

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 20
Tom POV
—Tu madre y yo iremos a visitarte.
—Eh… ¿Qué?
Bill levantó la vista de su laptop y yo puse una bala imaginaria en mi boca con mis dedos. Él se rió y siguió viéndome, probablemente intentando averiguar que es lo que estaba pasando.
—Tengo una convención de medicina en San Francisco el siguiente fin de semana— dijo Jörg. —Pensamos visitarte después, tomar unos días libres. Para ver como estas.
—Estoy muy bien. De verdad estoy ocupado con la escuela. No sé si tenga mucho tiempo para socializar.
Lo que quise decir era que no tenía tiempo de socializar con ellos. Jörg era un dolor en las bolas y era lo suficientemente inteligente para darme cuenta que su «visita» tenía un plan secreto. Bill me dijo con los labios «¿Qué?» pero yo solo rodee los ojos y comencé a golpear mi libreta con un lápiz de pura frustración.
—Tu madre te extraña. No te ha visto en seis meses y luego cuando estas en casa estas con tus amigos todo el tiempo, y ya pasaron dos meses…
—Bueno, dile que se acostumbre— le dije, interrumpiéndolo. —Eso es lo que pasa cuando tus retoños crecen. Si lo que necesita es prestarle atención a alguien, dile que adopte unos niños de Etiopia o algo. Puedes pagarlo.
Jörg suspiró por el teléfono y podía verlo hacer su cara de,» ¿Por qué, oh por que no deje que tu mamá me la mamara el día en que te concebimos?» que ponía con frecuencia cuando hablaba conmigo.
—Esta bien, Tom. Gracias por el entusiasmo. Te veremos pronto.
Colgué el teléfono, lo arroje por encima de mi hombro, lo usual, y puse mi mano alrededor del tobillo de Bill que estaba en mi regazo.
—Estoy aburrido— murmuré, jalando su pierna para enfatizar. Él regreso a su laptop y dejo de ponerme atención. —Vamos por un trago. Para celebrar nuestro… aniversario de dos días.
Me ignoró.
—¿Qué fue eso?
Me deje caer en la cama y mire el techo.
—Nada. Solo que mi papá tiene un atroz deseo de joderme todo el tiempo. Vienen de visita. Lo que sea que eso signifique.
Bill cerró su laptop y la puso a un lado de la cama antes de gatear hasta estar casi en mi regazo.
—¿Puedo decir algo?
—No— contesté, intentando distraerlo al meter mi mano en su playera. Ni siquiera se movió.
—Um, es mi opinión personal de que tu papá, oww, Tom, no me pellizques. Como sea, tu papá de verdad te ama. Solo tiene una forma diferente de demostrarlo. Igual como tú lo amas, pero pones esta barrera por que el nunca estuvo cerca y no quieres que se de cuenta…
—¿Bill
—¿Tom?
—No me hables de eso. Solo la mención de la palabra «padre» hace que me den ganas de romper algo.
Él dio un fuerte suspiro y se dejo caer en mí, bostezando.
—Tengo que hablar contigo de algo. Es algo que me ha estado molestando.
Baje la barbilla y fruncí el ceño. Pensé que hasta ahora todo esta bien entre nosotros. Si, era aprensivo como la mierda pero esperaba eso. Probablemente tenía miedo a que fuera a dejarlo otra vez o algo, de lo cual no podía culparlo. Es decir, lo había hecho antes. Dejarlo, cuando me necesitaba y todo se fue a la mierda. Y como sea, no me importaba estar con él todo el tiempo. Y para ser honestos, lo disfrutaba. Además, era genial no estar cerca del culo de Viktor todo el día.
Y si, estaba siendo medio patán con él. Principalmente por que estaba confundido, y un poco inseguro por que el otro tipo que se creía James Dean casi me lo roba y aun estaba siendo precavido. Quiero decir, él era… él. Era sexy, gracioso, inteligente y entretenido y lo adoraba un chingo, pero era una persona difícil de leer así que nunca sabía que esperar de él. Así era como yo era. Actúa como alguien duro así si alguien te jode, parecerá que no te importa.
