

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 18
El auto inválido de mi papá llegó hasta la que siempre fue mi casa y con entusiasmo bajamos las compras.
Yo bajé algunas fundas en mis manos y brazos con dificultad.
Charlotte y papá hicieron lo mismo.
Aunque no querían demostrar… tenían una felicidad enorme.
— Las cosas de aseo van dónde siempre. — menciona Charlotte señalando aquella habitación en la que me metían de pequeño como un castigo.
Ahí todo olía a detergente, cloro, desinfectante y solía estar agripado al siguiente día.
— ¿Lo recuerdas?
— Sí, mamá. — reí un poco. Me quité la chaqueta porque entré en calor y reviso mi teléfono con curiosidad. Tuve tres llamadas perdidas de Tasha y un mensaje de Tom que leería después. — Un momento, haré una llamada. — ella asiente en silencio y yo voy hacia la sala a pasos lentos, marcando al móvil de Natasha.
— ¿Sí?
— ¿Todo en orden? — coloqué una mano en la cintura. Miré de soslayo como mis papás seguían ordenando cada cosa en su lugar y sonreí.
Al menos algo estaba haciendo bien…
— Síp.
— ¿Y para qué me llamaste? — arqueo una ceja con indignación.
— Era para… no, nada… solo para decirte que ya está comprado el auto a nombre de Tom, que no fue necesario ofrecer más y que Tom está esperándote probablemente desnudo… dispuesto a pagar el primer abono.
Mis mejillas se encendieron.
— De acuerdo. — reí ascendiendo mi mano para darme airecito a la cara. — Ya voy, solo me desocupo en casa de mis papás y correré…
— ¿¡QUÉ!? — alejé el teléfono lo suficiente de mi oído para no quedar sordo. — ¡Bill Kaulitz!
— Ya me voy… adiós. — colgué la llamada de inmediato entre risas. Pasé el dorso de mi mano por la frente sudorosa. Después recogí mi chaqueta junto con la bolsa y volví hacia donde estaban mis padres. — Uhm… mamá, papá. Ya tengo que irme.
— ¿Tan pronto? — susurró mamá con algo de tristeza en su mirar. Mi papá también se puso de la misma forma y aunque me cueste admitir…
Yo también.
— Sí. — suspiré haciendo una mueca. — Es que como estoy haciendo algunas cosas de trabajo.
«Una pequeña mentirita no estaba mal después de muchos años, ¿no?»
— Oh… ¿sí terminaste de estudiar?
— Así es. — digo en medio de una sonrisa mientras le doy un abrazo fuerte a mi mamá. — Seguí lo que siempre quise. — ahora seguí con el abrazo a mi papá.
Él me estrechó fuerte entre sus brazos, quizás demostrando lo mucho que me extrañaba.
— Estoy orgulloso de tí, ¿sabes? — al separarnos colocó sus manos en mis mejillas, mirándome fijamente. — No estoy contento con que te hayas ido pero que hayas sabido salir adelante nos llena de alegría.
— Ya, papá. — susurré abochornado.
— Es que como eras rebelde pensé nos abandonaste porque decidiste irte por el mal camino… ¡ya sabes! te gustaba la joda, tomar, salir hasta tarde.
— Y ahora también lo hago. — reí. — Eso no ha cambiado… algún día hablaremos bien sobre eso, ¿va? ahora no estoy listo. — mis papás solo suspiran en cuanto me ven salir de su casa. Tomé el primer taxi rumbo al hotel y bajé casi corriendo luego de pagar.
Subí hasta mi habitación pero todo estaba a oscuras.
No había nadie.
— ¿Hola? — pregunto dejando la chaqueta sobre el suelo junto con la bolsa. Quité los zapatos y luego mi camisa. — ¿Tom?
Oh, verdad.
El mensaje.
Reí divertido sacando mi móvil y entrando a la app para leer.
>@weddingcakeofficial: hola, Billy
>@weddingcakeofficial: el auto es mío!
>@weddingcakeofficial: aunque tuvimos que hacer un sin número de papeles por lo que ya sabes
>@weddingcakeofficial: pero valió la pena el estrés, okay?
>@weddingcakeofficial: Tasha me sugirió que el abono número cero sea con mi cuerpo y le haré caso jaja
>@weddingcakeofficial: te espero aquí
>@weddingcakeofficial: Ubicación📌
— Entonces vine mal. — hice una mueca. — Ash.
