

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 22
Bill POV
—Se que es lo que están haciendo ahí.— gritó Gustav mientras golpeaba la puerta del baño con su puño una y otra vez.
Mire hacia arriba a Tom, que estaba sentado en la orilla de la bañera, desde mi tan elegante posición, de rodillas, entre sus piernas. Él sonrió e intento empujar mi cara de regreso a su regazo pero lo empuje por el estomago y fruncí el ceño.
—Tienes que apurarte— le dije. —Esto es asqueroso. Hay un baño a un metro de aquí, en donde Viktor caga.
—Oh, relájate, Charlie viene aquí y limpia. Deja de hablar y termina si estas tan asqueado.
—¡Tom, asqueroso hijo de puta! Georg no los ha visto en meses ¿y te encierras en el baño para que te la mamen? ¡Son las cuatro de las tarde, por Dios santo! ¿Qué pensaría Esme?
Me tape la boca para esconder la risa que me causo las palabras de Gustav, por que fue mi idea en primer lugar. Con todos estando aquí día y noche, Tom y yo tuvimos muy poco tiempo «a solas» estos últimos días. Pero él había llegado a casa de clases y ese día se había se había dejado solo un poco de barba y se veía tan adorable y yo estaba de tan buen humor. Solo quise hacer algo por él como por, cinco minutos.
No es necesario decir que mi plan no fue muy bueno.
—Vámonos— dijo Tom, rodando los ojos. —De todas formas, su voz hace que se me quite lo duro.
Hice un puchero y me puse de pie mientras el se subía los pantalones.
—Pero… tú… yo quería…
—Esta bien— dijo, besando mi frente. —Es lo menos que puedo hacer, haré tiempo para nosotros en la noche. Te lo prometo.
—Okey— abrí la puerta y le hice una mueca desdeñosa a Gustav. —¿Qué?
—Solo quería usar el baño— dijo riéndose. Me despeino el cabello mientras yo lo empujaba y Tom puso su puño frente a su cara antes de seguirme. —Te amo, Tom.
—Vete a la chingada.— masculló Tom mientras él azotaba la puerta. Me fui a la sala, donde Georg estaba tomando vodka directo de la botella, algo muy elegante por cierto. Charlie estaba jugando con el cabello de Frank y Viktor estaba encogido en el sofá, dormido, con el pulgar en la boca. Estaba tomando la visita de Georg al extremo.
Me senté junto a Viktor y levante sus piernas y las puse en mi regazo. Tom se sentó en la orilla del otro sofá con Georg y comenzó a tomar con él, y los dos comenzaron a reírse de algo y jugaron entre ellos y se veían a los ojos como dos frutitas y todo eso. Tom lo había extrañado mucho como para ser normal.
—Oh, Bill, tendremos una noche solo de pasivos hoy— dijo Charlie emocionado, como si fuera algo de lo que también tuviera que estar emocionado. Había tenido suficiente noches de solo pasivos cuando Tom estaba lejos saliendo con su puta. Bueno, si consideramos a Viktor como pasivo.
—Solo nosotros cuatro.
—Por mucho que amé pasar horas cortándome las uñas y arrancándome el cabello, tengo… planes esta noche.—
Charlie tiro jalo del cabello de Frank y este se quejo y me vieron con el ceño fruncido.
—¡Saca la cabeza de tu culo, Bill! Ninguno de ustedes morirá si están separados por más de 30 segundos, aunque sea difícil de creer.
Le lloriquee un poco a Tom con un puchero pero él solo se encogió de hombros y tomo un trago de la botella.
—Te veré esta noche.— me dijo, haciendo que Charlie rodara los ojos.
—Estarás extremadamente borracho. Mira, ¡nuestra relación ya es una mierda!
—Oh, por Dios, Bill— dijo exasperado Gustav, mientras entraba a la habitación. —Solo cierra la puta boca. No se vieron por medio año. Y fíjate, todo salió bien. Una noche no va a matarlos.
