

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 18. Parte 2
Bill POV
—Bill, él es tan bueno— gritó Charlie, apuntando el escenario. –Y es tan lindo, oww ¡Tom! ¿Qué putas?
Charlie se agacho y comenzó a apuntar el zapato donde Tom estratégicamente lo había pisado. Estaba tan celoso, pero estaba tratando muy duro de no estarlo. No me estaba engañando.
—Kaulitz, sube ahí y muestra algo de tu mejor trabajo.— Viktor mitad grito, mitad arrastro las palabras a él, arrojando sus brazos alrededor de sus hombros. Viktor estaba completamente ebrio, aparentemente había bebido sin parar desde, las tres de la tarde. Por suerte, había logrado cortar el tiempo de beber de Tom con mi método de lavandería, así que estaba sorprendentemente sobrio. Probablemente la decisión mas inteligente, por que no quería que le hiciera al pobre de Bryan lo que le hacía a Drexler.
Y en lo de la tarde, la verdad, no me importaba la estúpida ropa sucia de Tom o que tan mal olía su cuarto. Era solo una excusa para ir ahí y verlo, ya que la única vez que estuvimos de verdad juntos fue esa noche cuando estábamos dispuestos a meternos mano y eso me hizo sentir como zorra. Y después de todo el debate del desayuno y él limpiando y ugh. Fue tan precioso. Necesitaba verlo.
—No. Me robaría su show.— Tom sonrió y apretó los labios, todo presumido y arrogante y… Tom.
—Vamos al bar— dijo Viktor, empujando a Tom entre la multitud y las mesas. Charlie rodó los ojos y enredo su brazo con el mío.
—¿Va a cantar para ti?— se paro de puntitas y me hablo al oído.
—No se— me encogí de hombros y tome un trago de la cerveza en mi mano. – Me canta todo el tiempo.
—Quiero uno. ¿Puedo tenerlo a él?— me reí y empuje a Charlie un poco, por que era tan hipócrita. Todo lo que hizo al principio fue ser cortante con él por su ropa arrugada, y ahora que lo conocía mejor, estaba muerto por él.
—¿Qué van hacer cuando nos vayamos de aquí?
Tuve que gritar en la oreja de Charlie para que pudiera oírme por encima de lo que estaba tocando Bryan y las voces y gritos y choque de botellas y vasos y todos los otros ruidos.
—Tengo que irme a casa… con Viktor. Es nuestro aniversario…
—Estoy enterado— lo interrumpí, sacándole la lengua. –Mantén la puerta cerrada.
—Ve a casa con Tom— gritó. –Finalmente esta comenzando a actuar como él mismo otra vez. Creo que es por ti.
—¿Podemos hablar de esto después?
Un grupo de personas se paró de una mesa que estaba cerca del escenario, así que Charlie y yo corrimos hacía ahí y nos la apropiamos. Estaba mas tranquilo enfrente y pude concentrarme en Bryan, que era la razón principal de estar aquí. Además, eran casi las 10:30 y sabía que era ahí cuando su presentación terminaba.
El lugar estaba lleno de personas que conocían a Bryan. Charlie y yo estuvimos hablando con sus compañeros de cuarto antes de que Envidioso Tom y Celoso Viktor llegaran. No me sorprendió que tuviera tantos amigos y conociera a tantas personas. Él era tan genuino y generoso, y siempre estaba de buen humor. No tenía exceso de confianza y era presumido como Tom, él era mas introvertido pero su timidez y modestia lo hacían adorable. Los dos eran polos opuestos. Pero, de alguna forma, era lo que necesitaba.
Bryan me mantenía tranquilo y racional. Si hubiera seguido mis propias emociones y giraba todo en torno a Tom, me hubiera vuelto loco yo solo y probablemente hubiera alejado a Tom mucho más.
Tom regreso con Viktor detrás de él un rato después, con un trago en cada mano. Tome uno de la mano de Viktor y se lo pase a Charlie.
—Probablemente ya tuviste suficiente.— le dije, negando con la cabeza y riéndome. Intento subirse a una de las sillas pero su pie se resbalo y se regó toda la cerveza encima. Típico de Viktor.
