Seduciendo a TK 4

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 4

Tom POV

Vi a Bill parado en la puerta de la cocina y me congelé. Nuestros ojos se encontraron en medio de la habitación y de pronto todo a nuestro alrededor no estaba bien definido y una cursi canción de los 80 comenzó a escucharse. Bueno, tal vez no pasó así exactamente pero de verdad no sabía que putas pasó alrededor de mí por que todo lo que vi fue… él. Había pensado en él durante tanto tiempo y ahora estaba justo ahí y todo lo que pude hacer fue sonreír como pendejo.

Y de pronto, la canción que comencé a escuchar se detuvo, y él salió corriendo de ahí sin decir una palabra. Escuche la puerta del baño azotarse y cuando salí de mi trance me di cuenta que cuatro ojos estaban pegados a mí.

—¿Qué?

Georg fue el primero en abrir su bocota.

–Bueno… eso no fue tan malo. Estábamos preocupados de que tal vez fuera un poco incómodo— dijo sarcásticamente.

—Ja ja— le enseñe el dedo, me jale las trenzas y me di la vuelta hacía Charlie y Gustav. —¿Ustedes creen que él hable conmigo?

—De verdad no creo que yo quiera hablar contigo en este momento—. respondió Charlie, encogiéndose de hombros. —¿Cómo pudiste… conseguirte otro novio, tu puto, sexista, facista…

—Él no es su novio— respondió Viktor por mí.

—Si. Él… no lo es— agregue. Y después me enoje. Me enoje de verdad. Por toda la mierda que me hizo pasar Bill y lo mal que me sentí y nunca antes quise golpear a un pasivo, pero de verdad, pude haberle pateado el culo si él hubiera estado ahí en ese momento. Y Charlie lo estaba empeorando, pendejo.

Y como sea— continué. —¿Y que si me conseguí otro novio? Él rompió conmigo. Me hizo miserable, ignoró mis llamadas y él fue el que se encerró en su propio puto mundo. Y yo no le hice nada. Y vete a la chingada, Charlie. Tu me conoces desde hace más tiempo, deberías estar de mi lado, perra traicionera.

Cuando teníamos siete años, Charlie se deslizo de la colina que estaba detrás de su casa y se rompió el brazo y yo cargue a ese desagradecido todo el camino a su casa. Ahora me arrepentía de no haberlo dejado ahí tirado.

—Si, bueno, vivo con él—. dijo Charlie. –Y no se que fue lo que hizo que hiciera eso, pero se que fue algo fuerte. Él estuvo muy mal por meses. Y enojado y… diferente. No fue como si te hubiera botado y estuviera afuera de fiesta y celebrando cada noche. Puedo contar con una mano cuantas veces fue a un evento social en todo el semestre—.

Mierda, mierda, mierda. Sabía que Charlie tenía razón y lo que sea que pasó probablemente fue algo muy grande para un arpío melodramático como Bill, pero a la mierda. Ni siquiera me dijo lo que estaba mal. Respire profundo y deje escapar un gruñido grave antes de ir a buscarlo.

Todavía estaba en el baño.

Como por, una hora. Lo juro estaba quedándome dormido recargado en la pared cuando él finalmente abrió la puerta.

¿Estas bien?— le pregunté. Él estuvo mucho tiempo ahí, el suficiente para haber leído La guerra y la paz dos veces.

Bill me miro por un minuto, su boca abierta un poco antes de decir algo.

—Si, estoy bien. Emm… hola.

Quería gritar pero se acercó un paso y él… me abrazó. De verdad me abrazo. Así que me porte como un buen hombre y también lo abrace. Y esa fue una mala idea. Por que su delgado cuerpo estaba presionado sobre el mío y lo había extrañado mucho, solo quería besarlo y decirle que me perdonara por lo que fuera que había hecho mal y quería saltar con él al atardecer con flores a nuestro alrededor y todas esas mamadas. Pero la realidad me golpeó, suspiré y me aleje un paso. Por que, no. Mierda no. Él me había chingado. Y había mierdas que necesitábamos arreglar.