Pero ya que estaba en el hotel me pondría algo de acuerdo a la ocasión ya que me imagino y sería especial.
No acostumbro a usar tantos vestidos pero la situación lo amerita, así que me pongo uno negro de seda con tiras.
Coloqué un collar cualquiera en mi cuello para hacer juego y unos zapatos tacón de aguja Louboutin con suela roja.
Me puse la misma chaqueta negra larga y mi bolsa.
Salí de la habitación rumbo a la recepción para que me pidieran un taxi. El servicio fue tan bueno que llegó de inmediato ya que no quería hacer esperar a Tom más de lo debido.
Me subí al coche, le di la dirección del Airbnb y llevó a este cuerpito prohibido a su destino más rápido de lo que pensaba.
Le pagué al conductor con una buena propina por su rapidez y pude ver el Cadillac bien estacionado en una cabaña del fondo.
Caminé entre las piedras con cuidado de no doblarme el pie y cuando estoy frente a frente en ese lugar. Toqué la puerta tres veces.
Desde ya no podía dejar de sonreír como idiota.
— ¿Tom?
— Sigue. — escuché su voz detrás de la puerta que automáticamente fue abierta. A pasos lentos entré y todo está a oscuras.
— ¿Dónde estás? — susurré divertido.
Entonces una luz al fondo se prendió dejando ver a penas un caminito de rosas rojas. Reí mientras dejo mi chaqueta en cualquier lugar del suelo después de asegurarme que la puerta estuviera cerrada.
Voy todo emocionado en medio de ese caminito hasta llegar a un increíble baño dónde hay un jacuzzi lleno de pétalos rojos, hay dos copas de vino, fresas bañadas en chocolate y un sexy hombre alemán desnudo.
— Por dios. — susurré tapando mi boca con una mano, ocultando la risa emocionada que tengo por ver todo este detalle.
— Wow. — dijo él recorriéndome con la mirada de pies a cabeza. — Quería sorprender y el sorprendido fuí yo. — entonces se levantó dejándome verlo todo y abrí la boca a más no poder.
Tom agarró mis mejillas ~llenándolas de espuma~ para plantar un beso en mis labios.
— Me vas a matar. — susurré luego del beso.
— ¿Te gusta el detalle, Billy? —susurró devuelta, estirando un brazo para coger una de las copas de vino y dármela. El movimiento hizo que sus músculos se tensaran bajo la luz y juro que el calor que sentí no era por el vapor del agua.
— Me encanta.
— Te ves… jodidamente increíble con ese vestido, ¿sabes? y las suelas rojas de esos zapatos me están volviendo loco desde que entraste. — me besó ahora en el cuello. — Pero quiero que te lo quites.
— ¿Y qué pasa si quiero mojar el vestido? — pregunté con picardía.
— Entonces deja que yo me encargue de mojarlo. — tiró suavemente de mí, obligándome a tener contacto con su cuerpo. Le acaricié la mejilla, quitándole una gota de agua que resbalaba por su pómulo y lo besé.
Él suspiró cerrando los ojos ante mi contacto. Después se aleja para alcanzar una de las fresas bañadas en chocolate y la puso frente a mis labios. — Muerde. — ordenó con voz ronca que me hace estremecer.
Mordí la fruta, dejando que el sabor dulce y amargo se mezclara en mi boca mientras Tom aprovechaba para deslizar sus dedos por la tira de mi vestido, bajándola lentamente por mi hombro.
La otra mano asciende por mi pierna hasta ponerla en mi trasero.
Apretó con ganas y desde ya el muy condenado me está punteando con ese enorme pedazo de carne que ya quería tener adentro.
— Eres hermoso. — dejé que me quite el vestido junto con la ropa interior y luego yo mismo deshago los zapatos, lanzándolos lejos de mi vista para meterme al jacuzzi con él.
Tom se sentó primero y yo encima de él, cara a cara.
Cómo aún tenía la copa de vino sin terminar, dejé caer el líquido sobre su hombro y rápido lamí para probar su sabor desde la piel de Tom.
En respuesta ante tal acción el se acomoda mejor, masajeando mis nalgas con delicadeza y dejándose llevar por la humedad de mi lengua caliente.
El vino descendió por sus pezones que me encargo de lamer con una sonrisa ya que le provoqué un saltito.