Tom solo se sentó junto a Charlie y lo ignoré. Eventualmente Viktor logró sentarse y yo le di la espalda al resto de la mesa para poder terminar de ver a Bryan. Unos segundos después, alguien me toco el hombro y yo me di la vuelta.
—¿Qué?
—¿Ya te cantó?
—No— le dije a Viktor. –Cállate.
—Se que es lo que esta cantando— me dijo Viktor, picándome otra vez. Le di un golpe a su mano y me di la vuelta.
—Oh, ¿Él le esta cantando? Que tierno.
Escuche a Tom quejarse como una niñita detrás de mí pero no me afecto. Y luego, la mierda golpeo el abanico. Todo gracias a Bryan y la canción que decidió cantarme, tenía un tipo de epifanía cagada que cambió todo y me confundió más de lo que imaginaba.
—De acuerdo— murmuró en el micrófono en su lindo acento, por encima de los gritos y aplausos del público. –Esta última es para ti, Bill.
Buen Dios.
Bryan era mucho más que adorable. Y perfecto. Y quiero decir, si nunca me hubiera mudado al puto Forks y conocido Tom y si él no estuviera sentado a un metro de mí, probablemente lazando rayos a mi espalda, sin duda me hubiera subido al escenario y besado a Bryan o me hubiera puesto a llorar. Me quede sentado ahí y lo vi cantarme Crash Into Me, y me encanto, y Tom probablemente estaba sacando humo por las orejas, por que a él le encantaba las canciones viejas y Bryan la estaba cantando tan bien. Pero, por alguna razón, todo en lo que podía pensar era que en ese momento, era que entendía exactamente como se sentía Tom al escoger entre Adriel y yo, lo que era algo bueno y algo malo.
Bueno, si quería podía tener a Bryan. Es decir, sabía lo que sentía por mí. Incluso sin la canción era algo obvio. Él siempre estaba ahí, cuando sea que lo necesitara para llorar o quejarme, en un segundo estaba ahí. Siempre quería pasar tiempo conmigo y veía como me miraba y estuviera mintiendo si decía que no sentía nada por él.
Él sabía lo complicado que estaban las cosas entre Tom y yo, así que nunca intentaba algo conmigo o hablaba de cómo se sentía, solo por que él era así de bueno. Era comprensivo, considerado y respetuoso. Y solo pensar en decirle que no podía estar con él por que estaba irremediablemente enamorado de esta otra persona con la que tenía montones y montes de problemas… me mataba.
Y probablemente era así como Tom se sentía con Adriel. No había sido muy agradable con ese asunto, en lo absoluto.
Estaba irremediable, patético, obsesivo y desesperadamente enamorado de Tom. Pero ¿eso era suficiente? Parecía que desde el segundo en que lo conocí, habíamos enfrentado problema tras problema y ¿quería seguir con eso? Quiero decir, ¿Cuál es el punto? ¿Por qué debía quedarme y seguir tratando y tratando y lastimándome y lastimándolo para hacer las cosas funcionar, cuando las cosas podrían ser más fáciles con otra persona? La idea de superar y continuar con mi vida nunca paso por mi mente. Siempre pensé que sería algo temporal como oh, saldré con Bryan hasta que las cosas se arreglen con Tom. O, me quedare esperando y me quedare soltero hasta que Tom y yo arreglemos las cosas.
¿Alguna vez superaremos todas estas cosas?
Me senté, contemplando todo en mi cabeza todo lo que había estado evadiendo desde que volví a ver a Tom. Y pensé en Bryan y en todas las cosas que había hecho por mí y estaba… confundido. Así era como siempre las cosas eran con Tom: cambiaban constantemente. En un segundo estaba completamente contento y feliz en la manera en la que estábamos. Y en el segundo siguiente me sentía inseguro y confundido. Y solo lo conocía por dos años. Técnicamente, solo salimos como… por seis o siete meses antes de terminar. ¿De verdad estaba dispuesto a arriesgar una oportunidad de ser feliz por una relación de preparatoria que solo duro seis meses?
Todo era… demasiado.
