Seduciendo a TK 16

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II

Capítulo 16

Bill POV

Desperté en la mañana con Tom parado frente a mí, una mano en sus short deportivos acomodándose el paquete y la otra sacudiendo mi hombro. Si no estuviera tan contento por despertar en su cama hubiera fingido vomitar. En vez de eso, me paré y gemí al recordar todo lo que había pasado la noche anterior. Al menos él todavía estaba aquí. Habían pasado horas, ya podría haber estado a la mitad del camino hacía China.

-Viktor me dijo que te despertara.- dijo, bostezando.

Me di cuenta de lo cansado y oscuros que se veían sus ojos, así que los apunté y fruncí el ceño.

–Te ves como mierda.-

Me ignoro, solo se encogió de hombros y camino hacía su closet, probablemente para ponerse lo primero que encontrara ya que no importaba por que era demasiado bonito que podía usar un taparrabos y verse genial. Apostaba que se pondría unos jeans sucios, una playera y sus típicos Converse. Simple, pero nunca decepcionante.

Yo, por el otro lado, salí de la cama usando su enorme playera y mi cabello se veía como de película de horror. El olor de algo quemándose venía de la cocina y solo me tomó como tres segundos darme cuenta que era Viktor intentando hacer algo.

-¿Qué estas haciendo?- le pregunte exasperadamente, rodando los ojos cuando vi la tostadora.

-Haciendo el desayuno, B ¿Qué putas parece que estoy haciendo? ¿Quieres un bísquet con mantequilla? Estoy haciendo dos.-

-Aquí esta el problema- murmuré, encendiendo la tostadora. –Esto es para dos rebanadas de pan. No puedes meter dos bísquets enteros aquí, pendejo.-

Se encogió de hombros y empezó a hojear el periódico, sin ponerme atención. Traía puesta la bata de anciano/hotel y cuando estaba sentado ahí, tomando algo de una taza que estaba seguro no era café, tuve un pequeño vistazo del futuro de Charlie. Pobre chico.

-Estoy impaciente.-

Arregle su desastroso intento de alimentarse y salté a la repisa. De todo el tiempo que había pasado con él, había logrado conocer al cabrón por dentro y por fuera, así que el hecho de que estuviera leyendo el periódico y evitando el contacto visual conmigo solo significaba una cosa.

-Lo sabes- dije, viendo mis rodillas.

Silencio.

-Eres virgo, ¿verdad?-

-Viktor-

-¿Qué? Tu horóscopo dice que hoy es un buen día para enfrentar a los que te molestan tanto. Tal vez quieras guardar eso para después- dijo, golpeando su frente con los dedos dos veces.

-Se que lo sabes.-

-Dice que se puede aplicar en tu carrera o vida personal. Bueno, tal vez ese profesor que se ha portado como mierda conti…-

-¡Viktor!-

-¡No quiero hablar de eso!-

Se paró de la silla de un brinco mientras gritaba y agarró la orilla de la mesa, intentando recuperar el aliento. Nunca me había gritado antes. No voy a mentir, daba un poco de miedo. No me gustaba mucho el Viktor enojado.

Tom escucho el asunto entero y entro a la habitación con su ceño fruncido de malo y el cepillo de dientes colgando en su boca. Me baje de la repisa y en silencio puse el bísquet de Viktor en un plato y lo puse frente a él.

-¿Qué haces?- dijo Tom con un suspiro, mirando a Viktor.

-Nada- se recompuso, poniendo una sonrisa fingida en su cara. –Solo le estaba diciendo a Billito lo naturalmente sexy que es en las mañanas. ¿Eso esta permitido?- tomó un mechón de mi cabello y frunció el ceño cuando empuje su mano.

-Todo esta bajo control, papá. Ve a ponerte bonito.- apunte el pasillo y Tom me vio feo antes de desaparecer en el baño.

-Cuida la forma en la que le hablas a mi hombre- dijo Viktor, con la boca llena, migajas cayendo de su boca. Hice una mueca de asco.

-¿Qué?-

-Deberías empezar a portarte mejor con él. Creo que casi se pone a llorar ayer. No lo había visto llorar desde que Spaghettio se murió cuando estábamos en segundo grado.-

Me golpee la frente y negué con la cabeza.

-¿Spaghettio?-

-Su hámster. Yo le puse el nombre. Era del mismo color que… espera ¡no cambies de tema! Kaulitz. Al borde de las lágrimas. Por ti. Kaulitz no llora, es un semental.-

Rodee los ojos y crucé los brazos sobre mi pecho.

