Seduciendo a TK 23

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 23

Tom POV

—Tom, ¿Qué putas estas haciendo? ¡Van a llamar a los bomberos!

Mire hacia abajo a la carne en llamas y me hice para atrás. Justo a tiempo, por que si no lo hubiera hecho mis cejas y cabello se hubieran incendiado.

—Me distraje— dije, apuntando a las chicos que estaban sentados a la orilla de la piscina sin camisas, gritando. —Y también, no se que putas estoy haciendo. Yo no cocino. ¿Puedes hacer esto tú?

—Yo no lo haré— Bryan tomó un trago de su cerveza y se rió cuando le enseñe el dedo.

—¿Que?

—¿Cómo puedes seguir bebiendo después de lo de anoche?— le pregunté mientras hacia una mueca. Había pasado la mayor parte del día de ayer tomando aspirinas y sentado en el piso frente al inodoro.

—Viktor esta bebiendo— dijo él, apuntando a Viktor que estaba poniendo un montón de pendejadas en una licuadora mientras cantaba muy alto de forma equivocada Copacabana.

—Él no tiene cerebro— dije, sacudiendo la cabeza. —¿Y no se supone que las personas de Australia deben ser, como muy buenos asando carne?

—¿No se supone que los americanos deben ser gordos y perezosos?

—Muchos los son.— dije mientras me encogía de hombros, intentando darle la espátula. Se negó a tomarla y se alejo de mí.

—Baja el fuego— gritó sobre su hombro, antes de correr detrás de Frank y empujarlo a la piscina. Otra razón por la que él ya no me importaba.

Sinceramente, podría haberme forzado a beber si quería, pero medio me estaba cagando por que Adriel vendría así que quería mantener en buen estado mis reflejos en caso de que tuviera que ser la voz de la razón o actuar como escudo humano si Bill intentaba golpearlo o algo. Él ya estaba muy borracho y me reí cuando lo vi parado en la orilla de la piscina, sosteniendo un vaso de margarita en una mano e intentando jugar volibol con la otra. Gustav estaba en su equipo y tenía que golpear el balón dos veces cuando Bill mandaba el balón directo a su cara.

Pero Bill estaba feliz, sonriendo y riendo y haciendo otras pendejadas que me daba cuenta y yo estaba disfrutando con tan solo verlo. Era algo relajante y me hacia sentir como, si por primera vez en los últimos siete u ocho meses, no me iba a quedar calvo a temprana edad debido al estrés.

Le di vuelta a una de las carnes para hamburguesa y la puse en el plato, dudando que alguien la comiera. Excepto tal vez una persona.

—Georg— lo llamé, moviendo los brazos. Él salto de la piscina y corrió hacía a mí, escurriendo agua por todos lados. —Tu te vas a comer esto, y vamos a ver si te mueres y si no lo haces seguiré cocinando.—

—¿Qué tiene de malo eso?— preguntó, inclinándose y olfateando el plato.

—Nada. Bueno, yo lo hice, pero no la tire al suelo ni nada parecido.

No muy convencido, Georg miró la comida, luego mi cara, luego apuntó la mesa junto a mi.

—¡Dame la cátsup, perra!

Decidí saltar a la piscina para enojar a Bill, por que estaba más caliente que las bolas de Satán aquí afuera y el sudor que caía en las cortadas de mi cara ardían. Salté con fuerza a la piscina a un lado de Gustav, solo por que se estaba quejando de las personas que lanzaban agua a su cabello. Algo del cloro hizo que el tinte de su cabello se pusiera verdoso. Lanzó la pelota a mi cara con mucha fuerza, justo donde mis cortadas estaban y juro que casi ahogo al maldito. En vez de eso, lo ignore y nade hacía Bill, quien estaba dando pequeños tragos a su margarita de un popote y movía su cabeza ligeramente al compas de la música que salía de la radio.

—Hey, Tyler Durden— dijo Bill, riéndose de su propio chiste. —Tu cara se ve genial.

—¿Qué tanto puedes saber si nunca has estado en una pelea?

—Que gracioso— dijo, mientras ponía su bebida en la orilla de la piscina. Puso sus brazos alrededor mi cuello y se levantó un poco para besarme. —Estoy sorprendido de que no estés bebiendo. ¿Qué, tu hígado finalmente explotó o algo?

