

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 21
Tom POV
—Tomto, acabo de esconderme detrás de un árbol para evadir a Bryan. Necesito discutir unos asuntos inconclusos con él. ¿Te preocuparía eso?
Salté cuando alguien me tocó el claxon por meterme en su lado de la carretera. El comentario de Bill hizo que temporalmente perdiera la concentración en manejar.
—En serio, es contra la ley hablar por teléfono mientras estas manejando un vehículo así que debería colgar— le dije, para evadir su pregunta. —Casi me estampo contra un camión de carga.
—Tomaré eso como un, «Si, si me molesta, Bill.» Ya que eres demasiado orgulloso para admitir que eres una perrita celosa.
Suspiré, mire por detrás de mi hombro para cortarle el camino a un auto para poder salirme de la autopista. Tocaron el claxon y sacaron el brazo para hacerme gestos. Manejar en LA era un dolor en el culo.
—Me molesta, pero confío en ti. Quieres hablar con él, adelante. De todas formas estaba evitando hablar con Adriel, así que tal vez…
—Um, no.
Me reí por el teléfono y rodé los ojos.
—¿Perdón?
—Él es grosero conmigo. Y quiere tu pene, y es mío. Todo mío. No confió en él. Quédate lejos, lejos de él.— no le conteste. Solo me quede sentado en silencio y deje que escuchara su propio comentario para que se diera cuenta de lo hipócrita que estaba siendo. —¿Puedes decir algo, por favor?
—¿Qué?
—Esta bien, Tom. Se que piensas que estoy siendo un… psicópata o algo. Pero para probar mi punto, ¿Cuántas veces lo besaste?
Sonreí para mí y me aclare la garganta por que me di cuenta que justo ahí había cometido un error y que solo debí haber dicho, «Si, ve a hablar con el australiano, y si te toca le corto las bolas.»
—¿De verdad quieres saber eso?
—Para nada— dijo de mala manera. —Pero, como dije, prueba mi punto.
—Una vez— él hizo psshh por el teléfono. —Bien. Más veces de las que pudiera contar. ¿Y el punto es…?
—El punto es, besé a Bryan dos veces. Así que si alguien debe molestarse, debería ser yo. Mi odio hacía él es completamente justificable. Tu odio hacía él no.
Antes de romper el parabrisas con el teléfono, decidí ser el más maduro. Evadir peleas incensarías y eso.
—Habla con él si quieres. No me enojare, lo juro. De verdad tengo que colgar. Tengo miedo de que si choco y dejo a Gusti y Frank sin alguien que vaya por ellos al aeropuerto, perderé partes de mi cuerpo que son importantes para mí. Y para ti.
—Bien— suspiro. —Hasta luego.
—¡Espera!
—¿Qué?
—Besas mejor que él. Cada vez que lo besaba, eso era lo único en lo que pensaba. Solo para que lo sepas.— sentí que era esencial añadir eso ya que claramente le había ganado en quien se portó peor cuando terminamos.
Bill se rió y pude imaginar sus mejillas sonrojarse.
—De acuerdo, Tom. Se bueno con Frank.
—Lo intentare. Adiós.
Me metí al tráfico que era completamente predecible, pero mi cerebro estaba tan muerto que no lo anticipe, así que termine llegando casi una hora tarde por Frank. Era una espada de doble filo. De una forma fue algo bueno por que él era una perra y era una hora menos que tenía que pasar con él mientras esperábamos a que Georg y Gusti llegaran. Y era malo por que lo había hecho enojar y lo había puesto más perra.
—Siéntete libre de ayudarme.— mascullo mientras jalaba su equipaje del carrusel donde se reclamaban las maletas. Lo observé mientras se peleaba con la maleta por un segundo, después me puse frente a él y saqué su equipaje con un solo brazo sin ningún esfuerzo. —Sabes, para alguien que siempre esta hablando, estas horriblemente callado.
—La última vez que hable contigo, amenazaste mis bolas— le recordé. —He estado contigo como por 20 minutos y no me has dicho ni una cosa positiva. Solo estoy siendo cuidadoso.