De pronto, el teléfono de Tom comenzó a vibrar en la mesa. Lo tomó rápido, lo miró, luego a mí y lo puso de vuelta en la mesa. Interesante.
Todos estábamos ahí, sentados en la misma sala. Jörg había llamado temprano, así que sabía que no era él. Eso solo significaba una cosa.
Alerta roja.
—Me pregunto por que no contestaste.— dije calmadamente, apuntando al teléfono.
Todos estaban callados.
Tom sonrió nervioso e hizo eso de levantar su ceja.
—Eh… ¿Qué?
—Era él. Se que era él. ¿Por qué no contestaste?
—Por que es una perra apretada— murmuró Viktor, todavía con los ojos cerrados.
Tom lo ignoró y levantó su barbilla hacía Georg.
—Por que estoy bebiendo con mi chico. Y por que me gustan mis bolas y no quiero que me las cortes.
Quite la pierna de Viktor y me puse de pie rápidamente, haciéndolo saltar. Tomando unos pasos hacía Tom, puse mis manos en las caderas e hice una mueca.
—Así que, ¿estas diciendo que la única razón por la que no hablas con él es por que sabes que me enojare?
Tom miró desesperado para todos lados, claramente buscando en su cabrón cerebro por una respuesta.
—Em… ¿no?
Si, pendejo. Muy convincente.
—¿No?— le repetí su respuesta.
—Si— dijo, poniéndose de pie para retarme. —Si. No le hablo por que te enojas. Pero no creo que deba ser un problema, quiero decir… ¡A mi me parece bien que hables con él!
Suspiré y presione el puente de mi nariz.
—No te parece bien que hable con él.
—Bueno, no me parece bien, pero no hago un escándalo cada vez que mencionas su nombre. Lo que es muy seguido, para ser honestos.
—Chicos, creo que esta pelea, conversación, o lo que sea, deberían tenerla en privado.— dijo Frank, interrumpiendo estratégicamente cuando tenía la boca medio abierta.
—¿Tú quieres hablar con él?— le pregunte a Tom, ignorando a Frank.
—Esta bien, mejor los dejamos solos.— dijo Gusti, dándose la vuelta para salir del cuarto.
—¡No!— Tom se paró y sacudió la cabeza. —No. No pelearemos por esto. Bill, lo hablaremos después.
—Kaulitz, ¿Qué haces, hombre? Él es pretencioso, aburrido…
—Viktor— lo interrumpió Tom, diciendo su nombre con la quijada tensa. —Aprende a cuando callarte.
Tom y yo habíamos hecho un excelente trabajo en llenar el cuarto con tensión, haciendo que todos se sintieran significativamente incómodos. Hubiera sido divertido si alguien más estuviera peleando, pero no era así. Éramos nosotros, y era nuestra primera pelea después de regresar y no quería que pasara pero necesitaba terminar con esto. Si no lo hacía, Rojito me acecharía hasta que tomara una decisión. Como matarlo.
—No se cual es el problema, Bill. Te escogí a ti.
—No— dije en voz baja. —Yo te escogí a ti. Yo fui el que hizo la declaración. Tú te quedaste con él cuando regresaste. Él casi se mete entre nosotros y ahora tu quieres que este bien con el hecho de que te esta llamando ¿y aún así tu quieres hablar con él? No estoy bien con esto. Lo siento, Tom.
Con esas palabras, lo hice a un lado para pasar y salir del apartamento. Para cuando llegue a mi puerta, Charlie, Gusti y Frank ya estaban en el pasillo para alcanzarme.
—Esta bien— dijo Gusti mientras yo pasaba de un lado a otro en la sala, con las orejas calientes.
—Si— dijo Charlie. —Solo empezaremos la noche de pasivos más temprano. ¿Quien quiere sangría?
Después de nuestra cuarta ronda de Sangrías, estaba acostado en el regazo de Charlie con una masa verde en la cara mientras él ponía dos rebanadas de pepino en mis ojos.
