

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 34
Estacioné el auto fuera de la universidad donde trabaja Nick a eso de las doce del medio día y me bajé para ingresar luego de dar mi identificación.
No me lo negaron porque era el padre de Tom, entonces no había problema.
Caminé entre la multitud de estudiantes buscando una cara familiar que me dijera el paradero de Nick Trümper pero no había nadie y preguntar me daba vergüenza. Paseo por los pasillos gigantes hasta que su larga cabellera castaña se dejó ver. Me detuve en el umbral, apoyando el hombro contra el marco de la puerta de madera. Nick estaba de espaldas mientras su voz llenaba el aula con leyes de física que todos ponían atención menos su propio hijo, quién tenía la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados, escondiendo el rostro. Verlo así me apretujó el corazón de una forma dolorosa.
Pero estoy molesto con él.
Nick se giró para dejar la tiza y sus ojos conectaron con los míos. Hizo un gesto con la mano, indicándome que esperara afuera y asentí.
— La clase terminó. No olviden repasar el temario para el viernes, hay prueba. — los estudiantes empezaron a recoger sus cosas y pasaron por mi lado. Yo me quedé pegado a la pared, bajando la vista para que nadie viera lo hinchados que tenía los ojos por no dormir. Esperé a que el aula se vaciara para ingresar pero Tom no salió.
— ¿Todo bien? — preguntó dándome un beso en la mejilla e hice una mueca.
— No. Ya lo sabe, Nick. — susurré, ignorando la mirada venenosa que nos brindaba Tom desde donde estaba ahora que despertó. Quizás mi voz fue la causante. — ¿Qué tal si te invito a comer y hablamos?
— Está bien. — empezamos a caminar afuera del aula, ignorándolo olímpicamente. — Quisiera saber cómo se lo tomó.
— Mal obviamente, dijo que le doy asco.
— Carajo, entonces es igual de explosivo que tú.
— Tal vez. — sonreí formando una línea recta en mis labios.
— Permíteme. — Nick como todo un caballero agarró mi bolsa al ver que se me estaba cayendo del brazo y me dejó agarrar su antebrazo. — Estás hermoso.
— Imbécil. — susurré abochornado. Seguido le di un golpe en el brazo pero con una sonrisa en los labios.
Seguimos caminamos por los pasillos en medio de una conversación aleatoria hasta llegar al estacionamiento. — ¿Vamos en tu coche o en el de… Tom?
Eso era lo más lógico porque estaba a su nombre, ¿no?
— En el de Tom porque tengo que volver a la universidad, me faltan un par de clases por dar.
— Entonces conduce tú. — propuse dándole la llaves.
— Genial, es un buen auto.
— Claro, ahora van a jugar a la familia feliz, ¿no? — habló Tom a nuestras espaldas con enojo. Nick y yo nos miramos en silencio antes de ver a Tom. — ¿Ves como si tuve razón, Bill? Eres una zorra.
Ay, no… al parecer le había dado la razón sin querer por venir a buscar al estúpido de Nick acá.
¡Y no! ¡No estaba corriendo a sus brazos! solamente quiero hablar porque ambos—como los padres de Tom—tenemos muchas cosas que aclarar.
— No te expreses así de Bill.
— Tú cállate. — Nick se tensó cerrando los puños a los costados.
No sabía si mantener la seriedad en el momento porque Tom mandó a callar a Nick y Nick si se calló.
¡Bien obediente el tipo!
— Vámonos, Nick. — susurré entrelazando su mano con la mía. — No vale la pena… qué me hable como le de la regalada gana.
Tom se quedó en silencio observando cómo los dos nos subimos en su auto y nos marchamos dejándolo atrás.
.
By TOM
Estaba cabreadísimo.
Bien pude romperle la cara a Nick en ese instante pero estaba herido en lo más profundo de mi ser y Bill parecía empeñarse en joderme la vida por poner las cosas más difíciles.
Me sentía sucio, sí. Muy sucio por desearlo, muy sucio por sentirme celoso y muy sucio por querer besarlo y hacerlo mío muchas veces más.
Y no podía, él no quería.
Pfff.
Para irme a casa tuve que hacerlo a pie porque ya me costumbre a la soledad del auto que perdí por haberme portado como un niño resabiado, incluso malcriado. No quiero justificar mi actitud con nada pero es que ¿a quien no le va a joder la vida enterarse que las personas que siempre creíste ser tus padres no lo son? ¿a quien no le va a joder la vida el que estés enamorado del ser que te trajo al mundo y te abandonó? ¿a quien no le va a dañar la mente que te mientan y no tengan intenciones de decirte la verdad?
¡Mis papás querían tenerme en medio de mentiras! pero a estas alturas ojalá hubiera sido así.