—Bien. Algo agradable…— se golpeó la barbilla con el dedo mientras pensaba. —Me gustan tus trenzas desordenadas— dijo con un guiño. —Es como acabo de salir de la cama. No muchas personas logran ese estilo.—
—Pero acabo de salir de la cama.
—Oh… bueno se te ve muy bien. ¿A que hora llega el vuelo? Amo a Gusti.
—Claro que lo amas— mascullé. Tome sus maletas y comencé a caminar hacía el área de espera para que así tuviera una cosa menos de la cual quejarse.
—Si, ya se por que dices eso. Pero no soy tan malvado. Él es peor que yo.
—Lo sé. Es por eso que lo odio.
Frank se rió y cruzó los brazos sobre su pecho mientras se ponía junto a mí.
—Sabes, eres horriblemente gruñón. Para alguien que acaba de regresar con el amor de toda su existencia, deberías estar mas alegre. Bill esta como eructando mariposas— me di la vuelta para verlo y entorné los ojos, para hacer que se callara. —Oohh, la mirada de miedo. Entiendo.
—Por favor, cállate.
—Esta bien. Pero deberías ser amable conmigo. Quiero decir, lo único que hice fue evitar que tu novio se cayera en pedazos durante todo el tiempo que estuviste lejos y evitar que se volviera loco, pero como sea…
Suspiré y presione el puente de mi nariz. Toda esta reunión se suponía que sería de todos nosotros divirtiéndonos, no de más drama. Estaba enfermo de todo el puto drama. Probablemente lo último que quería en ese momento era hablar de cómo estaba Bill cuando yo no estaba.
—Frank, lo entiendo. Y gracias. Pero, evítate los detalles.
Él sonrió y me empujo el brazo juguetonamente.
—Y ¿Dónde voy a dormir? ¿No vamos a tener una pijamada incomoda ni nada por el estilo, verdad? Como nosotros tres apretados en una cama o…
—Te quedaras en el cuarto de Bill— le contesté, interrumpiéndolo.—La limpiamos para ti y todo.
—Oh. ¿Cambiaron las sabanas?
Sonreí y asentí.
—Sip.
—Tomare eso como un no— dijo, fingiendo vomitar. —¿Dónde se quedara él?
—En mi cuarto.
—¿No los estoy obligando a algo?
Metí las manos en mi bolsillo y sacudí la cabeza.
—No. De todas formas dormimos juntos todas las noches. No hace ninguna diferencia.
—¿Y entonces por que no se mudan juntos? Para que él ahorre el dinero de la renta. Esta matando al pobre Charlie. Probablemente podrías pagar por todo con tu pequeña tarjeta de crédito negra.
—Lo estamos pensando. No es que te importe.
Murmuró lo que yo creí fue «Claro que me importa» en voz muy baja pero lo ignoré. Aprendería para el final de su visita cual era la mejor forma de tratar a Frank. Ignorándolo.
Cuando vi a Georg y Gustav caminar hacía nosotros fue como un rayo de luz en mi vida. Bueno, no Gustav, solo Georg. Cuando corrí hacía el enorme, puto pendejo lo sentí en cámara lenta, como en las películas. Salté a sus colosales brazos y lo abracé y fue mágico. Gustav, por supuesto, arruino nuestro momento al abrir la boca.
—Yo no te extrañe en lo más mínimo.
—Yo me sentí igual— le dije, lo tome del cuello y lo bese con fuerza en la mejilla. Él me empujo y me despeino y eso fue todo lo que se podía esperar después de no vernos durante tanto tiempo.
Él y Frank caminaron frente a nosotros y comenzaron a chismear y ponerse al día acerca de cosas sin sentido de las que no estaba poniendo atención. Estoy muy seguro que escuche la palabra «boda» y me puso nervioso. Bueno no estoy muy seguro, por que estaba muy ocupado intentando no reírme de una historia que me estaba contando Georg acerca de un travesti en South Beach que le estaba coqueteando y que él estaba casi seguro que era mujer. Gustav me parecía a un travesti un poco más cada vez que lo veía, así que podía entender por que Georg se equivocó. Su juicio no estaba muy claro.
