Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 49

Luego de la discusión subí a mi habitación con una botella de vino en manos y cerré la puerta con seguro. No dejé que Tom entrara a dormir conmigo porque quería estar solo con mi botella la cuál sería mi compañera durante toda la noche hasta el siguiente día que desperté acostado en la alfombra con los ojos hinchados.

Me dolía la cabeza de a montones y me sentía algo mareado. Fui hasta la bañera para darme un baño y tratar de relajarme pero fue en vano porque estuve vomitando hasta la bilis y ya no podía más.

Todo me daba asco.

Al salir me coloqué una de las enormes camisas que Tom tenía dobladas en el cajón junto con unos pantalones de chandal y bajé hasta la sala. Me serví un jugo de naranja con puro hielo y me tiré en el sofá con los ojos cerrados.

— Buenos días. — saludó Billem con timidez y yo solo hice un ademán con la mano. — Tom salió a casa de tus papás, dijo que hablaría de algo con ellos y que te avise.

— Bueno.

— Sí… uhm… ¿crees que podamos hablar?

— No, me duele la cabeza. — escuché su suspirar y un peso en el brazo del sofá. Abrí un ojo encontrándome a Billem sentado con la mirada fija en la ventana.

— ¿Quieres una pastilla?

— No.

— ¿Estás molesto conmigo?

— Billem, no quiero hablar contigo.

— ¿Por qué? — escuché cómo su voz empezó a quebrarse. — Yo no sabía que entre los abuelos y tú pasaba algo. De haberlo sabido ni siquiera los invitaba con nosotros. — escuché la puerta principal abrirse y un suspiro de último aliento por parte de Tom.

También estaba enojado con él.

— He llegado, carajo.

— Bueno. — susurré con lentitud.

— ¿Todo bien?

— No. — respondió Billem en un susurro y sentí como se levantó. Abrí nuevamente el ojo para verlo abrazando a Tom mientras Tom me mira a mi con el ceño fruncido. — Papá está molesto conmigo.

— Déjame hablar con tu papá a solas, ¿está bien? — Billem asiente tallando su ojo antes de voltear y subir por las escaleras con ambos gatos detrás de él. Me senté bien en el sofá, estirando mis piernas sobre la mesa de centro y veo a mi novio con seriedad. Tom se sienta en el sofá en frente de mí y me mira. — Ayer ya no pudimos hablar pero hoy es el momento.

— ¿Qué pasa?

— Billem estuvo llorando en mis brazos casi toda la noche, se siente mal porque estás molesto con él. Deberías ponerte a pensar en que no tiene la culpa porque no sabía el problema que hay con ellos, los invitó genuinamente porque quiere conocer todo de tí. Él no te juzga por el abandono a pesar de que si le dolió cuando supo la verdad pero no está aquí para reprocharte o algo así, solo quiere recuperar el tiempo perdido con su papá. — mordí mi labio inferior con las mejillas sonrojadas.

— Bueno, ya hablaré con él. Ahora cuéntame qué fuiste a hacer en la casa de esos señores.

Tom se recostó en el espaldar del sofá mirando el techo.

— Sinceramente desconozco a las personas que me criaron, Bill. Piensan que me estás robando de su lado, que me pones en su contra y que por tener la edad que tengo me dejo manipular. Acaban de decirme que tú para ellos estás muerto, que soy su único hijo y que debo volver a casa y no lo haré. Me gusta la familia que estoy formando contigo ahora mismo. — Tom bajó la mirada hacia mí y me sonrió con tristeza. — Te amo mucho, loquito del centro con ataques de ira.

Ya… con eso me ganó.

— Eres un idiota. — susurré levantándome de mi asiento y caminando hasta sentarme en sus piernas. — Pero te amo también. — le di un casto beso en los labios y vuelvo a ponerme de pie. Tom aprovecha para darme una nalgada y reí.

— Ve por nuestro hijo, ¿okay? él te necesita más. — mi corazón se aceleró.

Voy por las escaleras a pasos lentos sintiendo como los nervios y la vergüenza se apoderan de mí. Las manos empezaron a sudarme y un nudo se formó en mi garganta cuando estoy fuera de su habitación.

