Seduciendo a TK 19

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 19

Bill POV

—¿Qué hora es?— susurré, con los ojos todavía cerrados.

Tom había estado despierto acariciando mi espalda por una buena hora. No quería molestarlo por que quería ver durante cuanto tiempo continuaría haciéndolo antes de que se aburriera y me despertara pero todavía no se aburría. Y quería verlo.

—Es tarde— murmuró. –Casi las 11.

Habían pasado casi doce horas desde que había hecho mi decisión de que era todo o nada. Nunca me había sentido tan seguro de algo en toda mi vida. Incluso aunque sabía que tenía que hablar con Bryan y explicarle algunas cosas y que también tenía que poner al tanto a Frank, Charlie, Viktor, Gustav y Georg, todo lo demás no me importaba. Por fin lo tenía. Él era mío. Todo era perfecto en ese momento y solo quería apreciarlo tanto tiempo como pudiera.

—¿Estaba soñando o lo de anoche de verdad sucedió?—

—Bueno… ninguno de los dos esta usando ropa— me dijo mientras sentía que levantaba la sabana. –Así que si no paso, estamos locos.—

Me reí un poco y gemí cuando rodé hacía mi lado. Tom me observo mientras abría los ojos para verlo por los mechones de cabello que habían caído en mi cara. Se veía como mi Tom otra vez. Claramente había dormido bien y a pesar de que sus ojos estaban un poco hinchados por debajo, él estaba sonriendo. Sin ninguna razón. O probablemente por la misma razón que yo… por que estábamos siendo nosotros.

Felices.

—Tom— susurré, tomando su mano. –Mi novio. Thomas Kaulitz es mi novio otra vez. William Trümper—Kaulitz.—

—Jesús— me interrumpió, sacudiendo la cabeza. –Ahora esto se te esta saliendo de las manos.—

Me reí otra vez y me senté, jalando la sabana para tapar la vista de mi pecho a Tom. Entonces recordé que estábamos juntos otra vez y que él podía ver mi pecho desnudo cada vez que quisiera. Así que cuando puso su dedo entre mi pecho y la sabana y me la quito de encima, mantuve la boca cerrada y lo deje.

—Ahh— suspiró, acostándose. –Mucho mejor.—

Lo deje mirar mi pecho desnudo y mi camino feliz por un rato mientras pensaba en todas las oportunidades que teníamos por delante. Ayer tuve que idear todo un plan para poder pasar tiempo con Tom. Hoy solo podría forzarlo a que pasara todo el día conmigo. De hecho, probablemente no tendría que forzarlo, ya que aparentemente él estuvo entretenido durante horas acariciando mi espalda.

—¿Qué harás hoy?— le pregunté emocionado. —¿Podemos hacer algo juntos? ¿Cómo… todo el día? No hemos pasado todo un día juntos desde… antes de que te fueras y… quiero hacerlo.—

—Si, lo que sea que tú quieras— me aseguró. Bostezó y se estiro un poco mientras se sentaba y yo solo veía su espalda y sus músculos mientras se movía y puede que babeara un poco. –Es buen día para salir.—

En contra de mi voluntad, le quite los ojos de encima y gire la cabeza para ver por la ventana y asentí.

—¿Podemos ir a la playa?—

—Si eso quieres— se puso de pie y camino hacía su closet. –Ve a arreglarte y regresas aquí.—

Por alguna razón, el pensar dejarlo, aunque fuera por cinco minutos, me aterraba.

—No— dije, poniéndome de pie y dirigiéndome hacía él, con la sabana de su cama enredada en mí. –Quiero quedarme contigo.—

—Desarreglaste mi cama— dijo, apuntando la pila de sabanas en el suelo.

Me encogí de hombros y vi a Tom mientras sacaba una playera y unos bóxers limpios de la canasta de ropa limpia que le había lavado el día anterior.