Así que si, me aleje. Y mantuve la vista en el piso por que si no lo hacía, mis ojos hubieran estado viendo sus labios, sus ojos y su… y eso hubiera mandado el mensaje incorrecto.

—Eh… estaba pensando… ¿Tal vez deberíamos hablar o algo? Por que, tu sabes, hay mucho que necesito decirte y…

—¿Tom? ¿Podemos no hacerlo ahora?

Él me interrumpió. ¿Podemos no hacerlo ahora? ¿Estaba drogado? Ni siquiera podía hablar, solo me quede parado todo confundido por que… ¿Qué significaba eso? Él hizo esto.

—Sabes, esto. Hay que olvidarlo. Superarlo. Y no estresarnos por esto. Es decir, tendremos que vivir a puertas de distancia el uno del otro en LA y si hablamos solo… traerá problemas.

Me quede ahí. Y me quede ahí, me quede ahí y lo deje decir todas las mierdas que estaba diciendo, por que él estaba en negación. Tal vez ese pequeño plan funcionaría, Trümper. Solo tal vez. Una parte de mi quería cogerlo contra la pared de Georg para callarlo. Y otra parte solo quería arrastrase debajo de un árbol y llorar como una niñita por que él no reaccionaba… él ya lo había superado. Me había superado. Y no podía con eso.

—Y… si. Es bueno verte. Extrañe tenerte cerca. Viktor y Charlie están tan… de hacerlo con la puerta abierta y varias veces desee a alguien cerca para compartir la mortificación.

Él continuó hablando y hablando y mi boca sin control alguno masculló una respuesta y no pude evitar rodar los ojos. Por que esta mierda no era más que ridículo de donde se viera.

Y entonces él dijo algo que llamó mi atención.

—… si tu… ¿Vas a estar ahí?

—¿Qué quieres decir? ¿Por qué no estaría ahí?— le pregunté. Viviríamos en el mismo pasillo. ¿Dónde putas iba a estar?

Bueno. Por esa chico.

Quise golpear a Viktor en la cara, de la misma forma en que golpeaba a Drexler, otra vez. Azote la cabeza contra la pared. Tenía que explicárselo.

–Te pregunte si querías hablar de eso y dijiste que no.

—Lo sé— dijo él. —No quiero… hablar de eso. Vamos, vamos por algo para tomar.

Y fuimos por algo para tomar. Ignore la regla de los seis tragos esa noche, ya que era una celebración. Casi no bebí nada cuando estuve en Europa, así que tenía seis meses que recuperar. Me emborrache tanto por todo el tiempo de abstinencia, que estaba seguro que estaba alucinando y viendo conejos bailando y otras mierdas para el final de la noche. Y si, nos la pasamos bien pero no se sentía bien. Bill no me hablo para nada y nos evitamos mucho el uno al otro, pero teníamos dos semanas para quedarnos en casa antes de ir a LA para mudar mis cosas ahí y después teníamos… tres años y medio ahí. Chingame, iba a estar todo incomodo por los próximos años.

Bill me despertó en la mañana con unas sacudidas. No estaba seguro si estaba soñando o todavía estaba alucinando así que gemí y me talle los ojos con fuerza. Me había quedado dormido en el sofá de Georg, me levanté y le fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Si… buenos días para ti, también—. me dio una taza de café y se sentó junto a mí. —Estaba aburrido y nadie esta despierto, todos están… en pareja en los cuartos. No quería entrar y ver la varita de Georg o algo parecido—.

Tomé un trago del café y gemí de nuevo.

–Necesito un cepillo de dientes—. todavía tenia el asqueroso sabor de alcohol en la boca y me daban nauseas.

—Usa el de Gustav. Yo ya lo use—.

Rodee los ojos.

–No puedes ir por ahí usando los cepillos de los demás. No es higiénico—.

Él se encogió de hombros y respiro profundo.

—¿Puedes llevarme a casa?

—Si— murmuré, parándome del sofá. Fui al baño y estaba a punto de usar el cepillo de dientes de Georg pero pensé en todos los lugares que su lengua probablemente había estado y era muy temprano para tener la boca llena de… la entrepierna de Gustav. Así que mejor use mi dedo. Cuando salí, Bill todavía estaba en el sofá esperando. Me tomé el resto del café y los dos buscamos por toda la casa mis llaves. Charlie siempre se robaba las llaves de los demás y las escondía cuando estábamos muy borrachos por miedo a que manejáramos así a casa. Bill eventualmente las encontró en el congelador.

