Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 35

Esperé sentado pacientemente a que el Cadillac llegara por mí y cuando lo hizo, Bill se bajó de él con el entrecejo arrugado.

— ¿Por qué te estás yendo, eh?

— Solo vámonos. — agarré mis cosas una por una y pongo en los asientos de atrás. En ese lapso no me percaté que Bill entró a la casa de mis papás. Los gritos de ellos se escuchaban desde afuera y corrí al interior de la casa para saber que pasaba.

— ¡…no te lo lleves, maldito!

— ¡Hey! — salté en defensa de Bill al ver cómo mamá lo tenía bien sujeto del cabello, jaloneandolo con rabia. Bill solo trataba de evitar que mamá le quitará un mechón de su precioso cabello.

Cómo siempre Jörg no hacía nada y yo estaba en medio de ambos queriendo apartar a mamá.

— ¡Devuélveme a mi hijo!

— ¡Mierda, no te lo estoy quitando! ¡si entré fue para hablar y hagan que cambie de opinión! ¡sé lo importante que es para ustedes! ¡yo no lo puedo tener!

— ¡No es cierto! ¡te odio, Bill! ¡te odio!

— ¡Suéltalo, mamá! — al fin logré apartar sus manos del cabello de Bill. El tirón fue tan fuerte que el pelinegro cayó hacia atrás, jadeando y despeinado. Me puse en medio de ellos usándome como una barrera para que no pasara a más.

Bill se arregló el cabello con manos temblorosas, soltando una risa amarga.

— Por favor. Sal de una vez y vámonos.

— Oh, amor… — Charlotte se desplomó en el sofá ocultando el rostro entre las manos, llorando como si me estuviera muriendo o peor.
Jörg se quedó estático, con los puños apretados sin dejar de vernos.

Caminé hacia la puerta detrás de Bill sin dejar de mirar a mis papás hasta que estuve afuera y cerré la puerta.
Los dos nos dirigimos a la par hasta el auto y subirnos. Bill encendió el Cadillac y sin más, arrancó. Yo miraba por la ventana sin atrever a poner mis ojos en él.

Fuera del problema que tenemos estoy el doble de molesto porque Bill se atrevió a subir a su amante al auto donde se supone que nadie con interés en alguno de nosotros se iba a subir. Yo comprendo que luego de esta maldita bomba explosiva… él quisiera buscar refugio en alguien…
¿¡Pero por qué darme la razón con Nick!? o sea, ¿tan poco respeto me tiene ahora que soy mitad ex y mitad hijo? ¡wow! qué madurez la de Bill Kaulitz.

— Tom. — llama mi atención rozando ~sin querer~ su mano sobre mi pierna. Me remuevo incómodo en el asiento por su toque e inhalo y exhalo para ahuyentar mis ganas de restregarme en su mano como un gato.

— ¿Qué?

— No respondiste mi pregunta.

Lo miré feo. — No quiero hablar contigo, Bill.

— ¡Pues bueno! — exclamó frenando de golpe afuera de la casa. Buscó las llaves en su bolsa negra y me las lanzó al pecho con fuerza. — Bajate, anda. Yo tampoco quiero hablar contigo, ¡me caes mal!

— ¡Pues el sentimiento es mutuo! — bajé del auto dando un portazo. Agarré mi cosas del asiento trasero con un tirón tan violento que casi me golpeó la cara pero no me importó.
Lancé mis cosas por dónde vayan con tal de no seguir teniendo la maldita presencia de ese hombre frente a mí.
Bill Kaulitz se merece todo lo negativo de esta maldita vida por ser un egoísta, por ser cobarde ¡y por no pensar en nadie más que él!

— Para cuando vuelva trata de no cruzarte en mi camino, ¿está bien? — esas fueron sus últimas palabras antes de marcharse en el auto, seguramente a los brazos de su amado Nick ¡o no! quizás el muy idiota va a emborracharse hasta las patas porque eso es lo único que sabía hacer cuando se encontraba acorralado.

— No me interesa hacerlo. — susurré para mí luego de abrir la puerta de la casa.

«O eso traté de convencerme.»