Sería yo quién estuviera ahorita en ese auto comiéndole la boca a besos a Bill.
— Mierda. — caminé bajo el sol sintiendo que el asfalto quemaba a través de la suela de mis zapatos pero nada ardía tanto como el nudo que tenía en la garganta. — Maldito Bill… — dije para mis adentros, pateando una lata vacía que encontré en la acera.
Llegué a la casa después de lo que pareció una eternidad. Ahí en el interior estaban mis papás preparando el almuerzo como si nunca me hubieran mentido, como si nunca hubieran escondido mis orígenes y como si Bill Kaulitz no hubiera regresado para poner mi perfecta vida de cabeza.
También estaba decepcionado de ellos.
— Tom. — sonreía Charlotte con emoción. — Que bueno que llegaste, preparamos…
— No me interesa. — corté sus palabras con enojo.
— ¿Qué te pasa, cielo? ¿por qué me hablas así?
— ¡Quiero saber por qué me mintieron! — exploté tirando mi mochila al suelo, con lágrimas acumulándose en mis ojos. — ¿¡Cuando pensaban decirme la verdad, eh!? — mamá se dirigió en silencio hasta el sofá para sentarse.
Jörg no dijo nada.
— Amor, siéntate.
— ¡No, Charlotte! ¡Basta!
— Es algo que debemos arreglarlo con calma.
— ¡Qué no! ¿¡cuál calma!? — coloqué las manos en la visera de la gorra hasta querer doblarla…
…pero me acordé que costaba más que mis boxers.
— ¡Y lo que me jode es que ese día que Bill vino aquí tú trataste de hacer como si nada! ¿¡qué pretendías, eh!? ¡apoyar la relación incestuosa entre nosotros!
Aunque hubiera sido genial mirándolo desde mi lado NO dramático y NO hijo de Bill Kaulitz.
Pero ahora quería explicaciones desde el lado dramático y como hijo de Bill Kaulitz.
— Evitar lo que está pasando ahora. — intervino Jörg. — Esa noche luego de que saliste atrás de Bill… pensamos que… si no te decíamos nada no tendríamos que sacar un tema que para nosotros también fue doloroso, Tom. Pretendíamos jugar a qué no lo conocemos y luego ponerle miedos a Bill para que desaparezca de tu vida otra vez. Así todo hubiera quedado solo como un mal amor.
— ¡Están mal!
— Lo siento. — habló Charlotte. — Es que sí sabías… tú… te ibas a ir con él y yo… no podemos perderte, Tom. Te amamos mucho, mi vida. No queríamos que te fueras como lo hizo Bill hace diecisiete años.
— Ay, por favor. — reí histérico negando con la cabeza. — Bill no tiene intenciones de separarme de ustedes, a él le valgo enteramente, ¿saben por qué? ¡porque he hablado de mí con él sin saberlo! ¡y Bill no quiere estar conmigo como su hijo! ¡me ve como un hombre y yo también! ¡estoy enamorado de Bill y es asqueroso!
— Tom…
— No, carajo. ¡Tú hijo Bill me da asco por ser tan malvado al haber pensado solo en él y dejarme solo! ¡quizás en este instante mi vida sería la más normal del mundo en medio de una familia amorosa! sin la puta presencia de Nick Trümper. — terminé en un susurro. — Pero ahora… ahora sí me voy a ir con él porque por lo menos, aún siendo un jodido desastre me dijo la verdad. — Charlotte se cubrió la boca con ambas manos, dejando escapar un sollozo ahogado, mientras Jörg se sentía culpable.
«Me salió buena excusa para poder seguir a Bill.»
— ¿Te vas con él después de que admites que es asqueroso lo que sientes?
— Así es… pues es mi papá. — subí a mi habitación dando pasos largos, de dos en dos cada escalón. Agarré la mochila enorme que usé para irme de viaje y pongo las cosas que creí necesarias.
Casi no cerraba la mochila porque tenía muchísima ropa aunque no me importó. Las iría sacando poco a poco.
Para las gorras usé una funda y las ubiqué bien lindo en filita. No quería que lleguen a doblarse.
Lo mismo para los zapatos y bajé.
Mis padres miraron en silencio como sacaba las cosas de su casa y agradecí que no armaran un show para evitar que me fuera. Acto seguido tomé mi teléfono y marqué a Bill desde la aplicación.
[LLAMADA SALIENTE: @billKchonda]
[CONECTANDO…]
— ¿Mhmm?
— Puedes… no… ven a recogerme de la casa de tus papás. — exigí colocando una mano en mi cintura.
— Tom, yo…
— No creo que estés en posición de negarte, ¿verdad?
Bill suspiró.
— Está bien.
Continúa…
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