Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 27: Asegurando el futuro

Por primera vez, Tomi no tenía miedo.

Volvieron adentro donde el consejo ya estaba esperándolos y él caminó con el mentón en alto. Sabía lo que quería e iba a obtenerlo. Sabía lo que sentía y nadie iba a cambiarlo.

A su lado, Bill caminó rígidamente y con una expresión demacrada. Tomi sabía que no estaba precisamente feliz por el discurso aparentemente imprudente que había dado ante el consejo, insistiendo que él debía ser expulsado, no Bill. Sin embargo, no fue imprudente, según Tomi, pues era exactamente lo que quería y lo que sabía que tenía que hacer.

Simone y Godon estaban en el pasillo y cuando Bill y Tom entraron juntos, levantaron a vista y fruncieron el ceño cuando los vieron aproximándose el uno junto al otro. Bill ni siquiera los miró al entrar a la sala.

¿Crees que te vas a ir con este tipo sólo porque te expulsaron? —le preguntó Gordon en un tono bajo.

Creo que estoy haciendo lo correcto. —le respondió Tomi antes de entrar a la sala. Estaba listo para afrontar esto. Tal vez no estaba bien a los ojos del resto, pero sí estaba bien para él. Prefería sacrificar su carrera cien veces antes de ver a Bill destruido nuevamente.

Sus padres lo siguieron y todos tomaron sus lugares.

Los miembros del consejo estaban en sus sillas con rostros adustos y la habitación se quedó en silencio por un momento.  Tomi mordió su labio inferior y se removió en su asiento. No se veían felices e hicieron que su mente empezara a pensar en cuál había sido su decisión.

Sr. Trumper. —finalmente, Hoffman habló.

Tomi se enderezó en su asiento. Su corazón palpitaba con fuerza dentro de su pecho.

Hemos llegado a una decisión unánime —dijo, haciendo una pausa. Bajó la vista por un momento y cuando volvió a levantarla, su entrecejo se frunció—. A partir de este día, ya no es estudiante de la Universidad de Música y Teatro de Hamburgo y…

En ese momento Tomi pudo escuchar un jadeo desde la parte trasera de la sala, pero lo único que Tomi pudo sentir fue una oleada de alivio.

…se le darán veinticuatro horas para abandonar el campus.

Tomi asintió rápidamente. Estaba más que dispuesto a irse de ese lugar. Su único miedo era el de nunca poder volver a ver a Bill.

Y… —empezó, con una voz rasposa, antes de aclarársela—. ¿Y el profesor Kaulitz?

La expresión de todos los miembros pareció oscurecerse, colectivamente. Tomi miró a Bill, quien estaba sentado en la silla, aferrándose de los brazos de ésta. Se veía más pálido que nunca y Tomi dudó por primera vez de su decisión, preguntándose qué efecto tendría en Bill.

El profesor Kaulitz —dijo Hoffman en voz baja—, volverá a sus deberes.

Tomi parpadeó sin creer que había tenido éxito. Miró a Bill nuevamente y vio que su expresión  destelló enojo. Pareció temblar por un momento antes de levantarse de la silla.

¡No! —gritó, llamando la atención del consejo.

Profesor… —empezó Hoffman.

No lo haré. —los ojos de Bill estaban resplandeciendo y Tomi sintió un nudo en su garganta.

Bill, no… —empezó, poniéndose de pie. No podía permitirle hacer esto. No podía dejarlo destruir el futuro que Tomi acababa de asegurarle.

Basta, Tomi —dijo Bill, mirándolo severamente. Tomi tragó con dificultad y dio un paso atrás.

Sintió unas lágrimas ofensivas escociendo sus ojos pero no pudo pensar en contenerlas.

No me voy a quedar con los brazos cruzados mientras tú afrontas la caída —dijo Bill con una voz baja—. Soy responsable.

Lo dijo casi en un susurro, con sus ojos bien abiertos y llenos de tristeza, pero de decisión.

No… —susurró Tomi, negando con su cabeza—. No.

Sí. —dijo Bill con firmeza, volviendo su mirada hacia los miembros del consejo—. A partir de este momento, renuncio de mi puesto.

Miró todas sus caras; la mayoría estaban impactados por el repentino giro que habían dado las cosas. Bill se dio vuelta y salió por las puertas dobles con la cabeza en alto.

Tomi se le quedó viendo, igual de impactado que el consejo. Por un segundo no pudo moverse, pero luego salió disparado desde su lugar y fue detrás de Bill.

¡Tomi! —escuchó a su madre, pero no le hizo caso.

Bajó las escaleras del edificio y encontró a Bill caminando por la acera.

¡Bill! —gritó.

Su corazón estaba palpitando con fuerza al darse cuenta de lo que Bill acababa de hacer por Tomi, por ambos. Había regresado el gesto sacrificante y de alguna forma, había confirmado que sí lo amaba.