Si pensé que la noche fue incómoda, el viaje en el auto fue diez veces peor. Tuve que abrir la ventana aún sabiendo que estábamos como a diez grados afuera por que la tensión me estaba sofocando. Me estacione en su calle y Bill agarró la manija y me di cuenta que tenía que decir algo así que lo tomé de la muñeca y él se tensó.

—¿Qué?

—Por favor, solo habla conmigo.

Bill suspiró y se recostó en la ventana.

–Bien. Habla.

—Yo…— no sabía por donde empezar. –No se que fue lo que ellos te dijeron, acerca de él y de mí, pero…—

—No— dijo él, sacudiendo la cabeza. –No, no puedo hablar de esto ahora. Me tengo que ir—. abrió la puerta pero lo tomé de la muñeca otra vez y lo jale cuando intentó salirse del auto.

—¡Solo escúchame!

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Flash back

Mediados de agosto

Me limpie la frente con la mano y suspire. Hacia un puto calor afuera. Pude haber estado en el aire acondicionado del hotel, dormido en el cuarto que compartía con otros tres tipos pero en vez de eso decidí sentarme en una banca afuera y fumar un paquete entero de cigarros. Y lloriquear en mi cabeza por el hecho de que no habían pasado ni dos meses y ya la había cagado con Bill.

Eran casi las tres de la mañana y casi no había gente en la calle. Estaba tan ocupado siendo una niñita emo que no me había dado cuenta que alguien se había sentado a mi lado.

—Hey. ¿Estas bien?— ladee la cabeza y levanté una ceja al chico sentado junto a mí. –Se que hablas ingles— él continuó –Normalmente cuando alguien te pregunta si estas bien, tu contestas si o no—.

—Estoy bien— murmuré, apagando mi cigarro en el suelo y luego encendí otro.

—Huh. Me fui hace una hora y estabas aquí fumando. Y, si, regresé y todavía estas aquí fumando. Son las tres de la mañana—.

Si no estuviera totalmente obsesionado con Bill, hubiera dicho que el chico estaba coqueteando, supongo que lo estaba haciendo pero yo no estaba interesado.

—Si, algunas pendejadas pasaron en casa. Solo estaba… reflexionando.

Él suspiró y me dio una pequeña taza.

–Ten. Te traje esto. Es té, te ayudara a dormir.

—Gracias— murmuré, tomando la taza.

—Entonces eres el chico que ira a la USC, ¿verdad?

—Si, ¿Cómo sabes?

—El curso de introducción. Yo soy de California, así que lo recordé. Yo iré a la UCLA. Probablemente seamos rivales cuando regresemos a Estados Unidos.

Me reí un poco y me encogí de hombros.

–Tal vez. Mi mejor amigo y mi novio, bueno ex novio, también irán a la UCLA.

—Huh. ¿Es por eso que ahora es el «ex novio»?— el chico se rió y se recargó en la banca.

—Si, desearía que fuera así de simple.

—Si te hace sentir mejor, mi novio termino conmigo antes del viaje. Así que entiendo tu dolor—.

De pronto me di cuenta que pasaban de las tres de la mañana y no sabía que putas hacia este chico caminando por ahí como si fueran las cinco de la tarde.

—Eh… ¿Por qué estas afuera a esta hora?

—No podía dormir. Uno de los chicos con el que me quedo es de… algún país que ni siquiera puedo pronunciar y huele como a repollo. Es horrible—.

Sonreí y tomé un trago del té. Y me di cuenta que me había reído mas veces sentado aquí con este chico de las que me había reído en las últimas dos semanas, desde que Bill me había botado por el teléfono sin ninguna razón como un puto cobarde. Esa perra.

—Y, tu novio. ¿Qué paso? Bueno, no tienes que decirme, pero ahí tan pocas personas aquí que hablan ingles y probablemente no has tenido tiempo de hablarlo con alguien, así que asumo que es por eso que estas aquí fumando y deprimiéndote—.

