Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 46

Tasha nos dejó en el terminal, compré dos boletos y abordamos el bus. Las maletas de Billem se fueron en la cajuela del Cadillac para no llevar tanto peso y con nosotros venía nada más que la mochila de huevito donde lleva un gato.

Me gustó porque el animal iba a tranquilito.

— ¿Cómo se llama?

— Arthur, es muy amoroso. — toqué al gatito por encima del plástico con una sonrisa recordando al que había llegado de repente a casa. Por cuestiones que no quiero recordar tuve que darle a Tasha para que se lo lleve a Georg y lo cuide por mí pero al parecer iba a recuperar al gatito nada más para que arthur no se sienta solito. — ¿Papá?

Mierda, ¿era normal que sintiera una presión en el pecho cada que me llamaba así?

— ¿Mhmm?

— Lamento si te incomodé sobre el tema de tu novio.

— Por lo que veo Heidi te ha tenido muy bien informado.

— Eh, sí. — sonrió avergonzado. Su rostro se tiñó de un ligero color rosa y no dejaba de ver al gatito. Algo dentro de mi me impulsó a acariciarlo y eso hice. Deslice mi mano derecha sobre su cabello lacio. — Yo… quería saber todo de ti sea bueno o malo.

— No creo que sea momento para hablar de él. — traté de escudarme con eso pero la calma con la que me hablaba me endulzaba tanto que si quería decirle para saber que piensa.

— Quiero que sepas que puedes tener toda la confianza del mundo para hablar conmigo, ¿sí? lo que más deseo es tener una buena relación contigo, con Nick y con Tom. Aunque con Nick no lo sé. Estoy molesto porque Heidi me dijo que el te golpeaba y que hacía lo mismo con ella. Qué bueno que está en prisión.

Ay, yo voy a matar a Heidi por hocicona.

— Equis, no importa. Quiero tener una buena relación con Tom y contigo… con mis dos papás.

Me dejó sin palabras.

— Ay, amor. — hago que recueste su cabeza sobre mi hombro y acaricio su bracito. — Lo mío con Tom no puede ser. Soy muy grande para él. Tom todavía está saliendo de las faldas de mamá y lo que yo necesito es alguien que pueda ayudarme a proveer. Además tengo miedo de que tú me vayas a ver raro por estar saliendo con alguien un año mayor que tú.

— No. — arrugó el entrecejo y levantó la cabeza para verme. — Eso jamás. Mientras Tom nos haga feliz a los dos yo estoy bien. Necesito mucho el amor de ambos.

¿Era verdad o estoy soñando?

— Así que espero que no hayas terminado con él.

— Ay. — miré por la ventana con una sonrisa incómoda.

— Si terminaron, no puede ser. ¡Ahora como le doy las gracias por haber golpeado a Nick!

«Quería morir de la vergüenza.»

— Justo está de cumpleaños… — susurré relamiendo mis labios. — Le podemos dar una sorpresa, mi cielo.

— Me parece excelente.

&

Al llegar a Leipzig nos fuimos directamente al centro comercial para comprar un pequeño detalle hacia Tom.

Mientras Billem buscaba su mejor opción yo decido contestar la llamada de Daniel.

¡Ni me acordaba que existía!

— ¡Bill! — exclamó del otro lado de la línea. — ¿¡Dónde carajos estás!?

— Dan, estoy en Promenaden, ¿por qué?

— ¡Porque fui a buscarte a la terminal y llevo parado media hora!

— Oh. — me tapé la boca con la mano para no reírme a carcajadas. — Pensé que tú estabas en Los Ángeles viendo que es bueno para mí maldita casa, Dan.

— No, ¿cómo iba a quedarme si tú me necesitas?

— Ni siquiera me acordé de tí. — Billem me mostró una camisa con estampados de flores y yo negué con la cabeza. Tom se vería ridículo con eso.

— Oh. — fingió un llanto que le salió terrible. — Me da igual, ya te ví. — colgó la llamada y yo busqué entre la multitud de gente a ese pequeñito. Quizás dió conmigo rápido porque el centro comercial es muy cerca al terminal.

— ¿Entonces qué le podemos regalar?

— Creo que él estará feliz de tenerme y ya.

— ¡A parte de eso! — exclamó sonrojado.

