Seduciendo a TK 17

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 17

Tom POV

Escuche el cronometro detenerse y miré a Viktor, que todavía estaba escribiendo cosas en su lista.

—Deja de hacer trampa, cabrón.— le tire el control al pecho y el me entornó los ojos mientras tiraba su lápiz.

—Definitivamente ganaré esta ronda.— dijo, sonriendo confiado.

Si. Puta madre que si.

Este payaso era el peor jugador de Basta que había visto en toda mi vida. Charlie ya había intentado sacarlo a patadas del juego dos veces pero yo había votado para que se quedara para tener un poco de diversión. ¿Por qué estábamos jugando Basta? No tengo puta idea, ni siquiera teníamos clases al día siguiente. Estábamos bebiendo obviamente. Charlie y Bill tenían un montón de juegos de mesa en su apartamento y fue esto lo que había traído Charlie para entretenernos. Como sea.

—¿Dónde esta él?— pregunté. Charlie miró su papel y me ignoró.

—Um, sabores de helado. Que empiecen con A. Yo puse almendra.— dijo él.

—Yo también puse almendra. ¿Dónde esta?

—¡Ja! Yo puse apple (manzana)— dijo Viktor, marcando sus puntos.

—No— Charlie y yo dijimos al mismo tiempo.

—De ninguna manera— murmuré, sacudiendo la cabeza. Manzana no era un sabor de helado. —¿Dónde putas esta?

—Hermano, necesitas calmarte— dijo Viktor, deslizando otra cerveza por la mesa. –Deja de acosarlo. Mierda, yo también te estaría evitando.

Cerré la libreta que estaba usando y la apunte a su cabeza pero él la movió antes de que pudiera golpearlo. Me estaba haciendo enojar. No había visto a Bill en tres días y solo respondía mis llamadas cuando llamaba varias veces y no quería ponerme loco y meterme en sus asuntos así que estaba intentando estar calmado, pero mierda, no estaba calmado, tenía los nervios destrozados y necesitaba verlo.

Charlie se puso de pie y suspiró.

–Me voy a la cama. Ustedes arruinaron el juego.

—Fue culpa de Kaulitz por usar su libreta como arma.— dijo Viktor, apuntándome.

—No. Es culpa tuya. Por tener el peor vocabulario de la historia y por no poder pensar en un estado que empiece con N. ¿Has escuchado de Nevada? Esta a un lado del estado donde vivimos ahora. Buenas noches.— con eso, tomó su caja del juego y salió enojado, azotando la puerta. Viktor estaría con él probablemente en… 15 minutos. O él estaría aquí. Cualquiera de los dos.

—Estoy muy seguro que pregunte tres veces donde estaba Bill y él no me contesto.

—Se donde esta— dijo Viktor bostezando. Puso las piernas sobre la mesa y sonrió. –Esta con Bryan.

—Genial— azote la cerveza en la mesa y me puse de pie. –Me voy a la cama. No me molestes.

—Él vendrá aquí— dijo rápidamente. –Lo vi antes de que se fuera. Dijo que vendría más tarde. Que tenía algo que darte.

Detuve mis pasos y me di la vuelta hacía él.

—¿Qué?

—Si. Lo enviare contigo cuando llegue.— comenzó a cambiar los canales y se detuvo para ponerme atención así que me fui a mi cuarto y me deje caer en mi cama. No estuve ahí por mucho tiempo cuando escuche un golpe ligero en mi puerta.

Él entro tímidamente, mirando el suelo. Me paré y lo miré, esperando una explicación. Sus cambios de humor me ponían de nervios y quería gritar pero… no. No podía gritarle. No después de todo lo que había pasado.

—Ten— dijo, extendiéndome su mano. Tenía un pedazo de papel doblado en ella, parecía que la habían hecho bola y la habían desdoblado varias veces. –Um… léelo. Y disculpa si no tiene sentido, son solo… pensamientos sin sentido.

No dije nada, solo mire hacia abajo y desdoble el papel.

Hoy me sentí culpable. Me sentí culpable por que tú te sientes culpable y odio que esto este afectando a todo al que le cuento. Odio ser una molestia.