—Adelante.— murmuré, cerrando los ojos.
—El otro día… en la ducha. Tú decías una y otra vez que lo sentías. ¿Por qué? ¿Hiciste algo malo que debería saber?
Abrí un ojo y lo vi que me observaba, esperando una explicación. Debí haber sabido que el mugroso iba a sacar el tema. Mi maldita diarrea verbal siempre me chingaba. Me apoye con mis codos y respire profundo.
—De acuerdo— dije. —No te enojes.
Se quedo callado. Callado con una mirada de muerte.
—Me cogí a Adriel.
Su boca se abrió y luego comencé a reírme tan fuerte que casi me hago pipi.
—No es gracioso, Tom— gritó, golpeando mi pecho. —Eres un pendejo.
—Jesucristo Billy, aguanta una broma. Dije que lo sentía por que te avente contra la pared y me vine teniendo este sexo duro y enojado y ni siquiera estaba pensando en ti. Además…— mire hacía abajo a la sabana y comencé a quitarle pelusa imaginaria con las uñas. —Solo me sentía culpable ¿de acuerdo? Estar así contigo hace que salgan todos eso sentimientos de mierda y me hace sentir mal. No sé. No quiero hablar de eso, quiero hablar de algo más.
—¡No! Tom, tienes que dejar de sentirte culpable. Esto regresara a la culpa ¿sabes? Esto no es tu culpa. Que sientas que merezcas toda la culpa y miseria me hace sentir mal.
Suspiré y asentí.
—Es solo… que siento que nunca me perdonare. Por dejarte. Y por no haber estado ahí, cuando me necesitabas. No sé.
Él me dio una sonrisa débil y rascó mi cuello.
—Bueno, te perdono. Y también lo siento. Por hacerte sentir que eres responsable por la forma en que me siento.—
—Esta bien.
Puse mi brazo alrededor de él y lo acerqué a mi pecho, y él me besó entre el cuello y el hombro. Luego, metí mis manos por debajo de su playera y suspiré.
—Extrañe tus pezones.
—Ellos extrañaron tu boca.— murmuró, su cara todavía enterrada en mi cuello.
Cuando mire por encima de él vi el reloj en mi mesa de noche y me aclaré la garganta.
—Son las 3:30. Tenemos que irnos.
—Eh, creo que no iré.
—No. No empieces.
Él sonrió y se puso de pie, me tomó de la mano y me ayudo a salir de la cama. Me puse los zapatos y los dos entramos a la sala, donde Viktor estaba sentado en el sofá. El nos vio y se puso de pie.
—Iré— dijo, apuntando a Bill. —Me necesitas para apoyo moral. Kaulitz es demasiado frio.
—No— lo empuje de regreso al sofá y el me hizo una mueca. —Has sido muy irritante estos días. No necesitamos tu humor justo ahora. ¿Qué le paso a tus pantalones?
Vi con atención al cabrón cuando me di cuenta que tenia sus jeans doblados hasta la pantorrilla.
—Tom, si vuelves a tocarme así, azotare tu cara contra el suelo. No olvides quien gano la lucha entre la UCLA contra la USC de jotos. Y mis tobillos son sexys.
Bill nos vio a los dos sin ninguna expresión.
—Estaba ebrio— le expliqué. —Él nunca podría ganarme sobrio. Le ganaría.
—De verdad no me importa de que putas están hablando— dijo Bill, cambiando su peso a otro pie con impaciencia. —Solo vámonos antes de que cambie de opinión.
Viktor insistió en manejar hasta la terapeuta por que le hizo a Bill un «disco de aura positiva.» Lo que sea que sea eso. Podía darme cuenta que estaba nervioso y que no quería ir. Seguía poniéndose el cabello detrás de su oreja y mordiéndose el labio y moviendo su rodilla de arriba abajo. Más de una vez durante el viaje, me di la vuelta para solo sonreírle, tocar su pierna o hacerle algún gesto a Viktor para que pudiera calmarse un poco. Estoy seguro que no sirvió de nada.