&

No es que le esté cuidando las espaldas a Bill pero… no ha llegado desde el día anterior en que me dejó botado en casa y siendo sincero me tenía preocupado. Me pasé la mano por la cara sintiendo la piel pegajosa por el sudor y el cansancio mental. Pasé toda la noche dando vueltas en la cama, imaginando mil escenarios ficticios del pelinegro y entre ellos a un Bill refugiado en el calor de Nick—que está dando su aburrida clase—, quejándose de lo insoportable que me había vuelto.

Eran casi las once de la mañana y como estoy en la uni cuento cada minuto para volver al depa y por lo menos encontrarlo ahí.

Los segundos del reloj de mi teléfono parecen moverse a propósito más lento, como si disfrutaran de mi desesperación. La voz de ese imbécil es la más irritante del mundo y solo quiero escapar antes de una crisis nerviosa.

— Maldita sea. — hablo entre dientes, sintiendo cómo el estómago se me apretaba por la cólera.

Quería vomitar lo que no he comido.

— ¿Qué tienes? — murmura Fernando al verme así de desesperado y pálido.

— Probablemente peleó con su novio. — decía Georg a su lado. Eso solo aumentó mis ganas de querer salir corriendo del aula y no me quedé sin hacerlo. Metí en la mochila el cuaderno y el esfero que saqué para ponerme de pie e ir caminando hacia la salida. No sé por qué trate de pasar desapercibido cuando era el único hombre de ropa ancha con rastas llamativas y alto.
Nick se percató de ello y justo en el umbral de la puerta llamó mi nombre.

— Tom.

— ¿Qué? — detuve mis pasos, dándole la espalda.

— Mi clase no ha terminado. — giré sobre mis talones clavando la mirada en aquel hombre con todo el desprecio que pude reunir. Nick se encuentra en el medio del salón con los brazos cruzados y una ceja arqueada.

Quizás está esperando a que regrese, me siente y finja atender, pero la verdad es que no me importaba en lo absoluto.

— ¿Y qué? — sonreí cínicamente provocando que mis compañeros dijeron un «oooh» con la intención de picarlo. Georg, Gustav y Fer solo negaron con la cabeza en desacuerdo por mi actitud.

¡No sabían nada!

— Siéntate.

— ¿O qué? ¿Vas a ponerme una falta?

Nick sonrió de la misma forma en que yo lo hice.

— Fuera todo el mundo, menos tú Tom. — el silencio previo que había en el salón se transformó en un estruendo de sillas arrastrándose y mochilas cerrándose a toda prisa. Mis amigos me lanzaron miradas de regaño, pero yo me sentía muy absorto en mi propio mundo como para que me importe eso.

Los alumnos salieron uno a uno hasta vaciar el aula y Nick me hizo una señal de que me acercara.

Obviamente no lo hice.

— Okay, sé que estás muy molesto, la estás pasando mal, estás sufriendo y no esperabas que tu vida diera un giro de esa manera, Tom… pero Bill no tiene la culpa.

— Claro, la tienes tú.

— Sí… puede ser.

— Okay, ¿ya me puedo ir? es que tengo un papá taaan irresponsable que debo ir a buscarlo. — ese «tan» lo alargué intencionalmente para que sepa que no estoy feliz hablando con él. Nick dejó escapar una risita divertida ante el tono de voz usado. Se dedicó a guardar sus cosas en la mochila y se la cargó al hombro.

— No te preocupes por Bill, está en mi casa.

«Ouh, esa respuesta fue como una patada en las bolas.»

¿Ven?

¿¡Lo ven!?

¿¡VEN QUE SOLO ERA UNA EXCUSA PARA LARGARSE CON ESE IDIOTA A FOLLAR!?

— Genial… entonces… uhm… ahm…

¿Se nota mucho que no sabía que decir porque la noticia me había causado celos y rabia al mismo tiempo?

— Tom. — interrumpe al ponerse frente a mí. — No seas duro con él. Si hay alguien a quien debes odiar es a mí porque fui yo el que no supo responder como un hombre. Me importó más el dinero que mi mujer podía darme que no me interesó lo suficiente el embarazo de Bill. Fui un irresponsable al no cuidarlo como debía.

— No debiste aparecer nunca en mi casa, infeliz. — mascullé furioso, señalando su pecho con el dedo índice.

Nick no bajó la mirada, al contrario. Fue tan hijo de su madre que sostuvo mi mirada tan calmado que me resultó un insulto. Se acomodó la mochila bien en el hombro y suspiró, pero no era un suspiro de arrepentimiento, sino de alguien que ya ha procesado sus pecados y vive con ellos como si fueran una cicatriz vieja.