Suspiré y me jale las trenzas.

–Ni siquiera se lo que pasó. Supongo que talvez… ¿Lo estaba descuidando? No lo sé, he estado tan ocupado aquí. ¿Solo soy yo? ¿Hablas seguido con las personas de tu casa?

—Nop— dijo él, negando la cabeza. –Eso era lo que estaba haciendo. Me imagine que ya que no podía dormir, podía aprovecharme de eso y hablar con mis padres. No he hablado con ellos en casi… dos semanas. Como sea, lo estabas descuidando, continúa.

—Si. Lo llamé hace unas semanas y él se escuchaba como que raro y cuando le dije que tenía que colgar él dijo que estaba enfermo y me pidió que lo llamara más tarde esa noche. Accedí y… se me olvido. Y él llamó al hotel donde me estaba quedando, en Francia, y estaba todo histérico y… no sé. No he podido hablar con él desde entonces—. suspiré y miré mis pies.

—Bueno, no puedo darte un consejo acerca de tu relación por que… no te conozco. O a él—. soltó una risita. –Pero, puedo decirte esto. ¡Estas en Europa! Vívela. Deja de lloriquear. Tal vez no puedes mejorar las cosas con tu novio justo ahora, pero al menos intenta divertirte un poco. Yo te ayudare.

—¿Cómo te llamas?— le pregunté.

—Adriel

—Soy Tom

—Gusto en conocerte, Tom. Deja tu cigarro por ahí y demos un paseo

Fin flash back

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—Habla de otra cosa, si no me voy a mi casa—. dijo Bill, entre dientes.

—Bien— dije. —¿Quieres que nos besemos?

Él hizo una mueca y negó con la cabeza.

—Esta bien, esta bien. Solo era una broma. Eh, bueno… te he extrañado. Y todo esta cagado ahora, yo lo sé, pero estoy feliz, estoy en casa. Estoy feliz de que pude verte.

—¿Sabe tu novio que estas feliz de verme?

Me golpe la frente y suspire.

–Si no quieres escuchar lo que tengo que decir entonces no hagas comentarios estúpidos. Estas siendo inmaduro. Estoy intentando.

—Como sea, Tom. Gracias por traerme, me voy a dentro.

Lo hubiera detenido, pero me estaba haciendo enojar. Así que lo deje salir y arranqué el auto.

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Bill POV

—¿Por qué estas aquí?— le pregunté a Frank cuando me deje caer junto a él en el sofá. Él me vio feo y se encogió de hombros.

—Tu papá esta en mi casa, así que estoy intentando alejarme cuando ello están… solos y juntos. Agh—. le dieron escalofríos y pasaba de canales como loco.

—Eh, vi a Tom el otro día—. le dije. Él puso un tazón de palomitas de maíz entre nosotros y sonrió.

—Continúa.

—Fue estúpido. El seguía intentando explicarme mierdas de este chico y… yo solo quería golpearlo en la cara. Y besarlo, lamerlo y…

—Suficiente—. dijo Frank, levantando la mano.

Sus trenzas están mas cortas y se ve… mayor. Él es tan… ugh. Maravilloso. No sé, tengo que recuperarlo. Tengo que alejarlo de ese chico. ¿Qué debo hacer?

—¿Qué te dijo de él?

—Nada, realmente. Como que no lo deje.

Él frunció el ceño y puso los labios en una línea.

—¿Por qué no dejaste que te explicara?

—No puedo escucharlo hablar de otro chico. Lloraría y… probablemente vomitaría.

Él bufó y negó con la cabeza.

–Necesitas madurar. En serio, si no hablan las cosas, nada se va a resolver. Este chico nueva probablemente se comunica mejor que tú y es por eso que esta con él—.

—Eres una perra—. mascullé. –Me cae mejor tu hermano.

—Eres inmaduro

—No, no lo soy

Si, si lo eres. Mírate. Bien, entiendo que lo que te pasó en el verano estuvo feo. Créeme, estoy de tu lado, sabes eso. Pero… ¿Vas a dejar que eso controle tu vida? Te estas portando como un pendejo mimado, él ni siquiera sabe lo que pasó, ¿Cómo se supone que van a superar esto, y tener una relación normal y adulta si no pueden ni hablarse?