—Ponte esto. No puedes caminar afuera enredado en una sabana. Viktor tendrá un día de batalla.—

Me gustaba la sabana. Me hacia sentir como si estuviera en un tipo de película sexy de romance.

Como sea. Me vestí con su ropa mientras el iba a su vestidor, mascullando cosas para si y cerrando los cajones con fuerza.

—¿Algún problema?—

—No puedo encontrar un traje de baño— refunfuño.

Busque en su canasta de ropa y le arroje unos que sabía había lavado.

—Gracias—

Sonrió un poco mientras me paraba ahí, disfrutando, observando su cuerpo desnudo meterse en el traje de baño.

—Deja de ver— masculló, mientras pasaba sus dedos por sus trenzas para acomodarlas.

No podía detenerme. Podía estar viéndolo todo el día y la noche y hubiera estado más que satisfecho. Desafortunadamente, la escuela, comer y la higiene personal me impedían hacerlo.

En vez de eso, lo mire sin prestarle mucha atención mientras se ataba la tira del traje de baño y acomodaba sus bolsillos y me fije en su camino feliz y en sus abdominales que se estaban desvaneciendo con rapidez a causa de las desveladas y borracheras de todos los días y su tatuaje. Ugh. Quería saltarle encima pero nunca dejaríamos el apartamento si dejaba que mi instinto ganara.

—Puedes ir a tu casa a cambiarte, Bill. No iré a ninguna parte.—

—Lo sé— le dije. –He estado lejos de ti lo suficiente. Déjame ser.—

Tom rió un poco mientras se ponía la playera. Sin decir nada, se salió de la habitación y se fue al baño y escuche el agua correr.

Caminé hacía allí y me senté en la repisa mientras se cepillaba la boca y me miraba, con una ceja levantada.

—¿Tengo algo en la cara?— se pico la mejilla con sarcasmo mientras yo rodaba los ojos.

—Cierra la puta boca de una vez. No te dije nada por haber tocado mi espalda durante una hora.—

—¿Estabas despierto?— Asentí y el entornó los ojos mientras escupía en el lavabo. –Tramposo.— masculló, cuando se secaba la cara. –De acuerdo. Estoy listo.—

Limpie un poco de espuma de su barbilla y deje mi mano en su cara un poco más de lo normal.

—¿Tom?

—¿Eh?

—Mentí un poco ayer en mi carta. Hoy es el mejor día que pueda recordar.

Él sonrió y jalo un mechón de mi cabello antes de ayudarme a bajar de la repisa y besar mi frente.

—¿Por qué estas todo emocional?— me preguntó. –Como sea, no se como eso sea posible, viendo que llevas una hora despierto…—

—Estoy extasiado— discutí. –Deja de arruinarlo.—

Sonrió y comenzó a dirigirse a la puerta.

–Toma tus mierdas y empecemos a movernos.—

Después de que llegamos a mi cuarto, pasamos una buena media hora escogiendo mi traje de baño. Tom insistía en que debía probarme todos los que tenía para que él pudiera ver cual de todos favorecía mas a mis largas piernas. Como sea. El hecho de que Tom estuviera sentado en mi cama, comiéndome con la mirada, me parecía más que bien. Luego, nos dirigimos hacia fuera hacía el abuelo Audi, al cual no me había subido desde que él había venido a California. Los asientos me quemaban el culo. El cuero negro es muy poco práctico en los climas cálidos.

Lo que hice casi todo el viaje fue mirar a Tom. Era tan maravilloso con sus Ray Bans y sus trenzas sexys que la verdad eran trenzas de sexo y sus pequeños lunares del cuello. Quería pararme en medio de la calle y gritar «Amo a Tom Kaulitz» pero me imagine que eso era algo un poco extremo. En vez de eso lo seguí observando un poco más. Y sonreí. Y me quede sentado ahí en mi éxtasis post coital de regreso a mi relación.