–Lo he visto llorar.-

Oh por Dios solo cállate. De verdad le importas así que… empiecen a amarse el uno al otro. Antes de que ese pendejo regrese y te robe a tu chico, seduciéndolo con sus dedos mágicos de tocador de chelo.-

La mención de agujero de fuego me hacía enojar.

–Que se vayan a la chingada ellos y su estúpida conexión musical-

-Deberías aprender a tocar un instrumento. Entonces así serías mucho mejor que él- relleno su taza, mitad jugo de naranja, mitad vodka. Yo tenía razón.

-Tal vez se tocar un instrumento y tu no lo sabes.- le dije de mala manera.

-Si, de acuerdo. El único instrumento que sabes tocar es el peneschpiel.-

-Pffff. Toqué la flauta durante un año cuando tenía nueve años.- el se rió y se metió el resto de su desayuno por la garganta como un cavernícola.

-¿Alguna vez has escuchado de pants?- me preguntó. –¿O de, pijamas anticuadas? Por que ya tuve suficiente de tus nalgas saludándome en las mañanas. Nadie quiere ver eso… y cuando digo nadie, quiero decir yo.-

-Cállate- dije, dirigiéndome al baño para despedirme del Tom que me amaba. Mi corazón latía con fuerza cuando recordaba lo que me había dicho la noche anterior. Me dijo que me amaba. De nuevo. –Me voy a ir arreglar. Supongo que seré el conductor reservado esta mañana ¿cierto?-

-Tu apartamento esta para el otro lado.- Viktor gritó detrás de mí. Definitivamente disfrutaba mucho de este asunto disfuncional que teníamos Tom y yo.

Todavía estaba un poco mareado por nuestra platica y la ridícula, súper comprensiva reacción de Tom, así que no estaba seguro de que decir. Quería que todo fuera normal o al menos lo más normal posible. En vez de acobardarme, algo que hacía mucho últimamente, abrí la puerta para verlo parado ahí, sin playera, viéndose todo hermoso y sexy, como siempre.

Luego, al fijarme bien, lo vi inclinado hacía el espejo, presionando las bolsas debajo de sus ojos con los dedos. Me puse detrás de él y lo abrace por el estómago, poniendo mi barbilla en su espalda.

-¿Por qué te ves como mierda?-

-Tuve un par de días duros- mascullo. –No he dormido muy bien desde… la última semana.-

-Lo siento- las disculpas no eran mi punto fuerte pero sabía que era mi culpa así que era necesario. Ladee mi cabeza y pasé mis labios por su espalda, besando su vertebra. Para mi placer le dieron escalofríos, lo que me pareció muy tierno por que hacia un calor de la chingada en ese diminuto y lleno baño, así que sabía que era por mí.

Me aleje un paso de él y toque el cabello que estaba arriba de su oreja con mi dedo. Se había puesto algo que parecía cera así que se sentía diferente. Pero se veía adorable así que… tenía un lado bueno y uno malo. Como sea.

Tom agarró la muñeca de mi mano que estaba en su cabello y me jalo para estar presionado contra todo su cuerpo. Puso sus brazos alrededor de mí y me apretó, besando mi frente antes de suspirar y soltarme.

-Ve a clase. Te veo después.-

-Esta bien- murmuré. Ya estaba en la puerta cuando me di la vuelta y lo mire otra vez. -¿Tom?-

-¿Eh?- estaba de vuelta viéndose en el espejo, picándose la cara.

-Um…yo… yo quiero…- estaba tartamudeando, no podía decir lo que quería. Lo tomé como una seña de Dios para que me callara y me fuera. –No importa. Te veo después.-

Con eso, me regrese a la sala, pasando a Viktor que estaba rellenando su taza por tercera vez.

-Regresare en un rato.- murmuré mientras lo pasaba.

-Sip. Dile a Charlie que el Gran Papi dice que la vera después- aplaudió muy fuerte para mi gusto por lo temprano que era e hizo un tipo de gesto sexual muy explicito, lo que hizo que evitara verlo mientras azotaba la puerta.

-No creo que pueda sobrevivir esta clase- dijo Viktor mientras gemía. Se había puesto lo suficientemente sobrio como para sentirse como mierda, así que estaba intentando dormirse en su asiento, todo desparramado mientras esperábamos que empezara la clase.

-Deja de ser una perrita llorona. Nadie te dijo que te tomaras un coctel a las siete de la mañana.-

-Bien, pero si vomito, lo hare por donde estas tú. Ahora deja de hablarme, me voy a dormir.- se puso la capucha de su suéter y alejo su cara de mí.

