Seduciendo a TK 28

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Epílogo: Bill

—Hey Dicktom.

—Hey Trümster.

Tom, sin playera y recién salido de la regadera, se dejo caer en el sofá junto a mí y puso su cabeza en mi regazo. Todavía tenía unas gotas de agua en los hombros, pecho y camino feliz y quería lamerlos. Tenía la borla de su gorro de graduación en la mano y le estaba dando vueltas con los dedos mientras la ponía en el aire.

—Me siento viejo como la chingada, Bill.

Me reí y rasque su cabello mojado y despeinado antes de jalarlo un par de veces, solo para hacerlo enojar.

—Tienes 22, Tomto. Eso no es estar tan viejo. ¿Te gusta este color?— apunté un traje amarillo de “dama” de honor en el catalogo que tenía a un lado que muy amablemente me había conseguido Charlie para mi boda gay. Tom giró la cabeza para verlo e hizo una mueca.

Argh. Es amarillo.

—Es lindo. Se vería bien con la piel de Frank. Y con el cabello oscuro de Charlie. Y Gusti… él se vería bien con lo que sea, así que no importa.

—Esta bien, regresando a mí— dijo Tom, aburriéndose del tema de la boda, como siempre. —Hoy me gradué de la universidad.

Magna cum laude— añadí para hacerlo sentir bien, por que me encantaba que mi prometido fuera tan listo. —Y lo sé. Estuve ahí. Sentado con tu madre mientras ella lloraba y tomaba whisky que de alguna forma logro meter a la ceremonia.

Tom se rio en mi pierna mientras yo continuaba rascando su cabeza.

—El misterio de donde saque mis genes de la bebida por fin se resolvió.

—Debiste haber visto a tu papá— continúe. —Estaba tan adorable. Estaba aplaudiendo, gritando y tomándote como 5000 fotos. Se veía tan orgulloso.

Tom sonrió y me miró, con las cejas levantadas.

—¿En serio?

—Si.— le aseguré, asintiendo.

—Probablemente solo este feliz de que haya pasado la escuela sin que haya muerto de envenenamiento por alcohol.

—Bueno, igual que yo.

Tom saltó y se dirigió a la cocina.

—Eso me recuerda. Necesito beber para celebrar. ¿Quieres un trago?

—No gracias.

Se dio la vuelta y me hizo una mueca desdeñosa.

—¿No gracias? Los dos logramos terminar la universidad. No hemos terminado y no tenemos un bebé. Vamos a mudarnos temporalmente a Forks… o como yo lo llamo, Fucks, en un par de días. ¡Celebremos, B!

Me reí y sacudí la cabeza.

—Tú celebra todo lo que quieras. Tengo que terminar de empacar y arreglar estas pendejadas de la boda antes de que Esme y Sue se pongan locas conmigo.

Tom suspiró e hizo un puchero antes de arrastrarse de vuelta hacía el sofá sentándose donde estaba.

—Bien— gimió. —Nada de beber. Te ayudare. Incluso aunque piense que todos están exagerando con estas pendejadas de la boda.

—Lo sé— estuve de acuerdo. —Pero no puedo ser grosero. Es culpa de tu familia que es toda elegante y eso. Nosotros los Trümper somos pobres. Si dependiera de Gordon, nos casaríamos en un salón cualquiera o en las Vegas o algo así. Con carne asada de comida.

—Si dependiera de Gordon, me golpearía con una pala en la cabeza y me enterraría vivo en tu patio trasero.—

—Cállate— mascullé, empujándolo del hombro. —Ahora ya te ama.

—Creo que ya tiene hecha una tumba para mí. Probablemente lista en algún lugar en el bosque detrás de tu casa. Ya puedo verlo: RIP Tom Kaulitz. Corrompió a mi hijo.

—Cállate. Dijo que tenía un gran regalo de graduación para los dos.

Tom sonrió y se jaló el cabello.

—Espero que sean como… $50 000 para que podamos comprar una casa en algún lugar por aquí.

Luego, su cara se contrajo al pensar en mudarnos a casa por un par de meses. De alguna forma, por que el era un cabrón ridículamente talentoso, logró conseguir un trabajo por uno de sus maestros, para hacer música para una película que comenzaría a ser filmada en LA en el invierno. Hasta ese entonces, no teníamos otra opción que regresar a Forks, ya que la fecha de la renta había vencido y todavía no arreglábamos donde íbamos a vivir. También, estábamos intentando hacer una boda antes de regresar a California ya bien, y nos pareció que tenía mas sentido que lo hiciéramos en nuestro pueblo natal.

—Si, buena suerte con ese sueño.— me reí y le pique el pecho desnudo antes de que él alejara mi mano.

—Y, Trümper. En serio. ¿Cómo quieres  que sea esta boda?

Respiré profundo mientras lo pensaba.

—Um… bueno, la verdad no me importa la boda. Solo quiero ser William Trümper-Kaulitz.

Tom suspiró desesperado y puso las manos en su frente.

—Bill Kaulitz. El Trümper se va.

—¡No! Tú me dices Trümper y Trümster y si no es mi nombre no tendrá sentido.

—Tendrá sentido para nosotros— dijo Tom, tomando mi mano por un segundo y dejándola ir. —Y, a parte de la pendejada del nombre ¿Qué más quieres?

