Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 45

Cómo Tasha era un desesperado… esa misma noche viajamos a Hamburgo. Resulta que Gustav tenía una tía dónde alojarse y la mayoría se quedó donde esa tía. En cambio yo me instalé en un hotel. Me negué rotundamente a pasar la noche con ellos porque Tom estaba ahí y tenía miedo de caer rendido a sus pies.

¿Qué tal si a Billem no le agrada la idea de verme con alguien de su edad? si desde ya me tenía ganado un problema, peor otro.

Por eso en el hotel estaba mejor, no pasaría nada. Me siento seguro y pienso que acabará de inmediato esta pesadilla.

O tal vez no, ¡no sé!

Cómo estoy solo envuelvo mi cuerpo en un albornoz. Sirvo una copa de vino blanco y arrastro una silla hasta el balcón para observar la ciudad. Me siento en la silla, me cruzo de piernas y le doy el primer bocado.

— Las calles de Hamburgo se ven de maravilla, ¿no lo crees? — apreté el agarre de mi copa y veo de soslayo a Tom arrimado en el barandal. Estaba sin camisa, con las rastas sueltas y fumaba un cigarrillo.

— ¿Fue idea de Tasha?

— ¿El qué?

— Que tú vinieras aquí sabiendo que quería estar solo, mierda.

— Uhm, no.

— No me mientas, carajo. No sé qué parte de que no quiero estar contigo o cerca de tí no entiende, Natasha Thompson.

— Yam… — relamió sus labios tirando las colillas del cigarro hacia a la nada. — No tiene nada que ver, era yo el que quería estar solo y este es el hotel más cercano a la casa de la tía de Gustav. — jugué con la copa entre mis labios pensativo. — No pensé que estaríamos en el mismo y que serías mi… vecino.

— Ya. — respondí tajante y bebí otro poquito más. No quería exagerar porque la presentación habla muy bien de la persona.

— Sí, ya me voy a dormir. Buenas noches.

Tom respondió de la misma forma adentrándose a la habitación. Escuché cómo cerró la puerta del balcón y apagó la luz. Hizo que me sintiera mal por haberme portado grosero cuando lo único que ha hecho es preocuparse por mí, por ende, creo que teníamos que arreglar las cosas ahora mismo.

Me levanté dejando la copa en el suelo. Tomé las llaves de mi habitación para salir y voy descalzo hacia la pieza de Tom. Al estar frente a la puerta dudo en golpear pero finalmente lo hago porque no quiero huir más.

No quiero ser un cobarde.

Tom se deja ver detrás de la puerta con cara de pocos amigos y me invito yo solo a pasar a la habitación. Tom cerró la puerta y encendió la luz. Me mira con los brazos cruzados y espera a que hable.

— Ven aquí. — señalé la mesita donde hay dos bancas cerca del balcón y me siento en una de ellas. Tom lo piensa mucho pero se acerca y se sienta al frente. — No quiero que pienses que estoy actuando cómo un adolescente.

— Desde que te conocí lo haces.

— Bueno. — agaché la cabeza con las mejillas sonrojadas.

— ¿Para qué has venido? ¿vas a reconciliarte conmigo o algo así?

— No.

— Entonces vete.

— Espera. — tomé su mano para evitar que se levante de la mesa. Tom aparta esa misma mano que toqué para ponerlas debajo de la mesa. — ¿Por qué quieres estar conmigo? ¿no viste lo mucho que sufrimos estando juntos, Tom?

— No, no veo. Estoy ciego.

— Oh, por dios. — reí por lo bajo apoyando mi codo sobre la madera. Coloqué el mentón en la palma de mi mano y veo con atención a Tom. — Estoy asustado, ¿sabes? tengo miedo de que Billem me juzgue por tener de pareja a alguien de su misma edad.

— Billem puede pensar lo que quiera.

— No. — fruncí el ceño. — ¿Qué va a pasar cuando saquemos a pasear al perrito y la gente piense que los dos son mis hijos?

— La gente sería tremendamente estúpida por pensar eso.

Suspiré poniéndome de pie. — Contigo no se puede hablar. — camino  rumbo a la salida de su habitación. Estuve a dos pasos de llegar a la puerta cuando Tom me jala del brazo, me obliga a voltear y planta un beso en mis labios. Se me va el aliento cuando la mano libre sube a mi nuca, ascendiendo hasta mi cabello.