— ¡Bill Kaulitz! — exclamó Daniel a mi detrás muy emputado. Sonreí tratando de verme inocente y mi asistente me abraza de inmediato con fuerza. — Infeliz, te extrañé tanto. — Billem se reía por lo bajo mirando la escena. — Tú debes ser el bebé de Bill, ¿no?

— Algo así. Soy Billem.

— Ay, que igualito a tu papá. — ahora fue donde Billem y lo toma de ambas mejillas. Él lo miraba extrañado pero divertido por los intentos de caricias que le daba Daniel. — ¿Qué hacen aquí? ¿por qué no me esperaron? ¡les voy a llevar hasta la casa que alquilé de nuevo porque la que tenías ya está ocupada! Ahí ya están las cosas de los dos y tienen que verla, es hermosa, acogedora y pequeñita. Nada más que no sé cuánto nos vamos a quedar aquí.

— Vinimos a comprar algo para el novio de mi papá.

Daniel sonrió.

— Genial, ¿qué quieren llevar?

— No estamos seguros. No sabemos que le gusta. — mi asistente recorrió con la mirada toda la tienda y sonrió.

— ¡Mualah! — nos jaló de la mano hacia una estantería de gorras con visera y gorras de lana. Agarro unas tres que tenían visera, luego agarro un par de lana con colores neutros. Después arrasó con la sección de pañuelos como si lo conociera a la perfección y para rematar agarro una gabardina de felpa gruesa. Era de color café con beige que sentí tanta envidia porqué quería una del mismo color y ya no había. — ¿Eso está bien?

— Yo digo que si, ¿qué hay de tí, papá? — me encogí de hombros restándole importancia pero a la vez con una sonrisa. Daniel se encargó de pagar y hacerla poner en un papelote de temática cumpleañera y salimos del centro comercial.

— ¿Estudias, Billem?

— No, me tomé un año sabático. Aún no quiero entrar a la universidad. Por el momento quiero trabajar, consentir a mi papá y cuidar mucho a mi gatito.

Me sonrojé cuando Daniel me miró enternecido. — Eres tan lindo, Bi. Tú papá a esta edad era un diablo.

— ¡Shhh, Daniel! — reprendí con la mirada.

¿Por qué quiere hacerme quedar mal, eh?

¡Pasado pisado!

— ¿Te gustan las fiestas?

— No, soy más de deportes. De hecho quisiera meterme a jugar fútbol. Si lo hago ¿me apoyarías, Dan?

— Así es… ay, por fin tengo con quién hablar cosas de hombres y no solo de maquillaje.

Eso hizo reír a Billem con gracia mientras yo lo miro con reproche.

&

¿Será que Tasha hablaba en serio?

¿De verdad no me querían en la fiesta de Tom?

— ¡Papá! — grita Bi desde abajo y yo solo puedo encogerme más en mí manta. Me encuentro en posición fetal debajo de todas las almohadas de la cama abrazando el regalo de Tom. Siento que el no quería verme por como lo había dejado la noche anterior y si ya decidió cerrar ciclos eso significaba ¡que también me dejó atrás! — Pa, ¿qué pasa? — Bi se encargó de quitar las almohadas para despejar mi rostro. — Daniel nos está esperando afuera para llevarnos a la fiesta de Tom. Tienes que darle ese regalo y decirle lo mucho que lo quieres. Yo estaré apoyándote diciéndole que si lo quiero como tú pareja.

Eso me había hecho sentir peor.

— No estoy seguro, tengo miedo.

— A ver. — buscó mi mano por debajo y al tenerla la apretujó entre las suyas que estaban calientes. — Ánimo, pa. Si no sale bien pues nos regresamos. Buscamos una película triste, nos deprimimos mientras comemos heladito y esperamos que Tom se arrepienta, te busque y ya. — reí un poco.

— ¿Y si no pasa así?

— Sería un pendejo la verdad.

— Sí, sí. Cómo sea. — entró Daniel interrumpiendo el momento. — Ya vámonos que se nos hace tarde. — exhalé el aire de mi pulmones y me animé a levantarme de la cama. Bi me brindó la mas sincera de sus sonrisas y agarró el regalo al ver que mi expresión cambió. Todos tres salimos de la habitación hasta el coche y nos subimos a los asientos de atrás.

