Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 18: Ahora lo eres

Tomi no miró su teléfono nuevamente hasta que el día terminó y Simone y Gordon lo dejaron en su dormitorio. La mañana siguiente irían al festival en Berlín, y Tomi todavía tenía que empacar algunas cosas. Trotó hasta el edificio, encontrando que estaba casi vacío. Muchos estudiantes ya se habían ido, y estaba relativamente solo. Cuando llegó a su cuarto, se desplomó en su cama de espaldas y miró el techo.

No quería empacar.

Ni siquiera quería ir al puto festival.

Quería que sus padres se regresaran a su casa para poder dejar de sentirse como si alguien estuviera espiándolo.

Quería más sexo con Bill.

Tomi sacó su teléfono y revisó sus mensajes. Había una respuesta a uno de los que él había enviado más temprano y leía:

Te vi sonreír. Tal vez debería llamarte chico bueno, más seguido, en vez de chico sucio;)

Tom rodó sus ojos e intentó no sonreír. Debería estar irritado con Bill.

Bajó al mensaje que había recibido hace media hora, el cual era más comandante.

En mi oficina, esta noche. Ya no eres virgen.

Tomi mordió su labio con fuerza, evitando un gemido.

Bill se había rehusado a hacérselo sobre el escritorio para su primera vez, pero como Bill había mencionado, ya no era virgen.

Se olvidó por completo de empacar y de que estaba irritado con Bill y salió de su habitación rápidamente, encaminándose hacia el edificio de oficinas. Todavía estaba un poco dolorido por la sesión de sexo de esa mañana, pero no le importaba. Su estómago ya estaba punzando con una necesidad que pareció aquietarse un poco cuando llegó al edificio. Fue directo a la puerta de Bill y su cuerpo vibró, anticipando lo siguiente, en vez de sentirse nervioso como siempre.

Tocó rápidamente, apenas soportando los dos segundos que tuvo que esperar antes de que Bill respondiera.

Adelante.

Tomi prácticamente estaba temblando como una hoja cuando cerró la puerta detrás de él. Sus ojos descansaron pesadamente sobre Bill que estaba sentado detrás de su escritorio. Cruzó la habitación rápidamente y los ojos de Bill se levantaron, tornándose oscuros. Tomi llegó a su silla y se sentó a horcajadas sobre sus piernas rápidamente, aplastando su cuerpo cuando sus labios se encontraron de forma caliente y húmeda… hambrienta y deseosa.

Tomi se colgó de un hombro y el cuello de Bill, gimiendo cuando éste metió su lengua entre sus dientes. El dulce sabor de su boca impactó sus sentidos.

Las manos de Bill acariciaron sus costados, bajando por sus caderas y sus muslos antes de volver a subir, a su trasero. Lo apretó firmemente, acercándolo. Sus excitadas entrepiernas se frotaron y Tomi gimió, bajando sus caderas nuevamente para repetir la deliciosa fricción.

Házmelo… —jadeó cuando sus labios se separaron con un sonido húmedo.

Bill levantó la vista y sus ojos se oscurecieron con deseo.

Levántate —ordenó, con una voz ronca.

Se quitó a Tomi de encima y, cuando se pusieron de pie, Bill lo empujó contra el escritorio. Sus manos abrieron los pantalones de Tomi al besar sus labios nuevamente. Tomi apenas pudo mantenerse concentrado en el beso cuando Bill le bajó sus pantalones y sus bóxers. Su mano se cerró en torno al pene de Tomi y comenzó a frotarlo y a apretarlo lentamente.

Oh… Bill… —gimió Tomi, alejando su boca del beso para observarlo con ojos deseosos—. Bill, por favor… házmelo…

Tragó saliva, presionándose más contra él.

Te necesito.

Los ojos de Bill destallaron deseo y algo más que Tomi no pudo descifrar.

Voltéate. —dijo, en un tono bajo; su típica voz suave y melodiosa se endureció con lujuria.

Tomi obedeció rápidamente, sacando su trasero hacia donde estaba Bill, en lo que fue una silenciosa y necesitada petición, y pronto se encontró aferrándose del escritorio. Observó a Bill sobre su hombro, mordiéndose su labio con impaciencia mientras Bill tomaba el lubricante y un condón de su maletín.

Bajó su cabeza mientras Bill se lubricaba sus dedos y los frotaba justo en su entrada. Dejó escapar un gemido tembloroso cuando sus dedos hicieron un círculo, incitando a la piel a abrirse. Metió un dedo y Tomi ya estaba colapsando contra el escritorio, gimiendo y jadeando. El placer hizo hormiguear sus terminaciones nerviosas. Deseaba tanto a Bill que ni siquiera podía formar un pensamiento coherente que no fuese ese simple concepto carnal.

Bill estaba susurrando elogios en su oído… palabras que le hacían estremecerse mientras metía otro dedo, bombeando los dos con un ritmo lento y resuelto. Tomi gimoteó y se retorció contra el escritorio. Su próstata ansió los dedos de Bill cuando estos pasaron cerca de ella.