Quería pegarle por abusivo, quería lanzarle todo lo que encuentre a mi paso y quería llorar porque me besó sin mi maldito consentimiento, sin embargo, no pude. Me aferré a su cintura y me apegué lo suficiente a él para sentirlo. Tom alocaba mi cuerpo de todas las formas posibles. Me hacía volar la cabeza, descontrolaba mi corazón y me hacía palpitar en lugares prohibidos.

Necesitaba que me haga el amor pero eso significaba darle motivos para que siga detrás de mí.

— No. — susurro con el entrecejo arrugado. Me separé de su boca colocando una mano en el pecho caliente. Tom aprovecha para tomar esa mano y hacer que lo acaricie de forma ascendente hasta sentir su aliento. Se mete dos de mis dedos a su boca y mis labios se entreabrieron.

Tal acto me excitó como él no se imaginaba.

Me hace caminar hacia atrás logrando que mi espalda choque con la puerta. Sin dejar de lamer mis dedos la otra mano baja al nudo del albornoz para abrirlo. Veo como su pene se pone más rígido al verme desnudo. En su mirar hay una mezcla de emociones como: enojo, tristeza, deseo, amor y quizás en la mía solo hay un gran temor que esconde lo que realmente siento.

Apegó sus caderas hacia mi para que lo sienta y me humedezco con tan poco.

Se sacó mis dedos de su boca y desciende por la mandíbula, pasando su cuello y más abajo dejando un caminito de saliva. — Te amo tanto y te deseo de la misma manera.

Entonces se me arrodilló.

Solté un gemido un gemido ahogado mirándolo desde arriba. Tragué saliva y mi respiración se volvió descontrolada.

— Maldita sea, Bill. Me tienes a tus pies. — sus manos exploran mis muslos hasta llegar a mi cintura. — Soy todo tuyo, te pertenezco. Mis ojos solo te miran a tí, mis labios solo quieren besarte a tí, mis manos quieren tocarte siempre. Quiero entregarte todo lo que soy, no me importa la edad, no me importa nada. Mi vida no es vida sin tí.

Joder.

¿Por qué se siente tan prohibido?

— No te humilles así, por favor. — hice todo para zafarme de su agarre e irme de su habitación porque me estaba convenciendo y no me lo puedo permitir.

&

A primera hora estamos esperando a la babosa de Heidi en la dirección que nos dió. Tasha tenía el maletero con la cantidad acordada cuidándolo como si su vida dependiera de ello—a pesar de que estamos en el auto—y me pareció gracioso.

Parecía un agente encubierto porque traía incluso un traje similar.

«—Tengo que estar divino para la situación, mi amor.—» es lo que había dicho en cuanto lo ví e hice una cara que no daba para más.

— ¿A qué hora llega esa zorra? — Tasha ve el reloj antes de responder.

— Me dijo que a las diez.

Buagh, eso era en cuarto de hora…

— ¿A dónde se fueron los chicos, eh?

— Salieron a la peluquería.

— ¿Sara se hará un cambio de look o qué? — sonreí ladino.

— No, mi amor. Sara no.

— ¿Entonces?

— Tom.

— Ah… — me hago el desentendido.

— Ajá, está de cumpleaños y esta mañana en el trayecto iba hablando de algo sobre cerrar ciclos, de finalizar una etapa e incluso aceptar el pasado para soltarlo y avanzar. Quiere ser alguien nuevo y le sugerí un cambio drástico. Dieciocho solo se cumple una vez.

— Qué bien por él.

— Sip, cuando lleguemos a Leipzig iremos a un bar para festejar a lo grande. Tú no estás invitado por romperle el corazón… — regreso a verle con la boca bien abierta y Tasha se hizo el loco señalando el auto que se parqueó frente a nosotros. — Mira, ahí esa puta llegó. — a toda prisa se baja del auto para recibir a Heidi.

Deslizo una mano por mi rostro y luego bajo también.

— Me gusta cuando cumplen.

— ¿Dónde está Bill? — preguntó esquivando el maletero cuando la rubia intenta agarrarlo. Ella rodea los ojos y se cruza de brazos.