Ya sé que había actuado como un estúpido y debía disculparme.

— ¿Billem? — digo al golpear la puerta un par de veces. Cómo no escuché nada al otro lado de la puerta decido entrar. El pequeño Bill se había quedado dormido abrazado de los gatos. La imagen me enterneció tanto que decido acercarme aún así. Empiezo a acariciarle el cabello con delicadeza y una lágrima se deslizó por su nariz.

Me pregunto si hice bien en aparecer en su vida.

Con el pánico apoderándose de mi ser salgo de la habitación apresurado y cierro la puerta a mi detrás.

No quiero arruinarlo. No quiero cagarla y que todo lo que tiene adentro se transforme en odio.

Yo… no lo soportaría.

&

Luego muchos problemas, muchos malos ratos y malos entendidos por fin Tasha, Sara y yo decidimos salir a realizar la hora del té de señoras aunque había un problema.

Sara me ponía nervioso cada que se acaricia la pancita y sonríe haciendo algún comentario referente a su bebé.

— Pero… si es de Gustav, ¿verdad? porque yo he estado pensando en que una semana fue muy rápido para que apunte justo en el blanco.

— Uhm, yo…

— No, no es suyo. — interrumpió Tasha dejando de lado la revista de trajes de boda. Mira a Sara mientras le da un sorbo a su capuccino y provoca un ruidito a propósito. — Pero ese bestia está tan enamorado de esta putita que lo quiere como suyo y no te queríamos decir nada porque ya tenías suficientes problemas en tu vida, Bill. — metí una porción de pastel a mi boca restándole importancia. — Sara se dejó embarazar en aquellas vacaciones de New York y no sabe de quién.

— Que bueno que no fuí.

— Yo estaba muy borracha. — susurró avergonzada. — Y no me hace feliz que Gustav quiera asumir el rol como padre porque es muy pequeño, pensaba regresarme a Los Ángeles junto contigo Bill.

— ¿Y cuando lo decidiste, Sara? — cuestionó Tasha con molestia.

— Hoy en la mañana que tuve una discusión con él.

— Par de perros, ¿no se van a quedar a mi boda? se supone que los elegí a ambos para que sean mis damas y caballeros de honor.

— Estaré ahí. — sonrío colocando mi mano sobre la suya con un gesto amable. — No te voy a dejar solo. Es un día importante y no faltaré.

— Gracias, Billy bebé. Aunque yo pensaba que podíamos quedarnos los tres, traer nuestro negocio a Alemania y empezar de cero otra vez. Sabes que sería fácil porque ya tenemos dinero y no estaríamos como al principio buscando préstamos.

— Pues alguien tiene que cuidar el que tenemos en el extranjero, Tasha. — atacó Sara con mal humor. — Y estaré yo, no podemos dejarle toda la responsabilidad a Daniel.

— Pero puedes venir a la boda, ¿o no? es importante para mí tú presencia así como también va a ser igual de importante cuando nazca tu bebé. Créeme que estaría incluso un mes antes de eso con Georg.

Sara suspiró y asintió rendida.

— Sí, amor. Estaré en tu boda. — Tasha se emocionó y nos dió un abrazo de oso a ambos al borde del llanto. Así de exagerado era cuando obtenía lo que quería.

— Gracias por la hora del té. — digo al separarme y buscar en mi bolsa un par de billetes para dejar de propina. — Me ha encantado mucho estar con ustedes pero tengo un hogar actualmente al que acudir y extraño a mi novio.

— ¡Zorra! — exclamó Tasha lanzando su servilleta sucia en mi dirección. — ¡Nos presumes mucho que ya tienes estabilidad con alguien! — reí negando con el dedo índice.

— Que afortunado es Tom.

— Yo soy el afortunado. — lento me pongo de pie y miro a Natasha con los ojos entrecerrados. — Uhm, ¿qué trato tenían ustedes dos?

— El tenía que coger contigo y me contaba a detalle como pero no lo hizo. No me dió mi dosis de lectura BL para compensar mis plan en contra de Nick Trümper solo porque me caía mal. Eras otra persona cuando estabas con él.

