

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 7
Tom POV
Flashback
Principios de octubre.
—Solo para prevenirte… mis compañero de cuartos son unos desordenados—. dije antes de abrir la puerta. Encendí la luz y me tropecé con una pila de ropa y zapatos o no se que mierda que estaba por todo el piso del cuarto.
—No mentías—. dijo Adriel, arrastrando las palabras, riendo y tropezando ebriamente con el desorden. Se dejo caer en la cama de mi compañero alemán, que solo estaba separada de la mía por una mesita de noche.
Mi compañero de cuarto alemán no hablaba ninguna palabra en ingles a parte de las que le había enseñado cuando estaba aburrido y no podía dormir: hola, piano y por supuesto todas mis palabras favoritas del lenguaje ingles, las malas palabras. No tenía idea de cómo se llamaba, creo que era algo como «Claus» o algo así. Como sea.
—¿Nos podemos quedar aquí por un minuto? Me duelen los pies. ¿Dónde están tus compañeros de cuarto?— me preguntó Adriel, quitándose los zapatos.
—Eh… uno es alemán y no lo he visto mucho desde que llegamos aquí. Los otros dos son raros, no tengo idea. Ninguno de ellos me habla.
—Me pregunto por que— dijo él sarcásticamente, golpeándose la barbilla con el dedo. –Es decir, destilas felicidad y todo eso…
—Si, es por que soy grosero. No tiene nada que ver con el hecho de que ellos no saben nada de ingles—. dije, rodando los ojos y enseñándole el dedo antes de comenzar a buscar en mi maleta más dinero, ya me quedaba poco y nos íbamos a ir de Alemania dentro de pocos días y estaba en la misión de emborracharme hasta la inconsciencia en cada país que visitaba. Adriel lo había sugerido y yo accedí por que estaba putamente deprimido por Bill y no me divertía como debía hacerlo.
—Deberías intentar aprender su idioma—. sugirió.
Me reí.
–Si, claro. ¿Quieres oír todo lo que se de alemán? Wiener Schnitzel and Schanaps. Ah, y Volkswagen—.
Él se rió y se encogió de hombros, yo regresé a lo que estaba haciendo antes de que me distrajera.
—¿Ese es él?
—Sip— murmuré, sin levantar la vista de la maleta. Sabía de lo que estaba hablando. La fotografía en mi mesa de Bill y yo cuando nos fuimos de vacaciones, era la fotografía que nos tomó el mesero durante la cena.
—¿Dónde estaban?
—No sé, en algún lugar en la costa de Aruba. ¿Cuánto tiempo crees que estaremos afuera?— pregunté, intentando cambiar el tema.
—No sé. Él es muy hermoso, Tom. Se siente raro ver una foto de él después de todo lo que me has dicho. Ahora puedo poner un rostro en todas esas historias—. dijo Adriel, acercándose a la foto.
Metí un montón de euros en mi bolsillo y suspiré.
–Bien, ya estoy listo.
—¿Tienes fotos de tus amigos? Las quiero ver.
Me sentí incomodo estando borracho y a solos con un chico en mi cuarto. No era que no me gustara, por que si me gustaba, solo no estaba listo para continuar. No todavía.
—Eh… si—. abrí un cajón y saqué el sobre amarillo llenó de fotografías que Bill me había dado antes de irme. Saqué el montón y comencé a buscar las «inapropiadas» para sacarlas antes de dárselas a Adriel.
—¿Este es Viktor?
Miré la fotografía de nosotros en la graduación y asentí.
—Es sexy.
—Es ridículo— dije, riéndome. Viktor. El cabrón había usado un traje de rayas para la graduación. Las fotografías me pusieron nostálgico y me sentí mal por que este pobre chico probablemente pensaba que era un malhumorado, sensible, emo cabrón ya que todo lo que hacía era lloriquear y quejarme con él desde que lo conocí. Y luego me di cuenta que era un malhumorado, sensible, emo cabrón ¿Y entonces que putas él seguía saliendo conmigo? Por que estaba seguro que yo no querría estar todo el día con un chico que estuviera siempre llorando.
Era mi único amigo ahí, a menos que contara a Claus o cualquiera que fuera su puto nombre y mis otros dos compañeros de cuarto rusos. Ninguno de ellos hablaba ingles. Tenía que dejar de ser un llorón.