Bill, por favor… ah… —jadeó, intentando erguir su cuerpo débil, en un intento por moverse contra la mano de Bill.

Esta vez, los dedos de Bill entraron, yendo directamente a su punto de placer, causando que Tomi se dejara caer contra el escritorio y sus extremidades dieron un movimiento incontrolable.

Mierda, ¡por favor! —jadeó, seguro de que ya estaba tan cerca del clímax que se vendría en cuestión de segundos si Bill continuaba así.

Gritó, medio frustrado y medio excitado, cuando Bill hundió un tercer dedo dentro de él, ampliando más su entrada. El cuerpo de Tomi se estremeció y se contrajo antes de aceptar la intrusión. Gimió, casi sollozando contra el escritorio.

Bill… por favor… —jadeó, débilmente.

Los dedos de Bill continuaron por unos segundos más antes de salir de él. Tomi lo miró y lo vio tomar el condón del escritorio, haciendo que su corazón retumbara contra sus costillas por la emoción.

Voltéate —dijo Bill repentinamente, tomando su brazo y jalándolo para enfrentarlo. Tomi se inclinó inestablemente contra el escritorio y sus ojos notaron la condición excitada de Bill, desde el brillo en sus ojos hasta la forma en la que su pene duro se erguía. Tomi gimió ante la imagen que se presentaba frente a él.

Una mano de Bill se envolvió en su base, y en la otra tenía un condón. Bill se presionó contra él y sus parpados lucieron pesados y oscurecidos por el deseo.

Quiero verte recibiendo mi pene, como un chico sucio —dijo, en un tono ronco al acercar a Tomi. Sus labios se rozaron.

Mmm —gimió. Su estómago se apretó como siempre lo hacía cuando Bill le hablaba así.

Sus labios se presionaron completamente, conectándose para un beso duro, pero corto, antes de que Tomi alejara la mano de Bill en donde estaba el condón.

Sólo métemelo.

Bill negó con su cabeza con un movimiento corto, volviendo a acercarse a él. Sus labios se encontraron de forma ruda y Bill presionó el condón en la mano de Tomi. Lo besó por un momento más largo, antes de ordenarle con una voz ronca:

Pónmelo.

Tomi estaba decepcionado porque Bill no quería hacerlo sin condón, aunque sabía que era lo más inteligente. Sin embargo, no iba a discutirlo, porque estaba urgido. Quería a Bill dentro de él y su pene dolía, ansiando liberarse.

Tomó el condón en sus dedos temblorosos y lo rodó sobre la erección hinchada de Bill, viendo cómo Bill suspiraba un gemido. Una vez que estuvo puesto, Bill empujó a Tomi de vuelta sobre el escritorio, recostándolo sobre su espalda y agarrando sus piernas. Las separó y las levantó, dejando expuesta la entrada de Tomi. Tomi se removió sobre el escritorio, estirándose para agarrarse de los bordes mientras Bill se cernía sobre él, dejando que su pene se rozara entre sus nalgas.

Sí, sí, hazlo… —jadeó Tomi, levantando la vista a la expresión igual de deseosa de Bill.

Bill se presionó hacia adelante y Tomi se arqueó, gritando cuando el pene de Bill lo empaló por segunda vez en ese día. Por un instante, sintió un dolor quemándolo, forzando a que unas lágrimas se acumularan en sus ojos antes de que su cuerpo se abriera en torno al pene de Bill, dejándole entrar hasta el fondo. Luego, el placer invadió sus sentidos en el próximo instante, y gruñó, arrugando la cara.

Logró enganchar sus talones sobre los hombros de Bill, sosteniéndose lo más que pudo mientras Bill comenzaba a mecerse dentro de él y su rostro quedó flojo con placer. Estableció un ritmo estable que fue gentil para su cuerpo recientemente desflorado y se deslizó dentro de él con movimientos lentos. Era la cosa más hermosamente erótica que Tomi había sentido en su vida y, antes de notarlo, estuvo retorciéndose sobre el escritorio, aferrándose con fuerza a él.

Bill agarró su cadera para acercarlo más y metérselo hasta el fondo. El movimiento fue rápido y su pene rozó la próstata de Tomi.

¡Oh! —gritó Tomi, su trasero se levantó del escritorio cuando Bill comenzó a complacerlo con un ritmo un poco más rápido—. ¡Ah, ah, sí!

Tomi gimió y se acercó a sí mismo hacia el pene Bill con la ayuda de sus pies, que estaban sobre los hombros de Bill.

Bill estaba respirando con fuerza y sus mejillas brillaban con un sonrojo. Se inclinó sobre Tomi y deslizó una mano por su estómago. Levantó su camisa, encontrando un pezón erecto, y luego frotó su pulgar sobre él al hundirse de nueva cuenta en Tomi. Al ser casi incapaz de soportar todas las sensaciones al mismo tiempo, Tomi se impactó contra Bill y su pene comenzó a chorrear fluido pre-eyaculatorio.