Frank, esa puta. Tenía razón, pero eso no me detuvo de refugiarme en los insultos.

—¿Cómo vas a saber como es una relación normal y adulta? ¿Tu novio no te dejo por tu primo?

Me reí de mi chistecito y luego me sentí mal, por que el rostro de Frank cayó y por mucho que pretendiera que no me caía bien, bueno, la verdad no era que pretendiera del todo por que él era una completa perra, pero aún así, él estuvo ahí para mí durante todo el verano, cuando nadie mas lo estuvo y me ayudo muchas veces. Él era el única que sabía que fue lo que me pasó y había mantenido el secreto y me ayudo salir de algunas cosas. Sin él, no se que me hubiera pasado.

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Flasback

Finales de julio

—¿Bill?— escuché a alguien tocar mi puerta, pero no me levanté. Estaba muy cansado y deprimido y estaba muy ocupado sintiendo pena por mí. Además había estado enfermo los últimos dos días y no quería abrir la boca por miedo a vomitar.

De pronto, mi puerta se abrió y Frank estaba parado en mi puerta, sus manos en las caderas.

—¿Todavía estas enfermo? ¿O qué?— él preguntó y yo asentí. –Levántate, Gordon nos va a llevar a desayunar—.

—No quiero desayunar, quiero el dulce alivio de la muerte—. dije con la boca en la almohada. Y me di cuenta que tenía razón, abrir la boca fue una mala idea, salté de la cama y corrí al baño. Había puesto cosas en el piso por que ahí había pasado los últimos dos días. Y el puto Frank, ese malhumorado, entrometido perro entró y se me quedo viendo.

—Eh, Bill. Odio tener que decírtelo pero tengo unas cuantas observaciones que creo deberías escuchar—.

—¿Qué?— gemí.

—Mhmm. Bueno, veamos. Estas de un pésimo humor, en las últimas semanas has engordado lo suficiente como para que me diera cuenta, lo digo sin ofender. Estas vomitando… ¿Hay alguna posibilidad de…—

No— dije, sentándome y sacudiendo la cabeza. –De ninguna manera. He engordado por que… como cuando estoy estresado y lo he estado mucho últimamente. Y estoy vomitando por que estoy enfermo. Y estoy de mal humor por que extraño a mi novio, mi padre tiene una nueva novia de la cual sus hijos están constantemente por la casa y su hijo no sabe meterse en sus propios asuntos. ¿Algo más? Ah, y no puedo embarazarme porque… ¡soy hombre!—

Frank rodó los ojos y se encogió de hombros.

–Por si no lo sabes, hay hombres que se embarazan, pero bueno. Vive en negación—.

Y entonces como que me asusté. Y abrí los ojos como platos y como que me puse a contar con los dedos de las manos y hasta de los pies, pero deje de hacerlo porque no sabia porque contaba si yo no tenia que vivir con la regla porque era hombre. Frank solo se quedó ahí quieto y observándome, poniéndome más nervioso.

-No puede…—

—¡Ja! Te lo dije. Sigue vomitando, regresare en unos minutos—. él corrió del baño y lo escuche hablar con Gordon en el piso de abajo, después escuche mi auto encenderse. No era posible. Era hombre y no podía embarazarme. Y si, había cogido a Tom como cinco veces más de lo usual cuando me entere que se iba a ir pero siempre cogíamos y no era como si esas cinco cogidas mas de lo usual fueran a cambiar algo.

No había puta manera.

Me lavé los dientes y espere hasta que escuche a Gordon, Sue y Seth irse, después baje las escaleras y tomé un poco de agua. Frank llegó después de un rato con una bolsa de papel.

—Ten— me dijo, dándomela. –Te compré cuatro diferentes, para que puedas estar absolutamente seguro—.

Pensé que a la perra le complacía verme en esta situación. Le hice una mueca y le arrebate la bolsa de las manos.

—Me da gusto saber que encuentras esto divertido— le espeté.