Me senté junto a él y comencé a contarle todas las historias locas de cada foto. Nos reímos y hablamos de sus amigos en su casa y por primera vez en mucho tiempo de verdad me sentía bien. No estaba feliz, pero no me sentía miserable, solo estaba ahí, atontado, supongo.
Sorpresa, sorpresa. Había vida después de Bill.
—Es agradable verte sonreír y reír—. dijo Adriel mientras guardaba las fotos en el sobre. Lo que suponía que seria un viaje a mi cuarto de cinco minutos se convirtió en uno de dos horas. –Comenzaba a pensar que era yo—.
—Nop— dije, sacudiendo la cabeza. –Tú me ayudaste. Si no hubieras estado ahí escuchando todas mis pendejadas, probablemente hubiera saltado de la torre Eiffel—.
—Ay, no seas tan dramático. Todos han pasado por un mal rompimiento alguna vez en su vida. Te hace hombre—.
—Si, me hace sentir como una perrita llorona—.
Él se rió y miro la foto de Bill.
–Hey, deberías llamarlo—. dijo, poniendo un mechón de su loco cabello detrás de la oreja. No me gustaban mucho los pelirrojos, pero él estaba muy bien.
—Eh, no gracias—. le dije. –Por ahora estoy bien hundido en mi miseria.
—Solo llámalo— dijo de nuevo. –Yo llamó a mi ex novio cada vez que puedo, solo para que sepa que pienso en él
—Probablemente el contesta cuando llamas, Bill no lo hará—. mascullé, sacudiendo la cabeza.
—Deberías intentarlo— de pronto sentí su mano tocar mi pierna. No era nada sexual o algo parecido, y estaba seguro que solo estaba intentando ser amigable pero mi reacción lo llevó a otro nivel. Mire hacía abajo y levante una ceja por que estaba seguro que era el único contacto físico que habíamos tenido.
—Mhmm… no— murmuré, todavía mirando hacía abajo. Él deslizo su mano de mi pierna a mi muñeca y enredo sus dedos ahí.
—Solo quiero que seas feliz, Tom.
—Yo también— nos quedamos callados por unos minutos, los dos dándonos cuenta de la tensión incomoda en la habitación.
Y luego él se inclinó y presiono su boca contra la mía.
Él sabía a canela y a alcohol y era bueno, pero lo primero que paso por mi cabeza era que él no sabía como a Bill. Me enoje conmigo mismo por que, mierda, ¿Quién sabia que pendejada estaba haciendo él en la escuela? Además, habíamos terminado, y que importaba, ¿Se suponía que iba a pasar el resto de mi vida persiguiéndolo y esperando a que regresara a mi? No.
Así que profundice el beso por que era el puto Tom Kaulitz y amaba a los hombres y a las mujeres y por qué putas me iba a privar de estas cosas cuando no sabía si las cosas iban a mejorar entre Bill y yo.
Así que, ahí estaba yo, besándome con alguien en la cama de un chico alemán. Y ya estaba emocionado cuando cometí el error de abrir los ojos y vi un pedazo de la puta foto en mi mesa de noche. Eso fue todo. Me separé de él y me levanté de la cama, aclarando mi garganta. Tenía que salir de ahí.
No había esperanza para mí.
—Vamos—. le dije con la voz ronca. –Vamos por un trago.
Fin flashback
.
Charlie y yo estábamos sentados en el piso de su cocina, rodeados de botellas de champagne a la mitad que recolectamos de toda la casa. Todos se habían ido, Gustav y Georg estaban dormidos en la sala, Bill y Frank estaban en el cuarto de Charlie y Viktor estaba en el suelo. Charlie y yo estábamos platicando y poniéndonos al día.
—Ohhh, este esta bueno. Pruébalo—. puso la botella en mi boca y yo hice una mueca.
—Ugh, esta muy dulce. Prueba este.
Charlie tomó un trago de la botella que le di.
–Así que, eh, besaste a Bill.
—Sip.
Gracias, señorito obvio.
—Y luego lo evadiste el resto de la noche. Sugerí que fueran amigos— dijo, rodando los ojos. Levantó una de las botellas e hizo una mueca antes de arrojarla por el suelo. –Gabriel y Jimie trajeron esa—.
—Aléjala, no queremos contagiarnos de herpes— suspiré y recosté la cabeza en el gabinete. –Le di un beso pequeño y corto, no es para tanto. Te he besado de la misma manera enfrente del pendejo de tu novio—.
