

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 15
Bill POV
¿Cómo era esa pendejada que te dicen las personas cuando algo malo te pasa y no hay forma de arreglarlo? ¿El tiempo cura las heridas?
Si, quien sea que haya inventado esa frase es un idiota. Por que el tiempo no cura todas las heridas. El tiempo las empeora. Si el tiempo curara las heridas entonces yo estuviera sentado por ahí tomando Martini de manzana y riéndome de los zapatos de Viktor y manoseando a Tom tres veces al día.
En vez de eso, estaba parado bajo el agua demasiado caliente de mi regadera, intentando reprimir las lágrimas y el vomito, debatiendo si debía salir, vestirme y ser valiente. O si debía decirle a todos los que conocía que comieran mierda y saltar a un avión con destino a Taití o Bora Bora o algún lugar que estuviera en medio del mar donde nadie pudiera encontrarme. Entonces ahí podría vivir en negación el resto de mi vida y ser miserable, sobreviviendo de cocos hasta que unas pirañas me comieran vivo o algo así. Todos mis amigos y mi familia podrían continuar con su vida en vez de estar atascados con mis disfuncionales y eternos problemas.
Ehhh, ni siquiera tenía el dinero suficiente en mi cuenta del banco para volar a Polinesia. Podría robarme la tarjeta de crédito de Charlie pero eso dejaría un rastro y arruinaría todos los planes. En vez de eso, cerré la llave del agua, sequé mi piel que estaba hinchada y roja y me llene de valor. Evadir todo solo me dañaba más de lo que ya estaba y eso era todo lo que sabía hacer. Era tiempo de un cambio.
Le pregunté a Bryan antes de irme que putas se supone que tenía que decir. Necesitaba algunas ideas para romper el hielo. Me dijo que era algo que necesitaba averiguar por mi mismo así que le enseñe el dedo y azote la puerta en su cara cuando me salí. Probablemente tenía que disculparme, pero eso no me preocupaba mucho en este momento.
El problema de verdad aquí era que yo estaba jodido. Siendo sinceros, probablemente le había causado más problemas a Tom que cosas buenas en todo el tiempo que lo conocía. Por que todavía quería estar conmigo era un completo misterio. Quiero decir, había detenido su interminable fuente de agujeros sin compromisos. Le di moretones permanentes y daños en los huesos por forzarlo a meterse a escondidas a mi habitación por un árbol como durante por un año. Hice que se hiciera un tatuaje muy de niña de mi inicial, bueno en realidad no era mi inicial por que mi maldito nombre es William. Me cogí a su mejor amigo cuando estaba borracho. Se metió en varias peleas por mi culpa. Lo deje cuando cumplió 18. Lo convencí para que no fuera a una universidad de prestigio. Lo deje cuando estaba en Europa. La lista seguía y seguía.
¿Qué tenía para ofrecerle? Veamos, he sido un retardado emocional desde que nací. Fui un maldito delincuente juvenil hasta que me mude con mi padre. Ahora solo era una persona dañada, que no valía la pena, estaba traumatizada… una zorra. Alguien que no podía enfrentar lo que le había pasado por que estaba demasiado asustado de las consecuencias que podría tener al tratar con mis emociones y los problemas que me esperaban.
Jode mi vida. Que se joda mi madre, la bruja menos maternal del mundo por tenerme incluso cuando sabía que era un error. Que se joda Gordon y sus playeras flojas por acostarse con ella. Bueno de hecho, disfrutaba a Gordon, pero aún así… carajo, debió tener mejor gusto en mujeres.
Ugh. Estaba harto.
Me puse la playera de la USC de Tom que use en la mañana por que olía como él y también como a sudor y alcohol pero no importaba, aún así olía a el y me confortaba. Y no me importaba que si Viktor o cualquier otra persona del edificio me veía usando una playera de la USC, probablemente me ganaría un golpe. Debatí si debía ponerme de nuevo los bóxers de Tom pero eso me haría parecer que estaba al borde de la locura así que en vez de eso me puse un pantalón de mi pijama y salí de mi apartamento, con el cabello todavía mojado y escurriendo por mi espalda y mojando la playera.
Ni siquiera me puse zapatos. Solo camine con dificultad, no muy seguro, como si fueran mis últimos pasos hacia la silla eléctrica o algo así. Música de funeral sería muy apropiada en este momento. Me pare frente a su puerta y vi el pizarrón que tenían colgado donde les gustaba escribir cosas estúpidas que pensaban que eran graciosas. Hoy tenía «Bienvenidos a la guarida anal de J+E» escrito con la letra de Viktor. Ese niño necesitaba Ritalin, de inmediato.
No estaba seguro si debía tocar la puerta así que decidí solo meterme al estilo de Chandler y Joey. Fue una buena idea de mi parte por que Charlie y Viktor estaban dormidos en el sofá y Tom no se veía por ningún lado. Nadie hubiera abierto la puerta y yo probablemente me hubiera hartado y regresado a mi apartamento.