Estuve pensando en ti todo el día. Acerca de cómo debes sentirte por que he sido horrible contigo. Me acorde del primer día que te metiste por mi ventana. Estabas ebrio. Pero… fuiste tan genial. Fuiste ingenioso, divertido, un cabrón con exceso de confianza y me enamore de ti. Ese día.

Y sabes lo que siento por ti, así que no tomes esto de mala manera. Pero estas diferente. Desde que regresaste. Quiero que todo este normal. No quiero que pienses mucho sobre mis sentimientos o que llames a tus amigos teniendo un ataque a mis espaldas o que seas falso conmigo. Quiero que seas como eras antes, antes de que te jodiera tanto.

Les conté a Charlie y Gustav por que quiero que todos sepan. Quería que todos supieran que paso para poder superarlo, y olvidar que alguna vez paso. Se que Viktor sabe pero no quiere hablar conmigo acerca de eso. Y le dije a Gustav que podía contarle a Georg. Odio los secretos y quiero que todos continuemos.

Adriel dijo que soy egoísta. Supongo que lo soy. De alguna forma esto te afecto mucho y odio eso.

Así que, hoy me sentí avergonzado. Y apenado por el desastre que cause. Lo siento tanto.

Bien.

Puta madre.

Jale mis trenzas y lo leí como cuatro veces más, hasta que Bill se aclaró la garganta y me forzó a mirar hacía arriba.

Bill— suspiré, todavía jalando ms trenzas. Juro que una de ellas se caería por todo el jaloneo que estaba haciéndoles últimamente. —¿Qué… fue lo que Adriel te dijo?

—Eh…— se sentó junto a mí en la cama y levantó las cejas. –Que era egoísta e inestable contigo. Que te puse depresivo y que hablabas de mí todo el tiempo y que por eso él sabe como era nuestra relación y dijo que… te estaba arruinando. Y yo creo que tiene razón.

Putisima madre, ¿Qué putas se supone que tenía que decir? Adriel… mierda. Fue muy estúpido que él buscara a Bill… o Bill lo buscó a él, como sea, él solo intentaba defenderme por que me había visto deprimido. No sabía que algo tan malo había sucedido y lo que dijo solo lastimo a Bill, lo que también me lastimaba a mí, en vez de ayudarme.

—No me estas arruinando— dije, forzando una risa. –Y todo esto de ser genial cuando me metí por tu ventana… Bill, era un patán en ese entonces. ¿Por qué quieres que sea así otra vez?

—Lo que quise decir, eras un patán y no quiero todo el drama con los chicos pero eras . Ese era el tú del que estaba tan enamorado y ahora… eres Emotom. Creo que si actuaras más como tú otra vez me haría sentir mucho mejor. Extraño a Douchtom, Dicktom, Fucktom…

—Esta bien, ya entiendo— le dije, sacudiendo la cabeza. —¿Esto es por lo que me estabas evitando?

—No. Solo te estaba dando tiempo para que asimilaras todo.— bostezó y cayó en la cama, mirando el techo. —¿Recuerdas la primera vez que lo hicimos? ¿En la cama de tus padres? Eso fue genial.

Buen Dios, no dejes que este chico empiece a hablar de sexo. Si era posible morir de combustión espontanea por falta de un agujero, eso era lo que me pasaría.

—Lo recuerdo, Billito.— dije, mirándolo por encima de mi hombro, sonriendo. –Ese día solo te dije que te amaba para que me dejaras cogerte.

Su boca se abrió de la sorpresa mientras tomaba una de mis almohadas y me golpeo en la cabeza con mucha fuerza.

—Eso fue sucio, Tomto— sonreí y me acosté junto a él y tome su mano. –Déjame terminar lo que estaba diciendo.

Asentí y deje mi cabeza rodar hasta la de él para poder verlo mientras hablaba.