— Adentro, quizás durmiendo aún.

— Golpea la puerta.

— Okay. — Heidi caminó unos cuantos pasos. — Antes de entrar dile al ex amante de mi ex marido que se ahorre todo el teatrito de que lo abandonó porque Billem ya lo sabe. Billem conoce su padre y padrastro mediante fotos y me encargué de hacer que su crianza fuera la mejor.

— Ojalá no le hayas hablado mierdas porque te parto.

— ¿¡Siempre eres así de agresivo, idiota!?

— Sí, ahora golpea la puta puerta.

— Pfff. — Heidi dió tres golpes en la puerta con molestia. Detrás de ella se deja ver una señora no tan adulta. Tasha no espera invitación para entrar y lo hace. Heidi le sigue detrás y yo también. — ¡Espera a que te inviten a entrar por lo menos! — Tasha se burló nada más. — Tía Fanny, ve a buscar a Billem. Ya llegó su papá por él.

La tal Fanny sube por las escaleras con evidente tristeza.

— Toma. — Tasha impulsó el maletero e hizo chocar fuerte en el abdomen de Heidi. La rubia se quejó de dolor y cayó sentada en el sofá pero contenta a la vez.

— ¡Salvaje!

— ¡Perra!

— ¡Imbécil

— ¡Puta!

— ¡Ya! — exclamé dando un golpe en el sofá. — ¡Basta!

Heidi suspiró y Tasha también.

— Ya baja. — Fanny bajaba con las enormes maletas de Billem y los ojos aguados. En cualquier otra ocasión hubiera considerado dejar a mi hijo con ella porque se notaba que le importaba pero es que es familiar de Heidi.

Y Heidi me cae mal.

— Fanny, ¿verdad?

No mentira, si quería a mi hijo conmigo.

— Sí.

— Por cuidar a mi sobrino le hicimos unas compras, ¿está bien? quizás no sea suficiente pero le va a servir.

¿En qué momento hizo las compras que yo no ví?

Tasha le ayuda a la señora con las maletas y salen rumbo al Cadillac. Heidi solo ve el dinero en el maletero, lo cierra. Lo deja a un lado y me mira de arriba abajo.

— Amo mucho a Billem… por favor, no le quites la comunicación conmigo. Es lo más cercano que he tenido a la maternidad. — me encogí de hombros restándole importancia.

— Bueno.

— Hola, papá… — una suave y dulce voz se hizo presente desde las escaleras con otras dos maletas y una mochila de huevito transparente. Heidi y yo miramos al mismo tiempo y sentí como el corazón me latió como un loco por la palabra «papá» — Wow, Heidi no mentía cuando dijo que eras más guapo en persona.

De soslayo veo a la rubia ruborizarse. — Cariño. — la misma rodea el cuerpo de Bill entre sus brazos con tristeza. — Por favor escríbeme siempre que voy a estar extrañándote todos los días. Te amo.

— Sí, está bien. ¿Ya nos vamos? — asentí con la cabeza mirándole la cara. No sé por qué buscaba un parecido a Nick en el pero no lo había. Era mío definitivamente.

— Sí, amor.

— Ayúdame con las maletas, pa. Por favor. — en medio de mi encanto porque no se parecía a Nick tomé el resto de sus maletas para sacarlas al auto. Tasha seguía ayudando a la señora a meter las cosas por la puerta trasera y al terminar, al fin nos fuimos.

En el trayecto que íbamos hacia el terminal para tomar un autobus hacia Leipzig ya que no alcanzamos todos en el Cadillac, Tasha no dejaba de ver a Bill por el retrovisor.

— Carajo, ¿dónde estaba Nick cuando te hicieron?

Billem se rió con tanta dulzura. — No lo sé. Quizás mi papá me tuvo por medio de la mitosis. — Tasha soltó una carcajada ruidosa.

— Ojalá hubiera sido así. — comenté divertido.

— ¡Él me cae tan bien!

Billem solo sonreía. — Por cierto, Heidi me contó que tú estabas saliendo con alguien llamado Tom, papá. ¿Dónde está?

Joder.

Cualquier rastro de diversión que haya tenido en mi cara se borró al instante.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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