Debajo de toda esa calentura el miembro de Tom va creciendo mucho más que antes, posicionándose en medio de ambos y me restriego en su contra con ansias.
Vuelvo a subir a su cuello, lamiendo la mandíbula y finalmente me beso esos labios carnosos.
La mano derecha de Tom asciende por mi espalda mientras que la izquierda va más al centro, tanteando mi trasero de forma circular y sin previo aviso hace presión.
Yo para no quedarme atrás desciendo la mano hasta su erección para masturbarlo con lentitud.
Un dedo se adentra en mí, arrebatándome un gemido que fue ahogado entre su boca y la mía.
Me calentó demasiado el ambiente, su desnudez y los toques tan suaves que le brinda a mi piel.
Me volvía loco.
— Tom. — hablo en medio del beso. — Ya hazme tuyo… te necesito adentro. — él me brinda una mirada lasciva, baja su mano hasta donde está la mía y me ayuda a masturbarlo un poco más.
— Levanta. — ordenó dando toques suaves en mi espalda. Obedecí apoyándome en él y guió su pene hasta mi trasero, dónde siento la punta jugar antes de ser introducida de golpe. Los dos jadeamos al mismo tiempo.
Dejé caer mi frente sobre la suya con los ojos cerrados y el ceño fruncido.
Yo inicio los movimientos de cadera.
Tom solo mira colocando sus brazos a los lados del jacuzzi.
— Dios, que sexy… mhmm… — observa con la boca entreabierta como uso su pene para darme placer.
Subía y bajaba logrando que entre hasta el fondo. La sensación de hacerlo en el agua era de las mejores y eso me tenía bien encendido.
— Agh, Tom. — eché la cabeza hacia atrás. El rastafari se encarga de estimular mí punto central con el dedo índice luego de rodear mi cintura con su brazo. Me sobresalté y reí al mismo tiempo, temblando sin control. — ¡Mhmm!
El rubio se da cuenta de ello y aumenta la estimulación.
Yo lo abrazo, me muerdo el labio inferior y apretó las piernas alrededor de su cuerpo sintiendo cómo la ola de placer le recorre todo el cuerpo.
— ¡Ah, Tom! — exclamé a penas me dejo venir encima de él, aferrándome a su cuerpo con fuerza. — Ay, mierda…
Tom solo se rió y levantó mi cuerpo de golpe. Me cargó como si fuera cualquier cosa para salir de la tina e ir hasta la cama.
No esperó a que bajara de la nube llamada orgasmo y simplemente continuó follándome el trasero como un desquiciado. Entrando y saliendo duro de mi interior. Mis gemidos aumentaron y se volvieron ruidosos.
Lo abracé con fuerza para morderle el hombro y tragar los gemidos que me provocaba.
— Joder, Bill. — gime en mi oído. — Que rico sentir tu interior sin protección… te lo quiero echar dentro todo.
— Hazlo… — sentía cada centímetro de él moviéndose con urgencia, misma que amenazaba con hacerme perder el sentido, la razón… — ¡Mgh… Tom! — gimo contra su cuello, sintiendo cómo sus rastas húmedas rozan mis hombros. Él no se detuvo. Sus embestidas se volvieron más cortas, más rápidas y golpeaba ese punto exacto que me hacía ver estrellas.
— Te voy lo voy a dar, Billy… — gimió con la voz entrecortada, perdiendo el control. — Joder, joder, joder.
Arqueé la espalda tocándole el cuerpo a más no poder.
Los músculos de Tom se tensaban al límite, sus manos apretaron mis nalgas para traerme más hacia su cuerpo buscando la profundidad máxima en mí.
Tom estaba tan adentro de mi culo que dolía.
— Córrete… — supliqué, con la voz quebrada por el placer.
Tom soltó un gemido alto, enterrándose en mí una última vez mientras sentía la calidez de su esperma inundándome por dentro. Fue una explosión brutal que nos dejó a ambos sin aliento, temblando en medio de las sábanas revueltas.
— Uff… — nos quedamos unidos y Tom escondió su rostro en mi pecho aspirando mi aroma mientras yo acariciaba su espalda sudorosa vagamente.. — Dios… — susurró después de lo que parecieron horas. — Tengo sueño.
— Yo también. — reí débilmente. — Hay que dormir. — planté un beso suave en la sien de Tom.
Después me acomodó perfectamente en la cama para que pudiéramos estar cómodos y dormir.
Continúa…
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