“Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace
Capítulo 13: Sé lo que hiciste
Durante el fin de semana, todo en lo que Tomi pudo pensar fue lo que Andrej le dijo. El lunes en la mañana, tendría que ir a Composición y Teoría de la Música y enfrentar a Bill. Tenía el presentimiento de que Bill notaría el cambio en él. Sabría que Tomi sabía algo, y Tomi esperaba ser llamado al edificio de oficinas.
Había pensado en no decirle a Bill hasta que fuera sabio revelarlo, pero sabía que no tenía caso. No había nada que pudiera hacer, a menos que faltara a Composición y Teoría durante el resto del año y que ignorara a Bill incluso más tiempo. Él había sido el que había salido e intentado desenterrar los sucios secretos de Bill, y ahora debía lidiar con ello.
Sin embargo, Bill estaría furioso. No sabía tanto sobre el profesor, pero para ese punto, estaba seguro de que así sería.
El lunes por la mañana, Tomi se arrastró a sí mismo por el campus, apenas llegando a tiempo a su clase; se deslizó en su asiento justo cuando la clase comenzó. Bill lo evitó, y Tomi se hundió más en su asiento, recordando su discusión, la cual se convertía ya en la segunda. Y él estaba seguro de que una tercera estaba en camino.
Las dos horas de clase fueron tortuosas y Tomi casi no levantó la vista al frente; en lugar de eso, se mantuvo haciendo dibujitos en las esquinas de su libreta e intentando abstraer la hermosa voz de Bill. Ni siquiera se dio cuenta de que se había quedado dormido hasta que el repentino movimiento que hacían los demás a su lado lo despertó.
—¡Sr. Trumper! —la voz de Bill fue severa y cortante, y Tomi se sentó derecho en su asiento con un salto, con los ojos bien abiertos. Bill lo fulminaba con la mirada desde el frente del salón, y el resto de los alumnos que había saltado ante el sonido de su voz, volvieron a moverse.
—¿Sí… sí, señor? —preguntó Tomi con una garganta seca.
—Venga aquí —dijo Bill con voz baja y Tomi sabía que no estaba feliz de haberlo encontrado en su clase. Sabía que estaba a punto de empeorar. Simplemente no podía volver a intimar con Bill sin decirle que sabía. Parecía una traición.
El resto de los alumnos rieron por lo bajo al dejar el aula. Ya era una rutina: Tomi Trumper metiéndose en problemas en Composición y Teoría de la Música.
Tomi se levantó lentamente de su asiento, con su corazón apretado fuertemente, casi como si unas pinzas de acero lo apretaran.
—Ha ascendido a un nuevo nivel de falta de respeto —sermoneó rápidamente—. ¿Dormir en clase?
Levantó una ceja.
—Esperaría algo mejor que eso.
Tomi se removió, mirando al piso. Abrió su boca, intentando decirle a Bill que sabía, antes de que pudiera llevar esto más lejos, pero estaba paralizado por el miedo y se sentía enfermo.
—¿Quizá necesite una lección de respeto en mi oficina? —dijo Bill.
Tomi se empeñó en contestar, levantando la mirada a la expresión expectante de Bill.
—Y-yo… —tartamudeó.
—¿Tiene algún problema con recibir un castigo, Sr. Trumper? —cuestionó Bill, levantándose de su escritorio.
Sus puños estaban apretados a sus costados y Tomi supo que todavía estaba muy molesto por lo que había ocurrido en su oficina la última vez que él había estado ahí.
—No, Bill, yo… —Tomi susurró, de repente sintiendo muchas ganas de ponerse a llorar.
Entre más tartamudeaba, más se debilitaba la expresión de Bill, y Tomi pudo ver que su garganta bombeó al tragar con dureza.
—¡S-sé lo que hiciste! —gritó Tomi finalmente. Su corazón comenzó a palpitar rápidamente de inmediato y vio que Bill se hizo para atrás. Su rostro había palidecido y sus ojos se habían abierto como platos. Pareció temblar por un momento antes de que sus cejas se juntaran y lograra hablar.
—¿Lo que hice?
—Sí —dijo Tomi, ahora las palabras salían con más facilidad—. Sé por qué no quieres tener sexo conmigo. Sé por qué te estás conteniendo.
—¿Qué crees saber? —preguntó Bill, su voz tembló. Se veía asustado, en pánico, y esperaba que Tomi no lo supiera todo. Pero lo sabía…
—Sé que… —dijo Tomi, por un momento considerando darse vuelta y salir huyendo del salón; mentir y decirle a Bill que no sabía una mierda.
—Tomi —la voz de Bill sonaba perturbada.
—Sé que embarazaste a una chica —susurró Tomi a fin de cuentas.
El rostro de Bill pareció derrumbarse ante sus ojos y bajó la mirada, inclinándose pesadamente sobre el escritorio. Un silencio pesado llenó la habitación y, de nuevo, Tomi quiso correr y escapar de esta situación tan horrible.
—Bill —susurró, acercándose al escritorio.
Vio una lágrima cayendo; una gota completa que se impactó contra el escritorio.
—¡Largo! —estalló Bill, casi gritando. Levantó su cabeza y con una mano apuntó hacia la puerta. Su rostro estaba colorado y otra lágrima resbalaba por su mejilla mientras sus labios se retorcieron con rabia. Un mechón de cabello cayó por su frente, separándose de su perfecto copete.
