
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo Extra
-Un tiempo después-
Luego de que Tom estacionara el Cadillac en el parqueadero privado de la recepción, rodeó el auto para abrir la puerta del copiloto. Me extendió su mano como todo un caballero y al yo tomarla plantó un beso suave en el dorso de la misma. Sentí un leve rubor en mis mejillas extenderse ligeramente y decido bajar con una sonrisa tímida.
Según él me veía encantador con él traje de color azul y el sombrero negro haciendo juego con su traje. Él no está vestido tan formal pero si trae debajo de la chaqueta un blazer del mismo tono de azul que tengo yo.
— Bill Kaulitz, te ves jodidamente hermoso. — sus ojos me recorren de pies a cabeza. Veo sus pupilas dilatarse cuando rodea mi cintura entre sus brazos y planta un beso suave en la comisura de mis labios.
— No quiero interrumpir el momento, papás, pero… nos espera una boda. — interrumpe Billem bajando desde los asientos de atrás con las mejillas sonrojadas. Tom y yo nos reímos al mismo tiempo de lo adorable que se veía así y decidimos avanzar. — Aunque Tom tiene razón, pa. Te ves hermoso.
— Ustedes también. — sonreí acariciando las mejillas de ambos ya que yo iba al medio. Tom respondió con una nalgada sigilosa en mi glúteo izquierdo mientras que Billem me abrazó.
Nos adentramos finalmente al salón del evento. Pasamos por la multitud de personas invitadas que nos saludaban con emoción al vernos ahí. Luego Tom se me perdió entre esas personas mientras que Billem y yo dejamos que nos guíen hasta la mesa donde tenía en letra cursiva: «Mr – Mr Kaulitz & son»
Quería morirme de la emoción.
— Papá, ¿haz pensado en casarte algún día? — cuestiona Billem mientras el camarero sirve un par de copas de champagne.
— ¿Te gustaría que lo hiciera algún día, amor?
— Uhm. — Billem relame sus labios luego de darle el primer sorbo a su copa y suspira. — Sí. Tom es un buen chico, he visto como te trata y me siento cómodo con él. — yo también le doy un sorbo a mi copa con emoción.
— Me encanta escuchar eso.
Billem asintió brindándome una mirada seria. — El rato que terminen, te aseguro que me iría con él. — para evitar su mirada busqué al susodicho por todo el lugar. Lo encontré hablando muy entretenido con sus amigos en la parte que sería el altar y pensé en… lo genial que se vería Tom usando un smoking para boda. Quisiera que ambos estuviéramos de blanco, compartiendo el mismo traje pero con la única diferencia de que el mío tendría una capa colgando atrás y que llegue al suelo. También me ví con un bonito velo de encaje y mis flores favoritas…
— ¿No te quedarías conmigo?
— Te amo mucho, papá. Pero no soportaría que me dieras a otro y que ese no llegue a entenderme como lo hace Tom. — veo de nuevo a Billem. Relamo mis labios un poco algo pensativo. Todo ese tiempo que estuvimos en los Ángeles la relación entre los tres se fortaleció a un nivel inimaginable pero eso pasaba los fines de semana. De lunes a a viernes ambos consiguieron trabajo en Mcdonald’s y pasaban más tiempo juntos.
Supongo que el tiempo que los hizo tener una mejor relación y… también pienso que la edad que tienen ambos influyó mucho.
— Yo… espero que mi relación con Tom vaya para largo, amor. Aunque tengo miedo, ¿qué tal si se enamora de alguien más joven que yo? — susurré inseguro jugando con el concho que restaba en mi copa.
Billem se rió y se sentó junto a mí. Tomó la mano libre entre las suyas y las besó con cariño.
— No pienses eso, él te ama en serio y lo ha demostrado. A veces me tiene harto porque no deja de hablar de tí. — sentí como un ligero rubor se extendió por mis mejillas.
— ¿De qué hablamos? — Billem soltó mis manos mientras reía y murmuraba un «nada» con inocencia. Tom sonreía extrañado mirándome a mi y luego de soslayo veo a Billem guiñarme el ojo.
Él sabía cosas.