Después de que se terminara la presentación de Bryan, él fue a poner todas sus cosas en su auto y después se vería con todos sus amigos cerca del bar, así que no quise interrumpirlo. Tom había desaparecido con Viktor y Charlie solo me estaba viendo, acariciando mi hombro, claramente sintiendo que yo no estaba bien. Justo ahí, decidí hacer mi decisión.
—Me regresare a casa con Bryan— le dije, parándome de la mesa. —¿Quieres que te ayude a encontrarlos?
—Creo que se fueron afuera.— dijo Charlie, apuntando la puerta. Tomé su mano y lo traje conmigo entre la multitud hacía la puerta, donde, por supuesto, estaba Tom caminando de un lado a otro en la acera hablando por teléfono y Viktor estaba ebriamente recostado a un lado del edificio.
—¿Estas bien?— le pregunté. Sus ojos estaban medios abiertos y el chico apenas y se podía parar.
—Estoy bien— dijo arrastrando las palabras, moviendo las manos frente a mí. –Nos vamos a casa de todas formas. Dile a Bryan que dije adiós y buen trabajo. Y que un día ganará un Grammy.
Me reí y negué con la cabeza.
–De acuerdo. Me asegurare de decirle eso.— Saqué mi bolsa y me puse a buscar la carta que le había escrito a Tom en la mañana. Cuando la encontré, la saque y la doble antes de ponerla en el bolsillo de Viktor. –Escucha. Dale esto cuando lleguen a casa, ¿de acuerdo? Que no se te olvide.
—Entendido.
Abrace a Charlie y suspiré.
–Bien. Te veo más tarde. Buena suerte con estos dos. Y gracias por venir conmigo.
—Estaremos bien. Y fue divertido— me abrazó fuerte y tocó la punta de mi nariz con su dedo. –Bill, haz lo que tengas que hacer que sea lo mejor para ti.
—Lo haré.— le aseguré mientras me despedía y me dirigía adentro de nuevo. Vi los ojos de Tom antes de darme la vuelta, y la expresión de su rostro era casi… agonizante. Como si supiera como me estaba sintiendo. Me rompía el corazón.
Encontré a Bryan en el mismo lugar donde lo había visto por última vez. Sus amigos se hicieron a un lado por mí y yo grité y lo abracé cuando él me vio.
—Eres tan maravilloso. Gracias.
—Gracias— dijo él, sonriendo. –Todos van a un bar en la otra calle. ¿Quieres irte?
—Si. ¿Podemos ir a casa?
—¿Tu apartamento?— preguntó.
—No— le dije. –Al tuyo.
—Esta bien— se encogió de hombros y se despidió de todos sus amigos antes de salirnos por la puerta. —¿Paso algo malo?
—No. Solo tuve un día muy largo— mentí. Cuando llegamos afuera, Charlie, Viktor y Tom ya se había ido. Caminos la calle entera hasta donde Bryan dejo su auto estacionado y yo me subí al asiento del copiloto y lo vi mientras el caminaba por enfrente del auto. Tan pronto como se subió, tome el cuello de su playera y lo jale rudamente hacía a mí, hasta que su cara chocó con la mía. Lo besé con fuerza, rápido y con urgencia, intentando ahogar la batalla que estaba en mi cabeza.
Al principio estaba demasiado sorprendido, algo comprensible, pero después de un rato, me subí a su regazo y sus manos se movieron alrededor de mi espalda y comenzó a ponerse más cómodo. Era tan extraño, estar así con alguien más que no era Tom y tener sentimientos que de verdad me hicieran pensar escoger a alguien más de él. Había pensado que cruzar ese límite físico con Bryan me ayudaría a ver las cosas más claras, pero en ese momento, solo me sentí más confundido. Más drama.
De pronto, mi teléfono comenzó a sonar en mi bolso. Al principio lo ignore pero después recordé que Charlie estaba solo, intentando controlar a dos borrachos que median lo doble que él, uno de ellos apenas y podía caminar por si solo y el otro estaba furioso e iracundo y probablemente estaba haciendo un infierno la vida de los que estaban cerca de él. Cuando escuche el beep de mis mensajes de voz, me aleje de la boca de Bryan y miré el asiento vació del pasajero.