Bill… oh, por favor… —pidió con una voz ronca, débil y cargada de deseo.

¿Te quieres venir? —preguntó Bill.

Sus caderas disminuyeron su velocidad a movimientos lánguidos y su pene entró en Tomi de una forma que le hizo querer gritar.

¡Sí! —jadeó, apenas siendo capaz de respirar.

Haré que te vengas… —susurró Bill, sonando casi sin aliento. Sus caderas se movieron hacia adelante, dándole la primera embestida fuerte del encuentro. Tomi gritó, arqueándose contra el escritorio cuando la cabeza del miembro de Bill golpeó su próstata.

¡Sí, sí, ahí! —gritó, desesperadamente, meciendo su trasero haca Bill en un movimiento frenético.

Como si Tomi no estuviese ya abrumado por las sensaciones, Bill bajo una mano a su pene, llevando el placer a la cima. Su boca se abrió, pero no pudo hacer ningún sonido cuando su cuerpo se tensó.

Sí, bebé, vente para mí —susurró Bill sobre él.

El pene de Bill dentro de su cuerpo, su mano sobre su miembro, su orden para que se viniera… Bill llamándolo bebé… fue mucho para soportar.

Tomi se cayó en el abismo del placer y su cuerpo se tensó para recibir el orgasmo. Se movió contra Bill cuando su pene comenzó a arrojar semen sobre la mano del profesor y sobre su estómago, manchando el borde de su camisa. Podía sentir el pene de Bill en su interior, y se sentía tan bien que lo apretó con fuerza.

Sobre él, Bill se quedó callado, sus ojos se cerraron y su mandíbula se apretó al dar las dos últimas embestidas antes de que su clímax llegara. Tomi estaba empezando a bajar de las alturas del placer y observó cómo el orgasmo de Bill se pintaba en sus rasgos, y lo escuchó gemir y jadear cuando eyaculó.

Después, Bill saló de él, inclinándose pesadamente sobre el escritorio, con su cabeza gacha. No podía pensar en eso ahora; había otras cosas en su mente… cosas que no había notado cuando le pidió a Bill que lo cogiera.

¿Bebé, eh? —preguntó suavemente, bajando la vista y jugando con dos de sus uñas.

Bill se congeló por un momento antes de girar su cabeza y comenzar a abotonarse su pantalón.

Mi mamá solía llamarme así cuando era pequeño. Y así le decía a mi primera novia… —la voz de Tomi se desvaneció y levantó la vista para mirar el rostro casi dolorido de Bill mientras veía hacia la otra dirección—. Es una palabra de cariño, Bill.

Lo sé. —espetó Bill repentinamente, alejándose.

¿Entonces qué significo para ti, exactamente? —demandó.

Bill se dio vuelta y Tomi quedó impresionado por la debilidad que vio en sus ojos, una emoción que nunca había podido conciliar con el comportamiento dominante e inquebrantable de Bill. Pero de cualquier forma, estuvo ahí, en esos grandes ojos color café, mientras gritó, aparentemente frustrado.

¡Demasiado!

Tomi se hizo para atrás, sorprendido.

Los hombros de Bill cayeron y se dio vuelta, como si estuviera avergonzado por su confesión.

Tomi se bajó del escritorio lentamente y volvió a ponerse sus pantalones, concentrándose demasiado en esa simple acción. Mordió su labio inferior pues no sabía si debía irse o continuar con la conversación.

Al final, cuando el silencio se prolongó y se tornó incómodo, decidió hablar, y lo hizo con un tono firme.

Tal vez yo no haya sido el único para ti, pero tú si lo eres para mí —las palabras eran ciertas y sonaron desde su corazón, ese lugar irracional donde estaban las emociones más puras. Esto ya no podía tratarse sólo de sexo, ya no quería que fuera así.

Cuando Bill no se dio vuelta,  Tomi se encaminó hacia la puerta para irse, sin saber lo que sentía. Sólo sabía que las lágrimas escocían detrás de sus ojos y no quería que Bill las viera.

Tomi… —la voz de Bill lo llamó y Tomi se dio vuelta ya con una mano en la perilla, para ver a Bill con una expresión afligida, cruzando la oficina.

Jadeó cuando Bill lo presionó contra la puerta y levantó sus manos para acunar su cabeza al inclinarse y besarlo. Le dio una docena de besos frenéticos sobre sus labios, sus mejillas y su frente antes de calmarse y juntar sus rostros.

Eres el único —murmuró, acariciando las mejillas de Tomi con sus pulgares y encontrando un rastro de humedad—. Ahora lo eres.

Tomi levantó la vista hacia Bill, con ojos trémulos y luminosos, queriendo decir algo. No pudo formar las palabras apropiadas, así que sólo descansó su cabeza sobre el pecho de Bill y lo abrazó.

Sentía como si estuviera cayendo, y todavía no aterrizaba, pero sabía que pronto se enamoraría.

& Continuará &

por OuterSpace

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