Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 15: Reunión Pendiente

Tomi creía que iba a sufrir durante toda la semana en su clase de Composición y Teoría de la música. Le había dicho a Bill, seriamente, que no iba a volver a la oficina, pero había tenido la esperanza de que pudieran tener sexo ese fin de semana.

Todavía no le había dicho a Bill que eso sería casi imposible. Aún estaba renuente, pero no estaba seguro de que Bill estaría igual de decepcionado que él.

Sin embargo, cuando Tomi entró al salón el jueves, los ojos de Bill lo miraron de inmediato. Tomi se hundió en su asiento, convirtiéndose en una piscina de tensión sexual sólo con ver a su profesor. Estaba vestido con un saco  con gruesas líneas verticales de color negro y gris, y una camisa de cuello en v debajo de este. Unos pantalones negros y unas botas con tacón completaban su atuendo… como siempre, se veía sensacional.

Bill parecía estar comiéndoselo con la mirada al caminar de un lado a otro, y Tomi se retorció en su lugar, preguntándose si los otros estudiantes podían notar la forma en la que Bill lo desvestía con una simple mirada.

Para el momento en el que la clase terminó, Tomi estaba encorvándose sobre una erección, intentando pensar en otra cosa.

Sr. Trumper —la voz de Bill lo llamó desde el frente del aula.

Tomi levantó la vista para ver al resto de sus compañeros recogiendo sus cosas para poder ir a sus próximas clases.

¿Sí, señor? —preguntó Tomi, estremeciéndose al encontrarse con la mirada intensa de Bill.

Creo que debemos discutir algunas cosas —Bill levantó una ceja, como si estuviera retando a Tomi a contradecirlo. Él asintió débilmente y vio a los demás salir de la habitación.

Estaba a punto de levantarse de su asiento, pero Bill ya estaba caminando hacia él. Se hundió más en su asiento cuando Bill se cernió sobre él.

Me parece que tenemos una reunión pendiente desde hace mucho —declaró Bill. Su tono fue firme y autoritario, sin dar lugar a ningún argumento.

Pero… —empezó Tomi, levantando la vista—. Dije que…

Los dedos de Bill lo golpearon velozmente en la boca, no con mucha fuerza, pero fue lo suficiente para callarlo.

Dije —interrumpió Bill, con un tono endurecido; sus ojos se entrecerraron—. Desde hace mucho.

Tomi tembló; sus piernas y su interior se convirtieron en gelatina. Quería protestar más, pero nunca había sido capaz de resistirse ante las acciones de Bill, especialmente cuando estaba en un estado tan urgido.

Sí, señor —lloriqueó finalmente.

Los dedos de Bill tocaron su rostro nuevamente, esta vez con suavidad, acariciando su pómulo.

Buen chico —dijo, con una sonrisa que curvaba sus bellos labios.

Tomi gimió, inclinándose hacia esos dedos largos y perfectos. Su piel era suave, olía a especias y a flores, alguna loción que parecía ser fuera de este mundo. Bill pasó su pulgar sobre el labio inferior de Tomi y Tomi entreabrió su boca, invitando a entrar al dedo. Bill deslizó la punta adentro y Tomi cerró sus ojos, inhalando profundamente mientras la piel dejaba un hermoso sabor en su lengua. Chupó el dedo y su corazón retumbó cuando imaginó que era el pene de Bill.

¿Quieres chupar, chico sucio? —dijo Bill en voz baja. Tomi abrió sus ojos y lo miró con deseo.

Sí —murmuró en torno al pulgar en su boca.

Bill dejó escapar un pequeño sonido de satisfacción y retrajo su mano, dejando a Tomi desolado.  Volvió a su escritorio por su maletín y su laptop. Tomi lo observó, sin fuerza para levantarse hasta que Bill salió por la puerta.

Cuando pudo levantarse, se apresuró para salir, buscando el baño más cercano. No había recurrido a esto desde las primeras semanas que había tomado Composición y Teoría. Pero ahora estaba desesperado.

Entró al baño rápidamente, encontrándose a sí mismo temblando mientras revisaba los cubículos para asegurarse de que estaba solo antes de encerrarse en uno. Sus dedos temblorosos batallaron con su cinturón y su cierre hasta que pudo sacar su pene duro de sus bóxers. Lo palmeó con firmeza, inclinándose sobre el escusado e intentando no gemir demasiado alto. Sin embargo, la acústica del baño parecía  realzar el sonido de su voz e incluso un solo gimoteo sonaba diez veces más fuerte de lo normal. Apretó sus dientes sobre su labio inferior y movió su mano de arriba abajo, desesperado por tener un orgasmo y por venirse rápido.