—Esto te refrescara— dijo arrastrando las palabras, riéndose tontamente y continúo abanicándome la masa de mi cara con una revista.
—¿Estoy equivocado chicos?— grite para que Gustav y Frank pudieran escucharme, incluso aunque estuvieran a pocos metros de mi. Estaba un poco mareado.
—Solo cierra la puta boca, Bill. Estas lloriqueando y ha sido por las ultimas tres horas. A nadie le importa.
Levanté la mano para enseñarle el dedo a Frank, ganándome una sonrisita de Gusti. De pronto, mi teléfono comenzó a sonar en mi bolsillo y ahogue un grito. Charlie me tomó de los hombros para que no pudiera moverme y era sorprendentemente fuerte por ser una persona tan enana, así que me gano.
—Es Bryan— dijo Gustav, arrojando el teléfono en mí estomago. —Que irónico.
Lo abrí y lo puse en mi oreja, un poco sorprendido. No esperaba escuchar de él tan seguido, especialmente después de que se entero que Tom y yo habíamos regresado.
—¿Hola?
—¿Bill? Tu novio… sin duda es un borracho ¿eh?
—Oh, Dios— dije, sentándome. Los pepinos se cayeron de mi cara y Charlie refunfuño. —Lo siento tanto. ¿Qué carajos te hizo? ¿Te golpeó?
Bryan rió por el teléfono.
—¡No! No hizo nada. Viktor llamó y preguntó si podía ir a la tienda por ellos ya que se tomaron todo lo que tenían en el apartamento. Y le dije que si querían, podían venir al bar donde estaba y podía conseguir que entraran. Así que, vinieron y… Dios, él bebe demasiado. Pero es muy divertido. Me cae muy bien.
—Esta bien, estoy un poco confundido y sorprendido— admití. —Primero, Tom no es divertido, es sarcástico y grosero. Segundo, justo ahora lo odio, y tú eres mi amigo así que deja de hablarle. Y tercero, ¿Qué putas esta pasando?
—Él dijo que estabas enojado. Fue por eso que llamé. Chicos deberían venir para acá.
Cruce los brazos sobre mi pecho y me reí.
—Psssh. NO iremos. Es noche de pasivos.
—¡Yo iré!— Frank saltó del mueble y se puso las sandalias. —¿Dónde esta?
—No te quites los calzones— le dije, rodando los ojos. —Bryan, me tengo que ir. Me disculpo de una vez por si Tom te golpea en la cara antes de que termine la noche, por que suele hacer eso. Incluso si tu tienes la culpa por que lo invitaste a ir. Adiós.
Le colgué mientras se reía y le entorne los ojos a Frank.
—¿Qué?— preguntó, regresándome la mirada.
—¿Qué fue todo eso?— lo mire de arriba abajo, apuntando a sus zapatos y a su emoción por ver a Bryan.
—Tú lo hiciste a un lado y regresaste con Romeo. Así que ahora esta libre.
—Lo besé y nos metimos mano hace como la semana pasada— le dije, ligeramente celoso. —Esto es raro.
—Bien— dijo Frank, encogiéndose de hombros. —Entonces iré por Tom.— sonrió burlón y levanto una ceja, retándome. Gustav aplaudió emocionado.
—¿Tienes ganas de morir?
Frank se rió de mí y se sentó de nuevo en el sofá.
—Relájate. No quiero a tu precioso Tom. Es cogible pero demasiado malhumorado y… borracho para mi. No se como manejar eso.
—Pasas más tiempo viéndolo que haciendo otras cosas con él.— bromee, ganándome risas de los tres. Me había dado cuenta que Tom siempre tendría poder sobre por su apariencia. Era un poco inconveniente.
Charlie notó que mi vaso estaba vacío y lo lleno, poniendo un popote muy loco para que no arruinara lo que tenía en la cara. Comencé a tomar de la sangría y masticaba el popote mientras seguía hablando.
