Seduciendo a TK 27

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 27

Me senté en el sofá de nuestra silenciosa sala, solo mirando el reloj en la pared, casi en trance. Eran las 9:47. Eso eran dos horas y 47 minutos después de la hora que dijo Tom que llegaría a casa, y todavía no recibía una llamada, un mensaje o algo que ofreciera un tipo de explicación. Estaba encabronado.

Usualmente, lo hubiera dejado pasar por que sabía lo serio que estaba él sobre la escuela y lo mucho que eso tomaba de su tiempo. Sin mencionar, que por sus altas calificaciones había obtenido un trabajo en un campus gracias a uno de los maestros que le daban tutoría durante la semana, así que el tiempo que pasaba lejos de mi era por una buena razón. Aún así, no nos habíamos visto muy frecuentemente, y eso estaba empezando a poner tensión en la relación. Cuando él llegaba a casa, estaba cansado y gruñón. Bueno, más gruñón de lo normal. Y eso era cuando estaba todavía despierto. Era frecuente que estuviera dormido cuando llegaba que ni lo escuchaba entrar.

A pesar de eso, nunca decía nada por que entendía perfectamente, y no quería añadir más presión de la que él sentía por su enorme carga de trabajo. Era solo otro bache en nuestro camino, y habíamos pasado por cosas peores. Ni siquiera tenía las bolas para pensar en terminar con él. Nunca íbamos a separarnos, de eso estaba seguro, pero eso no quería decir que no tuviéramos nuestros problemas. Los teníamos. Solo era cuestión de solucionarlos.

No sin mencionar todo lo que él había hecho por nosotros. Había trabajado para probarles a nuestros padres que podía mantener un trabajo y ser responsable, y ponía mucho esfuerzo en salir bien en sus clases para que pudiera conseguir un buen empleo para mantenernos cuando se graduara.

Hice planes basándome en su agenda para tener una noche juntos, no hacer nada fuera de lo ordinario, solo pasar tiempo el uno con el otro. Le hice la cena, la cual todavía estaba en la mesa donde había estado las últimas tres horas. Fue esa noche en la que me di cuenta en la que él se estaba aprovechando de mi pasividad, y si las cosas continuaban así, habría una gran pelea.

Tenía que decirle algo.

Eran las 10:08 cuando vi el cerrojo moverse, antes de que la puerta se abriera lentamente. Tom tiro su mochila en la puerta con un suspiro y se me quedo viendo, sin decir nada. Podía darme cuenta por su expresión que se había dado cuenta que estaba enojado, y casi sentí lastima por él. Sus ojos estaban oscuros y se veía como si estuviera luchando para mantenerse despierto.

—Lo siento— comenzó a decir mientras arrastraba los pies por la alfombra al caminar hacía mí, se rascó la cabeza. —Uno de mis profesores me necesitaba y…

—No— me puse de pie y sacudí la cabeza. —Nunca dije nada por que casi nunca estas aquí. Solo quería una noche, Tom. Eso era todo.

—¡No puedo evitar que esas chingaderas pasen!— se paró frente a mi, para evitar que caminara y puso su mano en mi hombro. —Sabías que las cosas iban a ser así— intentó razonar. —No me hagas enojar.

—Te enojas muy fácilmente— dije con un suspiro. —¡Al menos pudiste haber llamado!

—No, no pude. Estaba ocupado chingada madre, Bill. Metete eso en la cabeza.

Refunfuñe e intente empujarlo, pero el no se movía. Así que me fui al extremo.

—Tom, te juro que si no te mueves en este momento, te voy a dar un rodillazo en los huevos.

Me miro con furia y en silencio se hizo a un lado para dejarme pasar. Sin decirle una sola palabra, me fui todo enojado hacía la mesa para comenzar a limpiar la comida que no comimos y que ya solo eran desperdicios, haciendo chocar los platos y cubiertos mas fuerte de lo necesario.

Tire un montón de cosas al lavabo, y cuando me di la vuelta, choque con el pecho de Tom.

—Solo aléjate de mí— mascullé, intentando mantener mis ojos en el piso. Sabía que me rendiría si veía su cara.

—¿Qué te pasa?— me tomó de la muñeca y yo lo empuje y el me dio la vuelta. —Sabías que las cosas iban a estar así.— murmuró, mirando sus pies.

—Lo sé— puse mi mano izquierda frente a su cara y moví mi dedo anular. —¿Recuerdas esto? Si, fue hace un año. Hoy.

Se rascó la nuca y respiró profundo.

—Se me olvido…

—Obviamente— dije enojado, interrumpiéndolo. —Todo importa más que yo ahora. Yo también estoy ocupado con la escuela, pero tú siempre eres primero. Te pongo suficiente atención para darme cuenta si estas enojado conmigo.

—¡Hago todas estas pendejadas por ti! Pensé que sabías eso.

Me pasó de largo y comenzó a buscar algo en los cajones, murmurando para si.

—Oh, eso esta bien. Beber para que no tengas que lidiar con tus problemas. ¿Qué hay de nuevo en eso?