Cuando llegamos a la playa, el sol brillaba, la brisa soplaba y el aire era cálido, pero no asfixiante. Era perfecto. Obligué a Tom a que llevara mi bolso plata brillante y el gimió y masculló algo acerca de «demasiado sol para una resaca» pero eso fue lo único negativo que le escuche decir así que deje que siguiera refunfuñando por que… era sexy cuando estaba de mal humor.

Acomode la toalla en el suelo y Tom se quito la playera y se acostó en su estomago y bostezo.

—Necesito una siesta— se quejó, sonriéndome.

—Has estado despierto por dos horas— puse un poco de bloqueador solar en mis manos y comencé a esparcirlo por su espalda sin avisarle.

—¡No lo hagas! Me quiero broncear.—

—Ni siquiera puedes broncearte— le dije. –Te quemas. Eres pálido.—

—Cállate— Y luego, de pronto, se dio la vuelta y se puso encima de mí. Me besó un par de veces y entornó los ojos para protegerse del sol. –Tengo que meterme al agua o si no me lanzare. El sol esta muy fuerte.—

—Yo no voy— le dije, apuntando el océano. –Hay delfines ahí dentro.—

—Eh… ¿Y que?—

—¿Qué tal si uno me muerde? Deberían alejarse de las personas.—

Tom se rió y se puso de pie.

–Jesús. Solo son peces, déjalos vivir.—

Después de decir eso se fue corriendo y lo observe cuando se lanzó al mar. Cuando salió estaba todo mojado y sus trenzas brillaban y… había dos putas que tenían los dedos metidos en el agua y comenzaron a reírse como tontas y lo señalaban así que me levanté para enseñarles quien mandaba.

Con torpeza trote hasta el agua y Tom solo se reía y me veía mientras dos olas me tumbaron. El agua estaba helada. Helada. Cuando por fin logre llegar hasta él, salte a sus brazos y el me sostuvo con fuerza y nos hundió a los dos en el agua. Bastardo.

—Esta… con-geee-lada— dije, con los dientes castañeándome.

—Se siente bien— se apretó contra mis muslos y salto con agilidad una ola, poniendo mi cuerpo cerca del suyo.

—Tom, ¿te acuerdas cuando nos fuimos lejos? El agua era agradable.—

—Si, ¿Recuerdas que nadamos desnudos y luego te cogí en el mar?— sonrió y beso un lado de mi cuello. –Eso fue divertido.—

—Si. Hagámoslo justo ahora.—

—Tranquilo— dijo, sacudiendo la cabeza. –Hay niños jugando con cubetas a diez metros de aquí.—

—No me importa— le dije, deslice la mano hacía su traje de baño. El mordió mi brazo juguetonamente y se rió de mí.

—Detente.—

—No—

Me acerqué un poco y lo besé dos veces, enredando mis piernas en él.

—Estas fuera de control. Podemos hacerlo cuando queramos. No tenemos que ser unos exhibicionistas y ser arrestados y esas pendejadas.—

—Bien, Tom— suspiré y me baje de el para que pudiéramos regresar a nuestra toalla.

Después de secarnos y de que Tom regresara a su siesta de resaca, comencé a escribir en mi libreta. Incluso aunque finalmente accedí ir a terapia y me sentía cómodo con él hablando de cómo me sentía, aún así era una buena forma de desahogarme.

—¿Qué estas escribiendo?— preguntó Tom, con su cabeza hacia a mi y con un ojo abierto.

Escuché mi teléfono sonar en mi bolsa y suspire. Me regreso a la realidad y me recordó que había otras personas en el mundo aparte de Tom y yo. Estaba intentando evitar todo eso.

Él abrió los ojos cuando escucho mi teléfono sonar y cuando vi quien era, le sonreí. El miro el identificador y se rió.

—Uh, no. Gordon no es mi amigo.—

—No quiero hablar con él ahora— murmuré. Tom miró el teléfono y suspiro, pero contesto de todas formas.