—Bien— mascullé. —Ve a cogerte a Bryan. Ni siquiera me importa.
—Eso suena muy convincente— le dijo sarcásticamente Gustav a Frank, rodando los ojos.
—Como sea. No me importa. Tengo a mi novio. Me importan una mierda los demás.
—Esta bien— Gustav se acercó y se arrodillo frente a mí. —Seré honesto contigo justo ahora, ya que Charlie obviamente no ha sido de mucha ayuda.
—¡Hey!— refunfuño Charlie y lo golpeo en la frente y Gustav empujo su mano de un golpe.
—En serio, creo. Um… la forma en la que te sientes por Bryan es probablemente la misma forma en la que se siente Tom por este chico.
—Como sea Gustav— dije, el popote todavía entre mis dientes. —Toma su lado, traidor.
—¡No estoy siendo un traidor! Pero, como… bueno, él esta afuera justo ahora en los alrededores emborrachándose con Bryan y no se esta portando como una perra. Esta manejando sus mierdas mejor que tú. Estoy seguro que esta celoso y estoy seguro que él sabe que tienes algún tipo de sentimientos, tal vez por la forma en la que te portaste como una perra con Frank, pero confía en que no harás nada.
Miré a Frank, que me estaba viendo sin ninguna expresión. Luego mire hacía abajo a Gustav y sacudí mi vaso un par de veces, el hielo chocando con el fondo del vaso.
—Necesito un rellenado.
Charlie me arrebato el vaso y lo llenó otra vez mientras Gusti seguía hablando, como si fuera el dios sé-todo-acerca-de-relaciones o algo.
—No hay necesidad de pelear por esto, Bill. Se la persona madura. Deja que arregle lo que sea que tenga que arreglar con él y no te quejes. Con ninguno de los dos. Ten el mismo respeto que el tuvo por ti y Bryan. Es Tom. Crecí con él, y la persona que es ahora, estando contigo… no hay manera de que te haga algo malo de nuevo. No eres ciego. Creo que tú solo te has dado cuenta de lo mucho que cambio.
—Estoy de acuerdo— añadió Charlie, dándome el vaso de regreso. —Y cálmate. Ya no nos queda alcohol.
—Bien— grité, parándome del sofá. —¿Así que carajos se supone que deba hacer? ¿Llamarlo y disculparme?
—Esta ebrio— dijo finalmente Charlie, hablando por el equipo. —Solo espera hasta que llegue a casa y habla con él frente a frente.
Supuse que valía la pena seguir el consejo de Charlie, especialmente ya que me había llenado en vasos de Sangría, y cuando digo «vasos» me refiero a tres rondas. Así que no lo llamé. Recibí una llamada de Viktor, teniendo dificultad para hablar y riendo histéricamente por que él, Tom y Georg perdieron $300 jugando contra Bryan.
Después de un ahora, Bryan, que estaba más borracho de lo que lo había visto antes, llamó otra vez. Eso era el resultado de salir con Tom y sus amigos. Te conviertes en un borracho. Como sea, llamó para hacerme saber que Viktor y Tom estaban jugando a pelearse afuera del bar y que Viktor azotó la cara de Tom en una pared de ladrillos por accidente, que dio como resultado algo de sangre y raspones. Durante la llamada, Tom tomó el teléfono y creo que quiso decirme que lo sentía pero me sonó a que me estaba hablando en Swahili. Las únicas palabras que pude entender fueron, pendejo, enojado y lo siento. Después de eso colgaron.
La cabeza me daba vueltas y estaba eructando piña, así que después de un rato, antes de que hubiera de por medio esencia de vomito de sangría, me fui a mi cuarto y me acosté. Frank entró y se paró por mis pies y Charlie se acostó junto a mí y comenzó a trenzar mi cabello o algo así. Gusti estaba en la otra habitación maldiciendo a Georg por algo. Parecía que él soportaba mejor el licor que los otros tres, que no era decir mucho, pero por alguna razón Gustav le seguía gritando.
