi—. Pero estoy hablando de tu hija.

¡No quiero joderlo! —gritó Bill, con su rostro rojo y unas venas resaltándose—. ¿No lo entiendes?

Te entiendo, pero estás mal. —respondió Tomi.

Se miraron el uno al otro, jadeando, antes de que Bill sacudiera su cabeza.

Maldita sea —masculló—. Me encabronas.

Tomi reprimió una sonrisa porque sabía que podía colarse bajo la piel de Bill como nadie más.

Bill lo miró y sus ojos parecieron quemarse por varios segundos antes de que Bill cruzara el cuarto repentinamente, agarrándolo con fuerza de la nuca y jalándolo. Tomi se estremeció cuando sus labios se rozaron mientras sus miradas continuaban fijas. Tomi se agarró del pecho desnudo de Bill, sintiendo cómo su corazón se aceleraba debajo de su carne y hueso.

Gimoteó cuando la boca de Bill se impactó en la suya; sus dientes lo mordieron y lo rasparon y su lengua salió para entrar en él, casi ahogándolo. Terminó después de un momento violento y frenético y de repente Bill estaba empujándolo sobre la cama, dándole vuelta para empotrarlo contra el colchón. Las sábanas casi lo sofocaron mientras Bill lo mantuvo abajo con una mano entre sus omóplatos y la otra bajando los bóxers de Tomi.

Mierda… —gimió Tomi cuando los dedos de Bill se metieron entre sus nalgas, enterrándose en su entrada. Se removió contra la cama mientras Bill metía uno y luego dos dedos en él, en seco, haciendo que su piel quemara y doliera—. Mierda, Bill…

Gimió y sus caderas se levantaron y volvieron a bajar contra el colchón. De repente su pene estuvo duro como una piedra debido a su sangre que seguía hirviendo por su corta discusión y se frotó contra el borde del colchón.

Los dedos de Bill se hundieron en él. Sus largas uñas rasparon la próstata de Tomi con movimientos insistentes.

Bill, por favor… —jadeó Tomi.

Sus manos se aferraron a las sábanas y su cuerpo tembló.

¿Quieres que te coja? —preguntó Bill, jadeando.

Sí —gimió Tomi, también jadeante.

Bill se inclinó sobre él y sus dedos bombearon dentro de él con más fuerza y más velocidad.

Te voy a coger muy duro, chico sucio —dijo, con una voz ronca que mandó un estremecimiento por la columna de Tomi.

Sí… —gimoteó con una voz chillona que fue apenas distinguible.

Los dedos de Bill lo amoldaron cuando metió un tercero y Tomi soltó un grito, intentando removerse. Era casi una tortura sentir los dedos de Bill en él cuando sabía que pronto estaría sintiendo su pene… tan duro.

Bill… —se quejó una vez más, presionando su rostro contra el colchón e intentando ensartarse a sí mismo contra los dedos de Bill. Gruñó cuando Bill lo penetró de nuevo, atacando su próstata—. Mierda, ¡por favor!

Los dedos de Bill disminuyeron su velocidad hasta que los sacó, para su alivio.

Quédate aquí —ordenó Bill y Tomi asintió débilmente sin tener la fuerza necesaria para levantar su cabeza. Tomi se sorprendió cuando de pronto Bill lanzó el lubricante junto a su cabeza. Miró sobre su hombro y su estómago se hundió cuando vio que Bill tenía la tabla.

Pero… pero por favor… —comenzó, mirando a Bill con ojos grandes.

Bill chasqueó su lengua y negó con su cabeza. Sus ojos destellaron una luz peligrosa que nunca fallaba para excitar a Tomi.

No, no —murmuró, poniéndose detrás de Tomi. Las puntas de sus dedos acariciaron la espalda de Tomi, antes de presionarlo y sostenerlo en lugar—. Creo que te mereces algunas por esa pequeña exhibición.

Tomi dejó caer su cabeza en el colchón y jadeó rápidamente mientras su corazón se aceleraba. La última vez que Bill lo había castigado con la tabla había sido la tarde de su primera vez en el dormitorio. Parecía que había pasado mucho tiempo y la amenaza de ella sólo hizo que su estómago diera vueltas de emoción.

Apretó las sábanas con sus manos, agarrándose con fuerza mientras Bill soltaba el primer golpe. Cuando la tabla cubierta por cuero azotó contra su piel desnuda, gritó, arqueándose contra las sábanas. Inhaló un respiro desesperado, intentando no ahogarse inmediatamente por el dolor.

Mierda… —gimió, juntando las sábanas contra su rostro y respirando pesadamente en ellas mientras la mano de Bill presionaba su espalda antes del segundo golpe. Se sacudió nuevamente, sin poder controlar su reacción ante el castigo. Bill pausó sólo por un momento antes de seguir, azotando la tabla contra el trasero de Tomi una y otra vez, inflamando su piel y tornándola una masa punzante y dolorida.