—Y ¿No voy a arriesgarme a ir a la cárcel de California por tener que golpear a un extranjero mientras estoy aquí, verdad?— Georg preguntó, obviamente refiriéndose a Bryan.
—No— dije refunfuñando y rodando los ojos. —Él es todo educado y sereno. Probablemente ni siquiera se defienda.
—Deberíamos arreglarle una cita con Charlie o algo.
Pestañee un par de veces y me le quede viendo sin ninguna expresión.
—Uh, Charlie como que ha estado saliendo con Viktor por un año, por mas bizarro que sea eso.
—Oh, si— dijo Georg, riéndose. —Siempre me olvido de eso. Es raro. No puedo esperar para ver a Viktor.
—Hombre— agarré su manga para enfatizar y lo jale. —No creerás lo irritante que es.
—Lo que a ti te parece irritante, a mi me parece gracioso.
Estábamos cerca del auto para ese entonces y los chicos ya estaban muy lejos de nosotros y no podían escucharnos.
—Hey, ¿puedo preguntarte algo serio?— mire a Georg y tenía una expresión de miedo en la cara.
—¿Qué?
—Vivir con Gustav… ¿Hace que quieras golpearlo en la cabeza?
—Sip.
Arrugué la nariz y me despeine las trenzas, frustrado.
—¿De verdad?
—¿Por qué? ¿Estas planeando en hacer el gran paso?
Me reí y me encogí de hombros.
—No lo sé. Lo hemos mencionado de pasada. Y yo como que si quiero. Pero regresamos como hace… unos días. Pero no será en un rato si lo hacemos.
—Honestamente, creo que es un error— dijo Georg en voz baja, ya que estábamos acercándonos a los chicos.
—¿Por qué?
—¿Por él Jefe Trümper? Es decir, ¿Vivir con su único hijo en pecado? Él parece como el tipo de hombre que te golpeara repetidamente con su palo de golpear traseros. Solo digo.
—Si de verdad queremos hacerlo, se lo preguntare como un caballero— le dije a Georg riéndome. —Pedirle permiso. Y ofrecerme a pagar y mierdas así. Bueno, ofrecer que… mi papá pague. No me mires así, pensare mejor en los detalles cuando el tiempo llegue.
Georg levanto sus manos frente a mí y sonrió.
—Esta bien.
Nos fuimos y pasamos por comida antes de regresar al edificio ya que era imposible para Georg pasar más de 45 minutos sin comer. Por eso, cuando finalmente llegamos a casa, Bill y Charlie ya habían regresado de clases y hubo chillidos muy agudos que casi rompen los espejos del apartamento y algunos saltitos y abrazos.
Por mucho que Bill estaba emocionado de ver a Gustav, de verdad creo que estaba al borde de las lágrimas de lo feliz que estaba de ver a Frank. Seguía diciendo una y otra vez, «Te extrañe tanto» y «De verdad te necesitaba aquí.« Me di cuenta en ese momento que no había entendido por completo su relación y de lo cercanos que se hicieron cuando no estaba.
Esa noche, todos decidimos tener una «noche de relajación» ya que los tres estaban cansados por el vuelo. Por noche de relajación, quisimos decir tomar cerveza mesclada con el licor pesado.
Viktor proclamo que se tomaba el resto de la semana libre por que la visita de Georg era más importante que la navidad, y que deberíamos hacer lo mismo. Esa fue su lógica después de doce cocas con ron. De verdad no importaba, por que a sus papás no le importaban si le iba como la mierda en la escuela. A diferencia de mí, que mis padres amenazaban mis pertenencias personales, fuente de dinero y mi libertad si sacaba malas notas.
Después de que Bill y yo perdiéramos nuestro séptimo juego de tragos por que él es pésimo en esas cosas, se tropezó en el pasillo, la única área de mi apartamento donde no había gente. Lo vi hablando con alguien por el teléfono, lo que hizo que me pusiera todo territorial por que todos a los que conocíamos estaban en la habitación. Mierda, sabía exactamente con quien estaba hablando.