—Cuando me fui de tu casa ese día… tú encendiste mi auto para que se calentara. Eso fue una de las cosas mas lindas que alguien haya hecho por mí. Se que fue algo tonto y simple, pero el hecho de que fueras tan grosero como para hacérmelo en la cama de tus padres y luego en el escritorio de tu padre y luego que fueras tan considerado como pensar en si me daría frio. Oh Dios. De verdad me dan escalofríos cada vez que me acuerdo.—

Levanté una ceja y sonreí.

¿Qué?

—No sé. Estoy hablando puras pendejadas. Pero la forma en la que éramos antes era tan desastrosa pero tan perfecta. Eso es lo que quería decir en la carta. ¿No lo entiendes?

No. Para nada.

—Si— dije, para complacerlo.

Lentamente, Bill soltó mi mano y lo sentí meterse por debajo de mi playera. Sus dedos pasaban ligeramente por mi piel, alrededor de mi ombligo, de arriba a abajo de mi camino feliz. Me sostuve en mis codos y le entorne los ojos, poniendo de lado mi cabeza.

—Bill…— intente empujar su mano por que todo este asunto de la provocación y sabía que no podía cogerlo ni nada así que no quería esperanzarme.

Movió su mano hacía arriba, hacia mi pecho mientras él rodaba hacía su lado y me hizo un puchero.

—Detente, Tom. Relájate.— jalo el cuello de mi playera con la otra mano, mi fuerza de voluntad me había abandonado hace tiempo así que deje que me desvistiera e intente con todas mis fuerzas no metérsela.

Era prácticamente imposible.

Y él ni siquiera estaba haciendo algo loco y estaba tan excitado. Todavía no me había besado. No había puesto su boca en mí. Todo lo que estaba haciendo era tocar mi pecho desnudo, por Dios santo y yo era una pobre excusa de persona, mi mente seguía yendo a lugares oscuros y sucios.

Y luego, Trümster hizo lo impensable. Comenzó a desvestirse solo. Lentamente, sensualmente y… bueno, tal vez no lo estaba haciendo así y yo solo comenzaba a ver pendejadas en cámara lenta o algo, pero después de un rato, el chico estaba en mi cama, con el pecho desnudo y ¿Qué es lo que yo hago? Comenzar a decir puras pendejadas por que mi cerebro esta frito y estaba haciendo de todo para detenerlo.

—Deberíamos hablar de la carta.

Él parpadeo un par de veces y frunció el ceño, cruzo los brazos sobre su pecho y arruino mi vista.

–Tom, se supone que esto no es terapia. Se supone que era para hacerte saber como me sentía para que tuvieras una idea de lo que pasaba en mi cerebro. Guárdala para que la leas antes de dormir o algo. No tengo nada que decir acerca de eso.

—Eres una perra tan terca— le dije mientras me sentaba. –Bien. ¿Qué es exactamente lo que quieres hacer ahora?

—Desnudarte— él soltó una risita mientras desabotonaba mi pantalón. Empuje su mano y él hizo un puchero otra vez. –Tom, alto. Solo déjame hacerlo.

—No quiero una repetición de lo de la otra noche. Esa mierda no estuvo bien.

Él quito sus brazos de su pecho y pude decirle hola otra vez a sus pezones y se inclinó más cerca, besando un lado de mi cuello suavemente.

–Te lo prometo— susurró. –No me dará un ataque.

Su aliento me hacía cosquillas y sentí el vello de mi cuello levantarse. Movió sus labios hacia arriba de mi cuello y luego lo sentí morder ligeramente mi oreja y… eso fue todo. Lo tome de las caderas y le di la vuelta y comencé a besarlo por que él así lo quería y puta madre si no lo quería yo también.

—¿Estoy siendo muy rudo?— le pregunté, sin mover mi boca de él. Él suspiro contra mis labios y me besó con más fuerza, ignorándome completamente. –Billy, no necesito que te pongas todo neurótico conmigo y…

Perdí el camino de mis pensamientos cuando sentí su mano meterse por mis bóxers y tomar mi pene y santa mierda, sus manos eran tan suaves y cálidas y se sentía tan bien tener otras manos tocándolo que no fueran las mías.

Enterré mi cara entre su cuello y hombro y comencé a lamer y morder su piel por que me sentía como un gran idiota por emocionarme tanto por un trabajo manual y no quería que viera mi cara. Habíamos regresado a ser principiantes pero… a la chingada. Estaba muy feliz.