—¿Bill?— preguntó de pronto Charlie. —Gusti dijo que te querías mudar.
Me reí y sacudí la cabeza, con los ojos cerrados.
—Eso no fue lo que dije. No lo escuches.
—¿Qué fue lo que dijiste?
Escuché suspirar a Frank desde donde estaba a los pies de la cama.
—Charlie, él quiere vivir con Tom. Déjalo ser. No es por ti.
—Espera— dijo Charlie, sacudiendo mi hombro. Abrí un ojo y gire hacía él.
—¿Eh?
—¿Quieres vivir con Tom? Han salido por como, una semana.
—Cállate— gemí, cubriendo mis oídos. —Estoy harto de hablar de esto.
—Como sea— Charlie jaló un mechón de mi cabello con fuerza innecesariamente, pero no dijo nada más del tema.
De pronto, hubo un fuerte ruido en la sala que hizo que Charlie ahogara un grito. Sabía que era sin ni siquiera abrir los ojos. Era el sonido de una puerta azotarse contra la pared.
En segundos, hubo gritos de los chicos, algunas risas y lo que creí era vidrio rompiéndose y otro ruido, esta vez venía del pasillo. Gustav entro corriendo a mi cuarto, con el cabello despeinado y sin aliento.
—Estos idiotas están fuera de control— dijo, saltando a mi cama. —Oh, y Frank, tu presencia fue requerida en la sala.
Gusti tomó el lugar de Frank mientras él salía a la sala como murciélago saliendo del infierno, donde escuche su voz de «coqueteo» y el acento de Bryan arrastrando las palabras. Era gracioso.
De la nada, Tom apareció en mi puerta, sosteniéndose con la pared. Sus trenzas estaban más desordenadas de lo normal y el lado derecho de su frente y mejilla estaba raspada, como había dicho Bryan. Había sangre en la parte de enfrente de su playera, probablemente por limpiar su cara, pero aparte de eso, el chico se veía rudo, desaliñado y sexy.
Oh, y extremadamente ebrio.
—Hola, Tom— dije sin entusiasmo, sentándome y empujando a Charlie para que quitara sus manos de mi cabello.
El entrecerró los ojos mientras Viktor se paró detrás de él y lo golpeó en los hombros, sacudiéndolo un par de veces.
—Anda— susurró Viktor. —Solo di lo que practicamos en el auto.
Tom tomó un par de pasos hacia adentro, luego se tropezó con algo y luego tomó otro paso.
—Lo siento. Si te hace enojar, no hablaré con él.
Rodee los ojos a su disculpa planeada y suspiré.
—Y…— dijo Viktor, aún escuchando desde el marco de la puerta.
—Y, soy una completa mierda que no merece tu amor y devoción— terminó Tom, dándose la vuelta para ver a Viktor, quien negó con la cabeza y presiono los dedos en sus ojos. Tom se encogió de hombros y le susurró algo que no pude entender y luego se dio la vuelta hacía mí, sonriéndome. —¿Quieres que nos besemos?
Ese debía ser su plan B. En serio, no pude hacer nada más que reírme por que esos dos eran increíblemente estúpidos. Era entretenido.
La risa hizo que Tom saltara sobre Gustav y acostarse sobre mí, donde intento besarme repetidamente. Todo lo que olía era tequila. Era algo asqueroso.
—¡Quítate a la chingada de aquí, Tom!— intente empujarlo, pero mis brazos estaba atrapados debajo de él y estaba riéndome tan fuerte como para hacer algo. —Eres peso muerto y voy a vomitarte encima. Tu cara parece mierda.
Se quito de encima de mí y casi empuja el pequeño cuerpo de Charlie de la cama. Después, tocó su cara, pasando sus dedos por encima de los rasguños, e hizo un puchero.
—Espera, ¿Qué le paso a mi cara?