Azotó con fuerza una botella en el gabinete y me vio enojado. —Tú me haces beber. Eres una perra que no aprecia nada.

Se me abrió la boca de la impresión y me acerqué unos pasos hacía él.

—¿Perdón?

—Me escuchaste. Cada maldito día, todo lo que hago es por ti. ¿Y tienes el descaro de empezar a discutir conmigo en cuanto llego? Vete a la chingada. Tuve un día largo.

Estaba tan furioso. No sabía que hacer. Vi todo rojo. Tom me dio la espalda, volé hacía él y lo empuje lo mas fuerte que pude, haciéndolo volar hacía el gabinete.

—¡¿En serio?— gritó, viéndome todo amenazador y malo y… nada como mi Tom. —¡No me toques! ¡Nunca en tu puta vida me toques así!

—¡No me hables así y no te tocare!

Me miró sin ninguna expresión por un segundo mientras mis ojos se llenaban de lágrimas y luego el tomó las llaves de la mesa de la cocina, donde las había dejado y se dirigió a la puerta.

—¿A dónde vas?— pregunté desesperado, de pronto arrepintiéndome de comenzar la pelea.

—Afuera. Lejos de ti. Regresaré mañana.

—¡No!— me le adelanté y puse la espalda contra la puerta para evitar que se fuera.

—Muévete.

—No.

—Bill, te juro por Dios, si no te quitas de mi camino, romperé algo. Algo tuyo. Alguna de tus estúpidas lámparas, un marco o algo.

Respiré profundo un par de veces y me le quede viendo por un minuto, intentando calmarme.

—No puedes solo irte. ¿A dónde vas a ir?

—¿Qué carajos te importa? No intentes portarte bien conmigo ahora, después de que me empujaste. No quiero estar cerca de ti.

Para ese punto yo estaba llorando, y sabía que si nos quedábamos juntos, solo pelearíamos toda la noche. Me puse un par de sandalias que estaban cerca de mis pies, me di la vuelta y abrí la puerta de un golpe.

—Como sea, Tom. Yo me iré.

Azoté la puerta y camine por el pasillo hacía el elevador, presionando un montón de veces el botón mientras lloraba. No podía recordar si alguna vez habíamos tenido una pelea así. Me sentí culpable y horrible por perder tanto control y haber usado fuerza física con él. Especialmente después de todo lo que había hecho por mí.

De alguna manera, pude llegar al apartamento de Charlie y Frank, llorando como histérico todo el camino. Los dos se veían preocupados, y estaba demasiado histérico para hablar.

—¿Qué pasó?— preguntó Frank, quitando el pelo de mi cara. —¿Qué te hizo? Voy ir hacia allá justo ahora…

—Nos peleamos— pude decir, quitando el pelo de mi cara. —Lo empuje, y yo… ¡Él nunca esta! Se propuso hace un año… solo quería verlo, eso era todo.

—No tengo idea de lo que esta hablando— le susurró Charlie a Frank. — ¿Tú le entiendes?

Frank se encogió de hombros y me llevó al cuarto de Charlie, me sentó en la orilla de la cama y después se arrodillo frente a mí.

—Solo respira, Bill.

Charlie entro un minuto después, llevando una botella de agua. Me la dio y yo tome un par de tragos antes de sentir que me calmaba.

—Nunca pelamos— expliqué. —Nos estábamos gritando. Me dijo una mala palabra, y yo… yo lo empuje. Fuerte. Y se encabronó, y me lo merecía, él no entiende…

—La gente pelea, Bill— Charlie se sentó junto a mi y me acarició el hombro. —Esta bien. Solo dense tiempo para respirar.

—¡No quiero tiempo para respirar! Solo quiero estar con él. Nunca esta cerca.

Frank suspiró y puso las manos en sus rodillas.

—Esta ocupado. Y tú estas exagerando un poco. Si esta cerca. Solo que no tanto como el año pasado, y no tanto como tú quisieras. Ustedes han pasado por cosas peores. Al menos esta vez no esta al otro lado del mundo…— Charlie golpeó a Frank en el brazo y él se rió. —¡Ow! Estaba jugando.

—Bill, Tom tiene temperamento. Es por eso que estaba maldiciendo y se enojo. Estoy seguro de eso. Además, esta cansado y tiene que trabajar, lo cual nunca había hecho en su vida, así que estoy seguro que eso lo pone mil veces más gruñón de lo normal.— Charlie me abrazó y me dejo llorar en su hombro un poco. Sentí a Frank pararse del piso y sentarse a mi otro lado, y comenzó a acariciar mi cabeza para calmarme.

No supe cuanto tiempo estuvieron sentados y hablándome, pero eventualmente hicieron que dejara de llorar y me quede dormido, el corazón todavía me dolía por estar lejos de Tom.

El sonido de una podadera fuera de la ventana me despertó. Mi cabeza estaba llena de presión y me palpitaba, por todo lo que había llorado. Mis ojos aún estaban muy hinchados que apenas podía abrirlos, y mi garganta estaba seca. Sabía que tenía que regresar a casa pronto para prepararme para mi clase, así que rodee para ver la hora, y el pecho se me contrajo cuando vi quien estaba junto a mí.