Era verdad. Había visto a Bill parado solo, y si el pendejo de Drexler o cualquier otro cabrón lo hubiera intentado besar probablemente me hubiera vuelto loco. Además, tenía que zafarme de Jimie por que su perfume barato me daba nauseas.
—¿Escuchaste eso, Viktor?— gritó Charlie.
Los dos miramos al imbécil que estaba tirado en la mitad del suelo. Masculló algo que no entendimos sin abrir los ojos. Ese cabrón no soportaba mucho.
—En serio, él estaba solo. Además, Mallory estaba encima de mí y eso es algo por lo que no quiero volver a pasar
—Si, bueno… ¿Qué pensara…? ¿Cómo se llama? ¿Adriel?— asentí. —¿Qué va a pensar de todo esto?
—No importa. No tiene por que saberlo—. me encogí de hombros y Charlie negó con la cabeza. La verdad no me importaba y estaba muy borracho para explicarle mi relación. –Extrañaba hablar contigo—. le dije, empujándolo del hombro suavemente.
—Lo sé, de verdad extrañe tenerte cerca. Me sentía solo, no había activos con los que pudiera hablar.
—Me tienes a mí— murmuró Viktor en su trance ebrio. Charlie rodó los ojos e hizo un gesto con la mano.
—No tenía activos con los que pudiera hablar cuando Viktor me hacía enojar—. aclaró, poniendo su brazo alrededor de mí. –Y gracias por el bolso. No puedo creer que trajeras el correcto. Hay una lista de espera por él y…
—Si, shhh. No quiero que digas nada—. él hizo una mueca y dio otro trago a una botella de champagne.
—Y… Tom. Mhmm, no quiero ser el que te dice las malas noticias o algo así, pero tu y Viktor se van a California la próxima semana y luego Bill y yo iremos lo sémana que sigue y para ser honesto, estamos preocupados por como reaccionara Bill con este chico. Tal vez no debas llevarlo cuando nos juntemos—.
—No, cuando pagues mi renta Charlie, entonces me dices a quien puedo y no puedo llevar—.
—Esta bien… solo intentaba ser de ayuda. No quieres que Bill patee el culo de Adriel—. dijo Charlie, riendo.
—Créeme, Bill no pateara el culo de nadie.
—Si tú lo dices… pero puedo ver que se acercan tiempo locos—. dijo él, sonriendo.
—Si, yo también lo veo, hermano.
—Cállate la puta boca, tu… joto de la USC—. dijo Viktor arrastrando las palabras desde su lugar en el suelo. Arroje una botella a su dirección y escuche un clunk cuando golpeó su cabeza. –Oww—
—Vámonos a la cama—. dijo Charlie. Asentí, me levanté del suelo y después lo ayude a pararse. Nos salimos de la cocina y Charlie apagó la luz, dejando a Viktor acostado en el suelo.
En cuanto camine por la puerta del maldito apartamento, estaba listo para romper el saco de Viktor.
—No, nada de áreas comunitarias— dije, quitando un poster de la UCLA de la pared, luego lo arroje al suelo. Viktor me entornó los ojos y levantó un puño.
—Mi poster se queda, basura europea. Vete a la chingada—.
—Ya veremos—. dije, caminando por el pasillo hacía mi cuarto. Abrí la puerta y miré las paredes blancas, el colchón desnudo, los muebles nuevos que todavía tenían la etiqueta. Era muy pequeño, y ni siquiera tenía mi propio baño o balcón o entrada privada para meter personas a escondidas.
Wow. De verdad era un cabrón mimado.
Luego me di cuenta que no necesitaba meter a nadie a escondidas por era mi puto apartamento, podían entrar cuando quisieran, a cualquier hora, justo por la puerta. Por alguna razón, eso parecía algo bueno. Y fue ahí cuando me emocione, por que no había ningún Jörg. Aleluya.
—Este lugar parece un hotel—. dijo Viktor, parado detrás de mí. —¿Por qué tu papá tuvo que comprarte muebles tan buenos? De todas formas vamos a chingarlos cuando estemos ebrios—. dejo caer una caja en el piso y saltó a mi cama.
—Quítate.
—Me gusta. Salta mucho. Mejor bautizas esta mierda tan rápido como puedas o tendrás mala suerte— dijo, saltando como si fuera un trampolín. Tan pronto se acostó en el colchón, hubo un crack.