— De pie, por favor. Vamos a recibir al novio. — obedecemos la petición que hizo Sara en el micrófono desde su mesa y sonreímos. Seguido empezó a sonar la canción «A Thousand Years» y de inmediato mis ojos empiezan a llenarse de lágrimas por verlo entrar. Meneo mi mano de adelante hacia atrás para ahuyentar esas ganas antes de que arruinen mi maquillaje pero no es posible.
Tasha se ve hermoso vestido de blanco y no puedo con tanto, mi corazón iba a estallar. Camina en medio de sus padres que lo ven orgulloso y cuando llegan a Georg. El castaño no puede evitar llorar también de la emoción.
Entonces así inició la ceremonia.
Todo fue perfecto. Desde la entrega que hicimos Tom y yo en la parte de los anillos, hasta la que hizo Sara y Gustav poniéndoles una corona ambos. En toda la ceremonia me retoqué el maquillaje tres veces porque no quería verme mal ante el público pero no era tan importante como lo que dijo el juez a continuación.
— …los declaro maridos, ya pueden besarse. — simplemente grité en medio de esos aplausos mirándolos devorarse la boca con descaro.
Ahí entendí finalmente el por qué se enamoraron y por qué decidieron compartir el resto de sus vidas juntos.
Eran mi pareja favorita sin duda.
— ¡Te amo, Georg! ¡Te amo, te amo! — a pesar de verse algo delicado no puede evitar tomar a Georg entre sus brazos y cargarlo. Georg lo rodea por el cuello y lo besa delicadamente antes de responderle.
— Te amo también.
Dios mío, ahora era yo quién estaba presenciando un BL en la vida real.
Uno con final feliz…
— ¡Por favor malditas putas, ubíquense ahí atrás que quiero tirar mi ramo! — las chicas entre risas se ubicaron. Entre esas alcancé a ver a la perra de Heidi y fruncí el ceño.
¿Qué hacía aquí?
— Deberías ir. — sugirió Tom dándome un empujoncito y yo me negué cruzando mis brazos.
— Anda. — apoyó Billem. — ¿Qué tal si lo ganas tú? — fruncí el ceño tratando de reprimir una risita.
— ¡Bill! — regañó Tasha desde donde estaba. — Ven acá, perra. También quiero que participes.
— Si tanto insisten. — bromeo dejando mi sombrero de lado y fajándome bien los pantalones de seda nomás porque eran resbalosos igual que Heidi.
— ¡Muy bien! ¡a la cuenta de uno… dos…! ¡tres! — Natasha Listing amagó que lanzó el ramo e hizo que nos decepcionemos mientras los hombres a nuestras espaldas se reían. — Malditas.
— ¡Lánzalo ya! — chilló Sara en desesperación.
— Okay… ¡a la cuenta de uno… dos…! — hizo una pausa tortuosa y cerré los ojos irritado. Ya no iba a coger nada. — ¡Tres! — cuando abro los ojos veo que el ramo viene directo hacia mí y con un susto tremendo lo agarré teniendo la mirada de todas las chicas sobre mí.
Le encaré a Heidi ~quien estaba a mi lado de brazos cruzados~ mi triunfo y volteo para irme a la mesa pero me detuve en seco.
Quería echarme a reír histérico por lo que estaba mirando.
Era un Tom de rodillas con un jodido anillo de compromiso…
— Oh, por dios. — murmuré tapando mi rostro sonrojado en el ramo de las flores mientras los demás esperan a que Tom hable pero se encuentra igual de sonrojado que yo.
— Mierda, yo… — joder, yo respiraba agitado por la boca mientras los demás aplaudían la valentía de mi novio. — …n-no sé qué debo decir cuando se propone matrimonio a la persona que amas pero lo que sí sé es que quiero compartir cada segundo de mi maldita vida a tu lado, Bill. — dejé el ramo sobre la mesa y lo mire finalmente, poniéndolo más nervioso. — ¿Me dejas ser tu e… — no lo dejo terminar.
Lo agarro por la solapa de su chaqueta y hago que se ponga de pie. Le doy un beso brusco en los labios teniendo de fondo los aplausos emocionados de las personas y sonreí.
— Sí te dejo, idiota. — Tom respiró con alivio y Billem empezó a chillar mientras aplaudía.
— ¿¡Ves!? ¡te dije que aceptaría! ¡no es tan amargo como parece!
En medio de carcajadas ruidosas dejo que me ponga el anillo y se lo presumo a mis amigos desde donde estoy. Ellos levantan las manos en son de triunfo y me felicitan.
