

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 38
— Tom, por favor… no hagas esto más difícil. — susurró con la voz quebrada. — Si lo amo…
— ¡Pero Nick es un hombre casado! ¡si él te quisiera de verdad se habría divorciado de su esposa desde hace muchísimo tiempo! ¡hubiera sido claro con sus sentimientos y te hubiera elegido a tí sobre todas las cosas! ¡por favor, deja de comportarte como un estúpido que le cree todo!
Jörg y Charlotte se quedaron petrificados ante mí respuesta pero me dieron la razón asintiendo con la cabeza.
Bill se vió acorralado, repartiendo miradas de pánico entre sus padres y yo.
— Tom, basta… estás… estás cruzando una línea… — susurró.
— Si te molesta que te diga la puta verdad no es mi problema, ¡porque tú mismo me has contado que le valiste tres hectáreas de mierda cuando supo que iba a ser padre! ¡te dió dinero para abortar y no lo hiciste! ¡NICK NO TE QUIERE! ¡NO SE VA A DIVORCIAR NUNCA DE SU ESPOSA POR TÍ! — Bill se quedó mudo ante mis palabras. Sus ojos cambiaron de la tristeza a la rabia en cuestión de segundos.
— ¡Cállate! ¡Cierra la puta boca! — gritó perdiendo el control por completo y estrellando la copa de vino en el suelo. Dio pasos violentos hacia mi con el brazo derecho en el aire, la palma abierta y tensa a punto de golpearme pero el impacto nunca llegó.
Charlotte que había estado observando la escena con en todo momento se movió con una agilidad que no me esperaba. Se interpuso entre los dos sujetando la muñeca de Bill en el aire justo antes de que hiciera contacto en mi rostro.
— ¡Basta ya, Bill! — sentenció con una voz que no admitía réplicas, una voz que rara vez usaba conmigo cuando estaba cabreada. — No vas a ponerle una mano encima. No cuando sabes perfectamente que cada palabra que ha dicho es la verdad. — Bill se quedó congelado, con la respiración descontrolada mientras su brazo temblaba bajo el agarre de mamá.
— Suéltame. — hizo un movimiento brusco para zafarse de su agarre y se pasó las manos por el cabello frustrado.
— Lo que Tom dice es cruel, sí. Es crudo y es doloroso. Pero es lo que Jörg y yo hemos intentado decirte durante meses. Nick no es un hombre serio…
— Nunca lo tomó en serio son las palabras adecuadas, mujer. — agrega Jörg con los brazos cruzados.
— ¡Joder! ¡parece que todos ustedes están en mi contra! ¿¡acaso todos quieren que me quede solo!? ¿¡qué no encuentre el amor nunca!? ¡yo también merezco ser feliz! ¡y si Nick me hace feliz está bien! ¿¡qué me importa si sigue casado con Heidi!? ¡él se va a divorciar en cualquier momento y…! y… s-se va a casar conmigo.
— Ay, ya vámonos. — mamá suspira con irritación, dándole la espalda a Bill para verme a mí. — Recoge tus cosas, amor. Nos vamos.
— No…
— ¡Tom, ya escuchaste a tu madre! — gruñó Jörg harto de aquel show. — Él ya tomó su decisión. Si quiere arruinar su vida por un hombre que lo despreció desde el primer día, es su problema. — Bill soltó una carcajada seca, casi histérica, mientras se limpiaba una lágrima traicionera con el dorso de la mano.
— Váyanse… ¡váyanse todos y déjenme! ¡déjenme!
— ¡No puedo! — exclamé rabioso ya sin poder aguantar las ganas de llorar. — ¡NO PUEDO PORQUE TE AMO! ¡NO PUEDO PORQUE ME DUELE QUE VAYAS A DEJARME OTRA VEZ! ¡NO PUEDO PORQUE NO LO AMAS Y AMBOS SABEMOS A QUIEN SI AMAS!
— Cállate, cállate, cállate. — Bill caminó tapado los oídos hacia el sofá para sentarse de golpe y empezar a moverse de adelante hacia atrás con los ojos cerrados. — Sí lo amo, sí lo amo, sí lo amo. Nunca dejé de armarlo.
— Eso no es cierto. — limpié mis lágrimas con el dorso de la mano aunque fue inútil porque seguían saliendo más.
— Tom, anda a ver tu ropa y déjalo ¡ya! o te vamos a sacar arrastrando de aquí. ¿No ves que a él no le importas?
— No puedo, mamá. Me duele demasiado, ¿no lo ves?
