

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 8
Bill POV
Presione mi cara contra el vidrio mientras Viktor se metía al estacionamiento de nuestro apartamento, poniéndose debajo del cálido sol. Estaba nevando cuando nos fuimos de Forks y estábamos a 26° C cuando nuestro avión llego al aeropuerto. Ir a la UCLA probablemente ha sido una de las ideas más inteligentes que he tenido.
Cuando Charlie y yo entramos al departamento, dejamos las maletas en el suelo y saltamos al sofá.
—Vamos a la piscina—. sugerí. Él suspiró y negó con la cabeza.
—No puedo. Le prometí a Viktor que haría algo por él y se me olvido por completo.
—¿Qué?
Charlie rodó los ojos y bostezó.
–Sus padres le dijeron que le darían más dinero mensualmente si él se ponía más «activo» en la escuela, como con clubs y esas cosas. Así que le dije que se inscribiera en Novatos en contra de Manejar Ebrios y ellos le pidieron una idea para recaudar fondos. Y no se le ocurrió nada por que todo lo que han hecho él y Tom es tomar todos los días, una ironía ¿no? Así que él me chantajeo y me dijo que no iba a pasar por nosotros al aeropuerto a menos que pensara en una idea, así que… si, ahora tengo que hacer eso.
—Tu novio es tan agradable—. dije sarcásticamente.
—Ayúdame— me rogó. –Y después vamos a la piscina—.
Accedí y en menos de una hora se nos ocurrió una idea genial, incluso me ofrecí a ayudarles por que parecía divertido. Cuando terminamos arrastre mi maleta hasta mi habitación y tan pronto encendí la luz, vi una pequeña caja de madera en mi tocador.
Maldito Tom.
Dentro de la caja estaba un delicado collar de plata con el dije de un santo colgando de el. En la parte de atrás, había unas pequeñas letras en español.
“El amor todo lo puede.»
Había visto a Tom usar uno parecido así que me puse el collar y saqué mi laptop para traducir lo que decía.
Love will find a way.
Ugh. Pero que maldito por ser tan críptico y… perfecto. Apreté el collar en mi mano por un segundo y suspire, haciendo una nota mental para ir agradecerle más tarde.
Me puse un short de surf tomé una toalla y me encontré con Charlie en la sala. Él entorno los ojos y pellizco mi collar entre los dedos, dándole vuelta e intentó leer lo que decía.
—Esta en ingles—. se dio cuenta. —¿Qué significa?
—No sé—. le mentí. –Vámonos.
Los dos pasamos la tarde en la piscina, intentando quitar «toda la pereza de las vacaciones» como dijo Charlie. Viktor odiaba que él fuera ahí, por que todos los chicos del edificio regularmente se la pasaban ahí, y tenia miedo de que algún activo mas activo que él le quitara a Charlie, o una mierda así. Nosotros nos quedamos en un lado acostados en unas sillas, solo disfrutando de California, por que haber estado en Forks fue horrible.
—Bill— dijo Charlie, tocando mi brazo y viéndome por encima de sus lentes de sol. –Mira a ese chico. Esta bueno
—No estoy interesado—. mascullé, cerrando los ojos.
—No entiendo, Tom tiene otro chico… quiero decir, ¿Esto no funcionaria mejor si tú tuvieras a un chico a tu lado que te distrajera?
—No necesito que me distraigan. Necesito recuperarlo y vivir mi vida como debió haber sido si Tom no se hubiera portado como un pendejo.
Charlie suspiró y tiró la revista que estaba leyendo.
–Mira señorito. Quiero que ustedes dos estén juntos, no me malinterpretes, pero justo ahora eso no va a suceder. Estas consciente de que conocerás a este chico pronto, ¿verdad? ¿Quieres verte solo y patético y…?
—Suficiente— dije, interrumpiéndolo y sentándome. Mire alrededor de la piscina a todos los chicos ruidosos, ebrios, replicas de Georg y arrugué la nariz. –Todos son tan… blah.