—Vomite tequila y bilis durante como 18 horas. Estoy muy bien así.

—Mmmm— me beso otra vez e hizo mmm contra mis labios. —No sabes a tequila y bilis. Sabes a goma de mascar.

Me reí y saqué mi lengua, mostrándole el chicle que tenía en la boca.

—Es lo único que he comido en todo el día. Intente cocinar, pero casi me quemo la cara. ¿Mis pestañas están blancas?— él negó con la cabeza y lanzó un poco de agua a mi ojo. —Nada genial, Billy.

—¿Y, que le paso a la comida?

—Georg se la esta comiendo. Estamos haciendo una prueba. Si se envenena con la comida, sabremos que otro tendrá que cocinar.

—Un método muy bueno— dijo, sacudiendo la cabeza. —¿Qué tipo de chico no sabe hacer carne azada?

—Un chico como yo que ha sido una perrita consentida desde que nació y le faltan experiencias básicas en su vida.

Bill rió, y de pronto, sentí sus dedos tomar la cintura de mi traje de baño y jalarlo.

—Tom— susurró, viendo hacía el agua. —Regresemos al apartamento. Todos están aquí. Podremos estar solos.

Sonreí y tomé sus muñecas, levantándolo para sacarlo del agua y poner su culo en la orilla, junto a su trago.

—Termínate eso primero— dije, apuntando a su vaso. —Es un pecado desperdiciar margaritas.

Tomó un pequeño sorbo e hizo una mueca.

—Esta asqueroso. Viktor lo hizo.

—Bill, tomate esa mierda. Deja de ser tan llorón— me golpeó la frente antes de tomarse el resto del vaso rápidamente y aventándolo a la piscina. —¿Por qué hiciste eso?— pregunté. —No seas mamón. Tenemos que limpiar todo esto cuando terminemos.

—Deja de quejarte y saca tu lindo culo de la piscina para que puedas hacérmelo.

El chico estaba frito, pero era divertido de ver, así que sonreí y seguí sus instrucciones por que… solo un pendejo le negaría a su dama o a su pasivo su petición de sexo ebrio. Fue ahí cuando lo escuche.

—Tom— gritó Charlie. Bill y yo giramos la cabeza, para verlo sentado platicando con Adriel de quien sabe que putas. Adriel sonrió y nos saludo con un movimiento de mano tímido y Bill se aclaró la garganta.

—Ve a hablar con él— murmuró, apuntando el bar, donde Viktor todavía estaba haciendo una especie de poción. —Estaré por allá.

Asentí y tomé una toalla de las sillas, la enrede en mis hombros antes de caminar hacía él. A los chicos les parecía difícil mantenerse calmados cerca de un Thomas Puto Kaulitz sin playera. Supuse que esto haría las cosas más fáciles.

—Hey— dije mientras me acercaba, moviendo mis trenzas con la mano para llenarlo de agua.

Él se rió y me rodo los ojos un poco.

—Hola, Tom.

—¿Tienes hambre? Por que, bueno, si estas dispuesto a que te de una infección estomacal… yo cociné.

Frunció el ceño y levanto la mano.

—No gracias, estoy bien. No me puedo quedar mucho. De todas formas iré con unos amigos a cenar. Solo quería venir a hablar.

—Oh— me encogí de hombros y camine hacia una mesa, apunte una silla para que él se sentara. Me senté junto a él, lo que hacía que estuviera frente a Bill, el que en broma me sacó la lengua cuando me atrapó viéndolo.

—¿Qué es eso?— preguntó él, apuntando mi pecho. Miré hacia abajo y me di cuenta que se estaba refiriendo a mi súper masculino tatuaje de Bill.

—Oh… uh el resultado de mucho alcohol— le dije, encogiéndome de hombros. —¿Estas sorprendido?

—Para nada— dijo. —Vi el de él… cuando lo conocí. No sabía que tú tenías uno igual. Wow.

—Sip— dije. —Ni siquiera estábamos saliendo en ese entonces. Creo que solo nos habíamos besado una vez. Como que siempre vamos hacia atrás.

Adriel asintió y no dijo nada, solo giro la cabeza para ver sobre su hombro a Bill, quien estaba demasiado distraído con las pendejadas de Viktor para ponernos atención. Me di cuenta que necesitaba decir algo rápidamente para quitar el aire de incomodidad en el que nos metimos.