— ¡Mijo! ¡Si le importaras a tu papá no estaríamos teniendo esta estúpida discusión!
— No le digas que es su papá porque no lo es. — murmuraba mi padre entre dientes.
— Pero yo…
— ¡Tom! — exclamó Jörg. — Hazle caso a tu madre.
— Si, no seas imbécil. — agregó Bill entre susurros. — Ojalá te hubiera abortado de verdad. — entonces levantó la vista y lentamente se pone de pie. — Solo me das malditos problemas, si no existieras yo estaría muy fe…
— Ah, eso sí no. — la mano de mamá reviró el rostro de Bill antes de que este pudiera terminar de escupir su odio. Bill cayó en el sofá con la mejilla ardiendo en un rojo vivo y los ojos desorbitados. Yo tuve que apretar los ojos para no verlo.
Me estaba matando.
— Vuelve a decir una mierda así y te juro por Dios que te hago la vida miserable ¡y ya me conoces, Bill Kaulitz! — mamá empezó a jalarme del brazo bueno para que empiece a caminar fuera de la casa de Bill. A pesar de que yo me estaba resistiendo ellos continuaron jaloneándome. Jörg me metió casi a la fuerza en el asiento trasero del coche. Después se subieron ellos y finalmente el coche salió disparado, dejando atrás a Bill.
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— ¿Siempre fue así? — susurré débil, recostado en las piernas de mamá. Ella me daba caricias suaves en la cabeza hasta que yo dejara de llorar.
— Sí… Bill siempre fue un chico de mala cabeza, obsesivo, borracho, impulsivo, rebelde. Nos sorprende mucho que haya terminado sus estudios porque a él le daba igual todo, siempre teníamos quejas de sus maestros, sobre todo de Nick en ese entonces. Nunca se nos pasó por la cabeza que entre ellos había una relación. — hizo una pausa recordando un poco. — Lo supimos cuando sin querer una compañera de Bill vino a casa a hacer un trabajo… creo que se llamaba Karla… y ambos se pusieron a hablar del tema. Yo lo oí todo. Entonces hablamos con Bill para que no lo oculte y lo traiga a casa a cenar. Si el tipo no da la cara es porque no te está tomando en serio pero lo hizo. Nick vino… él se veía confiable. Después Bill salió embarazado a pesar de que le hemos dado las charlas abiertas así como a ti. Bill sufrió mucho porque ese estúpido prefería más a Heidi.
— Eso ya me lo sé…
— Tanto como Jörg y yo dudamos que Nick lo tome en serio ahora. Heidi nunca le va a dar el divorcio.
— Claro. — dice papá limpiándose las manos con una servilleta. Él estaba encargado de hacer la cena esta vez. — Nosotros hablamos con Heidi, le contamos lo que hizo su esposo con Bill y la mujer estaba tan ciega que culpó a Bill de meterse por los ojos de su esposo.
— ¡Uh! — rió mamá. — Tuvimos una grave discusión nada más porque queríamos que su esposo responda por su hijo… fue entonces cuando Nick desapareció y Bill entró en depresión. Ya después no sabemos porque intentamos todo para que Bill estuviera bien.
— Mhmm. — suspiré mirando hacia un lado con tristeza.
Joder, no sé por qué se iba si ese tipo no lo quiere. Solo le va a lastimar, puede que la historia se vuelva a repetir y no puedo permitirlo.
Bill me importa mucho aunque yo no a él.
— Por cierto, Jörg… ¿por qué murmuraste que Bill no era mi papá? — ladeo la cabeza observando con curiosidad su rostro.
— Porque estaba enojado.
— ¡Tom! — de pronto los gritos de Tasha fuera de la casa se hacían presentes. Levanté mi cabeza sintiéndola adolorida y estuve dispuesto a abrir pero mi papá se adelantó por mí.
— ¿Sí?
— ¿Está Tom? quisiera hablar con él.
— Sí. — respondí desde donde estaba. Mi papá lo dejó pasar con una sonrisa amable y Tasha se dejó ver con el ceño demasiado fruncido. — ¿Nos pueden dejar solos? — mamá asiente dándome un beso suave en la cabeza y luego salieron hacia el patio ya que pude verlos por la ventana. — No vendrás a matarme, ¿verdad? — bromeo sonriendo de lado.
Tasha soltó una risa entre suspiros, dejando caer su cuerpo junto al mío y los ojos cerrados.
— A ver… cuñadito. — empezó diciendo. — Necesito una jodida explicación de lo que está pasando con Bill.
— Uhm, pues… Billy es mi papá, no mi novio.