Su piel ardió y quemó con la fricción, pero sus movimientos se enardecieron y su cuerpo se tensó en espera por el placer. Apretó sus ojos, imaginándose lo que pasaría en la oficina esa noche. Fantaseó con caer de rodillas y chupárselo a Bill hasta que gritara y se desplomara, soltando su semen por toda su lengua y su rostro.

Oh, dios —chilló Tom cuando su entrepierna se tensó. Prácticamente podía sentir sus bolas levantándose como precursor al clímax y quiso bajar su otra mano y tocarlas, pero su mano libre era la encargada de sostenerlo de piel, por lo que no pudo hacer mucho al respecto. Todos sus músculos se estremecían y la presión era tan intensa que Tomi aumentó la velocidad para aliviarse a sí mismo de ella.

Gritó repentinamente cuando el orgasmo se elevó. Tembló cuando comenzó a derramar semen caliente y espeso de su punta. El placer se purgó a sí mismo fuera de su cuerpo por largos minutos hasta que se hundió de rodillas junto al inodoro.

Su mano quedó llena de semen, pero logró contenerlo casi todo. Se estiró por un poco de papel higiénico y se limpió todo el exceso para después tirarlo al baño. Jaló la cadena rápidamente, volviendo a colocarse sus pantalones antes de que alguien pudiera entrar y ver lo que había estado haciendo. Se sentó en el suelo por unos minutos, pues sus piernas estaban demasiado débiles, y se levantó cuando le volvió la fuerza.

Cuando salió del cubículo, lavó bien sus manos, sin ver su reflejo en el espejo.

Al final, salió del edificio de música con la cabeza baja.

Sin embargo, su deseo continuaba, y a pesar de su promesa, sabía a dónde terminaría yendo cuando la noche llegara.

&

Nunca había ido tan temprano al edificio de oficinas como ahora, pero ya no podía esperar más. Su encuentro con Bill en el salón de clases lo había dejado con tanto deseo que no podía pensar en nada más.

Tocó a la puerta, abriendo sin esperar respuesta. Se adentró, sus mejillas ya estaban sonrojadas y su estómago daba vueltas debido a la proximidad a Bill.

Bill levantó la mirada y Tomi pudo ver que su mirada oscura y hambrienta de la clase aún permanecía intacta. Se levantó del escritorio sin decir una palabra y Tomi cerró la puerta antes de ir por él. Se encontraron a un lado del escritorio; ambos ya se encontraban respirando agitadamente. Tomi se inclinó primero, sus manos agarraron el frente del saco de Bill cuando sus bocas se impactaron.

Bill lo empujó, haciéndole inclinarse contra el escritorio mientras sus labios lo chupaban de forma hambrienta, su lengua emergió para presionarse urgentemente contra los dientes de Tomi. Tomi aflojó su mandíbula, permitiéndole meterla dentro de su boca. Gimió contra él; su sabor era casi demasiado deleitable y dulce para soportarlo.

Las manos de Bill acariciaron su pecho antes de tirar de su cinturón. Logró abrir los pantalones de Tomi rápidamente sin separarse del beso y Tomi usó sus propias manos para quitarse sus bóxers. Su pene se irguió de sus confinamientos, rojo y endurecido, y la mano de Bill lo cubrió, moviéndose de arriba hacia abajo rápidamente.

Sus labios se entreabrieron y Tomi suspiró.

Ah… Bill.

Para su sorpresa, Bill descendió y su boca fue directamente hacia su pene. Lo sostuvo con su mano y presionó la punta contra su boca, mirando a Tomi con ojos oscuros y dilatados.

Mierda —exhaló Tomi cuando Bill pasó su pene sobre su labio inferior, esparciendo el pre-semen  como si fuera brillo labial. Finalmente, lamió sus labios y se metió el pene de Tomi en su boca caliente y húmeda. Tomi se agarró del escritorio, intentando evitar embestir demasiado rápido e intentando contener un grito cuando Bill lo chupó hasta adentro.

Mierda, mierda, mierda —gimió; sus piernas ya se sentían débiles por tanto placer. No sabía cuánto iba a durar, pero sabía que probablemente no sería mucho. No había esperado a que Bill se le abalanzara tan rápido, pero estaba más que dispuesto a aceptarlo.

Bill estaba haciendo sonidos húmedos con su boca; su garganta vibraba con suaves gemidos y tarareos. Tan solo escucharlo era demasiado, pero Tomi abrió los ojos para ver su propio pene descansando entre esos labios carnosos.

Dios —dijo, quitando su mano del escritorio para ponerla en el cabello de Bill. Sus mechones estaban rígidos por el spray de cabello, pero Tomi hundió sus dedos en él de cualquier forma, encontrando que las raíces estaban suaves. No intentó guiar a Bill, pero le gustaba sentir la forma en la que su cabeza se movía bajo su mano.