—Hola… hey, es Tom— alejo el teléfono y se rió mientras al parecer Gordon le gritaba. –Él no esta aquí… si, tranquilo… no, espere— Tom me hizo señas para que le diera la libreta y mi lápiz, así que se los arroje. –Adelante… 25… esta bien…4:00… no lo haré… esta bien… de nada, adiós.—

Me miró y deslizo el teléfono y la libreta por la toalla. Mire y vi una dirección, el nombre de un doctor y una fecha.

—Dijo que tenías que hacerlo solo la primera vez— dijo Tom, encogiéndose de hombros. Rodee los ojos y busque la página donde estaba escribiendo, sin decir nada del asunto. —¿Bill?

—¿Eh?

—No seas inmaduro

—No lo soy— dije, deslizando mis lentes de sol arriba de mis ojos. El suspiro y se recostó pero podía sentir que me seguía viendo. —¿Qué fue lo que te dijo?—

—Él dijo ¿Por qué diablos estas contestando su teléfono?

—Después de eso— dije con un movimiento de mano.

—Me pregunto que si estabas bien, dijo que escribiera esas cosas, dijo que dejara de ser un cabrón con mi padre y dijo… gracias.—

Supuse que Frank le contó a Gordon que accedí ir a terapia por Tom para poder ablandarlo un poco hacía él. Por supuesto, enojo mucho a Gordon que Tom se estuviera involucrando tanto después de que hubiera trabajado tanto en mantenerlo lo menos involucrado posible, pero como sea. No podía culparlo. También quería proteger a Tom de todo, así que sabía como debía sentirse.

Pensar en todo el asunto me estaba deprimiendo, así que arranqué la pagina en la que estaba escribiendo y estire mi brazo para que estuviera frente a la cara de Tom.

—Léelo— dije. – En voz alta.—

El día de hoy estoy satisfecho físicamente. Quiero que Tom me… esta bien, creo que no has entendido el punto de escribir estas cartas.— me dio la hoja de regreso y sonrió. –Pero podemos hacer eso más tarde si quieres.—

—Si quiero. Solo estaba bromeando. Escribí una carta de verdad. Debería juntarlas todas y enseñárselas a mi nueva terapista.— rodee los ojos otra vez y tire mi libreta en la toalla antes de subirme en Tom.

—No me toques— dijo, poniéndose los lentes de sol. –Hace mucho calor y estas pegajoso.—

Lo ignore y lo besé en los labios un par de veces y luego enrede una de sus trenzas en mis dedos y luego, solo me senté y lo mire. Y lo observe y lo observe por que era tan adorable, estaba más que satisfecho con haberlo observado todo el día.

Nos quedamos en la playa por un par de horas más, pero decidimos que por mas que quisiéramos, teníamos cosas de las que hablar que no podíamos seguir evitando. Además de verdad hacía calor y estaba acostumbrado a mi vida en Forks, donde estaba soleado como tres días al año y pasé la mayor parte del último semestre encerrado en mi habitación con las cortinas cerradas y… si. Ya nos habíamos cansado.

—Mándale un mensaje a Viktor para ver donde están.— dijo Tom cansado mientras llegábamos al estacionamiento. Me reí de la respuesta de Viktor.

De compras. Dile a Tom que venga a rescatarme. Le daré $50 si viene por mí.

—Salieron— le dije mientras salía del auto. Puse mi teléfono de vuelta en mi bolso y arrastre mi trasero hasta nuestro edificio.

—¿Estas bien?—

—Estoy cansado— le conteste. Él se paro frente a mí y se agacho para que pudiera saltar a su espalda.

—Vamos, yo te llevaré. Me siento revitalizado.—

Me reí y me subí a su espalda, dándole besos a un lado del cuello mientras subíamos las escaleras. Llegamos a la puerta de mi apartamento y el me dejo caer mientras me sonreía.