No sentamos en la sala de espera, Bill sentado entre nosotros, mientras la terapeuta terminaba con su última cita. Viktor estaba leyendo la revista Star y se la pasaba señalando a las celebridades haciendo cosas estúpidas para intentar hacer sentir mejor a Bill. Llené todo su papeleo por que sus manos temblaban y apenas y podías leer lo que escribía cuando escribía sin temblar.
No estaba seguro por que estaba tan asustado, probablemente por que sabía que tendría que sentarse y hablar acerca de lo que le paso, que era lo que él había evitado hacer desde el principio. Para ser honesto, odiaría el día en que tuviera que estar ahí también, por que solo en pensar en todas esas mierdas me ponía furioso.
Después de unos minutos, una mujer mayor salió de la oficina y la recepcionista llamó a Bill. Él me miró, y sus ojos estaban tristes y aterrorizados, solo quería tomarlo, abrazarle y protegerlo, pero en vez de eso, le quite el cabello de la cara y puse mi boca en su oído.
—Estarás bien— le susurré. —Y… te amo.
Él paso saliva y se dio la vuelta hacía a mi y sus ojos se suavizaron un poco. Y luego me sonrió un poco y se puso de pie, y la recepcionista lo llevo dentro.
Suspiré y me recosté en la silla, cerrando los ojos. Sabía que Viktor me seguía viendo.
—¿Qué?
—¿Adivina a quien me encontré en la escuela hoy?
Abrí los ojos, lo miré, y entorne los ojos. —¿Quién?
—A mi mejor amigo. Adri.
Deje salir un bostezo y me encogí de hombros.
—Y…
—Y, me preguntó donde habías estado. Por que no había escuchado nada de ti. Que ha pasado con Bill— Viktor hojeaba la revista y me señalo una pagina. —Esta usando una un pantalón de tela escocesa. Creo que me vería bien en uno de esos.
Le quite la revista de las manos y la tire hacía una silla vacía. La recepcionista me vio feo.
—¿Qué le dijiste?
—Nada. Le dije… que estabas por ahí. Cosas raras pasaron. Y que no creí que estuviera bien que hablara de asuntos personales que él debería hablar contigo. Le dije que lo llamarías.
Desde el almuerzo de «rompimiento» no había hablado mucho con él. No quería que todo fuera de esa manera por que no era su culpa que toda esta mierda no funcionara y que no lo quisiera. Si Bill estaba bien con eso, me gustaría tenerlo como amigo pero todo había estado tan jodido y yo había estado enfocado en tratar de ayudar a Bill a superar todo que había ignorado lo demás en mi vida.
—Tengo que llamarlo. Soy un pendejo.— me acerque un poco y me rasque la cabeza, preocupado. —Necesito unas clases para aprender a controlar mi estrés o algo.
—De verdad que si— estuvo de acuerdo Viktor. —Todo esto de ti siendo un viejo amargado me esta aburriendo. Solo eres feliz cuando estas con él.— apuntó la puerta cerrada y sonrió. —¿Cuándo es la boda?
Le enseñe el dedo y comencé a golpear mi rodilla con los dedos con ansiedad. Por alguna razón, sabía que él estaba teniendo un ataque ahí dentro y el solo pensarlo me hacía sentir muy incomodo. Pero después de que él me dijera que cuando me portaba como una nenita gruñona con mucho odio hacía si misma le hacía las cosas mas difíciles, intentaba comportarme de otra forma. Estando de buen humor y pretender que no estaba desconcertado. Parecía que eso era lo que él quería.
Pase la hora intentando con toda mi paciencia no golpear a Viktor en la cabeza o morir de aburrimiento. Finalmente, salió, con la cara bañada en lagrimas y tomando pequeños respiros. Se dirigió hacia la puerta y Viktor y yo nos vimos el uno al otro antes de encogernos de hombros y pararnos y seguirlo afuera.
Puse mi brazo alrededor de su cintura y besé su frente pero él solo como que se quedo ahí, rígido.