—Tom— él suspiró, apretándome mas fuerte. –Quiero que me toques. Por favor.— Levante la cabeza y lo miré, intentando decidir que hacer. Él se dio cuenta que estaba pensando de más y rodó los ojos.— Por favor.

Fue un momento muy extraño para mí, no miento. Es decir… era Tom Kaulitz. Los chicos eran mi especialidad. Si me hubieran dicho hace un año que me iba a estar cagando en los pantalones por tocar a un chico, me hubiera reído. Y reído, y reído.

Pero no, no era gracioso. Ahí estaba yo, siendo sexualmente estimulado por primera vez en… quien sabe cuantos meses, había perdido la cuenta después del séptimo. Y todo lo que podía pensar era en él. Intentando ayudarlo. Intentando no asustarlo. Intentando ser bueno por él. Era tan bizarro.

—Ehhh…— miré sus manos, que todavía se movían con ritmo e intente decir algo con sentido. –Yo… no… se.— logre decir, ganándome un suspiro de él.

—Bien— sacó las manos de mis pantalones y me sonrió. –Entonces yo no te tocare.

—¡No!— gemí y tome su muñeca, metiendo su mano de nuevo en mis bóxers. –No te detengas.

Lentamente, me puse de rodillas y baje sus pants y luego su ropa interior y luego me detuve. Y su mano de detuvo. Y todo eso de detenerse y volver a empezar me estaba jodiendo el cerebro y estaba muy seguro que no me iba a poder venir por eso pero baje la mano y la presione entre sus piernas como yo sabía que le gustaba y después tome su miembro en mi mano y vi sus ojos rodar un poco. Él levanto las caderas y se empujo contra mi mano otra vez, gimió un poco y eso me estaba poniendo loco así que solo me arroje sobre él y comencé a besarlo otra vez, fervientemente, tan fuerte que no podía respirar.

—Tom, ¿Qué pasa?— dijo sobre mis labios.

—¿Mmm?— no podía decir mucho por que mi lengua estaba en su boca y estaba intentando concentrarme en mis dedos así que fue todo lo que pude decir.

—Tú… por que no estas…— él miró hacia mi entrepierna y yo hice una mueca.

—Se siente bien. No eres tú, es solo que… creo que me la he jalado tanto que mi cuerpo dejo de responder. No te preocupes por mí.— presione toda mi mano en él y él ahogo un pequeño grito y mordió mi hombro, haciéndome reír. Aún conocía su cuerpo tan bien, era maravilloso.

—Pero… quiero que tu…

Shhh

Lo interrumpí y comencé a hacer uno de mis mejores trabajos, y en segundos ya se estaba retorciendo. Su espalda se levantó de la cama y sus mejillas estaban sonrojadas y estaba seguro que había terminado y que nos iríamos a dormir pero él puso sus brazos alrededor de mi cuello y me puso acostado sobre mi espalda.

—¿Por qué simplemente no puedes hacérmelo, Tom?

Suspire y le hice una mueca desdeñosa.

—¿Por qué lo dices así?

—Oh, lo siento. Hazme el amor, Prudetom.

Desabotono mis pantalones y bajo mi cierre tan rápido que me asusto, y me tuvo expuesto en cuestión de segundos.

—Adelante, chico duro. Móntate.— puse las manos detrás de mi cabeza y cerré los ojos un rato y espere.

Y espere.

Y luego, abrí un ojo y lo vi y él estaba sentado ahí, mirándome ahí, todo incomodo y con una expresión de miedo. No. Eso no estaba bien.

—¿Ves? Esto es por lo que no quería. Ven, vamos a dormir.

Él me miró, luego a mi paquete y sacudió la cabeza.

—No. Necesitas esto.

—Esta bien, esta acostumbrado. Sobreviviré.

No estaba muy seguro de estar diciendo la verdad pero estaba cansado y no me sentía con ganas de pasar la noche sentado afuera del baño intentando consolarlo. Era paciente y comprensivo… hasta cierto punto. Y ese punto estaba siendo alcanzado justo ahora.