Tom estaba acostado ahí, con la cara hacía a mí, en la orilla del colchón. No sabía a que hora había llegado, pero todavía traía la chaqueta y los tenis puestos, así que asumí que no tenía mucho aquí. Sus mejillas estaban rojas, y aún dormido parecía que estaba frunciendo el ceño pero no me importaba. Él estaba ahí, junto a mí, y eso hacía todo mucho mejor.

Sacudí su hombro gentilmente y puse mi mano en su cabello mientras el abría los ojos lentamente y dejaba salir un gemido. Tan pronto como sus ojos encontraron los míos, los suyos se agrandaron y se sentó, con la cara llena de preocupación.

—Lo siento— murmuró, sacudiendo la cabeza. —Soy un pendejo. Lo siento tanto, tanto.

—Detente— forcé una sonrisa. Me acerqué a él y lo abrace por el cuello, poniendo mi cabeza en su hombro. —No fue tu culpa. Fue la mía.

Nos abrazamos en silencio por unos minutos, después Tom besó mi frente y suspiró.

—No pude hacerlo— dijo en voz baja. Su voz aún estaba ronca, pero podía escuchar la desesperación en ella. —Estaba ahí sentado solo, y… no pude. Necesitaba estar contigo. Nunca te vayas así de mi otra vez, Trümper.

—Nunca lo haré. No me vuelvas a maldecir así.

—No puedo prometerte eso— dijo con una sonrisa. —A veces las palabras se salen. Intentare hacerlo de una manera más amorosa la próxima vez. Y por cierto, si me vuelves a golpear, voy a empujar tu culo al suelo. Eso no estuvo bien.

—Lo sé. Estoy avergonzado. Perdí el control.

—Bueno, tal vez esto sea algo bueno— ofreció Tom. —Ahora sé que me convertí en una nena que no puede estar lejos de ti. Y tú aprendiste a no joderme por que mi temperamento es incontrolable la mayor parte del tiempo.—

—Esa fue la peor pelea que hayamos tenido.

—Eso es algo bueno. Por que ni siquiera fue tan mala. Y nunca peleamos, así que… tal vez la necesitábamos.— miró su regazo y se paró de la cama. Tomé su mano y me jalo para ponerme de pie y dirigirnos a la puerta.

De pronto se detuvo y se dio la vuelta, y me jaló hacía él, acercándome a su cuerpo y besando mi cara una y otra vez. Era raro en él que se pusiera tan emocional, pero sabía por que lo estaba haciendo. Por primera vez en mucho tiempo, él sintió que estuvo cerca de perderme. Yo me sentía igual. El hecho de que estuviéramos bien otra vez era abrumador para los dos.

—Intentaré hacer más tiempo para ti— prometió, apretando mi mano. —No vayamos a clase hoy. No me he perdido ni una clase desde que empezó el semestre. Haremos lo que tú quieras.

—¿En serio?— pregunte emocionado.

—Seguro.

—Bien. Entonces… quiero ir a casa y tomar una ducha y quedarnos en la cama todo el día.

Él se rió y sacudió la cabeza.

—¿Eso es todo? ¿No quieres salir? Ver una película, ir a cenar… 

—No. Solo quiero estar junto a ti. Todo el día.

Tom suspiró y abrió la puerta de Charlie.

—Bien, Trümper. La ducha definitivamente incluye una mamada.— rodee los ojos y patee sus piernas mientras nos dirigíamos a la puerta principal y al pasillo.

—Es muy temprano para algo sexual— mascullé. —Espera. Voy a intentar ser menos egoísta y más comprensivo con tu agenda. ¿Esta bien?

Tom se rió mientras saltaba las escaleras y me veía por encima de su hombro.

Eres comprensivo. Fue por eso que peleamos. Probablemente eres muy comprensivo. Solo dime cuando algo este mal. No te lo guardes y luego explotes por que tienes miedo de que te vaya a gritar.

—No tengo miedo de que me grites. Me gusta cuando eres gruñón y agresivo. Es sexy.

—Tienes problemas— murmuró Tom. Salió por la puerta y se cubrió los ojos del sol. —Hace un chingo de calor aquí.— se quito la chaqueta y buscó para tomar mi muñeca.

—Estoy muy cansado para caminar— me quejé, arrastrando mis pies por el cemento con pereza. Tom gimió y dejo de caminar.

—Súbete en mí.— se agachó un poco y salté a su espalda con una risita. —Creo que te consiento demasiado. Ya ni siquiera quieres caminar por ti mismo.

—Lo sé. Eres demasiado bueno para mí.— él sonrió, pero no me dijo nada de regreso. Sabía que era verdad. —Hey. Nunca pelemos así de nuevo ¿si? Solo discutir. Anoche fue la peor noche que he tenido en un buen rato.

—No más peleas— accedió Tom. —Lo prometo. Y lo siento… otra vez. Te lo recompensare.

—Esta bien— dije, bajando la cabeza para besarlo en la orilla de la boca. —Yo también lo siento.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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