—Uh… quiero que sea en la playa. Como en La Push. Solo con nuestros amigos cercanos y familia. Tal vez invite a Gabriel Stanley solo por ser una perra.— Tom hizo como que vomitaba. —En serio, no quiero nada grande. Solo quiero que lo hagamos. Y pronto. Ya han pasado casi cuatro años desde que nos conocimos. ¿No es loco?

Tom asintió y rió para si mismo.

—El primer año fue el mejor. Bueno, hasta que me fui a Europa. Eso estuvo feo.

—Si— estuve de acuerdo.

La mayoría de nuestros recuerdos favoritos eran de nuestro primer año estando juntos. Hablábamos de eso todo el tiempo. A Tom le encantaba escuchar de lo mucho que intente alejarme de él al principio. De cómo me acostaba en la cama, mirando el techo por horas y horas, pensando en él. De como mi corazón latía con fuerza cada vez que trepaba por mi ventana. Como me derretía cada vez que se daba vuelta en su asiento durante las clases solo para sonreírme.

Le encantaba escuchar todo eso. Principalmente por que él lo intento tanto, y lo hice dudar de sus habilidades con los chicos.

En realidad ese año fue terrible. Éramos tan jóvenes y estúpidos. Mirando hacía atrás nos dimos cuenta que cometimos muchos errores, a veces me sorprendía que hayamos podido regresar. Y después, siempre me daba cuenta que tenía muchísimo sentido que nos quedáramos juntos. Estábamos locamente enamorados, y por suerte eso nos mantuvo juntos durante todas las mierdas que pasamos.

—Y luego, la época oscura.— mascullé, recordando nuestro segundo año.

Estuvimos separados la mitad del año, y odiaba recordar esos días que parecieron durar una eternidad. Además, estaba esa zorra. Cabello de fuego. Puto.

—Deja de ser tan amargado.— dijo Tom, poniéndome en su regazo. —Ese año fue tortura, pero sin eso, dudo que estaríamos aquí ahora. Todavía peleamos por pendejadas sin sentido, pero estamos juntos.

A veces, Tom hablaba de nuestro tiempo separado. Me contaba de cómo se acostaba en la cama en las noches, llorando, por que estaba tan frustrado y no tenía idea de cómo arreglar las cosas. Me decía que llamaba a Georg para que le aconsejara y hablaba con él por horas de lo mucho que me amaba y que solo quería entender que sentía.

Me dijo que una vez, cuando regresó de Europa, que Adriel había dormido en su cama. Me dijo que esa noche llegaron a lo más cercano a acostarse, pero que él no pudo hacerlo. Que fue ahí cuando se dio cuenta, que muy dentro, y por mucho que intentara negarlo después, que él nunca podría estar con él. Bueno, no solo él. Que nunca podría estar con alguien que no fuera yo.

—Lo sé.— apreté su nuca con suavidad y presione mis labios contra los de él. Nuestro segundo año pasó sin nada interesante. Discutíamos mucho durante el primer año que vivimos juntos, pero rara vez peleábamos.

Hubo una vez que tuvimos una enorme discusión, y yo me fui. Me fui al apartamento de Charlie y Frank y lloré en sus hombros por horas. Eventualmente, me fui a dormir a la cama de Charlie, pero cuando desperté, Tom estaba junto a mí, dormido con sus zapatos y chaqueta puestos. Ninguno de los dos se fue después de eso.

Bryan ya se había graduado en ese año y regreso a su casa. En los últimos dos años, Frank lo había visitado seis veces y el había venido dos. Además, él estaba planeando en viajar de mochilazo y vivir en Australia por seis meses después de nuestra boda. Gordon no estaba muy emocionado por eso.

Nuestro último año fue más interesante. Lidiamos con cosas que eran de esperarse. Tom constantemente estaba ocupado con la escuela y sus prácticas, y puso un poco de tensión en nuestra relación. Desafortunadamente, Viktor y Charlie tuvieron un feo rompimiento, lo cual nos estreso mucho a Tom y a mí. No solo por que nuestros amigos habían terminado, pero también por que habían estado juntos por tanto tiempo y todos estábamos seguros que durarían por siempre. Su rompimiento nos hizo dudar de la firmeza de nuestra relación un poco.

Pero, teníamos tres años juntos, y por más cursi que sonara, adoraba a Tom cada día más. Me irritaba como la chingada casi todo el tiempo, y había más de una ocasión que estuvo a tres segundos de ahorcarlo hasta la muerte, pero así éramos nosotros, y así iba a ser siempre.

Vivir juntos era difícil, pero lo era más cuando estábamos separados.

Desde que Tom y Jörg se reconciliaron, Tom me estuvo convenciendo para que hiciera lo mismo con mi madre. Ella se había mudado a Florida con Phil el verano anterior al que nos comprometimos, así que Tom me engaño para que fuera a verla al prometerme que podríamos visitar a Gusti y Georg toda la semana. Eventualmente perdone a Simone por ser tan mala figura maternal, pero principalmente fue por que si no me hubiera mandado lejos, nunca hubiera conocido a Tom, y quien sabe como hubiera sido mi vida sin él.

—Y…— dijo Tom, interrumpiendo mis recuerdos. —Nos mudaremos pronto. ¿Sabes lo que eso significa, verdad?

—¿Qué?

—Tenemos que hacerlo en cada habitación, una última vez. Necesito dejar un pedazo de Tom Kaulitz aquí para los siguientes habitantes.

Me reí y sacudí la cabeza.

—Eres asqueroso. Empecemos en la cocina.

Continúa…

Sólo una parte más, qué emoción!!!

por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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