—¿De que putas estas hablando? ¿Cómo una cama podría darte mala suerte?
—De muchas formas. Oh si, pero se me olvido que ahora eres célibe y renunciaste a los buenos agujeros. Charlie y yo podemos hacerlo por ti, si quieres—. el movió las cejas, yo suspiré y me rasque la cabeza.
—Lárgate de mi cuarto.
Teníamos viviendo juntos doce minutos y ya quería estrangularlo mientras durmiera. Él salió, mirándome feo y murmurando algo que sonó como «abstinencia y mala actitud».
De pronto sentí mi teléfono vibrar en mi bolsillo. Estaba muy sorprendido cuando lo saqué y vi que era Bill, no podía recordar cuando fue la última vez que había visto su foto aparecer en mi pantalla.
—¿Hola?
—¡Hey! ¿Estas ocupado?
—Nop, solo… estoy sentado en mi habitación— dije, tirándome en la cama. —¿Qué pasó?
—Nada, solo quería saber si te había gustado tu apartamento. ¿Es lindo? Mira por tu ventana, ¡Hay una palma justo afuera! ¿Y ya viste la piscina? Solo que yo no le diría a las personas que voy a la UCLA y… bueno, tú sabes. ¿Cómo estuvo tu vuelo?
Suspiré y me aclaré la garganta.
–Estas diciendo muchas cosas, no se por donde empezar.
—¿Tu vuelo?
—Se retraso, llegamos una hora tarde—.
—Que mal— dijo Bill. –Bueno, al menos te pudiste relajar. No harás nada esta noche ¿verdad?—
De pronto escuche un golpe en la puerta, gemí y voltee la cabeza.
—Viktor, lárgate—.
La puerta se abrió y escuche una voz familiar.
—Hey… soy yo. Viktor me dejo entrar—. dijo Adriel, metiendo la cabeza por la puerta abierta. Puta madre. ¿Qué hago? ¿Qué hago?
Levante un dedo para indicarle que no hablara y me puse de pie.
—¿Quién es?— preguntó Bill. Mierda.
—Eh… mi amigo.
—Es él—. dijo él, su voz dura.
—Si, pero… escucha, te llamare en un rato ¿esta bien?
Él colgó sin despedirse.
.
Bill POV
Me acosté en la cama de Gustav, mi cabeza colgando en la orilla, mientras veía a Charlie arreglar el cabello de Gustav. La sangre se me había ido al cerebro hace minutos y estaba seguro que estaba delirando. Me gustaba.
Charlie movía los hombros al compas de la música en el radio y miré la hora en mi teléfono cada segundo por que… era un psicópata. Quería llamar a Tom pero me imagine que tenía que esperar por lo menos dos horas después de que el avión llegara. Al menos a mi me parecía razonable. Por supuesto, Charlie y Gustav no sabían nada de mis planes.
—Hey Charlie— grité por encima de la música. —¿A que hora…
—Ya llegaron— dijo él, sin dejarme terminar lo que le iba a preguntar. Bueno, tal vez no era tan discreto como yo pensaba que era.
—¿Debería llamar?
—Si— dijo Gustav, poniéndose apenas un toque de brillo labial mientras se veía en el espejo. –Es un gesto muy amigable.
Espere para escuchar la opinión de Charlie, él y Tom siempre estaban hablando, así que su opinión me importaba mucho.
—Llama— dijo, encogiéndose de hombros. Bajó el volumen de la radio y los dos se me quedaron viendo mientras marcaba su número. Todavía me lo sabía de memoria, incluso aunque no le hubiera llamado desde… junio del año pasado. Que raro.
—¿Hola?
—Hey— dije emocionado cuando él contesto. —¿Estas ocupado?
—Nop, solo… estoy sentado en mi habitación. ¿Qué paso?
—Nada, solo quería saber si te había gustado tu apartamento. ¿Es lindo? Mira por tu ventana, ¡Hay una palma justo afuera! ¿Y ya viste la piscina? Solo que yo no le diría a las personas que voy a la UCLA y… bueno, tú sabes. ¿Cómo estuvo tu vuelo?— me di cuenta después de que termine de hablar que había dicho un montón de cosas sin sentido y que Tom probablemente solo había entendido solo una oración.
–Estas diciendo muchas cosas, no se por donde empezar.
—¿Tu vuelo?