Sí, sí —se estremeció cuando Bill pasó firmemente el piercing de su lengua por la parte inferior de su miembro, hasta la punta. Retrocedió lo suficiente para girar su lengua sobre la cabeza y presionando su arete debajo del prepucio.  Tomi jadeó, sus regiones bajas se tensaron cuando Bill lamió la hendidura goteante, usando su joyería para provocarlo.

¡Mierda, Bill! —maldijo, dándole un jalón a su cabello.

Bill se alejó lo suficiente para llamarle la atención suavemente.

Sé bueno.

Tomi gimió, casi chillando, pero Bill volvió a tomarlo de inmediato. Se metió su pene hasta que Tom pudo sentir el fondo de su garganta. Sabía que Bill iba a tragar en torno a él, pero no pudo prepararse para el intenso placer que se apoderó de su cuerpo cuando lo hizo.

Bill cerró sus ojos, metiéndoselo hasta la garganta y apretándolo antes de sacarlo, sólo para repetir el proceso una y otra vez.

Mierda, Bill —gruñó Tomi. Se estaba hundiendo contra el escritorio; casi no podía sostenerse de pie mientras Bill lo llevaba al orgasmo. Explotó por segunda ocasión en ese día, más fuerte que la primera. Gritó y sus caderas se impulsaron; su cuerpo entero se estremeció cuando comenzó a experimentar su orgasmo. Bill no lo sacó de su boca. Sólo continuó chupando; tragando todo lo que Tomi le ofreció hasta que quedó flácido contra su lengua.

Tomi cayó al suelo cuando estuvo fuera de la boca de Bill, completamente exhausto y satisfecho. Bill se levantó, sus posiciones cambiaron. Miró a Tomi con una expresión complacida, casi sonriente mientras se quitaba su saco, dejando ver sus antebrazos largos, pálidos y venosos. Luego continuó con sus pantalones, sacando su pene fuera de sus bóxers. Tomi levantó su cabeza, débilmente, mientras Bill comenzaba a masturbarse. Sus perfectos dedos se movían de arriba abajo.

Bill… quiero… —jadeó Tomi, moviéndose hacia la columna de carne endurecida. Estaba tan excitado que Tomi podía ver cómo sus venas pulsaban debajo de su piel que lucía de una tonalidad fuere.

Bill lo agarró repentinamente de las rastas, acercándolo, pero sin dejar que su pene entrara a su boca.

Bill… —Tomi gimoteó, aferrándose de sus piernas.

En respuesta, Bill gimió suavemente; su cabeza se inclinó hacia atrás ligeramente mientras su mano se movía cada vez con más rapidez.

Tomi se movió hacia adelante cuando la punta de Bill comenzó a mojarse. Finalmente, Bill se adentró en su boca, y Tomi lo chupó con fuerza; el sabor impactó sus sentidos, sólo para serle arrebatado de inmediato. El miembro caliente y húmedo de Bill se presionó contra su mejilla, frotándose ahí por un instante antes de que Bill retrocediera, gimiendo incluso más fuerte al darse placer a sí mismo.

¡Bill! —insistió, inclinándose hacia su pene de nuevo. Abrió sus labios; su boca se aguó hasta que Bill lo penetró de nuevo. Embistió hasta adentro, quedándose ahí por unos momentos antes de moverse acompasadamente; cada movimiento era enfatizado con un gemido o algún otro sonido complacido.

Tomi protestó cuando Bill salió de su boca repentinamente, pero en seguida, el semen de Bill se esparció sobre sus labios y su mentón, salpicando sus mejillas y su nariz. Era caliente y húmedo, tan excitante que Tomi no pudo moverse hasta que Bill quedó cansado, inclinándose pesadamente sobre el escritorio sobre él. Sus ojos se abrieron perezosamente y pasó una mano por la mejilla de Tomi, arrastrando su pulgar por el semen en su mentón. Una sonrisa levantó un lado de sus labios, pero no dijo nada.

Por unos momentos, ninguno se movió. Se encontraban agotados por lo repentino e intenso que había sido su encuentro.

Al final, Bill se enderezó, abotonándose sus pantalones. Pasó una mano por su cabello para acomodarlo, pero sus mejillas seguían rojizas por la excitación, y su boca estaba roja y húmeda por la chupada.

Tomi lo siguió, levantándose del suelo con la poca ayuda de sus extremidades que se sentían deshuesadas.

Bill ya estaba pasándole unas toallitas húmedas y Tom las tomó, borrando la evidencia de la excitación de Bill. Después de un momento de silencio, Tomi habló.

Mis padres van a venir el fin de semana.

Bill suspiró ligeramente, pero asintió.