—De acuerdo, regresare…—

—¡No!— lo tomé de la muñeca con una mano y empecé a buscar las llaves en mi bolsa con la otra.

—Bill, tengo calor, estoy sucio y como que apesto. Solo deja que vaya a bañarme y regresaré.—

No muy convencido solté su muñeca y asentí.

–De acuerdo.—

Lo observe mientras se alejaba por el pasillo hasta llegar a su apartamento y desaparecer por su puerta antes de entrar. Mi cabello olía a coco y tenía un olor desagradable a pescado y agua sobre toda la piel, así que me dirigí a la ducha. Me senté en la orilla de la tina y deje que el baño se llenara de vapor mientras me ponía a soñar despierto.

Me metí a la regadera con el traje de baño por que Charlie insistía que después de que te metes al océano tienes que quitar toda el agua salada de tu ropa o algo así. No se por que, pero siempre seguía sus consejos sin sentido.

Después de haber estado en la ducha por unos minutos, escuche ruido en el baño. Cuando saque la cabeza por un lado de la puerta, vi a Tom parado ahí, desabrochando su traje de baño.

—Me asustaste— le dije mientras me metía de nuevo a la regadera. —¿Qué estas haciendo aquí?—

—Supuse que podía bañarme aquí. Contigo.—

Deslizo la puerta y se metió, justo en el vapor del agua. Puso sus manos en mi brazos, me dio la vuelta y beso mi espalda y hombros.

—¿Por qué putas todavía traes puesto el traje de baño?— pregunto, sonriendo.

—No lo sé— murmuré, distraído por sus besos en mi espalda.

Sentí que deshacía el nudo antes de pasar sus manos por enfrente y sacar la cosa por mis piernas. Me salí de ellos mientras Tom daba un paso hacía atrás y me atrajo a su cuerpo para estar pegado a él.

Podía escuchar los chorros de agua golpear la piel de Tom y vi por su sombra que se hacía las trenzas para atrás y todo lo que quería era darme la vuelta y besarlo pero el me estaba abrazando, así que solo recosté mi cabeza en su pecho y me quede ahí, esperando.

Tom escucho un suspiro no intencional que se me escapo de los pulmones y inclinó su cabeza, besando el agujero debajo de mi oreja.

—¿Pasa algo malo?—

—Nada. Nada en lo absoluto.—

—¿Por qué suspiras así?—

—Por que— dije, riéndome un poco. –No quiero estar lejos de ti. Nunca. ¿Qué pasara mañana cuando tengamos que ir a clases?—

Tom rió y se golpeo la frente.

–Si seguimos pasando tanto tiempo juntos, terminaras golpeándome en la boca para el fin de semana. Estoy seguro que es un hecho.—

—No— discutí. Deliberadamente puse mi trasero en su ingle y lo escuche gemir un poco. –Cambiemos apartamentos. Tomare la habitación de Viktor y el puede mudarse aquí.—

Tom se rió y me beso en el cuello de nuevo y movió su manos hacía mi estomago.

–A tu papá le encantara eso. Casémonos también, y tengamos unos niños mientras hacemos eso.—

Refunfuñe ante su falta de entusiasmo e intente salirme de su agarre, dándome la vuelta y poniendo mis brazos alrededor de su cuello. Luego, me pare de puntitas y lo besé en la boca y solo me perdí en sentir como se deslizaba su cuerpo desnudo contra el mío.

—Sexo en la ducha es mucho trabajo.— masculló Tom, alejando su boca de la mía.

—No. Solo levántame. Y usa la pared.—

—Uno de nosotros se caerá y morirá— dijo. –Probablemente yo.—

—¿Cuándo te volviste tan nena?— le pregunte, frunciendo el ceño. –Oh, Bill, no lo haremos en el océano. Deja de tocarme. No me gusta el sexo en la ducha. Bla, bla.—

Creo que hice un trabajo de mierda al imitar su voz, pero antes de saber que pasaba, Tom me levanto y me azotó contra la pared, con fuerza, haciendo que el sonido del golpe hiciera eco.