—Me gusta. Creo que de verdad representa mi masculinidad. ¿Verdad?

Él se rió y eso fue todo. Comenzamos a hablar de cosas sin importancia. La escuela, tonterías de su música, su perro compañero de cuarto el cual nunca me importó. Le conté algunas cosas aburridas de mi vida, evitando regresar al tema de Bill lo mejor que podía, no por que estuviera avergonzado o algo así. Solo por que no estaba muy seguro de cómo sacar el tema. Era demasiado incomodo.

Perdí la concentración y mire sobre su hombro a Bill, que estaba dándole vueltas a un collar hawaiano y ayudando a Viktor a preparar tragos, bailando y cantando junto con él mientras hacían una piña colada. Estaba riéndose histéricamente de algo que le había dicho y observe como su cabello saltaba en su espalda, la forma en que se movían sus caderas completamente fuera de sincronía con la puta música. Me atrapó viéndolo y me guiño un ojo y regreso a hacer a lo que estaba haciendo, completamente despreocupado al hecho de que estaba sentado ahí, intentando atar lazos sueltos con este chico, que sin intención de su parte, casi se mete entre nosotros.

Solo al darme cuenta de que él confiaba tanto en mí y que estaba tan cómodo en nuestra relación me hizo sonreír como imbécil. Todo iba a estar bien entre nosotros. Ya no tenía dudas sobre eso.

Convenientemente, Adriel termino siendo el que sacó el tema de Bill primero.

—Tom, se que ustedes regresaron.— dijo, sonriendo.

—¿Cómo… lo sabes?

—¿La verdad?— asentí y le hice una mueca a Charlie, asumiendo que él había abierto la bocota. —Bueno, mírate. No te había visto tan feliz… nunca. Estas sonriendo, y te la pasas viéndolo de cierta forma, y sabes, por mucho que me caiga mal por la forma en la que te hizo sentir, estoy feliz de verte de esta manera. Siento como si fueras una persona completamente diferente.

—Si— dije encogiéndome de hombros. —Como que lo soy. Él tiene ese efecto en mí.

—Bien— dijo Adriel, suspirando. —Si vamos a ser amigos, entonces quiero que solo seas feliz. De verdad eso es lo único que he querido, desde que te conocí. Obviamente, yo no pude hacerte sentir así, así que supongo que me alegra que él pueda.

Le sonreí y él me vio feo y los dos asentimos en un acuerdo.

Probablemente no íbamos a tener mucho contacto desde este momento. Los dos lo sabíamos. Nuestra relación era diferente a la que tenía Bill con Bryan. La nuestra era más profunda y tenía intenciones diferentes. Él no cabía en mi vida ahora que Bill estaba de vuelta. Nunca podríamos ser solo amigos, por que nunca fuimos «solo amigos» en primer lugar.

Un minuto después, Bill trotó hacia nosotros, sosteniendo un vaso en la mano.

—Ten— dijo, dándoselo a Adriel. —Pruébalo. Viktor lo hizo así que tal vez sea asqueroso.

Adriel se veía un poco sorprendido y sentí mi bilis levantarse, en parte por que estaba preocupado que Bill sacara algún movimiento ninja y rompiera el vaso contra su cabeza o alguna pendejada. Pero no lo hizo. Probablemente necesitaba empezar a pensar mejor de él.

—Esta bueno— dijo Adriel. —Gracias.

Bill asintió y comenzó a alejarse, pero Adriel se paro y lo llamó.

—¡Espera, Bill!

Él se dio la vuelta y nos miró, tomó unos pasos tímidos hacía Adriel.

—Yo… quiero disculparme. Por lo que te dije en la escuela. Estuvo mal y…

—No— Bill levantó las manos y negó con la cabeza. —Esta bien. Entiendo por que lo dijiste. Además, estabas defendiendo a Tom. Eres un buen amigo de él y yo puedo respetar eso.

Juró que mi corazón dejo de latir como 12 veces durante esa confrontación.

—Um… esta bien— dijo Adriel, ligeramente confundido. Tal vez por que Bill lo había amenazado con patear su culo o mandarlo al hospital las últimas veces que lo había visto. —Pero aún así, me disculpo.

—Esta bien— se despidió con la mano y se alejo, dejándonos a los dos ahí, mirándonos sorprendidos.

