Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 21: Destrozado

Habían pasado veinte minutos y se sentían como horas.

Tomi miró el reloj una vez más cuando salió de la ducha.

Estaba temblando, pero no porque tuviese frío. Su estómago daba vueltas, pero no porque estuviese enfermo. No sabía cómo podría salir del baño y enfrentar a sus padres. Nunca se arrepentiría de su relación con Bill, pero sería imposible pararse ante sus miradas condenadoras y decepcionadas.

Gordon había confiscado su teléfono en cuanto entraron a su habitación y le había ordenado tomar una ducha para quitarse ese olor. Tomi se había rendido débilmente con su teléfono porque ya había borrado todos los mensajes que tenía de Bill. Estaba aliviado de haberlo hecho, incluso aunque nunca había guardado el número de Bill y no podrían saber que era él… simplemente no necesitaba más puntos en contra.

Felizmente se había ido a duchar pues no soportaba otro segundo con sus padres. Pero ahora, no podía forzar a sus pies a moverse. Sabía lo que ya lo estaban esperando del otro lado de la puerta y que no podría librarse de esa plática.

Siempre podría saltar por la puta ventana, pero sabía que eso ya sería algo descabellado.

Se vistió lentamente y se miró en el espejo. Su cara estaba blanca como una sábana y sentía como si fuera a vomitar en cualquier momento, incluso podría jurar que sus manos estaban temblando.

Al final, inhaló profundamente y frotó su rostro con sus manos. Tenía que hacerlo y debía ser fuerte. No podían probar nada; no tenían evidencia física y Tomi ya era mayor de edad, así que la policía no podía intervenir.

Tomi agarró la manija de la puerta y abrió, intentando salir valientemente.

Simone estaba sentada en la orilla de la cama con un Kleenex en la mano y mirando por la ventana. Gordon estaba caminando por la habitación con una expresión molesta.

Tomi mordió su labio inferior y consideró regresar al baño a guacarear sus galletas. En lugar de eso, se adentró más en el cuarto y se plantó ahí, temblando y mirando el piso.

Siéntate. —dijo Gordon finalmente.

Tomi se movió a la cama y se sentó, aun mirando su regazo. Apretó sus ojos, deseando que Bill apareciera mágicamente y se lo llevara lejos de ahí.

Mírame. —ordenó Gordon y Tomi levantó su cabeza con lentitud.

Muy bien. Tienes una oportunidad, Tomas —dijo, cruzándose de brazos—. Dime lo que está pasando. Quiero la verdad.

Tomi negó con su cabeza.

Nada. —susurró.

Las cejas de Gordon se juntaron bruscamente y su mandíbula se apretó.

Nada. ¿Estás diciéndome que no pasa nada entre ese hombre y tú?

Tomi asintió, tragando saliva con dificultad.

Nada. —repitió.

Gordon dejó escapar un suspiro de frustración, desviando la mirada por un momento.

Mentir no te va a ayudar cuando estés frente al consejo universitario.

No estoy mintiendo. —dijo, su voz se escuchó tensa.

¿Entonces por qué te fuiste con él por cinco horas y regresaste a la mitad de la noche, eh? No estabas con Georg, ¿entonces en dónde estabas?

Tomi bajó la vista.

No hicimos nada. —murmuró.

Sin embargo, una tira de imágenes se desplazó por su mente, recordando todas las cosas que en realidad había hecho con Bill.

¡Estuvo en tu dormitorio dos veces! —la voz de Gordon se elevó—. Dos veces, Tomas. ¡Un profesor no tiene nada que hacer en el dormitorio de un estudiante!

Sólo fue a decirme que…

Basta —Gordon levantó una mano y sus ojos se incendiaron con ira—. No quiero escuchar más mierda de esa. Esto se acaba aquí.

Tomi inhaló desesperadamente mirando al suelo e intentando no llorar. No quería llorar porque tenía dieciocho jodidos años, no cinco. Pero casi no pudo controlarse cuando se dio cuenta de que probablemente Bill y él nunca podrían estar juntos de nuevo. Tal sólo pensar en que la persona que más le importaba, la persona que posiblemente amaba con todo su corazón podía ser alejada de él, hizo que un cuchillo doloroso rajara su pecho.

No volverás a salir con él y él no volverá a darte clases —siguió Gordon, haciendo que las lágrimas aumentaran en los ojos de Tomi—. Mañana regresaremos a la universidad y llevaré a ese bastardo ante el consejo.

¡No, por favor! —gritó Tomi, levantándose de la cama. Las lágrimas se derramaron por sus mejillas, pero ya no le importaba. No podía permitirles a sus padres arruinar a Bill. No podía dejarles que arruinaran su carrera, su vida. La voz de Bill sonó en su cabeza; ese tono pensativo que había usado cuando le dijo a Tomi que no podría vivir sin la docencia—. ¡No puedes hacerlo!

Aunque estaba bastante seguro de que sí podían.

Si nada está pasando entre ustedes, ¿por qué te importa? —gritó Gordon, acercándose a Tomi, con un rostro rojo de coraje.

¡Porque me importa! —gritó—. Si cogí o no con él no cambia ese hecho. Nadie puede cambiarlo… ni ustedes ni el puto consejo.

La mano de Gordon salió de la nada, golpeándolo dolorosamente en la mejilla. Tomi se hizo para atrás y sus ojos se aguaron incluso más cuando levantó una mano a su mejilla.

¡Gordon! —chilló Simone, levantándose de la cama.

Tomi se sentó y un sollozo escapó de sus labios. No podía hacer esto. No podía.

No quiero oír otra palabra esta noche. —espetó Gordon antes de darse la vuelta y salir de la habitación. ¿A dónde? Nadie sabía.

Tomi se dejó caer de costado en la cama y lloró contra las sábanas. Simone se apresuró para ir a su lado y puso su cabeza sobre su regazo, quitándole las rastas de su mejilla. Secó sus lágrimas y ella misma también esnifó.

Lo siento, cariño —susurró—. Lo siento.

Tomi ahogó sus lágrimas por un momento y levantó la vista.

¿No estás enojada? —preguntó con una voz pequeña.

Estoy… —la mujer suspiró, desvió la vista y frunció el ceño—. Decepcionada.

El corazón de Tomi se hundió al alejarse de su regazo y sentarse para frotar su cara con su brazo. Su mejilla estaba dolorida y punzaba. Y quería a Bill. Quería que Bill lo abrazara, lo acurrucara y lo besara.

Simone se acercó a él y frotó su espalda suavemente.

Pero siempre te amaré, ¿ok?

Ya sé, mamá. —dijo Tomi, pero sin mirarla.

Su mamá volvió a darle unas palmaditas en la espalda, pero se mantuvo en silencio.

¿Ya me puedo ir a dormir? —preguntó Tomi, irritado y levantándose de la cama—. ¿Puedo hacer eso? ¿Dormir en mi propia cama?

Simone dejó escapar un suspiro.

Si, por supuesto.

Sin otra palabra, Tomi salió de la habitación y cruzó el pasillo para entrar a la suya. Una vez ahí dentro, se quitó toda su ropa, sin molestarse en encontrar su pijama y se metió entre las sábanas. Todo parecía doler y sólo quería olvidar lo que había pasado. Una última lágrima escapó de su ojo antes de quedarse dormido, soñando con tiempos que fueron mejores que ése.

& Continuará &

por OuterSpace

Traductora del Fandom

Un comentario en «Teacher’s Pet 21: Destrozado»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!