— Tienes razón. — admitió. — Si yo no hubiera ido a buscarlo, Bill nunca habría tenido que enfrentarse a este desastre.

— Me sorprende lo cínico que puedes llegar a ser.

— Y puedo ser peor. — nos miramos fijamente a los ojos sin parpadear. — Ah… y antes de que me olvide y te pongas a sobrepensar como un marica… si Bill está en mi casa desde ayer, no es porque estuviéramos haciendo lo que tu mente retorcida de celos imagina, sino porque llegó temblando, con el maquillaje hecho un asco y borracho. Soy la única persona que puede ayudarlo con respecto a tí porque somos tus padres y siempre le aconsejaré lo mejor para ambos.

Apreté los puños.

— ¿Así le llaman ahora a ese sentimiento que nunca pudo salir del corazón de Bill? — arqueo una ceja, incrédulo. En ningún momento dejo de sonreírle a Nick. — Porque a mí me parece que eso es una excusa para estar cerca de tí. Nunca dejó de quererte.

— Ay, por favor. — Nick salió riendo del aula, dando por terminada la charla y a mí dejándome con impotencia.

Lo quiero golpear, carajo.

&

billKchonda (online)

>@weddingcakeofficial: espero que la estés pasando muy bien en la casa de Nick 😉

>@weddingcakeofficial: te felicito mucho por la excusa tan de mierda que usas para poder estar cerca de él pero no me importa!

>@weddingcakeofficial: solo te escribo para decirte que traje un par de amigos a casa a pasar el rato 😆

>@billKchonda: 👍🏻

Mierda, lo odio tanto.

— Deja ese aparato un rato. — Andreas tiró mi celular en el sofá de en frente. Se sentó encima de mí y me rodeó el cuello con su brazo. — ¿Dónde está ese chico alto de la otra vez, eh?

— Ya ha de venir.

— Si él viene yo me voy, ¿entiendes?

— Pues vete. Estás en su casa. — Andreas bufó.

— De haberlo sabido no venía.

— Tú no viniste a verlo a él, viniste a verme a mí y es suficiente. Ahora cállate… por favor.

— Ow, Tom. — hizo un puchero en los labios antes de bajar a besarme en la comisura de los míos, dejando restos de su brillo labial. Los pucheros se ven mejor en Bill, ¿Andreas qué? — Cariño, ¿estás de mal humor?

— Solo estoy estresado.

— Yo te lo puedo quitar.

— Eh, disculpa que te robe un rato a Tom. — interrumpió Fernando entrando a escena con una lata de cerveza. Me jaló de la mano e hizo caer a Andreas sentado a un lado con desconcierto. Dejé que Fernando me llevara hasta un rincón de la sala, justo donde están Georg y Gustav cruzados de brazos. — Ahí lo tienen.

— ¿Qué?

— ¡Basta de esto! — exclamó el más aguafiestas del grupo de amigos.

— ¡Pero qué aburridos! Ni siquiera empecé nada.

— Yo lo único que te diré es que ni se te ocurra follarte a Andreas, ¿o se te olvidó que súper Tasha está aquí y que te amenazó con hacerte daño si jodías a Bill?

— Ouh. — sonreí mirando hacia todos lados, menos a mis amigos. — ¿Quieres ver que si puedo, Georg?

— Estoy asustado. — confesó Fernando.

Gustav bufó y Georg se puso pálido.

— Mejor me voy. Es molesto cuando Tom se pone así. — claro, ¿cuando no Gustav huyendo de las cosas impulsivas que hace su amigo Tom? ¡Era un cobarde!

— Sí, sí. Adiós. — se abrió paso entre nosotros yendo a la puerta principal con enojo. Iba a tomar el pomo pero antes de que pudiera hacerlo la puerta ya fue abierta por Bill, que lo mira con una sonrisa de sorpresa. Seguido le da un beso en la mejilla provocando mi máxima envidia porque a duras penas me miraba a mí.

Cómo todo un impulsivo camino lento a donde se encuentra Andreas de pie, conversando con otro chico ajeno a los pensamientos que se me cruzan por la cabeza. Lo tomo del cuello logrando que me mirara con una sonrisa y simplemente lo besé.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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