—¿Estas bien?— pregunte. Me ignoro y se subió al auto, su cara sin ninguna expresión.
Manejamos de regreso a nuestro edificio en completo silencio excepto por las ocasionales maldiciones de Viktor cuando alguien se le ponía encima o un silbido a alguna chica vestida como zorra en la calle. Me di la vuelta para ver a Bill pero solo estaba viendo por la ventana, completamente distraído. No se dio cuenta que lo iba viendo incluso me aclare la garganta para que me pusiera atención. No se que putas había pasado pero fuera lo que fuera, lo puso muy mal.
Cuando llegamos arriba, Viktor intento hacerlo hablar antes de regresar a nuestro apartamento.
—Trümper… hay un carnaval en el estacionamiento de la iglesia de la calle de abajo. Tienen un pequeño zoológico. ¿Recuerdas lo que paso la ultima vez que fuimos a uno?
Bill sonrió un poco y asintió pero solo se encogió de hombros.
—¿Qué paso?— pregunté.
—La cabra mordió el bolso de Charlie y se lo robo— contesto Viktor, riéndose.
—Era un Valentino— dijo Bill en voz baja.
Rodee los ojos y abrí la puerta de su apartamento.
—De acuerdo, adiós Viktor, gracias por molestarnos estas dos ultimas horas.
—Si quieres ir mas tarde, solo llámame.— Viktor le grito a Bill mientras se alejaba por el pasillo.
Él entro y camino hacía su habitación. Lo seguí con timidez y me pare en el marco de la puerta, solo viéndolo. Sacó una maleta de su closet y comenzó a sacar cosas de sus cajones y las ponía dentro de la maleta.
—Um… ¿Me voy?
Él me vio como si estuviera loco y negó con la cabeza. Como sea. Así que me metí y me senté en la cama y sostuve la maleta mientras él ponía montones de ropa dentro de ella. No sabía donde putas planeaba ir pero me estaba asustando un poco.
Después de terminar con la ropa, siguió caminando por su cuarto como loco, poniendo su celular en el cargador, también su laptop, metió maquillaje u otra mierda de chicas y pasivos en la maleta mientras yo me quede ahí como un idiota y lo vi en silencio. Finalmente, cuando termino, cerro el cierre de la maleta, la llevó a la puerta y la dejo caer ahí.
—Debería limpiar aquí— murmuró a nadie en particular, y comenzó a tender su cama. Camine alrededor y comencé a levantar pendejadas al azar que estaban en el suelo, unas mías ya que íbamos y veníamos entre nuestros apartamentos en estos últimos días y dejábamos nuestra ropa y calzones en el suelo del cuarto de cada uno.
Cuando el lugar estuvo impecable, se quedo parado en medio del cuarto y se fijo alrededor y después asintió.
—Gracias.— dijo.
Asentí y mire la maleta.
—¿Tu… eh… te iras de viaje o algo?
—Si. A tu habitación.
Suspire de alivio y levante la maleta mientras salíamos del cuarto. Probablemente nos dijimos como ocho palabras desde que salimos de terapia y por dentro me estaba cagando pero intente que no se notara. Así que me traje todas sus mierdas a mi habitación sin preguntarle que carajos estaba haciendo, mientras se sentaba en la sala y comenzó a comer helado.
—¿Cómo va?— preguntó Viktor cuando pase a su lado.
—No se que putas esta pasando— murmuré, encogiéndome de hombros. —Aparentemente se muda aquí.
Viktor apunto por encima de su hombro hacía al final del pasillo y sonrió.
—Él dijo antes de irnos a clase que iba a dejar que Frank se quedara en su cuarto. Así que se quedara contigo, supongo. Yo me estoy quedando con Charlie y Georg y Gusti se quedaran en mi cuarto.
—Oh— fruncí el ceño y entré a la cocina para buscar algo fuerte para beber. Lo iba a necesitar para lidiar con la noche que me esperaba.
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Bill POV
Cuando ya pasaban de las diez, decidí abandonar el trato del silencio. Había estado callado lo suficiente y estaba aburrido y torturando a Tom, quien, Dios bendiga su gruñón corazoncito, se quedo conmigo toda la noche incluso cuando no le había dicho ni una palabra.