Todavía teníamos diez minutos antes de que la clase empezara, así que lo deje ahí y fui a buscarle agua. Por alguna razón, Viktor creyó que tenía una gran resistencia al alcohol, probablemente por que había sido amigo de Drunktom por mucho tiempo, pero la verdad, era débil.

Estaba parado frente a la maquina expendedora, muy enojado por que se había tragado $2.50 míos y todavía no sacaba la puta agua, cuando de pronto alguien pateo la maquina por un lado y la botella de agua salió.

-Gracias.- dije, agachándome para sacar la botella sin fijarme quien era.

-Bill, ¿puedo hablar contigo?-

Que carajos.

Mire hacía arriba para ver a Rojito en toda su pelirroja gloria, todo pulcro y bonito y sonriéndome. Sonriéndome. ¿Esta perra no se acordaba que la última vez que lo había visto casi le rompo la cara?

-No. No tengo nada que decir.- mascullé, alejándome de él.

-Es acerca de Tom- me detuve y cerré los ojos, respirando profundo. Obviamente tenía que ser acerca de Tom. ¿De que más iba a ser? ¿La deuda nacional? Pero esa vaca hizo que me diera curiosidad y odiaba que dijera su nombre como si lo conociera o algo y… quería saber si él le había dicho que se quitara del camino. Había demasiado potencial de información ahí como para irme.

Juro que estaba apretando la pobre botella de agua tan fuerte que estaba sorprendido que no hubiera explotado como una botella de champagne. Lentamente, me di la vuelta y le hable con los dientes apretados.

-¿Qué?-

Él se acercó a mí y cruzó los brazos sobre el pecho. Si, posición defensiva. Bien pensado, Rojito.

-Mira, disculpa por la forma en la que te enfrente el otro día. No debí hacerlo. Pero, no me voy a disculpar por lo que dije. Quiero que sepas lo que le estas haciendo a él.-

¿En serio? ¿En serio?

-No se si estas enterado de esto, pero tengo la tendencia de golpear a las personas que me hacen enojar. Estas a dos segundos de eso justo ahora.- lo amenace, poniendo la botella debajo de mi brazo para tener las dos manos libres. Él rodó los ojos y puso las manos en las caderas.

-Pues golpéame. Adelante. ¿De que va a servir? De nada, excepto que te hará ver como un idiota frente a Tom. Solo intento hablar contigo. Él tenía razón cuando decía que eras inmaduro.-

Respira profundo, Bill. Respira profundo.

Pensaba que hablar con Tom la noche anterior fue lo más difícil que había hecho en la vida.

No. Estaba equivocado.

No abofetear a esta puta justo ahora era lo más difícil que había hecho.

-Primero, no sabes nada de mí. Si vuelves a llamarme inmaduro irá acompañada con una visita al hospital. Si tienes algo que decir, solo dilo. Tengo que ir a clase.- para este punto estaba literalmente temblando de furia. Y seguía empeorando.

-Ya te había dicho esto, pero él es mi amigo. Y tienes que aceptar eso. Hablamos de un par de cosas hace unos días y sé que quiere estar contigo… ¿Así que exactamente que estas haciendo?-

Rodee los ojos y arroje mis brazos al aire.

–No necesito que me digas pendejadas que ya se. Solo metete en tus asuntos.-

-Obviamente no tienes idea de lo que le estas haciendo, por que si de verdad lo quisieras tanto como él te quiere a ti, dejarías de ser tan egoísta. Nunca había visto a alguien en mi vida que quisiera tanto a alguien que fuera tan inestable con él. Es ridículo. Él es una buena persona y…-

-Cállate- dije, sacudiendo la cabeza. –No tienes idea de lo que estas diciendo.-

-Se exactamente lo que estoy diciendo- dijo altaneramente, acercándose un paso. –Él me dice todo. Se todo acerca de su relación. Como era antes de ti y como cambio por ti. Vi lo miserable que era en Europa y como su comportamiento entero cambio cuando regreso a casa y te vio. Y como dije, es mi amigo y lo quiero. Y lo estas arruinando.-

Tenía dos opciones. Uno, matarlo. Azotar su cabeza contra la pared y matar a la maldita perra. O podría irme, probar que no era inmaduro e ir a llorar con Viktor por lo que él me había dicho. Por que era verdad.

Lo estaba arruinando. Era exactamente por eso que no quería que se involucrara en todo este desastre. Era exactamente por que Jörg no quería que lo involucrara. Tom solía ser gracioso, confiado, irresistible, engreído, sin preocupaciones y entretenido. Ahora, lo había convertido en un anciano. Un borracho, emo anciano.

Adriel tenía razón.