—Deja de compararlos con Tom. ¿Qué tal ese?— Charlie apuntó al otro lado de la piscina a un chico en un traje de baño sencillo con unos enormes y artificiales músculos que estaban demasiado bronceados.
—Asco, no— fingí vomitar y Charlie rodó los ojos. –Esta bien, esta bien. Umm… ¿Qué tal ese?
Levanté la barbilla a un tipo que estaba sentado debajo de una sombrilla en la sombra, bebiendo una cerveza y hablando con otro tipo que no era tan guapo como él. Traía puestos unos jeans y una playera, incluso aunque hiciera tanto calor afuera. Él y su amigo eran los únicos chicos de ahí que no se portaban como unos ebrios e irritables pendejos.
Charlie comenzó a reírse.
—De todos los chicos sin playera de aquí, tú escoges al chico pálido y antisocial que esta sentado debajo de la sombrilla. ¿En serio?
—Él no esta gritando como los demás.
—Eso es por que es raro.
—Y también lo es Viktor— murmuré bajito. Él me arrojó agua de su botella y yo grité. Me paré para secarme con la toalla y escuche la irritante risa de Charlie. –Bill— él susurró, recostándose en su silla un poco. –Él chico raro y su amigo te están mirando.
Estaba de humor para ponerme todo sexy, así que me senté de nuevo en mi asiento y les sonreí. Era lo mejor que podía hacer. Me recosté un poco en mi silla y me puse los lentes, levantando mi cara hacía el sol.
—Eso fue patético. Después del infame asunto de la paleta de hielo, esperaba mejores tácticas de ti.
—Solo cállate— le dije.
Mi cabello estaba pegado a mi espalda y la piscina estaba como que sucia, por eso no me quise meter y hacía calor y mi piel delicada se estaba empezando a quemar por el sol. Gemí después de un rato y giré la cabeza en dirección a Charlie.
—¿Quieres regresarte?
Asentí y recogí todas mis cosas, dándoles al chico pálido y a su amigo un pequeño gesto con la mano cuando me fui.
Nos dirigíamos al edificio y tan pronto llegamos a la esquina, vi el culo de Tom y algo rojo. Esa perra. Él era bonito, y su maldito cabello rojo era rizado y esponjado y parecía que no se esforzaba mucho por mantenerlo así. Él y Tom estaban riendo de algo que acababa de pasar y probablemente no era gracioso y Charlie se aclaró la garganta, gracias a Dios por él, y cuando Tom se dio la vuelta, los ojos casi se le salen de la cara.
—Oh… hey…
Pelos rojos me miró rápido, probablemente un poco sorprendido y la sonrisa se le quito de la cara.
Si, exactamente perra. Ten mucho miedo.
—Hola— dijo Charlie, sonriendo y tomando mi muñeca para acercarnos a ellos. No dije nada. Solo me quede parado sin ninguna expresión en la cara. Estaba furioso.
—¿Cuándo regresaron?— Tom preguntó, mirándome. Vi sus ojos moverse de mi pecho a mi collar o tal vez solo me estaba viendo los pezones, no lo sé, pero de cualquier forma eso me puso feliz.
—Hace un par de horas. El tiempo estaba muy agradable y quisimos broncearnos—. Charlie bajo un poco el tirante de su traje de baño para mostrar su recién adquirido bronceado. Y después, me di cuenta de algo totalmente mágico.
Mi puto tatuaje. Tome mi toalla y la moví a mi otro brazo, después estratégicamente camine hacía el otro lado de Charlie para que Rojito pudiera tener una agradable viste de el. De ese modo si él veía el de Tom, o si ya lo había visto (lo que hacía que me dieran náuseas con tan solo pensarlo) él sabría que putas pasaba.