Sólo pensé que deberías saberlo —Tomi se encogió de hombros cuando Bill no respondió.

Bill se sentó frente al escritorio y se reclinó en su silla, mirando algún punto en la pared. Tomi no comprendía su comportamiento silencioso y pensativo después de semejante encuentro tan explosivo, y se dio vuelta para dirigirse a la puerta. Tenía una mano sobre la manija cuando la voz de Bill le hizo girar la mirada.

Nunca te castigué por dormir en clase el otro día —dijo, sus ojos miraron a Tomi desde el otro lado de la habitación.

Tomi tragó con dureza, creyendo que tendría que volver para ser azotado. Pero Bill se encogió de hombros primorosamente, dando una respuesta que hizo que su estómago sintiera maripositas.

Supongo que tendrá que ser otro día.

Tomi asintió rápidamente antes de escapar de la habitación.  No sabía cómo iba a sobrevivir durante esa semana, pero tenía el presentimiento de que este encuentro no sería el último antes de que terminara.

Con promesa o sin promesa, la oficina era una instalación permanente en su relación con Bill, y por ahora, eso no iba a cambiar.

&

La semana pasó lentamente. Los miércoles Tomi no tenía Composición y Teoría, y para el jueves, las clases ya se habían terminado debido a las festividades. Tomi pasó ese día junto a Georg y los otros, intentando olvidar su creciente necesidad por Bill. Dos días sin verlo eran demasiado, y Tomi estaba impaciente.

El viernes por la mañana, despertó a sabiendas de que tendría que enfrentar a sus padres más tarde. No estaba seguro de cómo podría actuar normalmente cuando le pidieran que les contara sus experiencias universitarias hasta el momento. La mayoría de ellas, involucraban a Bill… y las que no, no eran lo suficientemente memorables.

Tomi se sorprendió al encontrar a Georg ya despierto y arreglado… y sobrio. Le dijo a Tomi que iba a ir al festival en Berlín con su familia y amigos. Se despidieron y Georg se fue, dejándolo solo con su necesidad.

Tomi volvió a acostarse en su cama, pensando en meter una mano en sus pantalones justo cuando su teléfono comenzó a vibrar. Suspiró, frustrado, pensando que era su madre. Sin embargo, al levantar el teléfono, encontró un mensaje de un teléfono desconocido.

¿En dónde estás?, decía.

El estómago de Tomi revoloteó. Tenía que ser Bill. Debía sr él. Mordió su labio y respondió.

¿Quién eres?

La respuesta fue rápida y cortante.

¿Quién crees?

El corazón de Tom se aceleró y mordió su labio para evitar una sonrisa antes de responder.

Estoy solo en mi dormitorio. Georg se fue a Berlín.

La respuesta de Bill llegó en seguida.

¿Completamente solo? ¿Tocándote?

Tomi tragó con dureza, sintiendo un calor que subía por sus mejillas a pesar de que Bill ni siquiera podía verlo.

Estaba a punto de hacerlo, antes de que me mandaras mensaje:P

Casi pudo ver la sonrisa de Bill en su contestación.

Chico sucio. Te estás ganando unos buenos castigos.

Oh, dios —gimoteó en voz alta. Su corazón ya estaba retumbando y una ligera capa de sudor se manifestó en su cuerpo cuando su excitación creció. Inhaló desesperadamente unas cuantas veces antes de levantar el teléfono de nuevo.

¿Y cuándo me los vas a dar?

Se recargó sobre su almohada, esperando por la respuesta. Sus manos temblaban. Los segundos se convirtieron en un minuto y luego otro, y Tomi pensó que Bill lo estaba haciendo para provocarlo. Dio un respingo cuando el teléfono, finalmente, vibró de nuevo. Abrió el mensaje y miró las cinco letras que se mostraban en la pantalla. Su boca quedó seca.

Ahora.

Un golpe a la puerta lo sobresaltó y Tomi se encontró a sí mismo temblando extasiado. Casi no pudo pensar mientras se levantaba de la cama. Dejó el teléfono ahí e intentó acomodarse su entrepierna al dirigirse hacia la puerta. No podía dejarle saber a la persona que estaba afuera que había estado sexteando con el profesor Kaulitz. Inhaló profundamente antes de abrir, intentando calmarse a sí mismo. Sin embargo, cuando levantó la vista, todo el aire le fue arrebatado de sus pulmones.

Era Bill. 

& Continuará &

por OuterSpace

Traductora del Fandom

2 comentario en “Teacher’s Pet 15: Reunión Pendiente”
  1. Ohhh valla! Qué sorpresa, en verdad Bill está miy interesado en Tom cómo para ir a buscarlo a su dormitorio y arriesgarse a que lo vean entrar en él.
    Creo saber a qué fue jejejejeje😈😈😈

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