No quería llorar frente a él. Así que en vez de eso, camine con la cabeza en alto a clase, azotando la botella de agua en el asiento de Viktor, haciéndolo saltar.

-¿Qué putas, Trümper?-

-Él… chelo… él dijo que lo estoy arruinando. Dijiste que lo hice llorar y lo convertí en un emo y no como Tom y yo amo al viejo Tom y todo es mi culpa…-

Viktor tomó un trago del agua mientras se me quedaba viendo, con los ojos bien abiertos. Pestañeo un par de veces y respiró profundo.

-Perdón… ¿Qué?-

-Tengo que hacerlo feliz otra vez. ¿Verdad? Como hacer que sea como antes. Antes de que jodiera su vida ¿Qué hago?-

-Eh… ¿liberar energía sexual?- se rió de su propio chiste y yo lo mire sin ninguna expresión. –Perdón, eso estuvo fuera de lugar. Mira B, no lo sé, le estas preguntando a la persona equivocada. Habla con Bryan, es más inteligente que yo.-

Viktor no mentía con eso, pero ¿Qué putas sabía Bryan? De todas formas estaba cansado de agobiarlo con mis problemas con Tom. En vez de eso, pensé en una idea diferente.

-Bien. Creo que tienes razón, vámonos a casa. Ya no quiero estar aquí.- le dije mientras tomaba mis libros. Viktor no discutió. Tomamos nuestras cosas y corrimos fuera de clase, hacía su auto.

Charlie me miró sin ninguna expresión, esperando a que dijera algo. ¿Había pasado tanto tiempo? Continúe golpeando la mesa con mis dedos y suspiré.

-Por mucho que ame estar sentado aquí, solo… mirando tu cara, um, Viktor quiere que salgamos a cenar.- Charlie forzó una sonrisa y yo respiré profundo, asintiendo.

-Bien, de acuerdo. Um, llamemos a Gusti y lo ponemos en altavoz.- abrí mi teléfono y arrugué la nariz. –Bueno, mi celular fue hecho como en 1993 y no tiene altavoz. Hazlo tú.-

Él asintió y marcó el numero de Gusti en silencio. Esperamos mientras el teléfono sonaba, solo mirando hacía abajo sin decir nada.

-Charlie, Jesucristo, si me llamas una vez más haré que bloqueen tu número. ¿Ahora que? Ya te dije, usa los Manolos negros con…-

-Cállate- dijo Charlie, interrumpiéndolo. –Bill quiere hablar con nosotros. Por cierto, estas en altavoz.-

-Oh- el tono de voz de Gustav cambio de inmediato. –Hey, Bill. ¿Puedes mandarme más fotos de Bryan? Me gusta verlo cuando Georg me hace encabronar…-

Lo interrumpió la voz de Georg, que gritaba por algo. Probablemente por lo que acababa de decir.

-¿Cómo es… vivir con un activo?- le pregunté, intrigado. Él rió y suspiro por el teléfono.

-No vivo con él. Tengo «compañeritos pasivos de cuarto»-

Ignoré su sarcasmo y seguí con mi línea de pensamientos.

-¿Te gusta menos desde que estas con él todo el tiempo?-

-Si- dijo honestamente. –Es difícil. ¿Por qué? ¿Planeas mudarte con alguien? Lo último que supe es que no tenías novio.-

-No tengo- mascullé. Charlie golpeó la mesa con la mano dos veces haciendo que volteara a verlo. –Oh, si. Bien. Así que… hay unas cosas que tengo que decirles de lo que pasó y que Tom y Viktor saben…-

-Viktor sabe– Charlie gritó, parándose de su silla. -¿Hablas en serio?-

-Charlie, déjalo hablar- Gustav dijo exasperado. –Continúa.-

-Bien. Primero, solo quiero decirles, nunca quise no contarles, chicos. Es solo que… no quería que Tom se enterara mientras estuviera en Europa. Y sin ofender, pero ustedes dos le dicen todo a sus novios. No los culpo ni nada por que yo hacía lo mismo cuando estaba con Tom pero… solo sepan que fue muy difícil para mí ocultarles esto durante todo este tiempo. Y ahora los necesito a los dos y quiero decirles todo.-

Gustav estaba en silencio. Charlie rodeo la mesa y se sentó en mi silla, poniendo su cabeza en mi hombro.

-Básicamente- comencé. –Todo tiene que ver con ese chico que conocí en Arizona que era un acosador psicópata, con el que Tom se peleó esa vez… bueno, pues él regreso. Cuando estaba en mi casa, solo.-

Escuche a Charlie ahogar un grito en mi oreja. Gusti seguía en silencio.

