

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 16
— Gustav parece que la tiene bien atendida. — comentó Tasha luego de tantos kilos de maquillaje. — Eso me gusta, ¿qué le podemos regalar?
— ¡Oye! — Sara se sonrojó y trató de esconderse entre las almohadas bajo nuestras miradas acosadoras.
— Yo opino que tenemos que llevarnos a Gustav a California. Cada que Sara esté de mal humor le decimos que le meta el pene ¡y ya está! — exclamé con una sonrisa.
— Estoy de acuerdo… y me gustaría seguir hablando más con ustedes pero quedé de verme con Georg en una media hora, iremos a comer. Creo que vamos en serio. — sonreía de oreja a oreja.
— En pocas palabras nos está votando de la habitación.
— Si, mis amores. Vamos saliendo. — en medio de un desfile empezamos a salir Sara y yo de la habitación de Tasha.
En el primer instante que estuvo fuera salió corriendo hasta el elevador. Sara y yo nos miramos con una sonrisa confundida.
— Yo estaré en la habitación. — digo dándole un beso en la mejilla a Sara. Empiezo a caminar dándole la espalda cuando su comentario me detiene en seco con una sonrisa.
— Sí, yo también… estoy cansada. Gustav no para nunca.
— ¡Sara! — exclamé volteando a verla pero ella desapareció… solo escuché su puerta cerrarse de golpe.
En medio de risas divertidas voy a mi habitación para encerrarme y tenderme en la cama como cualquier cosa.
Tomé el control del televisor para ver cualquier cosa pero una notificación en el móvil no me lo permitió.
weddingcakeofficial (online)
>@weddingcakeofficial: estoy aburrido, Billy 😩
>@weddingcakeofficial: odio hacer cosas de grandes
>@weddingcakeofficial: ojalá estuvieran mis papás haciéndolo por mi mientras yo estoy en cama contigo dándote y dándote.
>@billKchonda: vete a la mierda, Tom.
>@weddingcakeofficial: oww, cosita
>@weddingcakeofficial: JDJSJSJ
>@billKchonda: 🖕🏻🖕🏻🖕🏻🖕🏻🖕🏻
>@weddingcakeofficial: NO ENOJADO.
>@billKchonda: Ah, ahora me gritas…
>@billKchonda: ok
>@billKchonda: 👍🏻
>@weddingcakeofficial: Billy jaja 😩
>@weddingcakeofficial: esta mañana si quería hacerlo pero ya me atrasaba, mi amor.
>@billKchonda: ajá
>@billKchonda: 🙎🏻
>@weddingcakeofficial: me perdonas?
✓✓
>@weddingcakeofficial: BILL!
✓✓
>@weddingcakeofficial:
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
👍🏻
✓✓
>@weddingcakeofficial: perdooooón🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️
✓✓
>@weddingcakeofficial: oyeeeee
>@billKchonda: no
>@weddingcakeofficial: sí
>@billKchonda: no quiero!
weddingcakeofficial está escribiendo…
Me mordí el labio inferior ansioso esperando a su mensaje y tuve que bloquear el teléfono porque un par de toques en la puerta me distrajo.
Levanté mi cuerpo flojo de la cama para ir a abrir y me topé con un ramo de rosas rojas.
Me sonrojé al instante viendo aparecer a Tom por mi lado derecho con una sonrisa tímida.
— Te traje flores.
— Aww, Tom… — susurré con ternura, tomando las flores con cuidado entre mis brazos, inhalando su aroma. — Son hermosas… — hablé en medio puchero con el ceño fruncido, muriendo por dentro. — Me encantan.
Tom sonreía, entrelazando su mano con la mía.
— Ven, vamos. — me dejé llevar como un pequeño hasta el interior de la habitación sin dejar de inhalar el aroma natural de las flores. Tom había echo algo que nunca nadie en la vida se atrevía a darme porque todos daban por sentado que yo ya lo tenía todo y no. No era así. — ¿Ahora sí me perdonas, Billy? — susurró cerrando la puerta con el pie, sin soltar mi mano.
— Sí… gracias, Tom. — respondí sonrojado. — ¿Cómo te fue?
— Muy cansado.
— Oh, pobre de mi chico… — ronroneo dejando el ramo sobre la mesa de la entrada para poder enredar mis brazos alrededor del cuello de Tom, quien carcajeó apegando mi cuerpo al suyo con firmeza.
Sus manos bajaron por mi espalda hasta mis caderas, apretándolas suavemente. — Eso te pasa por no darme la cogida de la suerte.
— Lo siento, no volverá a pasar. — dijo contra mi boca, rozando sus labios con los míos. — No tengo perdón por eso.
— Que bueno que lo reconozcas. — susurré mordiendo su labio inferior mientras sentía cómo su erección empezaba a marcarse contra mi abdomen. — Pero está bien…
— Ay… te extrañé mucho. — ahora sus manos decidieron bajar hasta mi trasero.
