
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 33
Frente a mí estaba la mesita de centro, una taza de café, un gotero de valeriana, tabacos y el cenicero.
Yo me encuentro en la sala, con las manos en el cabello. Mismo que me cubre el rostro y tengo un dolor de cabeza insoportable.
El cargo de conciencia le está enseñando a Bill Kaulitz quién es la perra de quién.
Y por supuesto…
Voy perdiendo.
La valeriana no logra calmarme los nervios, el café ya está frío y el cenicero lleno de las colillas de tabaco.
Me miro las manos—mismas que toda la madrugada se aferraban a Tom con deseo, ahora me dan náuseas—y para colmo la realidad me está matando.
— Dios, si no abro la ventana van a pensar que nos estamos quemando. — Tom se hizo presente en la sala solo con los pantalones puestos. El pecho lo tiene desnudo y me hace sentir sucio.
— ¿Por qué fumas así? — cuestionó tomando las cosas para que no estuvieran a mi disposición. — Te haces daño.
— Por favor, siéntate. — pedí señalando el asiento vacío de mi lado.
Tom obedeció en silencio, estirando sus piernas sobre la mesita y me jaló para que estuviera más cerca de él.
Besó mi cabecita varias veces y peinó mi cabello con sus dedos.
— Tenemos que hablar.
— Estoy embarazado. — habló rápido.
— Ay, Tom. — reí con amargura mientras las lágrimas brotan de mis ojos con rabia. — No digas estupideces.
— Lo siento. — se acomodó mejor en el sofá y dirige su mano hasta mi barbilla para que mis ojos lo vieran. — Yo sé que peleamos feo, qué usaste tu sarcasmo en el peor de los momentos y yo por estar rabioso me lo creí.
Joder.
— Mi amor, por favor. Si me porté mal… perdóname. — mis ojos se humedecieron más.
— Dios mío, me vas a matar.
— Está bien, no me perdones ahora. Te prometo que luego de la universidad haré algo para que me disculpes.
Tom se puso de pie para irse a la habitación pero lo detuve, jalando su mano. — No, escúchame. — vuelve a sentarse en medio de un suspiro.
Yo veo sus ojos mientras muerdo mi labio inferior.
— Te escucho.
— Tom… yo… salí corriendo de la casa aquella noche por…
— Miedo, ya lo sé. No debí obligarte a ir. — interrumpió.
— No, no.
— ¿Entonces?
— Salí corriendo porque tus papás también son míos… ¿entiendes?
Tom frunció el ceño.
— ¿O sea cómo?
— Eres mi hijo y ellos son tus abuelos, Tom. — se tapó la cara con ambas manos mientras deja ver una sonrisa de irritación. Cerró los ojos en el proceso. Su pie derecho se empieza a mover y Tom suspira con violencia.
— ¿Okay?
¿En serio un maldito «okay»?
— ¿Es otro de tus sarcasmos?
— No.
¿Qué más quisiera yo?
— ¿Sabes lo repugnante que se siente esto, Bill?
— Lo sé.
— No, no lo sabes. — bajó las manos lentamente para verme a los ojos. La mirada que tenía no la supe descifrar. — Hemos tenido relaciones sexuales después de que supiste que soy tu hijo y no me dijiste.
— Y no pensaba hacerlo… el cargo de conciencia me ganó. — confieso poniéndome de pie, cansado de estar sentado. — Después de lo que dormiste, yo no lo hice. Pensaba en que si mis papás no tenían la mínima intención de decirte la verdad ¿por qué lo haría yo?
— No sé, Bill… ¿por decencia tal vez?
— La decencia no va conmigo, Tom.
— Se nota. — sonrió ladino pero molesto, me tiene confundido su reacción. — Tampoco va conmigo.
— ¿Qué dices? — arqueo una sin comprender su respuesta. — No… no estoy entendiendo. Sé más claro.
— ¿Quién nomás sabe que eres mi papá, eh?
— Mhmm. — mordí mi labio inferior. — Tus abuelos, Nick, probablemente Tasha… no lo sé. Son muy pocas personas.
Tom pensó muy bien sus palabras antes de hablar… pero primero se pone de pie. — Ah, pues… debo admitir que estoy enojado porque odio las mentiras… estoy enojado porque tus papás pensaban ocultarme esa verdad siempre y tú también… estoy enojado porque… no me importa en lo absoluto que seas mi papá y quiero seguir estando contigo como tú pareja. — abrí la boca a más no poder.
— ¿Qué?
— Qué quiero que sigamos siendo novios, ¿es muy difícil entender?
— Pero ¿qué mierda? — dejé escapar aire por mi nariz sin expresión alguna. Coloqué las manos en mi cintura y veo a Tom fijamente otra vez. — Eso no es posible. No sabes lo mal que me sentí anoche mientras teníamos relaciones y me voy a sentir el doble de mal si seguimos cuando ambos estamos conscientes que un lazo de sangre nos une.
— Tienes razón, eso no sé… pero lo que sí sé es que me deseas tanto como yo a ti, me interesas como un hombre y yo a tí. Nadie sabe que somos familia y…
— ¡No! — le grité con rabia, sin poder creer lo que estaba diciendo. Tom me miró fijo, sin siquiera parpadear. — ¡Estás enfermo! ¡No puedo continuar una relación contigo como si nada! ¡Eres MI HIJO! ¿¡estás idiota o qué!? — el rastafari se encogió de hombros restándole importancia.
— Estoy enamorado.
«Mi alma estaba por abandonar mi cuerpo.»
— Ay, mierda. No, no, no, no ¡y no! ¡No puedo, me niego! ¿¡Acaso no entiendes que eres mi hijo!?
— ¿Y lo malo?
— Eres un imbécil… un… completo… imbécil… — mi respuesta histérica pareció enojarle a Tom que ahora sí me miró de arriba abajo. Sentí escalofríos por la forma en la que lo hizo y quería hacerme bolita en mi cama, llorar un ratito, comer helado, papitas fritas, palomitas y…
— Seguramente con esto estás buscando una escapatoria para poder estar en brazos de tu amado, ¿no? qué zorra eres.
«Auch, eso dolió.»
— Me das asco.
— Ah, eso sí no. — levanté la mano muy alto para terminar descargandola con fuerza en la mejilla de Tom, justo donde tiene el piercing. Su rostro volteó a un lado y se quedó ahí, con los ojos cerrados. Relame aquel hilo de sangre que desciende de la perforación y suspira.
— Solo me diste la razón.
— Me da igual. — me encogí de hombros restándole importancia tal y como lo había echo él hace unos minutos. — Eso no quita el hecho de que sigas siendo mi hijo y que debas respetarme. — Tom iba a replicar pero lo interrumpí. — No hables más y ya lárgate a la universidad, que eso también lo pago yo. No tus abuelos.
Tom se rió como todo un cínico.
¡Tal y como lo haría Nick Trümper en esta ocasión!
— Y el auto lo dejas ahí, también debe darte asco.
— Si, también.
Con eso dí por terminada la conversación con Tom y me fui a encerrar al baño para… tomar una ducha e intentar relajarme.
Continúa…
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