Tom se dio cuenta de lo que hacía y rodó los ojos, negando con la cabeza un poco mientras hablaba con Charlie de nuestro vuelo.
—Oh, umm… este es Adriel. Este es Charlie y ese es Bill…— Tom dudo al final, diciendo mi nombre en voz tan baja que no estaba seguro que la perra lo hubiera escuchado. Hasta que él habló.
—¡Hola! Estoy tan feliz de conocerlos finalmente. Tom hablaba de ustedes todo el tiempo—. dijo él emocionado, sonriéndome.
Pude haber sido la perra. Pude haberlo empujado y jalado su cabello, pude haberle escupido en la cara y decirle que se fuera a su puta casa y que nunca regresara por aquí.
¿Pero eso que hubiera hecho? Hacerme ver como un pendejo. Y no podría ver a Tom cuando él estuviera por aquí. Y necesitaba verlo cada vez que quisiera para que mi estrategia de seducción funcionara.
Así que respire profundo y le forcé una sonrisa.
–Hola… ¿Adriel dijiste?
Él asintió, claramente sorprendido de que le estuviera hablando sin que mi cabeza diera vueltas y que pendejadas verdes salieran de mi boca. De hecho, yo también estaba sorprendido por que así era como me sentía por dentro.
—Gusto en conocerte—. solté las palabras con dificultad, tendiéndole mi mano para saludarlo. Él tendió su mano tímidamente y casi no me tocó. De verdad estaba asustado de mí.
Y luego me di cuenta de su brazalete. Era como mi collar, de plata y con un dije de un santo. Le entorne los ojos a Tom y apunté el brazalete.
—Tú también tienes uno— dije, tocando mi collar.
Tom y Charlie se quedaron en silencio, con las bocas abiertas, solo viéndonos. Creo que Dicktom casi se hace pipi encima.
—Oh si, una mujer los vendía afuera de nuestro hotel en España. Todos compraron uno.
Esto me hizo sentir un poco mejor, así que me acerqué un poco e invadí el espacio personal de esa perra y le di vuelta al dije para asegurarme que no dijera lo mismo que el mío. Por que si lo decía, a alguien le iba arrancar las bolas.
Gracias a Dios era diferente.
—¿Qué dice el tuyo?— le pregunté, intentando no apretar mucho los dientes.
—Eh… dice haz lo correcto y te ira bien.
Ja. Resistí el impulso de reír a carcajadas. «Si, haz lo correcto y vete a la chingada de aquí» en vez de decir eso, solo asentí y giré mi cabeza hacía Tom.
—¿Qué dice el tuyo?
—Nada— él murmuró, tomando el brazo de Rojito y jalándolo hacia la puerta. –Nos vamos a dentro. Los veré después—.
Zorra se despidió con la mano y los dos entraron al edificio, dejándonos a Charlie y a mí ahí en la calle, con humo saliéndome de las putas orejas. O al menos eso es lo que estuviera pasando si yo fuera un dibujo animado.
—Wow Kaulitz. Que forma de ser un patán— me dijo Charlie, negando con la cabeza. –Eso fue totalmente incómodo. Pero estoy orgulloso de ti. Cuando te acercaste a él, esperaba escuchar tu puño golpear su quijada. Buen trabajo Bill, has logrado con éxito confundirlos totalmente—.
—Ese era mi punto— refunfuñe, mientras entrabamos. Estaba abrumado por que de pronto entendí que Tom iba a su apartamento, con otro chico, y él no era otro golfo como Gabriel y Jimie de los que me sentía superior. La perra era bonito, agradable y no había tenido sexo con él así que no era como si lo estuviera usando, significaba que a él de verdad le gustaba. Y además, él fue al campamento de bandas o lo que sea que era con él así que ellos tenían eso en común.
Ugh.
Ya no sabía que hacer. Algo de piel y lágrimas frías no iban a hacer nada por mí esta vez. Necesitaba usar las armas fuertes. Y sabía el lugar perfecto por donde empezar.