Whoa— dije moviendo los labios, estaba como que congelado y solo veía su rostro enojado.

—Cállate— masculló. Se inclino y mordió mi labio inferior y sus manos se deslizaron rápidamente hasta el centro de mi pecho. Ahogue un pequeño grito cuando sentí sus dedos meterse en mi, con vigor y la cara de Tom cambió a un gesto de concentración, frunciendo el ceño. —¿Qué pasa, pensador? Te burlas de mí y luego cuando hago lo que quieres ¿te congelas?—

Sonreí un poco y apreté los labios.

–Me gusta cuando te pones malhumorado.— susurré.

—Bien— dijo entre risas. –Por que haces que me sienta así muy seguido.—

Lo tome por el cuello y acerqué su cara hacía la mía, dejando que mi lengua se deslizara seductoramente por sus labios. Intento abrir su boca, pero me aleje y mire hacía abajo, a su mano que seguía tocándome.

—Cógeme, Tom.—

Sus ojos se abrieron mucho, sacudió la cabeza y ahogo una risa.

–Detente. No digas mierdas así, haces que me confunda.—

Suspiré y baje mi mano para intentar agarrarlo pero el se puso fuera de mi alcance.

—¡Tom! Por favor. Se rudo. Me gusta cuando eres dulce, comprensivo y todo, pero se lo que te gusta. Y lo que me gusta a mí. Solo hazlo.—

Me mordí el labio y me quite un mecho de cabello húmedo de la cara mientras esperaba a que él dijera algo. No lo hizo. En vez de eso, solo me tomo de la muñecas con sus dos manos y se metió en mi sin ninguna palabra. La sensación me sorprendió al principio, pero luego Tom se inclino y me presiono contra la pared, gruñendo bajito entre dientes apretados con cada embestida.

Para ser honesto, me asuste un poco al principio, pero conocía bien a Tom. Sabía que el tenia esta hostilidad, frustración y tensión sexual o lo que sea que tenía que liberar y yo me sentía igual, así que me imagine que podíamos liberarnos el uno con el otro. Y se sentía bien.

Mis músculos se contraían con cada uno de sus movimientos y encaje mis uñas en su espalda y lo acercaba a mi con mis piernas para hacerle sentir como me sentía. El como que estaba encerrado en su pequeño mundo pero no me importaba por que los sonidos que estaba haciendo eran tan sexys, y él me estaba besando y mordiendo mi cuello, hombros y clavícula, y estoy seguro que murmuro un «te amo» en algún momento sin que yo lo dijera primero o engañarlo para que me lo dijera. Estaba absolutamente eufórico en ese momento.

De pronto, sentí mi espalda deslizarse de arriba abajo en la pared más rápido y Tom estaba respirando muy pesado en mi oreja, y escuche un ultimo gruñido ronco y golpeo la pared cerca de mi cabeza y su cuerpo se relajo de inmediato. Después recupero el aliento y comenzó a besarme una y otra vez y me decía que lo sentía.

Que lo sentía, lo sentía mucho. Por que, no sé, pero no pregunte.

En vez de eso, me deslizo hacía abajo y me puse de pie para que él ya no tuviera que sostenerme y lo seguí besando. Para demostrarle que no necesitaba disculparse por nada, por que yo estaba bien. Estábamos bien.

Tal vez solo habíamos estados juntos por unas horas, pero eso no me importaba. Confiaba completamente en Tom. Tenia completa confianza en nosotros dos. Por alguna razón, en ese instante, tenia el sentimiento de que a pesar de todo lo que nos había pasado en este año, no había nada lo suficientemente poderoso que pudiera separarnos.

Sabía, que no había nada ni nadie que pudiera separarnos.

Continúa…

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por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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