—Tengo que contestar eso— murmuré, quitándome el cabello de la cara. Él sonrió y me ayudo a quitarme de su regazo.
Busque en mi bolsa y saqué mi teléfono, sacudiendo la cabeza cuando vi que era Tom el que llamó. Rápidamente debatí si debía arrojar mi teléfono en mi bolso sin ni siquiera revisar su mensaje de voz pero la curiosidad me ganó y lo escuche.
—Billy, soy yo. Lo siento tanto, Bill. De verdad, yo… yo ni siquiera se que decir. Verte ahí, y ver como lo veías, solo me hizo ver como te debiste sentir todas esas veces que me viste con Adriel y… bien, puta madre de verdad odio hablar con los putos contestadores. Y dudo que llegues a escuchar esto, pero por favor, necesito que vengas. ¿Después de que te vayas de ahí o algo? ¿O mejor voy ahí y lo mato y te obligo a que vengas conmigo? Bien, estaba jugando… más o menos. No lo sé, pero necesito hablar contigo, cara a cara. Viktor me dio la carta y me dijo que no la leyera hasta que llegáramos a casa y no le hice caso y la leí y…me siento igual. ¿De acuerdo? Así que… por favor. Solo piénsalo.
Cerré el teléfono y puse la cara en mis manos y gemí.
—¿Bryan? ¿Puedes llevarme a casa?
Tan pronto entre por las puertas del edificio, me quite las botas y corrí. Corrí escaleras arriba y por el pasillo. Mi teléfono comenzó a sonar otra vez pero lo ignore. Todo lo que quería era ver a Tom. Necesitaba verlo. Para cuando llegue a su apartamento, me faltaba el aliento pero me metí sin ni siquiera tocar y lo vi.
Él estaba parado ahí, en la mitad de la habitación, con el teléfono en el oído, viéndose putamente triste, desconsolado y… hermoso. Me congele justo ahí y solo me le quede viendo mientras el lentamente bajaba el teléfono con los ojos muy abiertos.
—Yo… te estaba llamando.
Corrí y salté a sus brazos y lo abracé tan fuerte como pude por que me sentía terrible por la forma en la que estaba pensando hace unos momentos.
Mi mente estaba decidida. La triste verdad era, que no importaba lo que pasara, preferiría pasar cada día de mi vida peleando, gritando y llorando y estando confundido con Tom que estar completamente feliz con otro. No había manera de que pudiera estar sin él. Nunca.
—Tom, lo siento…
—¿Por qué lo sientes?
Me hice para atrás y tome su cara entre mis manos, jalándolo hacía a mí y besándolo una y otra vez.
—Tu… con él… nunca entendí y… lo siento tanto.— le dije a su boca entre cada uno de mis besos pero el solo se rió y me abrazó mas fuerte.
—Alto— dijo, cargándome hacía su cuarto. –Esta bien. Los dos la cagamos. Siempre lo hacemos.
—Solo yo— le dije, no acordando con él. –Soy tan estúpido. Solo que te extrañaba tanto y estaba tan jodido y… soy tan estúpido.
Se sentó en la orilla de su cama, todavía abrazándome y yo enrede mis piernas alrededor de su espalda.
–No eres estúpido. Eres humano. Todos comenten errores. Mierda, ni siquiera sé si tu fuiste el que se equivoco. Creo que fui yo.
—No, yo fui.
—No, yo…
—Esta bien, no importa. Nadie tiene la culpa. ¿Recuerdas?
Tom levantó las cejas, y acarició mis labios con sus dedos y luego puso un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
–Recuerdo.
—Te amo— le dije de repente. Me tapé la boca por unos segundos e hice una mueca. –Lo siento. Se que odias escucharlo, pero solo…
—Lo sé. Te amo— dijo rápidamente, interrumpiéndome. Suspiró un poco y tomo el collar que me había dado y que no me había quitado. –Así que, creo que esa loca mujer española sabía de que putas estaba hablando, ¿eh?
—Si, supongo.— le sonreí y él solo se me quedo viendo, en completo silencio. No me importó. Estaba muy contento en ese momento. Solo escuchando a Tom respirar me hacía feliz.