.
Tom POV
—¿Quieres ir a comer antes de que me lleves a casa?— preguntó Adriel desde el asiento del copiloto mientras se ponía el cinturón de seguridad. Las clases habían empezado hace una semana y yo estaba tomando más clases de las que debía para intentar recuperar algo del semestre que perdí, pero si le decía que no, me haría sentir como un patán. Lo había ignorado mucho y solo lo había visto un par de veces desde que había llegado a LA.
Me salí del estacionamiento de mi apartamento y me encogí de hombros.
–Si, como sea. Algo rápido, tengo mucha tarea.
—Esta bien— él sonrió y bajó su vidrió un poco. Hacía un calor de la chingada y mis malditos asientos de cuero lo empeoraban. Ni siquiera pasaron cinco minutos y nos metimos a una línea de tráfico. Saque la cabeza por la ventana para ver que pasaba pero todo lo que podía ver eran globos y agua salir de una manguera y puta madre.
Esa perra escandalosa.
—¿Hay otro lugar por el que nos podamos ir?— pregunté, girando la cabeza para ver por el vidrio de atrás. Había autos que me tenían atrapado y no había manera de que pudiera darme la vuelta y salir.
—Umm…no. ¿Por qué? Los autos se están moviendo, no debe tardar mucho—.
Avance cinco centímetros y de pronto Bill en un puto pequeño short de surf camino frente a mi auto y golpeo ligeramente el capo mientras pasó.
Se recostó en la orilla de la ventana, justo a un lado de mi cara.
—¡Hey Tom, Adriel!— Bill dijo su nombre con menos emoción pero no creo que Adriel se haya dado cuenta.
—Hola— mascullé, mirando hacia enfrente y apretando las manos en el volante. Él olía como la playa y aceite bronceador, el olor llenaba mis fosas nasales e intenté pensar en pendejadas que no eran para nada sexys para distraerme, como McDonalds y Jörg gritándome, para no tener una enorme erección frente al chico con el que se podía decir, estaba saliendo.
Puto Trümper. Esa perra sabía exactamente lo que me estaba haciendo.
—¿Quieres que te lavemos el auto? Es solo por cinco dólares—. él pasó su dedo por mis limpiaparabrisas y soplo polvo que no estaba ahí.
—No, estoy bien. Adiós—. dije, intentando subir mi ventana.
—Tom, es por una buena causa—. dijo antes de pasar su lengua por su labio inferior y morderlo ligeramente. Su cara de sexo.
Chingame.
—¿Para que es?— pregunto Adriel, ladeando la cabeza. Él estaba cayendo en el voodoo de Bill. Debí haber sabido que tenía un motivo para estar tan calmado cuando le presente a Adriel.
— Novatos en contra de Manejar Ebrios— dijo Bill, apuntando un lado de la calle donde estaba parado Viktor con una manguera, riéndose como loco. Ese cabrón recibiría una patada en las bolas cuando llegara a casa.
—Eh, yo no voy a tu escuela, así que no—. dije, intentando librarme de él antes de que la situación empeorara.
—Si, pero él si va—. dijo Bill, apuntando a Adriel.
—Si, Tom, vamos, es solo un auto lavado.
—¡Bien! Pero que sea rápido.
Gemí y estacione bien mi auto.
—Sube tus ventanas—. dijo Bill con un guiño. Le hice una mueca y subí las ventanas, por que esa perra sabía que no había tenido sexo en meses y se estaba aprovechando de mi mayor debilidad, la mayor falta de un agujero de mi vida.
Y empezó a enjabonar mi auto con una esponja, mojándose todo mientras lo hacía, deslizándose e inclinándose cuando él se daba cuenta que lo estaba viendo. Juro que a propósito restregaba más su pecho que la esponja contra el Audi. Adriel estaba ocupado hablando con su molesto compañero de cuarto por su celular que no ponía atención a nada. Era surreal.