Sonreí deslizando las mías a lo largo de sus brazos, disfrutando de su piel.
Después me separo de él, caminando hasta la cama, dándole la espalda y con una sonrisa de picardía empiezo por quitarme la camisa, dejando visible mi torso.
Tom aclaró su garganta y escucho como da unos cuantos pasos. Pegó lo suficiente su cuerpo al mío, encargándose de quitar el cinturón del pantalón y besando la piel de mi hombro izquierdo.
— ¿Puedo? — pregunta en mi oído, mordiendo el lóbulo y empujándome hacia adelante. Yo lo ayudé con el resto de la ropa hasta quedar desnudo antes de tal acción. Apoyé las manos en la cama con una sonrisa.
Tom se quita la gorra seguido de la camisa, quedando solo con la franelilla de la cabeza y sus rastas recogidas en una coleta.
Dejé escapar un suspiro, abriendo las piernas lo suficiente para que me viera.
— Billy… — jadeó entre caricias. Luego, escuché el sonido de su cinturón desabrochándose y la tela de sus pantalones cayendo al suelo. Tom se pegó más y gimió tan rico que me erizó hasta el último vello del cuerpo. — Oh, me encanta tocarte. — susurró contra mi nuca, antes de dejar un beso húmedo justo en el cuello. — ¿Te lo meto?
— Solo hazlo, Tom… — gemí hundiendo los dedos en la colcha. La espera me estaba matando desde la mañana. — Por favor. — a mi detrás solo escuché el sobre del preservativo romperse, como puedo giro la cabeza para ver cómo se lo ponía. Veo también como Tom se lleva el dedo índice y medio a la boca para empaparlos, dirigirlos hacia mi entrepierna y rozar para lubricar mi sexo. — Mhmm.
Tom hace movimientos circulares con sus dedos justo en mi punto más sensible. Sus ojos están sobre mi sin perder detalle de las reacciones que causaban sus caricias.
— Entra. — supliqué con desesperación. Tom solo rió por lo bajo acercando su miembro cubierto del latex a mi entrada e hizo presión. Las manos se aferran a mis caderas en el proceso pero no lo siento todo.
Solo había metido la puntita tal y como le había dicho esta mañana.
— ¿Solo la punta, Billy?
— Todo… — fruncí el ceño. — Adentro todo.
— Shhh… tú dijiste eso. — Tom se mueve de adelante hacia atrás con delicadeza, solo penetrando mi interior con la cabecita de su entrepierna, aumentando mi excitación y las ganas de tenerlo adentro, follándome salvajemente.
— Más, Tom… estás desesperándome.
— Quizás me fascina oírte suplicar. — un escalofrío me recorrió toda la columna vertebral cuando Tom dijo eso con la voz ronca. Estaba disfrutando de mi desesperación el muy idiota. Lo sentía justo ahí, rozando mi sexo, entrando y saliendo solo con la punta, torturándome de la manera más deliciosa y cruel.
— Eres un… mgh… malvado.
— Entonces tómalo. — y empujó la cadera con fuerza hasta el fondo.
— ¡Ahhh! — el grito que se me escapó lo fue todo.
Me llenó por completo y sentí las piernas temblar. Tom se quedó quieto un segundo, dejando que mi sexo se acostumbrara a su tamaño y jadeando pesado solo de sentirme una vez más.
— Dios, Billy… — susurró él. — Te sientes tan bien, precioso.
Entonces empezó a moverse.
Primero con estocadas lentas y profundas que me hacían ver las mismas estrellas, y luego fue aumentando la velocidad. El sonido de nuestros cuerpos chocando y sus gemidos graves mezclándose con los míos era lo único que existía en este instante para mí.
— Ah, sí… — abrí más mis piernas para él. Incliné lo suficiente mi cuerpo y guié la mano izquierda hasta mi centro para tocarme. Tom me golpeaba el trasero a manos llenas. Después acariciaba para que calmara el dolor pero juro que no lo llegué a sentir tanto.
Estaba tan adentro que me nublaba la vista, el pensamiento.
No tenía palabras.
La siguiente posición que fue es que Tom se colocó encima de mí luego de quitar los jeans que le estorban en los pies. Mis piernas fueron a dar a sus hombros y Tom empuja las caderas con fuerza pero esta vez dentro de mi trasero.
Echó la cabeza hacia atrás, todo sudado y con la boca abierta. Me fijo en qué tiene los ojos cerrados, disfrutando de la sensación que le brindaba yo.
Él se veía tan bonito así.
Tan entregado.
Tan hermoso.
Qué por poco y se me sale un «te amo»
— Ven aquí. — estirando ambos brazos. Tom obedece y hace contacto de su pecho contra el mío. Lo abrazo por el cuello, uniendo mis labios a los suyos y besándolo con desenfreno.
Me abre más las piernas y sube la mano derecha hasta mi cuello.
Apretó sin tanta fuerza y empujó más al interior de mi trasero.