—No es tan malo— dijo Adriel con una sonrisita. —Supongo que estarás bien, Tom.

—No es malo en lo absoluto— asentí. —Estaré bien.

Adriel terminó su trago y se despidió de Charlie y Viktor antes de irse con sus amigos. Evite presentarle a Gustav y Frank por que estaba casi seguro que a pesar de que él se había disculpado con Bill, esas dos eran unas brujas malvadas y habría una pelea.

Como sea, despedirse fue un poco agridulce, por que por más que amaba a Bill, Adriel había sido una parte importante de mi vida y básicamente lo había abandonado para arreglar las cosas con Bill. Pero, supongo que eso era de lo que el… amor y las relaciones reales estaban hechas. Sacrificios, desinterés y mierdas así.

Como sea, la había cagado lo suficiente; solo hacía lo que otra gente me decía en ese momento. Y mi principal fuente de consejos, que estaba tan pendejo como yo, era Viktor, quien me dijo que me deshiciera de Adriel y que una vez que lo hiciera todo con Bill iba a estar bien. Si, el era un enorme pendejo, pero me dio un consejo algo bueno. Es decir, él fue el que me convenció que le dijera a Bill que lo amaba por primera vez. Lo que nos llevo a nuestra primera cogida. Y eso fue un evento importante. Y a pesar de que en realidad no lo escuche, él siempre me dijo que aclarar las cosas con Adriel haría las cosas más fáciles entre nosotros. Tuvo mucha razón en eso.

Después de que acompañe a Adriel al auto de su amigo, regresé para encontrar a Bill poniendo mini sombrillas en unos vasos que estaban en una bandeja, Viktor le decía que color poner en cual, como si eso importara, mientras el sacudía unas maracas. Todos los demás estaban ocupados jugando volibol en la piscina, así que me acerqué a ellos y salte una silla del bar.

—¿Cuál de estos es el de Tom?— le preguntó Bill a Viktor. Se golpeó la barbilla un par de veces y le entrecerró los ojos a la bandeja.

—No me acuerdo— dijo en voz baja, haciendo reír a Bill. Le quite las irritantes maracas y las sacudí con fuerza cerca de las orejas de Bill. Él me golpeó en el pecho para detenerme, después ahogó un grito y apuntó la bandeja de bebidas.

—¡Café!— exclamó, dándome un vaso que parecía sopa de guisantes.

—Esperen. ¿Hicieron tragos diferentes para todos?

—Si— dijo Bill rodando los ojos como si yo fuera el tonto. —Todos son con tema de la playa. Al tuyo le puse sexy trasero en la playa.

Lo miré sin ninguna expresión mientras ellos comenzaron a reírse como histéricos, por que claramente yo no encontraba lo gracioso en eso.

— Da como asco ¿Por qué es café?— pregunté.

Pssssh— dijo Viktor. —Por que es como tus ojos. Son tan encantadores— patee su silla y casi se cae, pero agarro la repisa justo a tiempo. —Eso no fue lindo, Kaulitz.

—No me voy a tomar esto— dije, poniendo el trago en la repisa.

—Oh por Dios, deja de ser una perrita. Es solo kiwi con otras pendejadas. Lo hicimos virgen por que sabia que te ibas a quejar. Estas arruinando nuestro puto tema luau hawaiano con tu resaca emo. Y ten, necesitas un collar hawaiano.— levanté una ceja mientras me ponía unas mierda de flores rosas sobre mi cabeza y se reía. —Awwww, Tomto. Te ves tan bonito. ¿Recuerdas cuando te arriesgaste a ir a la cárcel en Aruban por cortarme una flor cuando nos fuimos de vacaciones?

Me reí y puse un mechón de cabello mojado detrás de su oreja.

—Sip. Mientras tú estabas en la habitación ahogándote en el mini bar y llorando. Buenos tiempos.

—Suena como que fueron unas fascinantes vacaciones— dijo Viktor sarcásticamente, bostezando falsamente. —Denme la maldita bandeja. Dejare que se vayan a hablar en privado acerca de lo mucho que se aman y de los cinco hijos que quieren adoptar. Trümper, el tuyo es el purpura.

Bill tomó su trago de la bandeja y puso la sombrilla en su cabello, sonriéndome mientras daba un pequeño sorbo.