Camine por ahí y pretendí que iba al baño para poder espiar su conversación. Él me sonrió cuando me vio y levanto su dedo, para nada afectado de que estuviera parado ahí, viéndolo.
—Esta bien… estaré abajo en un minuto… esta bien, adiós.
Colgó y guardo el teléfono en su bolsillo, después se acercó y arreglo mi cuello.
—¿Qué?
—¿A dónde vas?
—Frank quiere conocer a Bryan.
Sentí mi quijada tensarse involuntariamente y Bill se rió.
—Alto. Dijiste esta tarde que no te importaba si hablaba con él.
—Estas parafraseando, pero como sea— dije, entornándole los ojos. —Y… ¿imagino que hablaste con él en la escuela?
—Sip— asintió y se puso de puntitas para besarme. Me aleje de él y él suspiró. —Tom.
—¿Qué paso?
—¡Le dije que regresamos! Le dije que justo ahora era más importante que me enfocara en ti y que necesitaba concentrarme en nuestros problemas y que sentía haberlo ignorado y evadirlo. Eso es todo, lo juro.
Gemí mientras él me abrazaba por el pecho y me rendí, por que le creía y estaba cansado de pelear por mierdas insignificantes. Sus labios acariciaron la piel debajo de mi barbilla antes de alejarse, sonriéndome.
—Ven con nosotros. Podrás ver que no es nada y dejaras de preocuparte.
Metí mi dedo en el cuello de su playera e hice una mueca. Bueno, mi playera. Le había dado por usar mi estúpida playera de liga de beisbol que le había regalado el primer día que nos metimos mano. Me hacía feliz que todavía la tuviera. Especialmente que la tuviera con él, aún después de haber terminado cuando él estaba aquí en la escuela y por que seguíamos separados cuando fue a casa durante las vacaciones de invierno. Tal vez lo estaba pensando demasiado, pero como que me parecía que tenían un significado. Incluso cuando no estábamos juntos, él aún así la había traído con él.
—No sé— le dije, terminándome lo que sea que estaba en mi vaso.
—Por favor. Vamos.— sin decirme nada, me tomó de la mano y me jalo hacía la puerta. —Frank, ¡vámonos!
Bill no me soltó de la mano durante todo el viaje de las escaleras. Ni siquiera cuando vimos a Bryan acercase por el pasillo que conectaba nuestros edificios. Todas mis preocupaciones se fueron en el segundo en que él vio a Frank. Se le salieron los ojos de la cara. Es decir, Frank era sexy, pero no era como, Mitch Hewer o algo así.
—Hey— Bryan saludo con un movimiento de la mano a Bill y a mi con la cabeza y yo solo moví la cabeza de vuelta para que Bill no me pegara en las bolas ni nada.
—Este es Frank— dijo Bill, apuntándolo. Bryan sonrió y le dio la mano.
—Hola, Frank. Gusto en conocerte, formalmente.
Frank dio una risita y estrechó su mano.
—Gusto en conocerte también… tu acento suena mejor en persona.
Dios Santo. Me golpee la frente con la mano y Bill aclaró su garganta para reprimirme por mi falta de buenos modales.
Eventualmente comenzamos a hablar, y por mucho que quisiera odiar al hijo de puta, de verdad no podía. No me había dado ninguna razón para hacerlo. Al contrario, él debía odiarme. Sabía de todas las pendejadas que le había hecho a Bill y estuvo a su lado mientras yo intentaba buscar placer con Adriel o lo que fuera. Y sin mencionar que Bill le hizo pensar que tenía una oportunidad y luego lo dejo por mí. No sé, pero la situación estaba muy jodida.
Como sea, él era muy relajado y genial por mucho que odiara admitirlo. Y claramente tenía un tipo de interés en Frank. Comenzaron a hablar pendejadas de una banda indie que él había visto en concierto la noche anterior y que a los dos les gustaba y eso fue todo. Me sentí aliviado de no tener que preocuparme por él, al menos por los días en que Frank estuviera en la ciudad.
Bryan iba a salir a un bar por que el cabrón suertudo tenía 21, pero antes de irse, Bill abrió la boca y me recordó algo que me arrepentía de haber hecho.