— Ah… — arqueo ambas cejas.

— Sí, bien astuto ese perro mal nacido. Qué bueno que está en prisión y ojalá se pudra adentro. — tragué saliva y me despedí rápido de ellos. Estaba sintiendo mucha curiosidad por saber lo que se le pasó por la cabeza a Nick al ocultarme la verdad.

Entonces salgo del restaurante, tomo un taxi rumbo a la penitenciaria estatal de Leipzig. Las manos me tiemblan al igual que las piernas. Me da taquicardia cada que el coche se acerca a ese lugar de mala muerte y al llegar quise salir corriendo pero necesitaba explicaciones.

Así que le pago al taxista, me bajo del auto y entro a hacerme presencia en ese lugar. Tuve que anunciarme como su esposo para que me dejen entrar y esperé sentado detrás de la cabina con los nervios a flor de piel.

Nick se hace presente detrás del cristal con una sonrisa ladina y se sentó tomando el teléfono. Yo imité su acción relamiendo mis labios y parpadeo lento.

— ¿Me extrañas?

— Me das asco, Nick.

— Si te presentaste como mi esposo es porque no sientes tanto asco, bebé. — doy un golpe al cristal con rabia y Nick se burló.

— Cállate, mierda.

— No entiendo qué haces aquí si no es para ingresar a las citas conyugales. No olvides que hoy es miércoles. — mi rostro se encendió de rabia ante su comentario.

— Vine a que me digas la verdad, Nick. ¿Qué mierda querías de mí si no era amarme?

— Tu dinero. — dijo como si nada.

— ¿Y qué hay de Billem, eh?

— ¿Cómo sabes el nombre de mi hijo?

— Es mío también.

— ¡Carajo! — dió un golpe sobre la mesa de madera con indignación. — Tú lo abandonaste, no tienes derecho a llamarlo hijo. ¡Cuando tú te fuiste la policía te buscó por cielo, mar y tierra y no te encontraron! ¡desde entonces era yo quién velaba por él! ¡tú no eres nadie en su vida!

— Es que no comprendo. — fruncí el ceño tratando de no verme mal. — ¿Por qué no solo me dijiste la verdad? me viste sufrir por alguien que no era mi hijo y no me dijiste nada.

— Porque así tenía más oportunidad de quitarte tu dinero, ¡quería que estuvieras vulnerable y yo aprovecharme de eso! ¡quería tu dinero para darle una cantidad a Heidi sin perder lo que le quité a ella a cambio de mi hijo! no sabes cuánto lo amo, cuánto lo quiero nada más porque se parecía a ti y era nuestro… yo si te amaba… por eso le puse un nombre similar al tuyo. — su actitud de tipo malo poco a poco fue rompiéndose. — Y Heidi me arrebató lo que más quería, se lo llevó lejos. No sé dónde está ahora. Tienes que buscarlo.

— Ni siquiera yo. — mentí mirando como se dejó caer en llanto. Debajo de esa máscara de indiferencia estaba disfrutando verlo desmoronarse en mil pedacitos y no sentía pena porque con él sufrí más. — Y no lo voy a buscar, ¿sabes por qué?

Nick no respondió.

— Porque me encanta verte sufrir, maldito hijo de puta y bueno… porque ya sabes lo que pienso.

— Bill. — me miró suplicante con el rostro muy húmedo. — Por lo que más quieras en este mundo búscalo, no sabes cómo me carcome la preocupación y encerrado no puedo hacer nada.

— No, no quiero. Porque si me hubieras dicho la verdad hubiera dado todo para encontrarlo. Así que jódete y púdrete. — colgué el teléfono y me levanté con la mirada fija sobre ese hombre que suplicaba por mi ayuda.

El tiempo que vaya a pasar en prisión es el mismo tiempo que llevará pensando que Billem está desaparecido. Pensará que yo no moveré ni un solo dedo por nuestro hijo mientras que será lo contrario. Billem estará bien, no lo va a necesitar para nada, estaremos lejos y ruego mucho porque se adapte a mi estilo de vida en Los Ángeles a si sea lo último que haga porque ya me encapriché.

Así de sencillo.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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