—Tomemos un paseo o algo— le dije a Tom. Estaba desparramado en el sofá, mirando sin ningún gesto la TV, una mano en la parte trasera del mueble. Su mano estaba en mi cabello, masajeando mi cuero cabelludo de atrás en momentos.
—¿Eh?— giro su cabeza hacía a mí y sonrió cuando su mirada se encontró con la mía. Parecía sorprendió de escucharme hablar, probablemente por que todo lo que había hecho desde que salí de terapia esa tarde fue gruñir y rodar los ojos.
—Un paseo— repetí. —Afuera. Vamos a sentarnos en la piscina.—
Me miro sin ninguna expresión por un minuto, después se encogió de hombros y se levantó del sofá con un suspiro. Nos salimos, picando, pellizcando y jalando la ropa del otro, nuestras risas se oían por todo el pasillo. Tan pronto como llegamos afuera, el aire caliente y pesado nos pegó y Tom se detuvo.
—Lloverá en cualquier segundo— dijo, levantando la cara para ver el cielo.
—No estaba enterado de que habías estudiado meteorología.— comencé a caminar, ignorándolo.
De pronto, sentí sus brazos alrededor de mis hombros y me estaba apretando. Me levanto del suelo por un segundo y grité, y luego me puso de pie y me beso la frente.
—¿No estas emocionado por que veras a tus amigos mañana?—
Asentí y me agarre el cabello en una cola por que se me estaba pegando en el cuello.
—Quiero ir contigo— lloriquee, aún sabiendo lo que me diría.
—No hay suficiente espacio. Georg es gordo.—
—Me apretare en la parte de atrás…—
—No— interrumpió, sacudiendo la cabeza y bostezando. —Su equipaje.—
—Como sea. Espero que Frank se porte como una perra todo el viaje.— tome la mano de Tom y sentí que se tensó un poco. —¿Qué?—
—Nada.— dijo en voz baja, rascándose una ceja con su mano libre.
—Nadie esta aquí. Nadie te vera siendo rudo y cool.—
—No me importa si alguien me esta viendo.—
Cuando llegamos a la piscina, abrió la reja de una patada y me dejo entrar primero. Hubo un gran trueno y el sonrió un poco. Estoy seguro que era la primera vez que escuchaba un trueno desde que había llegado a California. Parecía un poco irónico, por que… llovía en Forks. Siempre. Me recordó a nosotros, a casa.
Me quite las sandalias y solté la mano de Tom mientras me sentaba en la orilla de la piscina. Todos los que eran más listos que nosotros se habían quedado adentro, fuera de la lluvia que estaba por caer en cualquier momento. Estar ahogado en mi miseria me puso todo melancólico.
Y Tom era tan adorable. Solo se quedo ahí todo el día, a mi lado, sin quejarse o preguntar cosas o forzarme a hablar. Me dejo ser, y eso era exactamente lo que necesitaba.
—Discúlpame por haber sido tan perra toda la tarde.— le dije, haciendo mi cabeza hacía atrás para poder verlo. Se sentó junto a mí, con las rodillas dobladas y sus tenis en la orilla de la piscina.
—¿Qué? Fuiste agradable.—
Me reí y puse mi brazo alrededor de su hombro, acercándome para poder recargar mi cabeza en su hombro.
—Tener que sentarme ahí y hablar de todo con detalles por primera vez fue… horrible. Odio pensar en eso. Pero estoy bien ahora. No hare esto cada semana, lo juro.—
Sonrió un poco y miro hacía abajo al espacio entre sus rodillas.
—Esta bien.—
Puse mi mano a un lado de su cara y gire su cabeza hacía mi. Luego, lo bese suavemente y deje caer mi mano y la deje en su cuello.
—Gracias por ser tan bueno conmigo. Estoy algo sorprendido por la forma en la que te has portado. El viejo Tom ya se hubiera cansado de mí y se hubiera ido con un tonto fácil y simple. Con ningún daño emocional. Algo así como la zorra de Gabriel.—
Bajo su brazo y apretó mi mano que todavía estaba alrededor de su codo, y me dio una sonrisa.