-Si, lo escuche afuera. Llamé a Frank, por que pensé que era él, y por suerte escuchó mi mensaje. Estaba caminó a casa así que sabia que pasaba algo malo, y llamó a mi papá. Para cuando llegó la policía, él ya había logrado llevarme afuera, al bosque y bueno… quiero decir, ya saben. No me gusta decir los detalles.-

Ninguno de ellos dijo algo. Escuche a Charlie sollozar pero no lo quise ver por que si lo veía llorando yo iba a empezar a llorar y en ese momento me sentía atontado y sin muchas ganas así que mantuve mi ojos en el teléfono y espere a que Gusti hablara.

-Bill, me imagine que eso era lo que te había pasado- dijo finalmente. –No dije nada por que sabía que no querías hablar de eso. ¿Dónde esta él?-

-En la cárcel- murmuré. –Yo solo… Tom sabe y apenas hoy me di cuenta de lo diferente que es, y es por mí culpa, y quiero que las cosas sean como antes.-

Escuche ruido al fondo del altavoz y el sonido de una puerta cerrándose.

-Tom llamó a Georg hace un rato y Georg estaba intentando calmarlo. Dijo que estaba muy afectado pero no me quiso decir más. ¿Qué putas esta pasando?-

-Eso es de lo que estoy hablando- dije, suspirando. Charlie no había dicho nada en la conversación todavía, pero había comenzado a jugar con mi cabello, que era lo que hacía cuando intentaba hacerme sentir mejor. –Se siente muy culpable. Y extraño al Tom pre-Europa. No quiero que se sienta así por mí. No quiero que nadie se sienta menos feliz de lo normal por mi culpa. Solo quiero que todo esto termine, quiero que mi viejo novio regrese de la forma en la que era antes y quiero ser feliz. Quiero que todos seamos felices y divertirnos y no tener ninguna tensión. Así que… ¿Cómo empiezo?-

-Creo que deberíamos empezar contigo prometiéndonos que nunca volverás a ocultarnos un secreto. Jamás. Por que si hubiera sabido esto antes pude haberte ayudado. Pude haber estado ahí para ti, hablado contigo, en vez de solo… dejarte ahogarte en la miseria en tu cuarto todo el semestre pasado.- Charlie apretó mis hombros disculpándose.

-Estoy de acuerdo. No más secretos.- dijo Gusti, aclarándose la garganta. -¿Puedo visitar al cabrón en la cárcel? Creo que si de verdad me esfuerzo podría meter a escondidas un objeto cortante y apuñalarlo en el corazón o algo. ¿Tu que opinas?-

Forcé una risa y negué con la cabeza.

–Creo que esta mejor en la cárcel. Déjalo sufrir. A los de la prisión no les gustan los violadores ¿cierto? Creo que obtendrá su merecido.-

-Todavía digo que lo matemos- masculló. –Llamaré a Tom para convencerlo.-

-Como sea- dijo Charlie, regresando al tema. –Creo que deberías darle a Tom un poco de espacio y dejar que se ajuste.-

-¡No!- Gusti refunfuño por el teléfono. –Ve a hablar con él. Y quédate con él. Y regresen por que quiero que todos nos casemos y vivamos en la misma calle y quiero que nuestros hijos crezcan juntos y se amen exactamente como hicimos nosotros, bueno, tu no Bill, pero…-

-Gusti- lo interrumpí. -¿De que estas hablando?-

-Habla con él, Bill. Comunicación. No tomes los consejos de Charlie, mira la fuente de su información, Viktor. Él no tiene idea de lo que esta hablando.- me dijo Gusti, haciendo que Charlie ahogara un grito.

-¿Disculpa? Estoy seguro que tengo la relación más normal de nosotros tres. Gusti, eres una perra.-

Charlie presionó el botón de finalizar del teléfono y yo me reí.

-Bueno. Eso fue… más fácil de lo que pensé.-

-Lo sé. Debiste decírmelo desde el principio.- dijo él, parándose de la mesa y besó mi frente. –Me voy a bañar. Puedes hablar conmigo, cuando sea, solo hazlo, por favor. Dejare de hacer lo que sea que este haciendo por ti. Y lo siento, por todo. Por no ser un mejor amigo para ti.-

-No te disculpes- contesté, encogiéndome de hombros. –No es culpa de nadie.-

Repetí las palabras de Tom en voz alta, sonriendo. Charlie me dejo sentado solo en la mesa, así que tome mi libreta y comencé a escribir, repitiendo en mi cabeza todo lo que había pasado en el día.

Continúa…

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por Cass-illusione

Escritora del Fandom

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