—Cállate. Estoy intentando ayudar. Obviamente ninguno de tus otros amigos te ha puesto la suficiente atención como para darse cuenta…

—¡No hay nada de que darse cuenta!— lo interrumpí y grite. Y luego me dio un mareo y temblé un poco. –Creo que tengo fiebre.

—Solo… ve a hacer pipi en los palitos y los traes aquí. Necesito ver esto.

-Pero estas son pruebas de embarazo que utilizan las mujeres, no creo que funcionen en hombres.

-Que si, que si funcionan también. Lo he visto en la tele- me sonrió con suficiencia.- Por favor ¿Puedo estar ahí cuando le digas a Gordon? Te prometo que no llevare cámaras.

—Cállate, Frank. Cállate la boca.

Subí escaleras arriba al baño y diez minutos después bajé con un vasito y los cuatro malvados palitos. Los puse en la mesa de la sala y los dos nos paramos ahí viéndolos.

—Me voy a sentar por aquí—. dije, caminando hacía la silla de Gordon que estaba al otro lado de la habitación. Cerré los ojos, recé un poco y esperé. Después de unos minutos Frank los miró y se encogió de hombros.

—Tenías razón— dijo él, frunciendo el ceño. –Supongo que era el estrés. Todos son negativos—.

—¿En serio?— pregunté, saltando de la silla.

—Sip. Mira—.

Miré debajo de la mesa para asegurarme que no era una broma o algo así y suspiré.

Todos negativos. Gracias a DIOS.

Crisis superada.

Fin flashback

.

—Esta bien, lo siento—. le dije. –Eso fue cruel. En serio, dime ¿Qué voy a hacer?

—Ve a hablar con él—. masculló él. –No llores. No te quejes. No seas una perra. Básicamente, no seas tú. Solo habla y se civilizado. No se que más decirte—.

Suspiré y me levanté del sofá para cambiarme.

—¡Espera!— Frank gritó antes de que corriera a mi habitación.

—¿Qué?

Luce sexy. Si él de verdad tiene un novio, o algo así como un novio, lo que sea que sea él… tienes que recordarle lo que se esta perdiendo. Así que, si, ve ahí, luce sexy, habla y… sedúcelo. Eso es lo que creo que deberías hacer. Incluso aunque no se acueste contigo, se sentirá culpable de que quiera hacerlo cuando se supone que esta con alguien más, y después eventualmente lo dejara. Tal vez no funciones pero… si, sedúcelo. Ese es mi consejo.

En ese momento, parecía tener mucho sentido. Y podía hacer eso. Es decir… nunca tuve que esforzarme para acostarme con Tom. Fue difícil resistirlo pero no coger con él. Para este punto, estaba desesperado y listo para intentar lo que fuera.

Tomé un baño, me puse unos bóxers súper pegados que Gustav me hizo comprar y que nunca había usado, también una playera que se me pegaba mucho y hacia notar mi perforación en el pezón. Y luego hice que Frank me maquillara porque a mi me temblaban las manos de nerviosismo e hice una pequeña vuelta antes de salir. Le pregunté a Frank si podía tomar su auto en vez del mío por que esa cosa era ruidosa y no quería que el me escuchara llegar.

Y todo estaba listo.

Repasé lo que iba a decir una y otra vez en mi cabeza durante todo el camino. Afortunadamente cuando llegue, su auto estaba en la entrada, no estaba el de Viktor o Georg. Suerte. Me estacione detrás del Audi y me fui a las escaleras de atrás que daban a su habitación. Debatí entre tocar las puertas de vidrio o solo entrar, y me decidí por entrar. Ya habíamos pasado la etapa de los buenos modales.

Tom estaba sentado en su escritorio, tecleando algo. Juró que casi le da un ataque al corazón cuando se dio la vuelta y me vio parado ahí.

—¡Bill! ¿Qué putas…

—Quería hablar

El cerró su laptop y se paró suspirando.

–Pudiste haber llamado.

—No. Necesitaba hablar cara a cara.

Me quite la chaqueta y la tiré en su cama e instantáneamente sus ojos se posaron justo en mi pecho, se jalo las trenzas un poco y miró el suelo. Eso es, Cheattom. El juego empieza.

Continúa…

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por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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