—Cállate, Billy. Te dije que me quedaría contigo. Tenemos estos putos tatuajes. No hay forma de explicarle esta pendejada a mi futuro esposo si no eres tú.—
—¿Te estas proponiendo?— pregunté sarcásticamente.
—Para nada— dijo, sacudiendo la cabeza. —Somos lo suficientemente disfuncionales sin agregarle un matrimonio adolescente a la mezcla.—
De pronto, hubo un trueno muy ruidoso que me hizo saltar. Instantáneamente, la lluvia comenzó a caer, empándanos a los dos.
—Vámonos— gritó, mientras me jalaba. —No quiero que me de pulmonía cuando Georg este aquí. Tenemos muchas borracheras para ponernos al corriente.—
Me reí y me agarre de él mientras la lluvia nos caía encima. En menos de un minuto los dos estábamos escurriendo agua, pero no me importaba. Tom se veía hermoso mojado, con las luces de la piscina reflejándose en él. Observe las pequeñas gotas de agua que corrían por el contorno de su cara mientras se quitaba las trenzas empapadas del cuello y presione mis labios contra los de él. Tomo unos pasos hacia atrás para intentar decirme que necesitábamos meternos pero no deje que su cara se moviera de la mía. Se tropezó con la reja y gimió un poco contra mis labios mientras lo empujaba contra la reja, metiendo mis manos debajo de su playera que estaba pegada a su piel.
Después del día que había tenido, el hecho de que todavía deseara tanto a Tom me lleno de emoción. Era como si aunque pasaran cosas de mierda, todavía podía contar con él. Nunca dude de los sentimientos que tenía por él. Eran permanentes e irrompibles.
—Vamos— gruño, empujándome por la reja y caminando de regreso al edificio. Quería salir de la lluvia, pero vi su playera pegada a sus hombros por que estaba mojada y sus jeans estaban pesados por la lluvia así que estaban colgando peligrosamente bajo mientras caminaba, mostrando un poco de sus bóxers y simplemente no pude soportarlo.
Lo tome de la parte trasera de la cintura de sus jeans y lo jale. Se dio la vuelta y me le avente encima, besándolo con más fuerza y él no se resistió, solo se quedo ahí y me beso de regreso con la misma desesperación que la mía y hacia estos pequeños ruidos dentro de su boca mientras la lluvia se hacía cada vez más fuerte.
Sus manos apretaron la parte de arriba de mis brazos y luego se deslizaron hasta mis muñecas y con fuerza tomo mi cintura. De alguna manera, nos tropezábamos con la acera y Tom seguía besándome mientras me presionaba contra la pared del edificio. Podía ver que sobre pensaba las cosas, lo que ya no me parecía inusual, pero las arrugas de su frente desaparecieron y sentí que metió su mano en mis jeans, y me toco ahí, sus dedos se movían de un lado a otro sin esfuerzo. Me presione contra él mientras yo gemía y gimoteaba, el mantuvo su boca cerca de mi oído, solo ladeando su cabeza ligeramente cada pocos segundos para murmurar cosas, como eres hermoso o bésame.
Quería sentirlo, tanto, no pude resistirlo más, así que intente devolver el favor pero el se rió en mi cuello y agarró mi muñeca con su mano libre para no dejarme tocarlo. Él quería que fuera para mí, probablemente para recompensarme por ser tan rudo en la ducha. Incluso aunque le había dicho muchas veces que lo había disfrutado.
Así que deje mis manos en sus hombros, en su cuello y en sus trenzas. Me apreté a él con fuerza y deje caer mi cabeza mientras él hacía algo que de verdad disfrutaba mientras la lluvia caía con fuerza. Era cuestión de tiempo hasta que alcance mi clímax y ataque la boca de Tom con besos mientras el me arrastró de ahí sin hablar, solo sonriendo y riendo suavemente para si mismo.