Siento palpitar su dureza y creo que era el momento donde Tom explotaría.
— Mhmm. — nos quejamos ambos en medio del beso. Rodeo su cintura con las piernas cuando sus embestidas eran cortas pero rápidas.
Muy profundas.
— Oh, Billy… me voy a correr.
— Hazlo. — la estimulación indirecta de su pelvis en mi sexo me hizo llegar hasta un punto donde la sensibilidad no daba para más. — ¡Tom! — gemí su nombre, terminando con ganas.
Tom seguía dándole más rápido, haciendo que riera entre gemidos. Me pasé una mano por el pezón sensible y otra por el cabello sudoroso.
— ¡Mierda! — gritó él.
En un movimiento rápido se saca el preservativo para echarlo todo sobre mi abdomen. — Uff… — se dejó caer sobre mí con una sonrisa y me besó tiernamente la frente.
— Eso estuvo genial. — abracé su espalda ancha sin dejar de sonreír.
— Sí… ahora hay que descansar, ¿está bien? Más tarde quiero salir a comer contigo… no todo se trata de coger.
Reí divertido.
Tom acomodó su cuerpo en la cama junto con el mío y nos tapó a ambos con la cobija.
&
El Ratskeller se puede decir que es un restaurante muy deluxe para mi gusto.
Los platos a la carta excelentes y cada uno varía entre los precios más accesibles. El más rico que yo podía recomendar es uno que oscila entre los veinticinco euros pero vale la pena cada cucharada.
Ni hablar de la bebida casera.
La música en vivo es encantadora porque tocan temas conocidos y hay una ridícula pista de baile para aquellos amantes que están pasados de copas y desean bailar en ella.
Disfrutando la noche.
Y adivinen quiénes eran esos ridículos que estaban bailando solitos en medio de la pista como unos enamorados.
¡Exacto!
Tom y yo.
— Esto es ridículo. — decía entre risas, dando la vuelta y volviendo a posicionar mi mano sobre el hombro de Tom.
— Lo es, pero solo se hace el ridículo una vez.
— Oh, mierda.
— ¿O no?
— ¡Sí! — exclamé y Tom soltó una carcajada.
— Además. — susurró cerca de mi oído, guiándome en un paso lento que apenas podíamos llamar… baile. — Nadie en Leipzig nos conoce como para que nos importe, Billy. Disfruta el momento… — apoyé mi cabeza en su hombro, aún dejándome llevar por la melodía del violín que suena de fondo.
— Tienes razón. — admití, levantando la vista para sonreírle. — ¿Sabes? pareces un romántico empedernido… me recuerdas mucho a mi padre. Él solía hacer cosas similares con mamá y yo solo los veía desde mi banca, muy molesto por tanta cursilería junta. — Tom vuelve a reír y me da un giro rápido antes de atraparme de nuevo por la cintura. — Y ahora veme a mí aquí
— Es el karma. — bromea Tom, robándome un beso en los labios que pareció durar una eternidad. Al separarme puedo ver sus ojos brillantes de emoción y mi corazón late con fuerza.
Parecía un sueño.
— Eres hermoso, Tom. — él sonrió de lado con un leve sonrojo en las mejillas. Yo también sonreí con vergüenza.
Dejé que—al terminar la música—me lleve de nuevo a nuestra banca y me sirvió una copa de vino blanco.
— Tú me ganas en hermosura, Billy. Brindemos por tu belleza… — levantó su copa sin despegar su mirada de mí. — ¿Salud?
— Salud, Tom. — los dos bebimos de nuestras copas sin dejar de vernos.
Mierda, me sentía como… ¿enamorado?
Pff…
No, no.
¿Qué tonterías pienso?
— Cambiando un poco de tema hay algo que quiero decirte.
— Dime. — apoyé el codo sobre la mesa y el mentón en la mano. Quería darle toda mi atención al rastafari hermoso que está delante de mí con nervios.
— Como verás… al fin sí decidí entrar a la universidad.
— Y me alegro mucho, Tom.
— Gracias… pero… es un lugar donde van chicos con dinero y todo porque mi mamá no quiere que vaya a una de esas públicas porque piensa que aprenderé malos pasos.
— Oh. — reí. — Me parece muy bien.
— El punto es que… sentí algo de envidia porque ver a Georg y Gustav llegar en sus carros y yo en taxi fue horrible.
— Es humillante. — agregué con cara de horror. Serví más bebida en mi copa y la de Tom. — Y ni hablar del transporte público… eso qué llaman bus… ew.
Tom carcajeó.
— Estoy acostumbrado a eso pero no es el punto.
— ¿Entonces?
— Verás… yo quería pedirte un favor. — me enderecé en la silla de inmediato, poniendo una cara curiosa y cruzando los brazos.
— ¿Cuál?
— Quería que me hicieras un préstamo… quiero comprarte un coche. Te prometo que te voy a pagar hasta el último centavo porque trabajaré duro, ¿sí?
Continúa…
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