Me levantó un poco para poder meter la mano en su bolsillo y saco mi nota.
—¿Dices de verdad lo que escribiste aquí?
—Si.
—Es muy corta.— dijo, desdoblándola.
—Lo sé. Quería que entendieras el punto.—
El puso la carta frente a mí y apunto mi letra floja.
Hoy, cuando me desperté, fue la mañana más feliz que puedo recordar. No se por que. Me sentí tan relajado, contento y… normal.
Hare lo que sea que tenga que hacer para poder superar esto y continuar con estas vidas.
Hoy, de verdad tuve esperanza de que las cosas iban a mejorar. Por ti.
Seré feliz el resto de mi vida si puedo despertar junto a ti cada mañana.
La leí rápidamente y asentí.
–Lo dije de verdad.
—¿Entonces por que te fuiste con él?
Besé la mejilla de Tom y moví mi boca cerca de su oído para poder hablarle.
—Es solo que… estaba confundido. Como, esta este chico que me quiere y es absolutamente perfecto para mí. Pero él no es tú. Y me di cuenta de eso cuando estaba con él y escuche tu mensaje de voz… él no es tú. Y no seré feliz a menos que sea contigo.
Tom rió un poco y mordió mi cuello y comenzó a besar mi hombro. Me hice para atrás para poder verlo y comencé a tomar sus trenzas entre mis manos. Todo lo que quería era él, verlo, sentirlo, así que tomé la orilla de su playera y se la saqué por la cabeza. El me miro, sus ojos bellotas todos grandes, brillantes y profundos e incluso aunque haya visto a Tom sin playera tantas veces que perdí la cuenta, justo ahí, sentí como si fuera la primera vez.
Desenrede mis piernas y me puse de rodillas mientras él se recostaba en sus codos. La orilla de su boca se levantó mientras yo recorría mis dedos por su torso, desde su pecho, hasta sus abdominales. Mis dedos pasaron por los huesos de su cadera, que resaltaban y luego me incline para seguir el mismo camino que había hecho con mis dedos pero ahora con mi boca.
Besé, lamí y probé cada parte de él que pudiera y Tom solo se quedo sentado en silencio mientras me deleitaba en todo lo que amaba de él y sentí como si finalmente fuera a ser mío otra vez. Lentamente, desabotone sus jeans y luego baje el cierre pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa, Tom se inclino y puso sus manos alrededor de mi muñeca, levantándome para estar a su nivel.
—No quiero arruinar el momento…
—No lo hagas— le dije, besándolo suavemente. Suspiró un poco y se aclaró la garganta.
—Bueno, solo… dime. Si no te sientes bien. No tengas miedo, como si fueras a molestarme o algo.
Asentí y quise decir algo para hacerlo sentir mejor, por que todo acerca de él estaba bien y el hecho de que antes me dio un ataque antes de poderlo hacer sentir bien me hacía sentir culpable. Pero esto era diferente, y ahora él sabía todo, yo confiaba en él otra vez, y estaba feliz otra vez y el solo era Tom para mí. De alguna forma me había perdido en toda la mierda que me había pasado y había olvidado lo mucho que él significaba en mi vida. No había forma de que eso pasara otra vez.
No quería que las cosas fueran lentas, gentiles y suaves, así no era cuando estamos juntos. Éramos apasionados, rudos y… cursis. Me reí de ese pensamiento y Tom frunció el ceño.
—¿Qué?
—Nada— dije, mordiéndome el labio.
Solo ver a Tom me hacía perder el aliento. De pronto, sentí sus manos deslizarse hasta el final de mi playera y luego hacia mi estomago. Sus manos se seguían moviendo hacía arriba y jalo la playera por arriba de mi cabeza y la tiro al suelo, y luego rápidamente me desabrocho el pantalón y me lo quito rápidamente. Mire hacía abajo a mi ropa interior aburrida y normal y sentí la sangre juntarse en mis mejillas. Este momento era más que perfecto. No había planeado tener sexo con alguien pero supongo que eso hacía más perfecto el momento. Esa era una de las cosas por las que estaba loco por Tom. Nuestra espontaneidad.