Daniel condujo el coche siguiendo las instrucciones del Google maps y a pesar de que iba con una guía se perdió un par de veces pero llegó a nuestro destino.

Imperii era un bar de lujo, donde ofrecen las mejores bebidas. Los más deliciosos cócteles y una atención digna de cinco estrellas. La música que ofrecen es variada. En muchas ocasiones si es especial traen música en vivo o artistas internacionales que le daban buena fama al lugar.
Cómo era de esperarse está a reventar y en la planta de arriba veo a Sara con un bonito vestido.

Daniel nos guía por las escaleras y yo empiezo a temblar.

— Está bien. — Bi entrelazó su mano con la mía. Eso me hizo sentir más confiado pero nervioso a la vez y subimos.

— ¡Abre mi regalo, Tom! — oí decir a Natasha pero no lo hace porque sus ojos se centraron en mí y en Billem. Sentí morir cuando ví que ya no traía las rastas y vestía ropa un poco más a su talla. Las trenzas que se había hecho le quedaban hermosas y le da un aspecto de un hombre más grande, mucho mayor pero sin perder ese toque sensual que solo Tom Kaulitz puede reflejar. El piercing de sus labios ya no es plateado, ahora es negro como el resto de su ropa. Trae unos aretes del mismo color y mierda, el se ve muy malo así.

Quería que me bese y que me tome en el jodido auto que le regalé…

Al ver que Tom no movía sus manos y se puso tenso… dirigen la mirada hacia nosotros.

— Bill no era mi regalo, eh.

— ¿Quién es el cumpleañero? — se apresuró a decir Billem. Tom levantó la mano con timidez y Bi se acercó con una sonrisa. —  Nosotros también te trajimos. Ábrelo, por favor. Espero que te guste mucho. — Tom obedece la orden de Bi y no me quedé a ver su reacción porque Tasha vino hacia mí, me jaló del brazo con cuidado y bajamos hasta donde no puedan vernos.

— ¿Qué haces aquí, amor? Tom en serio no quiere verte. — crucé mis brazos con seriedad.

— Solo quiero hablar con él, ¿me haces el favor de llamarlo? Dile que estaré en la barra y por favor, no dejes que Sara emborrache a mi bebé. — Tasha duda en hacerlo pero al final corre a buscar a Tom.

Mientras yo bajo a la barra para pedir un daiquirí de fresa. Cuando me lo sirven primero me comí la fresa y luego le doy un sorbo por medio del sorbete. Era refrescante ya que aquí dentro hace mucho calor.

— ¿Me sirves un blue mojito? — sonreí ladino cuando la voz de Tom se hizo presente a mi lado. De soslayo veo como saca su billetera para pagarlo pero lo evité poniendo mi mano sobre la suya.

— Déjalo, yo lo pago. Es tu cumpleaños. — no me dice nada y acepta que yo lo haga. Saqué de mi bolsillo un par de billetes para pagar mi bebida y la suya y finalmente me digné a verlo cara a cara. Sus cejas estaban bien depiladas, su rostro seguía sin tener rastro de barba, sus labios seguían igual de provocativos que antes. — Te ves guapo, quiero besarte.

Tom se hizo el desentendido. — Al final nunca se pareció a Nick.

— Y estoy feliz.

— Que bueno. — Tom miró hacia arriba y yo lo seguí con la mirada. Ahí nos miraba Billem y… Andreas.

— ¿Están saliendo?

— No, pero nos hemos besado.

— ¿Por eso no querías que viniera? — pregunté colocando una mano sobre su cintura. Tom la apartó suavemente y bebió su mojito azul.

— Hola. — se hizo presente Billem entre nosotros. — ¿Te gustó el regalo, Tom?

— Sí, estuvo bonito.

— Genial, mi papá también es bonito, ¿no lo crees?

Tom arqueó ambas cejas mirando a Bi. — Es muy guapo, de eso no hay duda. — Billem sonrió de lado y luego abrazó a Tom con fuerza. Tom me miró bajando la guardia y rodeando el cuerpo de su hijastro entre sus brazos.

— Gracias, gracias por cuidar de mi papá mientras yo no estaba. Te admiro demasiado por haber enfrentado a Nick y darle la paliza que se merece. — su voz se quebró de a poco. — Eres lo mejor que pudo haber llegado a su vida.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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