—Bill —susurró Tomi, haciéndose para atrás.
—¡Lárgate de mi puto salón! —gritó Bill de nuevo, temblando de la cabeza a los pies.
—¡Bill, por favor! —chilló Tomi—. Sólo quería…
—Sólo querías saber cada puto detalle de lo que he hecho —dijo Bill entre dientes—. Sólo querías…
Tartamudeo antes de hablar en un tono vindicativo.
—¡Querías abrir mis heridas y lamerlas por puro placer! ¡Igual que todos!
—¡No! —gritó Tomi.
—¡Lárgate! —Bill levantó sus manos, plantándolas en el pecho de Tomi para empujarlo.
—¡No! —repitió, agarrando al profesor de su saco y acercándolo a él. Bill lo empujó nuevamente y Tomi hizo una mueca de dolor cuando el borde del escritorio golpeó sus muslos—. Esto no cambia la forma en la que me siento.
Jadeó cuando Bill lo empujó sobre el escritorio, forzando su cuerpo entre las piernas de Tomi. Estaban tan cerca, a centímetros, y sus respiraciones enojadas rozaban la boca del otro. Bill se le quedó viendo con una expresión llena de emociones que Tomi ni siquiera pudo comenzar a distinguir pues sus labios se impactaron contra los suyos.
El beso fue agresivo e inclemente y los dientes de Bill se incrustaron en su labio inferior, marcando su carne con una mordida. Su lengua se metió en su boca, tan adentro que Tomi casi no podía respirar. Apenas pudo reaccionar, aferrándose al frente del saco del traje de Bill, gimiendo mientras Bill ultrajaba su boca con sus labios, lengua y dientes. El piercing de su lengua rozó el paladar de Tomi, arrastrándose sobre su propia lengua.
Tomi gimió, inclinándose hacia adelante, hacia el beso. Bill intentó forzarlo contra el escritorio, pero Tomi se resistió. Sus labios se abrieron cuando Tomi empujó a Bill en su silla. El profesor era un desastre ahora, con su cabello despeinado, sus mejillas rosadas y sus labios rojos e hinchados. Nunca se había visto tan atractivo.
Tomi se sentó a horcajadas sobre las piernas de Bill, volviendo a juntar sus bocas con un fuerte choque. Esta vez, no le permitió a Bill dominar el beso con tanta facilidad. Luchó con su propia lengua, mordiendo el carnoso labio inferior de Bill con sus dientes. Bill gimió y sus manos se agarraron a los costados de Tomi, y luego a su trasero. Sus dedos apretaron y luego se movieron para presionar su entrada a través de las capas de ropa. Aun así, el cuerpo de Tomi se estremeció y dolió con ansias en respuesta a los toques de Bill; jadeó contra la boca de Bill y su concentración llegó a un alto.
—Bill… Bill, por favor… —susurró.
Bill lamió su labio inferior y lo chupó mientras sus dedos continuaban toqueteando sus nalgas.
—Dios, te deseo tanto —Tomi gimió.
—¿Quieres que te coja? —preguntó Bill con una voz ronca.
—Sí —insistió Tomi.
—¿Todavía? —preguntó Bill y Tomi abrió sus ojos para encontrarse con los de Bill que estaban oscurecidos.
—Sí —dijo Tomi, levantando una mano a la mejilla de Bill—. Como si pudiera cambiarlo.
Bill desvió la vista, mordiéndose su labio inferior.
—Sigo enojado —dijo con una voz suave.
—Entonces castígame. No me importa —dijo Tomi, osadamente—, mientras después me lo hagas.
Los labios firmes de Bill intentaron levantarse en una sonrisa, pero mantuvo su expresión estricta.
—Ya te dije que no te lo voy a hacer sobre un escritorio.
Tomi se hizo para atrás, desmontándose de las piernas de Bill. Tomó un bolígrafo del escritorio y agarró la mano del profesor.
—¿Qué haces? —preguntó Bill.
Tomi le dio vuelta a su mano y escribió rápidamente sobre su palma.
—Mi número —explicó, con una sonrisa—. Para que puedas decirme en dónde me quieres.
Sintió un pequeño temblor en la mano de Bill y la sostuvo un momento más. Miró a Bill, ahora con una expresión seria.
—No estaba bromeando cuando te dije que eres al único que quiero.
Bill pareció sorprendido y quitó su mano, bajando la vista a los números escritos en ella.
—Deberías irte a clase —dijo, en tono bajito.
Tomi asintió y se alejó del escritorio. Tuvo que ajustarse la entrepierna al encaminarse hacia la puerta y se sonrió a sí mismo, sin creerse lo atrevido que había sido.
—No iré a tu oficina hoy —dijo, con firmeza al llegar a la puerta—. La próxima vez que estemos juntos, te quiero dentro de mí.
Se fue de la sala rápidamente, pero alcanzó a ver la expresión conmocionada de Bill.
& Continuará &
Gracias por la visita
Valla,si que Tom se está jugaando2 el todo por el todo, aunque Bill esté súper enojado, aún así sigue adelante con lo que quiere y quiere a Bill, específicamente dentro de él, ya veremos si decide que se consume o sigan así
😍😍😍😍😍😍