Viktor comenzó a reírse tan fuerte, que se cayó al suelo. Lo ignore y me masajee la sien.
—Tom, tu cara esta toda raspada. Y tu papá vendrá el próximo fin de semana y estará llena de costra. Genial, simplemente genial. Ya puedo verlo. «¿Qué le paso a tu cara, Tom?» y tú le dirás, «Nada, estaba ebrio y Viktor azotó mi cara contra una pared.» Y luego Jörg se enojara y te dará el sermón de la responsabilidad y…
—¡Espera!— me interrumpió Tom y se sentó, apuntó a Viktor, que todavía estaba tirado en el suelo. —¿Tú arruinaste mi cara?
En un segundo, Tom saltó de la cama y él y Viktor estaban metidos en otra pelea, rodando por el suelo y golpeando muebles. Gustav se enojo y se paro de la cama, usando su pie para sacarlos a patadas al pasillo.
—Váyanse a casa— masculló, azotando la puerta y poniéndole el seguro. Hubo varios ruidos por un par de minutos y luego nosotros tres nos sentamos y nos reímos.
—Charlie, tu novio es un pendejo.
—También el tuyo— me dijo, acostándose debajo de las sabanas. —Vámonos a dormir. Tal vez si los ignoramos se vayan para siempre.
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Tom POV
—¿Tom? ¿Tom? ¿Hola?
Escuché la voz de Bill y luego sentí dolor en mi cabeza como si alguien la hubiera aplastado con una roca y luego el pequeño pie de Bill estaba en mi espalda, sacudiéndome.
—¿Dónde putas estoy?— abrí los ojos lentamente y me di cuenta que estaba acostado en el suelo. En un baño. Jesucristo.
—Estas en mi baño. Donde pasaste la noche entera en contra de tu voluntad, por que no dejaste de vomitar lo suficiente para que Georg te llevara por el pasillo.
Rodee y me senté, por que nunca vomitaba. Era como un rinoceronte cuando se trataba de tomar. Fuerte y resistente.
No muy seguro, miré a Bill, quien hizo una mueca antes de dejar que el ceño fruncido regresara a su cara. Me dio un vaso de jugo de naranja y bostezó, pero siguió viéndome.
—¿Por qué carajos me ves así?— le pregunté, tomando un trago del vaso. —¿Todavía estamos peleados? No me acuerdo.
Ladeo la cabeza y sonrió.
—¿Por qué te estoy viendo así?— me repitió la pregunta, pero en vez de responderme apuntó el espejo. Gemí mientras me ponía de pie, sentía como si alguien me hubiera golpeado con un bate. O con una roca en la cara. Cualquiera de las dos.
Cuando me mire en el espejo, ahogué un gritó y dije puta madre un par de veces y comencé a tocar las raspadas de mi cara como si fueran a desaparecer mágicamente o algo. Todo en lo que podía pensar era en el cabrón de mi padre, y en la larga platica que me iba a dar acerca de madurar, no portarme como un idiota y darme una dirección donde hubiera juntas de Alcohólicos Anónimos.
—¿Qué putas me pasó anoche?
—Tú y Viktor sintieron que era necesario pelear en cada lugar que visitaron durante la noche. Uno de esos lugares fue afuera del bar, donde Viktor sin querer te azotó contra la pared y daño tu linda cara. Buen trabajo, borracho.
Reí y levante mi playera para descubrir más raspones y moretones. Santa mierda, tal vez si necesitaba empezar con los doce pasos.
—Puta madre, necesito a alguien que me cuide o algo. Esto esta fuera de control.
—Como sea— dijo Bill, encogiéndose de hombros. —Fue gracioso. Y, no, ya no estamos peleados. Decidí… estaba equivocado. Deberías hablar con él. Hay mierdas que necesitan aclarar. Puedo respetar eso.
Me tomé el pecho sarcásticamente y pretendí que me estaba dando un infarto por sus palabras tan raras de él.