—Cinco hijos son muchos.— dijo Bill, arrugándome la nariz.

—Un hijo es mucho— contesté, sacudiendo la cabeza. Me arranque el collar hawaiano del cuello y lo aventé al suelo por que me estaba dando comezón y era una pendejada.

—¿No quieres tener bebés conmigo?

—Jesucristo— me apreté el puente de la nariz y suspire. —Estas consciente de que tengo dieciocho años ¿verdad? Yo soy un bebé

—Si, tú eres mi bebé.— le entorné los ojos, mientras él a propósito tomaba mi mejilla y la pellizcaba irritantemente. Los dos habíamos decidido en no usar nombres y apodos cursis entre nosotros, por que eso era muy heterosexual. Y de ninguna puta manera lo iba a llamar cariñito. O corazón. O, mierda… bebé. —Lo siento, eso fue estúpido.— dijo con una sonrisita, mientras se hacía para atrás.

—Solo ignoremos a Viktor— le dije. —Siempre. ¿Cómo se llama tu bebida?

Tetitas de Billo. No se, así le puso él.

Mire los pezones de Bill por unos segundos a la mención de tetitas, y él se dio cuenta y me pegó en la oreja.

—¿Por qué no estoy borracho en este momento?— mascullé para mi mismo, sacudiendo la cabeza.

La bebida que me hicieron era muy buena. Era como raspado de fresa mezclado con kiwi o alguna pendejada. Nunca pensé que llegaría el día en que estuviera en una fiesta y fuera el único sobrio ahí, tomando un coctel de fruta congelada y virgen. Era como la dimensión desconocida y me sentía como un tonto.

—Hey— Bill puso su bebida en la repisa y saltó del banco para pararse entre mis piernas. —¿Estas todo malhumorado por… él?

Le sonreí y negué con la cabeza y besé su frente.

—Uh, no. Estoy bien. Tú eres mi chico. Me importan una mierda los demás. Y no estoy de mal humor.— intenté meter mi dedo dentro de su short de biquini, pero él alejo mi manó de un golpe y soltó una risita.

—¡Deja de ponerle atención a mis partes y pon atención a mi cara!

—Pero me gustan.

—A mi me gusta tu salchicha pero no me ves agarrándolo cada vez que intentas hablar.

—Lo haces mucho— le recordé. Le di a sus pezones una mirada y miré su cara, dándole un saludo militar para demostrarle que era todo oídos. —Continua.— le dije.

—¿No hice un buen trabajo al comportarme como una persona civilizada y respetable?

—Si— dije, apretando su hombro. —Estoy orgulloso de ti. Estaba casi seguro que le ibas a tirar los dientes de un golpe.

—No— dijo en voz baja, sacudiendo la cabeza. —No te hubiera hecho eso. Avergonzarte de esa manera. Además, de alguna forma tú te convertiste en el maduro y razonable. No se como fue que tu terminaste siendo el mejor portado de nosotros dos, pero necesito comenzar a ser un poco más balanceado también, creo.

—No soy tan maduro y razonable— le dije, suspirando. —Solo contigo por que he aprendido a como portarme cerca de ti. Me das mucho crédito. Todo lo demás en mi vida es estúpido y disfuncional. Como mi familia. Y mis hábitos de bebida.

—Y… ¿Qué paso?— me vio con su grandes y curiosos ojos, sabiendo que le diría lo que fuera cuando me veía así.

—¿Qué? ¿Con él?

—Si— dijo Bill, asintiendo levemente. —¿Se enojo por que regresamos?

Negué con la cabeza y tomé un trago de mi bebida.

—Nop. Dijo que esta era la única vez que me había visto tan feliz.

Bill se rió y puso su mano en mi rodilla, viendo hacía el suelo.

—¿Y lo seguirás viendo? O sea, seguirán siendo amigos o…

—Él es mi amigo. Hablare con él cuando hable con él y eso es todo. Se que te hace sentir incomodo. Así que es lo que sea que tú quieras. Solo necesito aclarar las cosas… él hizo mucho por mí y lo mínimo que merece es honestidad ¿no?

—Esta bien— dijo, forzando una sonrisa. —Estaré bien con lo que sea que quieras hacer, Tom. Eres un chico grande. Se que no me harías nada malo.