Y luego, estaba sentado ahí, intentando no rendirme a mis impulsos y ser un completo pervertido al ver su espectáculo cuando él se agachó justo frente a mi ventana para limpiar las llantas, manteniendo las piernas rectas y poniendo el culo en el aire. Eso fue todo.
Abrí la puerta y empuje su trasero suavemente. Él se levantó y me sonrió burlón cuando apretó lo esponja, el agua corrió por su estómago, sus caderas, sus muslos y tuve una imagen muy clara de mí cogiéndolo contra la pared en el baño y Dios santo, necesitaba salir de aquí.
—Esta bien, vámonos. Enjuágalo y quítate
—Pero tus rines…
—Están bien— le grité, azotando la puerta.
Bill le hizo una seña a Viktor que tenía la manguera y ese pendejo tuvo la sonrisa tatuada en la cara todo el tiempo. Mis puños estaban apretados tan fuerte que juro que mis nudillos estaban por romper la piel. El golpeó la ventana cuando termino de enjuagar y metió su traidora mano a mi auto.
—Cinco dólares, por favor
Saqué un billete arrugado de mi bolsillo y se lo puse en la mano sin ni siquiera mirar de cuanto era. Él se lo dio a Bill, que sonrió burlón otra vez y apretó los labios.
—Espera, déjame traer tu cambio…
—No, quédatelo—. murmuré y me salí a la chingada de ahí.
Cuando regrese a nuestro apartamento, Viktor estaba tirado en el sofá, todavía con el traje de baño. Miró de la TV hacía mí y me miro y yo lo miré sin ninguna expresión en la cara por unos segundos antes de que él dijera algo.
—En nombre de NECDME, queremos agradecerte por tu generosa donación para la lucha en contra de manejar ebrios—. dijo Viktor, riéndose al final. Le enseñe el dedo y me deje caer en el sofá que estaba frente a él, poniendo mis pies en la mesa y frunciendo el ceño.
—Eres un pendejo. ¿Qué putas fue eso?
—Un auto lavado—. contestó, encogiéndose de hombros.
—No puedo creer que lo dejaste hacer esa pendejada enfrente de Adriel. Eres un traidor
—Oh, por favor, ten un poco de consideración. Eso fue comedia pura, ¿Por qué iba a pararlo? Como sea, ¿Qué putas estas haciendo tú? Quiero decir… tú como que sales con este chico pero no te lo coges por que estas obsesionado con Bill. Pero no te coges a Bill por que sales con este chico. Al parecer, cualquier cosa que hagas, te ira mal
Si lo decía de esa forma, tenía un punto. Pero no era así de fácil. No iba a regresar con Bill por que me trato mal y por mucho que quisiera cogerlo, eso solo complicaría las cosas. Y Adriel… ehh. No puedes coger a un pobre chico inocente que nunca te hizo nada malo. Esto estaba complicado.
Me encogí de hombros y pretendí ignorarlo.
—Oh y tuve una agradable conversación con el Señor Trümper acerca del collar que tiene colgado entre sus pezones que tú muy amorosamente dejaste en su tocador. Él me dijo lo que decía—.
Le hice una mueca desdeñosa y me rasque la cabeza.
—Come mierda, Alberico
—Cálmate. Estas demasiado amargado, necesitas con urgencia que te cojan, hombre
Rodee los ojos y le arrojé una revista a la cabeza.
–Mis manos están haciendo el trabajo muy bien, gracias
—Estabas babeando por solo mirar al chico que estaba frente a nosotros en la gasolinera y su trasero era tan grande como este sofá. Te estas poniendo desesperado y Trümper te romperá
Golpeo su pecho con las manos y comenzó a tararear Bump N Grind.
—No. A la chingada. Dos pueden jugar este juego
Me metí a mi cuarto para intentar pensar en mi siguiente jugada.
Continúa…
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