Estaban contentos por mí.
— Ni lo digas. — reí estrechando a Tom y a Billem entre mis brazos una vez más.
— Vamos a tener una increíble charla de cómo se les ocurrió hacer esto en la boda de Tasha, eh.
— Papá, el tío Tash también estuvo involucrado.
— De hecho fue su idea que lo hiciera aquí. — comentó Tom al separarnos y hacernos sentar a ambos. — Yo pensaba hacerlo un domingo familiar mientras comemos pizza.
— Oh, es cierto. — se reía Billem sirviendo una copa de champagne para los tres. — Mi queridísimo padrastro quería hornear una pizza con el anillo adentro ¿¡qué tal si te lo tragabas, pa!?
Tom se burló de mí cara inexpresiva.
— ¡Cállate, Billem!
Los tres volvimos a reír.
Iba a proponer un brindis por mi próximo matrimonio con Tom si no fuera por la presencia insolente de Heidi Klum en mi mesa. Billem de inmediato se pone de pie, la abraza y hace que se siente en la silla vacía con una sonrisa. Adicional le sirve una copa de champagne pero parecía no importarle las atenciones de Billem por mirarme.
— Felicidades.
— Vete a la mierda.
— Papá. — me regañó y levanto las manos en son de paz.
— Tú papá siempre ha sido así de vulgar. No te preocupes, Bille. — rodeo los ojos recostando mi peso sobre el espaldar de la silla.
— ¿Qué mierdita jodes, Heidi? así con amor para que Bi no me regañe, eh.
Tom se rió.
— No entiendo por qué fuiste a ver a Nick a prisión.
Billem se puso pálido y Tom frunció el ceño mirándome.
Antes de que empiece a cuestionarme me apresuré en aclarar. — Solo fuí a decirle lo idiota que era, nada más.
— ¿Pero él está bien? — susurró Billem y Heidi asiente.
— ¡Joder! — exclamé dando un golpe sobre la mesa con molestia. — Perra, ¿por qué no te largas de mi mesa? ¿acaso quieres arruinarme la puta felicidad? — ella se ríe y mira a Tom mientras se relame los labios.
— ¿Por qué no devolverte cada una y bien contadas de las que me hiciste sufrir con mi ex esposo?
— Ah, perra. Eso sí no. — apareció Tasha de la nada y tomó a Heidi por el cabello. — Te invité porque me dijiste que querías ver a Billem, a cambio de eso te pedí estar lejos de los Kaulitz. Ahora lárgate, puta.
— ¡Agh, tú! ¡siempre tan vulgar! — la oía chillar mientras Tasha se la llevaba puertas afuera. Luego cerró las mismas de golpe y se frotó las manos como si hubiera sacado la basura de su lugar. Me reí con gracia levantando mi copa hasta donde estaba y luego bebí.
Amaba a mi bestie con el alma.
— Creo que invitaré a una chica a bailar. — murmura Bi poniéndose de pie. Tom sonríe de oreja a oreja y yo me pongo celoso mientras veo como va a la mesa de los Eggers e invita a la hija de Marc.
Me pulsó la vena el que vaya directamente allá si con él tuve una historia también.
Uff.
— ¿Quieres bailar? — propone Tom y niego con la cabeza poniéndome de pie lentamente. Tomé su mano y lo guié cruzando por toda la sala hasta llegar a una bodega abandonada donde le puse seguro a la puerta después de entrar.
Empujé a Tom contra los cartones y empiezo a besarlo con desesperación mientras él se aferra a mis nalgas a medida que me sigue el beso. Me aprieta en contra de su polla que empieza a ponerse dura y muerdo su labio inferior.
Bajé una mano hasta su entrepierna y la estimulo lento y tortuoso con intenciones de hacerle desesperar.
— Quiero que recordemos la primera vez. — hablo cerca de su oído y muerdo el lóbulo de su oreja. Eso le eriza la piel.
Tom toma el control del asunto con una mirada lasciva y así nos entregamos a la pasión del momento sintiendo la adrenalina recorrer por nuestras venas.
Nunca había sido tan feliz como lo soy ahora con Tom.

Administración: Gracias por leer. Te invitamos a estar atentos, pues pronto subiremos la segunda temporada 😉