Bill se acercó otro paso y besó mi barbilla, luego mis labios y dejo su boca ahí mientras hablaba.

—Me pone triste que puedas ver a tus padres— dijo. —Extraño a mi papá.

—Podemos ir a verlo— le dije. Lo toque con mi codo para que se hiciera para atrás y brincara a mi silla. —Volaremos ahí en un fin de semana o algo, cuando tú quieras. De todas formas tengo que hablar con él de algo.—

—¿De que?— preguntó.

—De…

—¡Kaulitz!— la voz de Viktor me interrumpió y me di la vuelta para verlo parado junto a la piscina con Georg, sosteniendo un embudo. —¡Tráeme esa jarra!

A un lado de la licuadora, estaba una jarra llena al tope con agua y daiquiris derretidos o algo más. Tomé la jarra con una mano y con la otra tome la muñeca de Bill, y me dirigí a ellos. Georg debía tener un sistema digestivo hecho de acero, por que no tenía la puta idea de cómo había comido y bebido tantas mierdas sin morirse.

—Georg, no lo hagas carajo.— Gustav gritó desde la piscina. —¿No has vomitado lo suficiente hoy?

—¡Cállate, hombre!— le gritó de regreso. —Deja de decirme que hacer. Esto no es una monarquía.— Viktor y yo comenzamos a reírnos a carcajadas, pero Georg solo nos ignoró. —Sostén esta mierda y ayuda a un hermano.

Viktor y yo nos subimos a una banca que Georg había acercado.

—Geo, esto es tan putamente estúpido.— dijo Viktor. —Se te congelara el cerebro. Y vomitaras. Sería mejor que pagaras de una vez.

—Cerebros congelados son para putos heteros— dijo él, moviendo su mano en el aire. —Me voy a tomar esta mierda y me darás $100. Kaulitz, ¿también quieres apostar?

—Estoy bien— dije, levantando la jarra. —Solo seré el cantinero. ¿Listo?

—¡Siempre estoy listo!— gritó Georg y aplaudió haciendo saltar a Viktor.

—Esto es tan emocionante— dijo Bill, jalando mi traje de baño. Debió haber estado cuando me tome una botella entera y termine en emergencias. Eso había sido entretenido.

Georg solo estaba bebiendo unas bebidas congeladas de heteros y estúpidos.

No es necesario decir que Georg es un oso. Podía estar bebiendo sangre humana y el cabrón ni siquiera se encogía. Viktor era un idiota por apostar contra él en primer lugar.

Después de su pequeño show, Georg se tiro de panza a la piscina, y saco como la mitad del agua con una gran ola. El cabello de Gustav se empapó y lo golpeo en la nuca. Empezaba a entender la reacción de Georg cuando le hable de quererme mudar con Bill.

Bill había regresado a la piscina y estaba sentado en la orilla, sus pies moviéndose perezosamente en el agua mientras se tomaba… su calzones de Billo o como sea que se llamara su trago. Caminé hacía él y me senté junto a él con cuidado por que no quería mojarme otra vez. El sol se estaba metiendo, y el reflejo en el agua hacía que sus ojos se vieran tan… no sé. Brillantes. Toda la tarde se vio alegre y libre de preocupaciones que me hizo sentir muy bien.

—Te ves caliente— le di el cumplido, besando un lado de su cuello rápidamente. Él soltó una risita y me pico la frente.

—No estoy caliente— dijo. —Estoy bien. Tengo mi bebida.

—Sabes a lo que me refiero— él pestañeo un par de veces y sonrió, tocando la punta de mi nariz con su dedo. —Te ves… bonito. No, hermoso. Eres hermoso.

Bill se mordió el labio y solo se me quedo viendo por un segundo, sin decir nada.

—Deja de ser tan bueno conmigo— dijo en voz baja, poniendo su vaso en el suelo y tomando mi mano. —No lo merezco.

—Si, si lo mereces.

—No

—Si

—Terminé contigo.— me recordó.

—Eso ya pasó. No me importa lo que hiciste en ese entonces. Deja de sacar ese tema.— puse un brazo detrás de sus rodillas y el otro en su espalda, levantándolo con facilidad.

—Ven. Vamos a casa para que pueda hacértelo.

Bill rió y gritó cuando lo puse sobre mi hombro y comencé a dirigirnos a nuestro edificio.

Continúa…

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por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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