Él sonrió un poco y presiono sus labios en la orilla de mi boca mientras sus dedos trazaban el elástico de mis bóxers.
—¿Por qué te sonrojas?
—Por lo que estoy usando— admití. Tom puso mi cabello detrás de mi hombro y bajo el elástico un poco.
—Me gusta— dijo, mordiendo mi cuello juguetonamente. –No es el rojo pegadito como el de navidad pero igual funciona.—
Los dos nos reímos y lo empuje suavemente. Y luego el me miró, todas las bromas puestas a un lado, y me puso en su regazo así que estaba sentado a horcajadas sobre él.
—Te ves muy hermoso, Bill.
Rodee los ojos y apreté sus hombros. –Ya no digas nada.
—En serio. Siento como si nunca te lo hubiera dicho.
—Eso es por que nunca me lo has dicho— bromee, incluso aunque era verdad.
—Bueno, lo pienso en mi cabeza.
Ugh. Maldito Tom. Era tan adorable.
—No te voy a decir como pienso que luces. Tu ego no necesita elevarse más.—
—No necesitas decirme— dijo en mi oído, su voz de repente muy grave. –Puedo sentirlo.— me bajo por completo el bóxers y tomo mi miembro erecto antes de que pudiera decir algo y mi boca se abrió mientras él se reía.
—Tom… se serio, por favor.— le rogué. La sonrisa cayó de su cara y asintió mientras presionaba la punta de mi polla con uno de sus dedos, haciéndome temblar. Enterré mis uñas en su espalda y ahogue un pequeño grito. Tom continuó con lo que estaba haciendo y comenzó a besar mi cuello, debajo de barbilla y luego mi boca. No pude evitarlo y comencé a restregarme contra su mano y él dejo de masturbarme solo para meter uno de sus dedos en mi interior. Gemí muy alto mientras que él lo metía y lo sacaba con rapidez, y luego añadió otro, y otro mas y después de un rato él se alejo y me dio la vuelta para ponerme en la cama.
Para este punto los dos estábamos sudados y respirábamos pesadamente y yo lo quería con desesperación, estaba listo para gritar. Puse mi mano en el cuello de Tom otra vez y puse su rostro cerca del mío mientras él se quitaba lo que quedaba de su ropa. Parecía un poco nervioso y frenético y creo que tenía que ver un poco con el hecho de que estaba asustado de que fuera a asustarme otra vez y además si lo que me dijo era cierto, y no se había acostado con nadie desde junio, probablemente estaba intentando aguantarse mucho, mucho.
Deslice mis manos por su espalda, hasta que alcance sus bóxers, los que baje lo más que pude con las manos antes de que el se levantara un poco y los bajara todo el camino
—¿Por qué siempre me desnudas?— me preguntó, alejando su boca de mí por un segundo.
—Me gusta verte— le dije, haciendo puchero. Tom solo me sonrió y besó mi frente. Tomó mis manos y me jalo para que los dos estuviéramos sentados.
—Tal vez deberías ir arriba— dijo, mirando su regazo. –Así tú podrías controlarlo y…
—Si quieres que vaya arriba, solo tienes que pedirlo.— le dije bromeando, subiéndome a su regazo. Se movió a la orilla de la cama y enredo sus dedos en mi muñeca, esperando a que hiciera el primer movimiento. En serio, estaba sorprendido de que no se hubiera arrancado las trenzas para este momento. El hecho de que fuera tan paciente y esperara por mi tanto tiempo… me hacía querer llorar. Otra vez.
Intente reprimirlo. Por que esa sería la segunda vez en el día que lloraba por que estaba tan feliz y probablemente él terminaría desarrollando un complejo o algo. En vez de eso, deje que mis ojos se cerraran y respire profundo y baje las caderas. Tan pronto mi cuerpo toco el suyo, el se metió dentro de mí y yo me acomodé en su regazo mientras el gemía.
—Pensé que me dejarías el control— dije en un respiro, sonriéndole.