Me arrastró hasta el lobby, todavía besándome, y logro poder llevarme hasta las escaleras mientras yo seguía agarrado a él. Corrí escaleras arribas mientras él me seguía y cuando llegamos arriba, salté de vuelta a sus brazos mientras pasábamos algunas personas en los pasillos que se nos quedaban viendo. Llegamos directo a su apartamento, que gracias a Dios estaba vacío.
Me puse de nuevo de pie y le arranque la playera por la cabeza mientras él se jalaba los pantalones mientras murmuraba a algo que sonaba como «abajo» para si mismo. Intentaba bajarlos mientras estaba parado pero se quedaban atorados y empezaba a frustrarse, así que gruño un poco y me cargo y me arrojo sobre su hombro y corrió hacía su cuarto.
Tom me arrojó a la cama y se subió arriba de mí en un segundo, tomó la cintura de mis pantalones y los jalo hacía abajo con fuerza junto con el bóxer. Baje el cierre de sus jeans y empuje mi cuerpo contra el de él, acostándolo en la cama y poniéndome a horcajadas sobre él. Sin bajar del todo sus pantalones, baje sus bóxers y me deslice en él rápido, solo me quede ahí por un segundo, disfrutando de la sensación por la que había estado desesperado, la sensación de sentirlo dentro de mí.
Puse mis manos en su pecho y me incline, cerré los ojos y suspire un poco para mí. Tom se apoyo en sus codos y me quito la playera con fuerza y luego tomo mis muñecas y me levanto un poco.
—¿Puedes… moverte?—
—Oh, si— murmuré, saliendo del pequeño trance en el que estaba. Me moví de arriba a abajo lentamente, me empujaba hacía abajo lo más que podía por que cada vez que lo hacía él jadeaba un poco y se mordía el labio inferior y me emocionaba mucho más. Sus ojos estaba un poco cerrados y el café en ellos estaba oscuro, se veía lleno de tanta pasión y ferocidad. Últimamente él había estado tan sereno todo el tiempo, y tan controlado, era estimulante verlo dejar ir todo. Podría ver su cara así durante todo el día.
De pronto, el se sentó y tomó mi cara con ambas manos, y siguió presionando sus labios con los míos.
—¿Estas bien?— le pregunté, no seguro si estaba aburrido o algo.
—Mmmm— fue todo lo que respondió, así que seguí haciendo lo que estaba haciendo, y seguir gozando de todo lo que era Tom.
Después de unos minutos de agarrar, gemir, sentir y besar, escuche un gruñido escapar de pronto del pecho de Tom, levanto mi cuerpo y me tiró en la cama, donde me embistió con entusiasmo por un minuto, mandándome al borde por segunda vez.
Vi sus ojos cerrados con fuerza, su quijada cerrada mientras se agarraba de la cabecera mientras se metía en mí una y otra vez, haciendo que me golpeara la cabeza con la cabecera con su último movimiento.
—Oww— dije, cubriéndome la boca con la mano para esconder mi risita.
—¡Lo siento!— él se rió y beso mi frente antes de rodar y quitarse de mí. —¿Te di una contusión?—
—No me importa. Valió la pena.— me senté mientras Tom se bajaba de la cama, sosteniendo la cintura de los jeans que todavía traía puestos para que no se cayeran. Caminó hasta su tocador y abrió un cajón, revolviendo las cosas mientras buscaba algo.
—¿Qué quieres usar?— preguntó.
—Um, ¿Dónde esta mi maleta? Puse unos pijamas ahí para que no tuviera que ir y venir…—
Deje de hablar cuando el me tiro una playera y unos shorts a mi cara.
—Puse todas tus cosas ahí— dijo, apuntando un cajón. —Me imagine que deberías tener un cajón aquí ya que sigues robándome ropa cuando te quedas.
Puse la ropa contra mi pecho y saque mi labio inferior a Tom.
—Tom, te amo un chingo. En serio.
Él se rió y brinco a la cama para darme un labio en los labios.
—Lo sé— murmuró. —Yo también te amo un chingo.
Continúa…
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