Bill, Bill… —gimió Tomi contra el colchón.

Bill lo azotó una vez más, con un golpe firme y mordaz antes de echar la tabla sobre la cama. Tomi se hundió en el colchón, casi chillando de alivio cuando Bill tomó el lubricante. En cuestión de momentos, tenía el pantalón abajo y su pene lubricado.

Tomi jadeó, impulsando sus caderas hacia Bill. Bill agarró sus nalgas dolientes y punzantes, separándolas para rozar su entrada con su pene. La preparación de antes probablemente lo tenía destrozado, pero a Tomi no le importaba. La excitación y la anticipación ya fluían por sus venas y entonces Bill se movió hacia adelante, penetrando su cuerpo estrecho.

Uh… —soltó un gemido largo y bajo mientras la carne gruesa de Bill peleaba contra la resistencia de sus músculos, presionándose hasta que estuvo completamente adentro.

Ahí tienes, mi chico sucio —susurró Bill, inclinándose sobre él—. Te gusta tener mi pene en el culo, ¿no?

Hmm… oh… —gimió Tomi, impulsándose desesperadamente hacia el pene de Bill.

Sí, sí te gusta —murmuró Bill.

Luego sus caderas comenzaron a moverse, primero meciéndose lentamente contra él. Tomi gimoteó al abrirse para el pene de Bill, dejándolo deslizarse dentro y fuera, hasta que Bill le siguió el ritmo.

Sí… oh, por favor… —jadeó Tomi, intentando hundir los dedos de sus pies en la alfombra con tal de tener un lugar para poder impulsarse contra las embestidas de Bill.

Bill continuó moviéndose contra él, presionándolo contra el colchón con cada movimiento y destruyendo su postura.

Tomi gimió cuando Bill tomó sus caderas para levantarlo un poco y penetrarlo con más fuerza, entrando profundamente y torturando su próstata. Apenas pudo ajustarse a la nueva posición antes de que Bill comenzara a moverse más rápido, impactando sus caderas contra su trasero.

Oh… mierda… sí… —gimió Tomi sin aliento con cada penetración.

Su cuerpo entero estaba tenso. Se sentía como un cable vivo listo para estallar y lo deseaba tanto. Y por la forma en la que Bill lo embestía, Tomi sabía que él también lo deseaba.

Bill… —gimió, sacando su rostro de las sábanas para tomar aire fresco—. Por favor… lo necesito…

Dejó caer su cabeza una vez más, enterrando su coronilla en el colchón y desordenando sus rastas mientras Bill lo penetraba, taladrando su próstata despiadadamente.

No podía decir nada más. Las vocales de su sexo se redujeron a gemidos y gruñidos, seguidos por jadeos pesados.

Tomi sabía que no habían durado mucho, pero ya comenzaba a sentir oleadas de calor en todo su cuerpo. Apretó sus ojos y su mandíbula mientras su orgasmo se acercaba.

Cuando llegó, no pudo controlarse. Se levantó de la cama y su espalda se arqueó bruscamente. Quería gritar, pero sólo podo gimotear cuando el placer se apoderó de él. Éste se retorció dentro de su cuerpo y Tomi se vino sobre las sábanas y su estómago con chorros largos.

Estaba comenzando a relajarse contra las sábanas cuando sintió a Bill eyaculando dentro de él cálidamente. Inmediatamente quedó débil y colapsó sobre el colchón mientras Bill lo penetraba unas cuantas veces más con un ritmo más lento, antes de salir. Se tambaleó en el borde del colchón, respirando con dificultad. Su pecho delgado y pálido estaba enrojecido y se elevaba y bajaba pronunciadamente. Su cabello caía sobre su corso y sus ojos estaban pesados y dilatados.

Dios —susurró, bajando una mano para tocar ligeramente su pene gastado, luego se preguntó en voz alta—: ¿Cómo puedes apretar así?

Tomi sonrió débilmente.

¿Cómo puedes coger tan duro? —contestó, con un tono exhausto.

Se encontraron a la mitad de la cama y enredaron sus cuerpos. Tomi posó su cabeza contra el pecho de Bill y escuchó su corazón mientras volvía a latir normalmente. Bill lo abrazó; una de sus manos acarició sus rastas mientras la otra frotaba suavemente su espalda.

Se quedaron callados, pero Tomi estaba pensando y sabía que Bill también lo hacía. Su discusión había terminado abruptamente, pero Tomi no la había olvidado. Sabía que era decisión de Bill, pero no podía evitar preguntarse si la pequeña Charlotte se convertiría como su padre a causa de su ausencia, en lugar de su presencia…

& Continuará &

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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