—No pude evitarlo— gimió otra vez y levantó sus caderas de la cama mientras yo me movía de arriba abajo de él lentamente. Sus ojos estaban tan desesperados y los sonidos que hacía estaban tan llenos de deseo y… pasión. Honestamente era nuestro mejor momento hasta ahora.
Pase mis dedos por sus trenzas y luego lo besé y me perdí en sentir la lengua de Tom contra la mía y el sabor que dejaba en mi boca.
—Ok… estoy bien.— le dije, entre mi respiración pesada.—Cambiemos.
—¿Estas seguro?
—Si. Ahora. Por favor.
Se encogió de hombros y me dio la vuelta, quedándose dentro de mí todo el tiempo. Puse mis piernas alrededor de su espalda y enterré mis talones en él, forzándolo a que empujara más fuerte.
—Se duro.
—No— dijo él, riéndose. –Deja de hablar.
—Por favor— rogué. –Haz lo que siempre haces.
Sacudió la cabeza y comenzó a embestir más fuerte, más rápido pero la expresión de su rostro me asusto un poco.
—¿Qué pasa?
—¡Nada! Tú… estoy preocupado… yo… estoy abrumado.
—No lo estés— dije jadeando, besándolo con fuerza. –Te sientes tan bien. ¿No se siente bien para ti?
—Bill… me estoy aguantando— dijo, haciéndome reír. –De verdad es muy difícil hacerlo.
Enterré mi cara en su cuello, gozando del olor de su piel.
–Por favor… solo… sigue haciéndolo. No me pongas incomodo o me asustaras.
—Esta bien— susurró, besando la punta de mi cabeza. Lentamente, comenzó a tomar velocidad y embestía más fuerte mientras tomaba mi miembro y comenzaba a masturbarme al ritmo de las embestida, y en un minuto los dos perdimos el control.
Observe las arrugas de su frente mientras se concentraba y sentí los músculos debajo de su cadera contraerse y su boca estaba abierta solo un poco pero podía ver la punta de su lengua descansando en su labio inferior y él era… grandioso. No había palabras para describir esto.
Los dos nos venimos al mismo tiempo y Tom algo así como que colapso arriba de mí, pero hice que rodara y descanse mi barbilla en su pecho, para poder verlo. Sentí sus dedos moverse por toda mi espalda mientras el se quedaba acostado intentando recuperar el aliento.
—¿Tom?
Puso un brazo detrás de su cabeza y se empujo un poco para poder verme.
—¿Qué?
—De verdad, de verdad te amo. Lo prometo, no lo diré innecesariamente otra vez, pero… de verdad te amo.
Él me respondió con un mmm y me sonrió antes de acostarse de nuevo y ver el techo. Me acerqué un poco y trace la línea de su quijada, sintiendo con los dedos la dureza de la poca barba que le había salido.
—¿Exactamente que significa esto para nosotros?— me preguntó. Lo vi pasar saliva involuntariamente, revelando su inseguridad.
—¿Qué quieres decir?
Suspiró y comenzó a darle vuelta a las puntas de mi cabello con sus dedos.
–No contestes una pregunta con otra pregunta. Odio cuando haces esa pendejada.
—Lo siento. Te quiero. Eso es verdad, sin dudas. ¿Tu… me quieres, también?
—Si— dijo Tom, sentándose. –Claro que te quiero. ¿Estas loco?
—Tal vez lo este. Todos ustedes piensan que debería ir a terapia.
Él se rió y abrazo mi cuerpo, poniéndolo contra el de él.
–Trümster, no estas loco. Vas a estar bien. Vamos a estar bien. Estoy aquí ahora y no iré a ninguna parte.
—Bien— dije, sonriendo. Sentí las lagrimas formarse en mis ojos, pero no intente esconderlas otra vez. –Bien, no quiero que terminemos, Tom. Nunca jamás.
Él sonrió ante mi respuesta y besó mi frente.
–No te preocupes, Billy. Todo saldrá bien.
Asentí y forcé una sonrisa a pesar de mis lágrimas. Por que le creía. Ahora que nos teníamos el uno al otro, todo iba a estar bien.
Continúa…
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Ya volvieron😭😭 ojala desde ahora todo les salga bien