—¿Qué dijiste?
—Eres tan gracioso— masculló, rodando los ojos. —Estoy siendo serio. Y estoy intentándolo aquí, así que… no hagas que me arrepienta de esta decisión.
—Esta bien.— sonreí y me hice un poco para atrás para agarrar su pezón. Él me golpeó la mano y se salió del baño.
—Ya pasaron de las nueve, Tom— gritó por encima de su hombro. —Tenemos la carne asada más tarde. Lava la sangre que tienes encima y empieza con tu día.
Lo seguí a la sala, donde Charlie y Viktor estaban desayunando o almorzando o algo. Viktor estaba verde. Se veía de la misma manera en la que me sentía. Tenía el presentimiento que esta futura carne asada iba a terminar muy pronto considerando la condición en la que estábamos.
—¿Dónde esta Georg?— pregunté, sentándome junto a ellos en la mesa. Tomé el sándwich de Charlie de su plato y le di una mordida, inmediatamente me arrepentí cuando una ola de nauseas me golpeó.
—Fue de compras con Gustav— dijo Viktor, con la voz muy ronca. Probablemente por gritar y no cerrar la boca durante toda la puta noche. —Probablemente estén afuera durante doce horas.
—¿Cómo putas salió de compras después de lo de anoche?— pregunté, agradeciendo a Dios que Bill no fuera una puta materialista como Gustav y Charlie. Creo que jamás me arrastraría a una expedición de compras.
—Gustav me llamó dos veces diciéndome que Georg seguía vomitando. Y que te dijera a ti y a Viktor que comieran mierda.
Me reí de Charlie y miré detrás de mí a Bill, que estaba sentado en el sofá enrollando un mechón de cabello en su dedo. Me paré y me arrastré hacía ahí, dejándome caer junto a él y puse mi cabeza en su regazo.
—¿Puedes acariciar mi cabeza, por favor? Creo que tengo una contusión.
—No lo dudaría.— me dijo, poniendo sus manos en mi cabello.
—Hey, ¿Dónde esta la perra de Frank?
Bill refunfuño y presiono sus dedos en mi cuero cabelludo, ignorándome.
—Pasó la noche con Bryan— contestó Charlie con una risita. —Y todavía no regresa.
Comencé a tener pequeños recuerdos de anoche y sonreí.
—Huh. Bryan es un cabrón gracioso. Aún así lo mataría, si te toca.
Avise a Bill, solo para hacerlo saber que no se pusiera muy cómodo. Después de anoche, de verdad me cayó bien. Cualquiera que ayudara a ponerme totalmente borracho era amigo mío.
—Creo que es seguro decir, especialmente con Frank aquí, que Bryan es punto muerto.— dijo Bill. —No lo discutamos otra vez.
—Genial— salté del sofá y temblé un poco, ya que mis funciones básicas estaban hechas mierdas. —Necesito lavarme los dientes antes de comenzar a vomitar otra vez. ¿Y quien putas me dejo tomar tequila?
Viktor sonrió desde donde estaba e hice una nota mental de golpearlo en la garganta más tarde. Tomé la muñeca de Bill y lo saqué del sofá, después lo arrastre hacía la puerta.
—No tendré sexo contigo en la regadera— dijo, intentando salirse de mí agarre. —Es demasiado agotador.
—¿De verdad crees que sea capaz de tener sexo en la regadera justo ahora? Te vomitaría encima y luego me desmayaría. O caerme y hacer que los dos terminemos con daño cerebral. Solo quiero hablar contigo afuera por un segundo.
Bill se rió y me siguió al pasillo, cerrando la puerta detrás de él. Se recostó en la pared, los brazos cruzados y espero a que dijera algo.