—Se retraso— dijo. —Llegamos una hora tarde—.
—Que mal. Bueno, al menos te pudiste relajar. No harás nada esta noche ¿verdad?— Lo que quería decir, era que no vas a salir con tu nueva zorra ¿verdad?
Lo escuché gemir del otro lado y luego estaba gritando.
–Viktor. Lárgate—.
Y después lo escuché. Una voz de chico. Sentí la adrenalina fluir y de repente estaba furioso. Gustav y Charlie notaron el pánico en mi cara y se acercaron y se arrodillaron en el piso a un lado de la cama.
—¿Quién es?— pregunté cuando Tom no dijo nada.
—Eh… mi amigo.
—Es él—. dije duro, interrumpiéndolo.
—Si, pero… escucha, te llamare en un rato ¿esta bien?
Estaba harto. Colgué, sin despedirme, para así poder lloriquear con Charlie y Gustav.
Llegué a casa como una hora después y platique con Seth y Gordon en la acera durante unos minutos antes de irme a mi habitación. Ellos querían arreglar algo de mi auto, ya que no lo usaba en California, por que era muy probable que el cacharro muriera en el camino hacía allí, solo estaba ahí guardando polvo y le había dicho a Seth que lo podía usar si quería. Frank era una perra y nunca compartía su auto con él.
Me dejé caer en la cama y mire el techo. ¿Cómo putas iba a poder sobrevivir la escuela, viéndolo con él, si no podía con una llamada telefónica? Tenia que hacer que se fuera. Era la única manera en la que podría sobrevivir sin terminar en la cárcel de California por que de verdad iba a patear su culo. Si, era inmaduro, pero… Tom era mío. Bueno, técnicamente no, pero aún así, el me besó en Año Nuevo. Y él no tenía derecho, esa pelirrojo, chupador de vida, roba novios… zorra. Ugh.
Mientras estaba acostado ahí, moviendo los puños en el aire, calentando un poco, mi teléfono comenzó a sonar. Me imagine que sería Charlie, llamándome para decirme algún proverbio o algo que él pensara que me serviría para poder pasar por todo esto, pero para mi sorpresa, era Dicktom.
Pensé en no contestar. Y luego recordé lo que Frank dijo acerca de madurar así que respire profundo e intente sonar calmado.
—¿Hola?
—Hey. Perdona… por lo de hace rato— dijo tartamudeando. No se oían voces de zorra al fondo, así que instantáneamente me relaje.
—¿Qué quieres decir?— ni siquiera quería hablar de eso y enojarme, así que solo ignore el tema.
—Eh… nada. Bueno, desempaque todas mis cosas. Esta habitación es mucho más pequeña que la de mi casa, pero tienes razón, el edificio es lindo. Y Viktor me enseño tu apartamento—.
—¿Lo hizo?
Viktor, ese pendejo. Había olvidado que tenía una llave.
—Si. Es mucho mejor que el de nosotros—. dijo Tom, bostezando.
—Es por Charlie.
—Deje algo en tu tocador—. dijo él, con la sonrisa en la voz.
—¿En serio? ¿Qué?
—Ya lo veras cuando llegues. Estoy muy cansado, me voy a acostar. Te veré la próxima semana ¿verdad?—
No quería colgar por que se sentía tan bien, cómodo y familiar solo hablar con Tom como si todo estuviera bien y no fuera un puto desastre. Pero tenía que hacerlo.
—Si, la próxima semana—.
—Bueno… siempre puedes llamarme, ya sabes, si te aburres. No creo que vayamos a hacer mucho por aquí—. dijo él.
—Si, esta bien, tal vez. Hablare contigo después—.
Colgué y sonreí y puse mi teléfono en mi mesa de noche. Tal vez ser amigos no sería tan malo, por ahora. Abrí de golpe el cajón de la mesa y saqué una foto de Tom que había metido ahí cuando rompimos. Era una foto instantánea que había tomado el primer día que comenzamos a salir. Miré la fotografía por un rato, recordando ese día y lo feliz que era de que todo funcionara entre nosotros. Incluso después de tener tantos problemas ridículos, de alguna forma los superamos y todo estuvo bien al final.
De verdad esperaba que pudiéramos hacer lo mismo otra vez.
Continúa…
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Odio que Bill se humille puede tener lo miles de errores ser un pendejo pero no me gusta verlo rogando el puede conseguir a quien quiera 🤷