Bill se dio vuelta y Tomi pudo ver que sus ojos estaban brillando. Sabía lo mucho que esto debía haberle dolido, pero hizo que su corazón se regocijara al saber que para Bill, él era más importante que su puesto. Se apresuró hacia él y lanzó sus brazos alrededor del cuello de Bill, escondiendo su rostro en su pecho y llorando de alivio. Los brazos de Bill lo envolvieron y lo aplastaron contra su pecho, presionando su rostro contra las rastas de Bill y meciéndolo de un lado al otro con suavidad.

Bill, Bill… —susurró contra su pecho—. No puedo creer…

Shh. —murmuró Bill.

Tomi levantó su cabeza y sonrió.

No puedo creer que hicieras eso por mí.

Billl tocó una de sus mejillas y secó una de sus lágrimas con su pulgar.

Lo haría mil veces más. —murmuró.

Tomi negó con su cabeza, aun sorprendido.

Pero… pero dijiste que no podías vivir sin enseñar.

Una sonrisa triste se asomó en la boca de Bill y luego alejó una lágrima que colgaba de las pestañas largas y negras de Tomi. Se encogió de hombros ligeramente.

Te necesito más a ti. —admitió en un tono bajiito.

Una nueva oleada de regocijo se asomó por sus ojos, pero sonrió antes de inclinarse y besar a Bill en los labios. No le importaba que todo el campus estuviera viendo. Ahora que ya ninguno era parte de la universidad, estaban libres de inhibiciones.

Los dedos de Bill se enredaron en sus rastas y lo acercó más mientras Tomi abría sus labios para dejarlo meter su lengua. Tomi continuó con el beso, casi esperando que todos los vieran para poder echárselos en cara.

Quedó jadeante y sin aliento cuando se separaron y luego miró a su alrededor, complacido al ver que algunos estudiantes se habían detenido a mirarlos. Sus ojos se detuvieron cuando vio a su madre en la cima de las escaleras. Su rostro estaba serio y Tomi sintió que su emoción se detenía.

Bill lo soltó al notar su presencia también.

¿Vendrás a mi casa esta noche? —le preguntó Bill, apretando su mano.

Tomi asintió y le sonrió antes de que Bill volviera a caminar por la acera. Tomi volvió a subir las escaleras lentamente hasta donde estaba Simone. Sus brazos estaban cruzados y estaba mirando hacia otro punto en el campus. Se quedaron en silencio por unos minutos, hasta que Tomi susurró:

Lo amo, mamá.

Ella negó y lo miró.

Ése no es el problema, Tomas.

¿Entonces? —preguntó Tomi.

Son los principios de todo esto… que tú eres un estudiante y él un maestro. Él es… o estaba en una posición de autoridad y no tenía derecho de abusar de ello —dijo—. Y ambos le mintieron al consejo. ¿Crees que eso estuvo bien?

Tomi suspiró y desvió la mirada.

Te entiendo, ¿ok? Pero no entenderías lo que ha pasado entre nosotros. Para mí él vale más que cualquier estúpido título.

¿Y qué hay con tu reputación? —preguntó SImone—. ¿Qué universidad va a aceptarte con ese tipo de antecedente mientras vas y se lo haces saber al mundo?

Señaló hacia abajo donde Tomi y Bill se habían besado.

Eso no me importa —insistió—. Lo que me importa es Bill. Dios sabe que yo ni siquiera quería venir a esta escuela.

Simone suspiró y cubrió su cara con sus manos por un momento. Al quitarlas, dijo:

Siempre he estado orgullosa de ti. Eres mi bebé, mi único hijo —se volteó hacia él y su mirada se suavizó—. Nunca has hecho algo que me decepcione.

No antes de esto —terminó Tomi, cruzándose de brazos—. Eso es porque siempre me senté en un salón e hice lo que me decían. No me salía de la raya.

Negó con su cabeza.

Pero esta vez no. Esto es algo que yo quiero y por lo que estoy dispuesto a luchar.

¿Y cuando volvamos a casa? —preguntó Simone.

Tal vez no lo haga —contestó Tomi—. Tengo dieciocho, puedo ir a donde quiera.

Simone frunció el ceño y desvió la mirada. Aunque sonara infantil, era cierto.

Mira —dijo Tomi—, no quiero que estés enojada conmigo por el resto de nuestras vidas. Pero encontré a la persona que amo y quiero estar con él.

Simone asintió lentamente, bajando la vista al suelo.

Lo vas a hacer de cualquier forma, ¿verdad?

Ya lo hice —contestó Tomi—. Le he dado todo, en corazón, alma y cuerpo… y no lo aceptaré de vuelta. Nunca.

Simone asintió nuevamente y levantó la vista con una mirada brillosa. Se encogió de hombros, sabiendo que no podía hacer nada.

No puedo estar de acuerdo, pero tampoco puedo estar en desacuerdo.

Es mi decisión —dijo Tomi, compasivamente. Nunca había querido que su madre saliera herida.

Se acercó y se abrazaron en silencio por unos momentos. Tomi sabía que su madre tal vez nunca podría comprender completamente su relación con Bill, pero en ese momento, esto era tal vez más de lo que podía pedirle.

& Continuará &

por OuterSpace

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