—Bien. Tal vez invite a Adriel a nuestra carne azada antes de que regresáramos.— La cara de Bill se frunció pero no dijo nada. Todo lo que hizo fue ponerse roja y darme la mirada de «Te vas a morir, Fucktom.» —Creo que será genial. Es decir, ¿no prefieres que hable con él ahí, donde habrá un montón de personas, en vez de verlo en otro lado a solas? Y podría hablar con él acerca de lo que te dijo y hacer que se disculpe. ¿Qué piensas?
Lo pensó por un segundo, antes de suspirar y asentir.
—Bien. Pero si me provoca en lo más mínimo, terminara en la puta piscina. Bolso, ropa, cabello alborotado y todo.
—Te daré permiso para que le patees el culo si te hace algo. ¿De acuerdo?
—De acuerdo— dijo Bill, poniendo su mano a un lado de mi cuello. —Ve a bañarte y a lavarte la sangre de la cara.
—Ya voy— dije, besando su frente rápidamente. Se dio la vuelta para entrar y yo le di una nalgada muy fuerte y luego corrí por el pasillo para que no me golpeara en la espalda o en la cabeza o algo.
Cuando entré, saqué mi teléfono del bolsillo y busque en mis llamadas perdidas. Pulse el número de Adriel y espere, sin esperar a que me contestara ya que me había estado portando como un completo imbécil con él últimamente. Por alguna razón que no entendí, contesto mi llamada.
—¿Hola?
—¿Cómo estas?— intente pretender que no pasaba nada y que no lo había evitado como la peste.
—Wow. Que agradable es escuchar de ti, Tom. ¿Te hice algo malo para que me ignoraras las ultimas semanas?
Se oía enojado. No me sorprendía.
—Lo sé, soy un pendejo. Lo siento. Es solo que he estado… ordenando mi vida y otras mierdas, y todo ha estado en caos.
—Cierto— dijo, suspirando con fuerza por el teléfono. —Es decir, soy la única persona con la que hablaste por cinco meses, arrastre tu culo por toda Europa para que no estuvieras sentado y llorando y rodando en los depresivos hostales, nos besábamos muy seguido y te ayude a superar tu rompimiento. De pronto, puff, Bill aparece y es como si yo nunca hubiera existido. De verdad entiendo.
Entre al baño mientras estuvo hablando, rascándome la cabeza e intentando decidir que era lo más caballeroso que podría decir. Yo no era un caballero así que no tenía la menor idea.
—Mira, entiendo por que estas enojado. Créeme, entiendo. Y no estoy diciendo que lo que hice estuvo bien o se justifica o lo que sea pero, te dije desde el principio como estaban las cosas con él. Siempre lo supiste. Así que, es decir… debiste estar esperando esto.
Él ahogó un grito por el teléfono y yo me reí.
—No, no— retrocedí. Abrí la llave de la regadera y me senté en la orilla de la tina, esperando a que el agua se calentara.— No quise decirlo así. He hecho cosas peores a otros chicos antes si eso te hace sentir mejor.
Me golpee la frente cuando las palabras salieron de mi boca, dándome cuenta lo mucho que sonaba como un patán y me fije en el teléfono para ver si me había colgado. No lo había hecho, lo que significaba que probablemente no me estaba escuchando, por que dudaba mucho que alguien, además de Aliento de pito Stanley, tomaría un golpe bajo como ese sin responder. No colgó y no dijo nada. Así que, seguí hablando.
—Quiero decir… esta bien, lo siento, y estoy siendo sincero. No puedo decir algo más. Y como dije, aún quiero que seamos amigos. Así que la invitación sigue en pie por si quieres venir.
Estuvo en silencio por un par de segundos y finalmente contesto.
—Tal vez, Tom. No lo sé.
—Esta bien, cuando dices tal vez, quieres decir si, ¿verdad?
Finalmente, se rió y suspiró otra vez.
—Bien. Si. Iré un rato.
—Genial. Te veo después.
Colgué y puse la cabeza entre mis manos, esperando que lo que estaba haciendo no me golpeara en la cara después.
Continúa…
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Por alguna razón Bryan me cae mejor que Adrien 🤦😁