—Tendremos una carne azada este fin de semana, en la piscina— dijo. —¿Iras?
—Si, ve.— dijo Frank, sonriendo de oreja a oreja.
Bryan abrió la boca para contestarles pero vio mi expresión y dudo, esperando a que yo dijera algo. Levanté una ceja y me encogí de hombros, demostrándole que no me importaba si iba.
—Esta bien— dijo, asintiendo. —Solo llámame para recordarme.
—Dame tu número y yo te llamare.— Frank fue directo a la batalla mientras Bill y yo nos despedíamos y los dejamos ahí. Él se tropezaba por todos lados así que lo cargue en mi espalda hasta llegar adentro.
—¿Eso te pone celoso?— le pregunte para molestarlo. Mordió mi lóbulo y se rió.
—No. ¿Por qué estaría celoso? Te tengo a ti.
Rodee los ojos y le sonreí.
—Eres un gran mentiroso.
—Nunca.
Se bajo de mi espalda y empujo la puerta de mi apartamento pero lo tome del brazo y lo jale.
—Espera.
Tome los dos lados de su cara y empuje mis labios contra los de él rápidamente.
—¿Mmmm?— preguntó él, su voz vibrando contra mi boca.
—Gustav y Frank estaban diciendo algo sobre una boda.
Bill se rió y me besó de nuevo.
—Si, mi papá y Sue se van a casar. Es extraño, no quiero pensar en eso.
Fruncí el ceño y levanté el puño.
—Vamos Gordon. Espero que Sue no sea igual de perra que su hijo, pero si igual de sexy. Bill ahogó un grito y me pellizco el pezón por encima de la playera. —¡Oww!
—Deja de decir que otros chicos son sexys. Especialmente mi futuro medio hermano. Eso es como… incesto de segundo grado.
—No, no lo es, eres idiota.— sacudí la cabeza mientras él se reía. —Solo estoy aliviado. Escuche boda y de verdad me asuste por Georg.
—Tienes una enorme fobia al compromiso.
—No estuvieras diciendo eso de mi si hubieras escuchado mi conversación de hace un rato.— dije, sonriéndole. Él levanto una ceja y se acercó un paso.
—¿Oh, enserio? ¿Qué, te estas proponiendo antes? Mi talla de anillo es cinco, solo en caso…
—No. Necesitamos dejar de contar chistes de boda.— me recosté en la pared y tomé sus manos. —Estoy hablando en serio.
—Lo siento. ¿De que hablaron en esa conversación?
—Yo y tú y…
Antes de poder decir lo que quería, la puerta se abrió de golpe y Georg salió al pasillo con Viktor en su espalda.
—Alguien necesita irse a la cama— dijo Georg, refiriéndose a Viktor, su cabello estaba totalmente despeinado y el cuello de su camisa arrugado. Claramente creyó que podía vencer a Georg en unas luchas, lo cual si estuviera sobrio hubiera sabido que era físicamente imposible.
—¡Yeee-haw! ¡Vamos, caballito de mar!— Viktor golpeó dos veces el brazo de Georg antes de que él corriera por el pasillo con Charlie detrás sosteniendo los zapatos de Viktor. Estaba tan agradecido que por primera vez alguien más estuviera para cuidarlo, no tenía palabras.
Bill se estaba riendo histéricamente, lo que arruino por completo nuestro momento. Suspiré y entre a mi apartamento, imaginando que la excesiva borrachera de Viktor era un tipo de señal de Dios para decirme que tal vez la conversación de mudarnos juntos debíamos tenerla sobrios. O tenerla otro día.
Excepto que Gustav, como siempre, sintió la necesidad de ser La Reina de las Perras y abrió la puta boca en cuanto Bill y yo nos sentamos en el sofá con él.
—¿Así que quieren mudarse juntos? Buena suerte con eso.
Bill giró la cabeza para verme, con el ceño fruncido, antes de darse la vuelta hacía Gustav.
—¿Por qué lo dices así?