Cerré los ojos otra vez, pero de pronto sentí sus manos y luego… su lengua. Y Cristo santo, no me la habían chupado en tanto tiempo que había olvidado por completo cuanto lo amaba. Sin mencionar, que había olvidado lo bueno que era en eso, así que intente ser un hombre e intente prolongarlo pero abrí los ojos y vi sus labios y su cabeza bajando y subiendo. No, solo habían pasado como 30 segundos. Era vergonzoso.

Intente aguantarlo como por… otros 30 segundos. Para ser honestos, estaba listo para ponerme en ridículo, excepto por el hecho de que estaba demasiado distraído con su lengua bajando y subiendo y él todavía estaba en toples y sus labios otra vez y… a la chingada. El tiempo sin actividad sexual había terminado. Al pobre de Bill probablemente le llene toda la boca pero se trago todo como un campeón y me sonrió y no hizo ningún intento de besarme o algo así, aunque probablemente lo hubiera permitido por que estaba extasiado. Tan extasiado que no podía contenerme.

—Me siento mejor— admití. –Más ligero. Como si pudiera respirar otra vez.

Él rió y se acercó más, dejándose caer en mi cuerpo desnudo y puso su cabeza en mi hombro.

—Me alegro— dijo, poniendo su mano en mi cabello y comenzó a rascar. –También me siento mejor. Gracias, Tom.

—Eh… gracias a ti. Me siento como un hombre nuevo.— luego me sentí cohibido y nervioso. –Mejor no hayas estado practicando con alguien más.

Él soltó una risita y sus labios alcanzaron mi cuello, debajo de mi oreja.

–No. Nadie. Así que ¿Lo intentamos otra vez? ¿Pronto?

—Tranquilo. Tomémoslo con calma.— ladee mi cabeza y besé su frente. –¿Qué tal esto? Tú vas a terapia y luego lo intentamos otra vez.

—No— alejo su cara de mí y comenzó a buscar su ropa en el suelo.

—¿En serio, Bill?

—No quiero. Solo… apóyame, no me hagas enojar.

Tome su mano y puse su terco trasero de vuelta a la cama. Luego, puse mis brazos alrededor de él y puse su espalda contra mi pecho para que no pudiera moverse.

—Deja de portarte como un niño mimado— dije en su oído, apretándolo mientras se movía. –Solo ve. Ayudara, estoy seguro. Incluso iré contigo si eso quieres.

—Bien— dijo de mala manera. –Deja de abrazarme.

Lo deje ir y él se dio la vuelta y me beso la frente.

De repente se escucho un fuerte golpe y era como cuando… le das una nalgada a alguien. Puto Viktor por dejar la puerta abierta. No se por que pensó que eso sería gracioso.

—Bueno, no quiero escuchar eso así que me iré.— dijo Bill, recogiendo su ropa. Se vistió y suspiró, me miro por un minuto después se dio la vuelta hacía la puerta. –Te veré mañana ¿de acuerdo? Te escribiré otra nota. Se que esta fue estúpida pero siento que la de mañana será diferente. ¿Sabes? Como más optimista.

Asentí y le sonreí, despidiéndome con un movimiento de mano cuando giro la perilla.

No quería que se fuera. Sabía que solo estaba usando el exhibicionismo de Viktor y Charlie como excusa para irse para poder recomponerse o algo pero no quería que me dejara.

—¡Bill!— grité su nombre para cuando él ya estaba en el pasillo, pero un segundo después, estaba asomando su cabeza por mi puerta.

—¿Qué?

—¿Puedo ir contigo?

Su cara se ilumino y sus ojos se abrieron y brillaron un poco. Luego sonrió pero no era forzado o falso. Era solo… natural. Real. Se veía de verdad feliz.

—Si, claro Tom. Vamos.

Espero en la puerta mientras me ponía unos shorts para dormir y me puse de nuevo la playera. Me puse las sandalias de Viktor que estaban cerca de la puerta principal y seguí a Bill por el pasillo a su apartamento.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por Cass-illusione

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!