Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 25: Resolución

Tomi despertó en la nubosidad de la habitación de Bill donde una ligera luz apenas podía atravesar las oscuras cortinas de la ventana mirador. Al principio, se mantuvo ahí descansando contento y recordando lentamente los sucesos de la noche anterior. Sonrió suavemente, aun con sus ojos cerrados, al recordar llegar a esa habitación controlado por una locura de deseo y lujuria… y después el ritmo más lento y Bill admitiendo que lo ama.

No quería dejar la cama, ni la habitación. No quería irse de esa casa. Quería quedarse ahí con Bill y tal vez pasar el resto de su vida con él.

Luego escuchó que una puerta se abría y abrió sus ojos para ver a Bill entrando, ya vestido. Su cabello estaba peinado y su maquillaje estaba perfectamente pintado sobre sus rasgos, lo cual resultó ser un gran contraste a su apariencia desnuda de la noche anterior.

Tomi suspiró y se dio vuelta sobre su espalda. Tenían que ir a afrontar al consejo. Tomi no sabía qué pasaría después de su decisión y no sabía si podría volver a ver a Bill.

Bill cruzó la habitación en silencio y se sentó en la orilla de la cama. Tomó su mano y la acarició con suavidad.

Tienes que levantarte y regresar. —murmuró, sonando apesadumbrado.

Lo sé. —contestó con una voz ronca por el sueño. Desvió la vista y dejó escapar otro suspiro.

Ya te dejé dormir más de lo que debí. —dijo Bill.

Ya voy. —se quejó Tomi, sentándose y quitándose las sábanas de encima.

Bill se levantó y lo observó mientras reunía su ropa.

Puedes usar mi baño. —dijo, haciendo un ademán hacia la puerta de donde había salido.

Gracias. —murmuró Tomi, desacelerando sus movimientos para mirar a Bill de nuevo.

Sus ojos se encontraron y Tomi pudo sentir el miedo descansando en los ojos color chocolate de Bill y la preocupación en las líneas tensas entre sus cejas. Se acercó más y Bill de inmediato lo aceptó en sus brazos, atrayéndolo hacia su pecho. Tomi descansó su mejilla contra el hombro de Bill y cerró sus ojos.

Tengo miedo. —susurró con una voz ahogada, a pesar de su resistencia.

Shh. —murmuró Bill, acariciando sus rastas y su espalda suavemente.

¿Y si te despiden? —preguntó Tomi—. ¿Y si me echan? ¿Y si no vuelvo a verte?

Todo estará bien. —le aseguró Bill, pero Tomi no pudo sentir una verdadera creencia en esas palabras. No estaría bien, ni ahora y quizá nunca.

Levantó su cabeza y miró a Bill con ojos trémulos.

No me quiero ir. —susurró, con un nudo en la garganta.

Bill lució destrozado al levantar una mano para acariciar la mejilla de Tomi.

Lo sé, y haría cualquier cosa para cambiar esto… pero es lo que es.

Tomi asintió y se separó de Bill. Intentó ser fuerte al darle a Bill un último beso y luego caminó hacia el baño. Se encerró e intentó no llorar, pero la potencial posibilidad de que esta pudiera ser su última vez juntos, era casi demasiado insoportable.

Sus pensamientos dieron vueltas al estar bajo el rocío cálido y no pudo evitar fantasear con un tiempo en el que Bill y él pudiesen estar juntos sin reproche. Sin embargo, al final de la fantasía, se dio cuenta de la verdad… el juicio de hoy decidiría sus destinos y Tomi sabía que, sin importar cuál fuese la decisión, no sería buena. Las únicas posibilidades eran que Tomi fuera expulsado, que Bill fuera despedido o que ambos fueran echados. Incluso si Tomi lograba mantener su lugar en la universidad, Bill sería forzado a irse y si a Bill se le permitía quedarse, entonces Tomi debería volver a su casa con sus padres y tendría que ir a otra universidad. Simplemente no podía encontrar un escenario donde ambos pudieran salir ilesos… a menos que se tomaran medidas drásticas.

Cuando salió de la ducha se vistió y salió para encontrar a Bill colocando los últimos toques en su saco. Se detuvo en la puerta y lo observó por un momento, sin que Bill se diera cuenta. El corazón de Tomi se apretó cuando volvió a darse cuenta de lo mucho que le importaba el hombre que estaba al otro lado de la habitación.