—Por que probablemente terminen. Tom es lo suficientemente irritante sin tenerlo viviendo contigo.— Gustav me sonrió con burla mientras miraba sus uñas, las cuales estaba limando, por que era una vaca sumamente vanidosa y siempre que cuando los demás están bebiendo y divirtiéndose, él todavía se la pasa preocupándose de su apariencia física.
—Me gusta estar cerca de Tom.— dijo Bill tímidamente, jalando la orilla de su playera.
—Eso es por que acaban de regresar. Espera hasta que tengas que recoger su ropa interior sucia del suelo y limpiar su cabello del lavabo del baño.
Gruñí un poco y Bill rodó hasta mi regazo.
—No me importa— dijo él, mirándome. —Viviremos juntos eventualmente, ¿verdad?
—Seguro— dije, asintiendo. —Si tú quieres.
Gustav rió y tiro su lima de uñas a nuestra mesa.
—Jesús. Quisiera tener una cámara de video justo ahora. El hecho de que Tom puto Kaulitz esté sentado aquí hablando acerca de mudarse con un chico cuando hace tan solo… dos veranos, estaba metiéndose con la zorra de Tanya, Jimie y… oh, ¿Cómo poder olvidar a Gabriel? Justo en el asiento trasero del Audi. Dios, como cambian las cosas.
Apreté los puños y Bill sacó su pierna y pateó a Gustav.
—Deja de hablar así de él. Ahora es bueno.
—Lo sé— contestó Gustav, encogiéndose de hombros. —Solo estoy jugando.
—No, solo estas siendo una maldita puta.— me paré del sofá y bostece. —Vámonos a la cama.— le dije a Bill.
—Esta bien. Buenas noches, Gusti.
Nos metimos a mi cuarto y comencé a cambiarme, Bill solo se dejo caer en la cama con un gemido.
—Estoy demasiado cansado para hacerlo— dijo a mi almohada. Me reí y me subí a la cama junto a él, con unos short para él en mi mano.
—No tenemos que hacerlo.— le di la vuelta y le quite los jeans, remplazándolos con sus shorts, después él se metió debajo de la sabana. Puso su cuerpo debajo de mi brazo y descanso su cabeza en mi hombro.
—¿Tom? ¿Tu crees que Gustav estaba gruñón con Georg por que esta cansado de él?
Me reí por que, si. Eso y el hecho de que Gustav tenía síndrome premenstrual crónico.
—No. Él lo ama, no dejes que te engañe.
—Lo sé, pero no quiero que nos cansemos uno del otro como ellos. ¿Crees que nos pasara?
—Sip— dije, encogiéndome de hombros. —Como sea. Me gusta estar contigo. Incluso cuando eres irritante, te prefiero tenerte así a no estar contigo nunca.
—¿Dejaras tu ropa interior en el suelo?
—Lo hago ahora.— le dije, apuntando la pila de ropa que estaba tirada afuera de la canasta de ropa sucia.
—¿Dejaras cabellos en el lavabo?
—Tal vez. Puedo dejarme crecer la barba si quieres que haga eso.
—Iuck— sacó su brazo y apuntó la mesita de noche. —Deje tu carta justo ahí, por tu reloj despertador. Léela mañana o cuando quieras. Estoy demasiado cansado para discutirla.
—¿Entonces, supongo que una mamada de buenas noches esta fuera de discusión?— me golpeó en el pecho mientras yo me reía. —Estoy bromeando, hombre. Buenas noches.
Apague la luz y espere hasta estar seguro de que se había dormido para tomar la pequeña carta y leerla con la luz de mi celular.
La verdad no tengo nada que decir. Todavía me siento culpable de que tú te culpes. Quiero que eso termine pronto. Todavía me dan ganas de vomitar cada vez que lo pienso. Especialmente desde que fui a terapia y todo esta muy fresco en mi mente. Pero, supongo que es bueno que hable de esas cosas por que es la forma en la que sanaré. El doctor me dijo que siguiera escribiéndote esas cartas. Y aparte de eso, todo esta bien. Mejor que bien. Desde que regrese contigo, las cosas están perfectas. Eres increíble conmigo de todas las formas posibles y espero con ansias cada día que paso contigo. Y espero que sea algo que nunca cambie.
Continúa…
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