Tasha me miró con una ceja arqueada y gesticuló con ambas manos. — ¿Y que?
— ¡Eso es lo que yo digo! — exclamé dando un golpe al brazo del sofá. — ¿Y qué?
— Ay, Tom. — él rió. — ¿Cómo mierda supiste que es tu papá?
— No sé, ¿tú lo sabías, Tasha?
— Sí.
— Ah… ¿y cómo? — arqueo ambas cejas asintiendo con la cabeza, asombrado por la tranquilidad en la que me lo decía.
— Lo supe en cuanto hicimos los papeleos para comprarte el auto y antes de que preguntes por qué no lo dije fue porque no me dió la gana. Trátame de enfermo, de imbécil, de todo lo que quieras pero solo te veía como el tipo que hizo salir a Bill de su zona de confort… ¡cómo el tipo que le iba a romper el ortito siempre y lo haría feliz!
— ¡Tasha! — reí escandalizado y con el rostro sonrojado. Él se reía junto a mi pero con el ceño fruncido.
— ¡Really, Tom! y ahora no entiendo cómo es que Bill volvió con Nick. Tenemos que hacer algo.
— Mira. — señalé mi muñeca lastimada. — Ya intenté darle la distracción más grande de su vida pero solo provoqué que se hicieran más unidos y que terminaran…
— Cogiendo… sí, sí. Ese Bill es bien puta. No es decente y nunca lo será. — yo solo me reí.
— Okay… ¿a qué has venido, Tash?
— ¿Qué? ¿ya quieres que me vaya?
— No, no. De hecho es lindo que estés aquí y me hagas reír.
— Está bueno, pues… te voy a contar… hace un momento tuvimos una increíble salida con mi amado Georgie a un restaurante para comprometernos en un maravilloso noviazgo desenfrenado, de sexo bruto, a lo duro, a lo amoroso, a lo pegajoso, a lo viscoso…
— A lo escandaloso, a lo encimoso, a lo loco, a lo asqueroso, ¡a lo peligroso! — interrumpí soltando una carcajada junto con él. — Joder, Tasha, contigo nunca se puede estar triste por mucho tiempo.
Tasha soltó un bufido teatral y se acomodó el flequillo con un gesto de diva.
— Exacto, bebé. Pero volviendo a lo importante… estábamos ahí, entre champaña y besos, cuando vi a Bill entrar al lugar con alguien que no es Tom. Entonces yo dije: ¡Oh, wow! ¡tengo que cogerme a Georgie para que se me aclaré la cabeza porque probablemente estoy viendo mal!
— ¿Y te lo cogiste?
— No. — hizo una mueca de tristeza. — Pero ajá. Como Georgie tiene el oído más grande que tontín de blanca nieves cuando se trata de chismes, escuchó que hablaban de un divorcio e irse a vivir juntos. ¿Sabías eso?
Niego con la cabeza, pero lo que si me di cuenta es que por eso me había sacado de su casa.
¡Para meter al padre del año ahí!
— Me imaginaba, es astuto el brother, pero equis… cuando Bill se fue al baño decidí seguirlo para reclamarle pero me soltó la de: «me voy a ir con Nick a Los Ángeles porque no puedo permitirme sentir eso por Tom» — hablaba tratando de imitar mal la voz de Bill y yo reí de nuevo. — Genial dije y mi cabeza pensó en que puedes largarte a vivir con ellos. Hacerles la vida imposible mientras yo investigo por todos lados como cagarle la vida a Nick Trümper solo porque me cae mal.
— Ah…
— Sí, sí. Puede que salgan afectados pero eso los va a unir, van a coger y ya. ¿Qué dices?
— Uhm, mis papás no estarían de acuerdo en que yo vaya. Me van a amarrar a la pata de la cama si intento irme.
— ¿QUÉ? — fingió sordera llevándose la mano a la oreja para hacer como si no me hubiera oído. — SOLO ESCUCHO QUE SI ACEPTAS ROMPERLE EL ORTITO A BILL. — suspiré sintiendo que estaba a punto de tomar la decisión más estúpida y brillante de mi vida.
— Está bien… lo haré. — sentencié, sintiendo una chispa de adrenalina. — Voy a estar en cada desayuno, en cada cena, y en cada maldita sombra de su casa hasta que Bill no pueda más y admita que al que quiere en su cama es a mí.
— ¡Ese es mi chico! — Tasha me dio una palmada sonora en la espalda. — Pero quiero que cuando le rompas el ortito me cuentes a detalle, si no nada.
No podía estar más avergonzado mientras continuaba riendo.
Continúa…
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