Cruzó el espacio y observó a Bill formando un nudo extravagante con una bufanda de seda alrededor de su cuello. Se veía precioso como siempre.

Bill se echó un último vistazo antes de bajar la vista a la foto que estaba en el espejo. Tomi no la había notado y se dio cuenta que era la primera cosa personal que había visto en la casa. La foto tamaño cartera estaba metida en la esquina del espejo y se veía vieja y maltratada.

¿Quién es? —preguntó, acercándose.

Bill suspiró suavemente pasando sus dedos sobre el rostro de la mujer que estaba sonriendo, pero cuyos ojos estaban tristes.

Mi madre. —contestó finalmente.

Oh. —susurró Tomi, abriendo sus ojos ampliamente y mirando a Bill.

Se mató cuando yo tenía seis —dijo Bill, suavemente con una voz casi reminiscente—. Solía sentarme en su regazo y enseñarme a cantar o a leer.

Tomi se sintió increíblemente triste al escuchar los pequeños recuerdos que Bill tenía de su madre; sobre lo poco que podía recordar del poco tiempo que había tenido junto a ella. Quería preguntar por qué se había suicidado, pero su voz se había congelado.

Mi papá me crio después de eso —dijo Bill, ahora con una voz fría y severa—. Internados y veranos con restricciones fue lo único que conocí después de eso… Quería que me convirtiera en un hombre de negocios como él, pero supongo que se conformó con el asunto de la docencia.

¿Se conformó? —preguntó Tomi, encontrando su voz—. Cualquier padre debería estar orgulloso de lo que has logrado.

Una sonrisa falsa pasó por los labios de Bill.

No has conocido a mi padre… para él, cualquier cosa que no sea perfecta, es una desgracia. —su voz mermó a un susurró cuando añadió—: Por ahora necesitas regresar.

Tomi lo dejó ir, renuentemente, pero por dentro, su cabeza se revolvía con la pequeña información que Bill acababa de compartir. Sólo confirmaba lo que Tomi ya sabía.

«No puedo dejar que esto le pase de nuevo», pensó. No podía quedarse de brazos cruzados mientras el consejo lo destrozaba y los separaba. Tenía que hacer algo si quería salvar su relación. Debía hacer algo o no podría vivir en paz consigo mismo nunca más.

&

Tomi compartió un último beso con Bill en la puerta antes de salir y tomar un taxi nuevamente. El camino de regreso fue un gran contraste al viaje de la noche anterior. Esta vez estaba sentado en la parte trasera en silencio y sin mirar por las ventanas. Por ahora, lo que había afuera no le interesaba.

Cuando volvió a la calle volvió a la casa donde era la fiesta la noche anterior y llamó a Georg para decirle que había regresada para poder regresar juntos y mantener intacta su coartada. Georg lo encontró afuera de la casa, pero Tomi apenas y lo saludó.

¿Estás bien? —le preguntó Georg.

Tomi se encogió de hombros, mirando hacia el suelo.

No sé.

¿Qué pasó anoche? —se preguntó Georg, en tono bajo.

Tomi resopló.

¿Tú qué crees?

Bueno, me refiero a… —su voz se desvaneció.

Lo dijimos —dijo Tomi, deteniéndose sobre la acera y mirando a Georg. Georg dio unos pasos más antes de voltearse.

¿Qué dijeron?

Tomi mordió su labio y desvió la vista. Su corazón golpeteó y su estómago revoloteó sólo con pensar en ello.

Te amo. —murmuró, recordando la forma en la que Bill se lo había susurrado.

Georg se le quedó viendo, sorprendido.

No jodas… —murmuró finalmente.

Sí, y hoy nos van a echar y tal vez nunca vuelva a verlo. —dijo Tomi, amargamente.

Comenzó a caminar de nuevo, esta vez más rápido.

Y… ¿qué vas a hacer? —preguntó Georg, intentando igualar su paso.

No puedo permitir que esto le pase —Tomi negó con su cabeza—. No importa lo que me pase a mí… no puedo dejar que vuelva a pasar.

¿Qué vas a hacer? —preguntó Georg una vez más.

Tomi lo miró con decisión.

Asegurarme de que no vuelva a suceder.

& Continuará &

por OuterSpace

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