Camine de puntitas hasta su cuarto y toqué un par de veces para hacerle saber que estaba ahí en caso de que él se la estuviera jalando o algo. Luego, gire la manija, eructe un poco de Thai y me metí al cuarto, temblando como un perro cagando navajas. Esto no iba a ser agradable. De ninguna forma.
Tom-se-demasiado estaba acostado en su cama, con los tobillos cruzados, tecleando algo en su amado iPhone. Cerré la puerta y me recosté en ella mientras él me veía, haciendo esa cosa sexy de levantar la ceja.
-Te tardaste mucho- murmuró, rodando los ojos. Ah, estaba en humor de mierda. Genial. Eso iba a hacer las cosas mucho más fáciles.
-Perdón. ¿Qué estas haciendo?-
Levanto su teléfono y se encogió de hombros.
–Me enoje hace un rato y lo arroje contra la pared. Ahora esta todo idiota.-
-Oh-
Quita los grillos chirriando.
Desafortunadamente estaba parado debajo del aire acondicionado y esa mierda estaba soplando en mi cabeza a toda fuerza así que avance un paso para evitar la neumonía. Tom se sentó un poco, recogió las piernas y movió el dedo para indicarme que siguiera acercándome. Finalmente, me deje caer al final de su cama y golpe mis muslos con las manos.
-No sé que decir.- dije, sintiéndome incomodo.
-Di algo- el masculló en voz baja. No sé si quería que lo escuchara o no, pero lo hice. En vez de decir algo insultante acerca de su «tamaño», lo cual fue lo primero que pensé, me di cuenta que el pobre idiota estaba lastimado y no sabía que putas debía hacer. Igual que yo.
-Asumo que sabes… algo.-
-No- respondió, negando con la cabeza. –No se algo. Se todo. ¿Por qué, Bill? ¿Por qué putas no me dijiste?-
-Mírame- dije en voz alta, poniendo mi mano en mi pecho. -¿Te parece que estoy bien? ¡Soy un patético desastre! ¿Qué quieres que diga? Estoy jodido ¿si? Maneje todo de la forma incorrecta, te aleje de mi y yo… lo siento, Tom.-
Tom se acercó un poco y giro el cuello hacía mí.
-¿Ves lo que estas haciendo? No me gusta eso. No quiero disculpas. No quiero que te sientas mal y no quiero que hagas esto sobre mí. Es acerca de ti. Quiero ayudarte.-
-No quiero ayuda- murmuré. –Quiero olvidar. Quiero que te portes igual conmigo que como lo hacías antes. No quiero tener miedo cuando estoy contigo, solo… quiero regresar. Hay que intentar y tener sexo otra vez. Quiero decir, no estoy borracho ahora así que tal vez no correré llorando esta vez…-
Tom me interrumpió cuando se golpeó la cara y gimió.
-Bill, detente. Estas evadiendo. Detente.-
Lo mire fijamente por un rato, solo pestañeando y sin decir nada por que cada vez que abría la boca vomitaba una palabra idiota que no nos llevaba a ningún lugar.
-También estoy aterrado- continúo. –Intenta ponerte en mis zapatos. ¿Tienes alguna idea de lo culpable que me siento? No estuve ahí cuando me necesitaste. No quiero faltar otra vez cuando me necesites.-
No había nada que Tom hubiera podido hacer físicamente. De verdad, el hizo un pequeño error sin querer y yo exageré. No tenía ninguna duda de que Tom se hubiera quedado al teléfono conmigo durante doce horas si se hubiera enterado de lo que pasó y eso me hacía sentir como mierda en ese momento. El no debía sentirse para nada culpable y verlo triste por mis problemas y mi estupidez… me rompía el corazón.
-No te sientas culpable- dije, intentando reprimir las lágrimas que no quería que salieran. Quería dar la impresión de que era fuerte aunque sabía que no era verdad. –No hiciste nada malo. Toda la culpa es mía.-
Él se acercó y tomó mi mano, besando suavemente mis dedos.
–No hay por que tener culpa. Creo… que durante el resto de esta conversación, ninguno de los dos debe usar esa palabra.-
-Esta bien.- accedí.
El apretó mi mano y me acercó a él para que tuviera las rodillas entres sus piernas.
-Todo lo que quiero saber es por que no me dijiste. Y no digas que por mi padre por que romperé alguna mierda, solo dime por que tú sentiste que no podías hablarme de esto.-
Puto Tom. Estaba siendo tan malditamente comprensible, calmado y perfecto. Comenzaba a creer que si él estuviera un poco más alterado o gritándome o algo, todo sería más fácil para mi. Podía manejar la ira y los gritos. No podía con la calma y comprensión.
Estaba bajando la guardia y no me había dado cuenta hasta que sentí una brisa en mi cara. Estaba húmeda. Estaba llorando y no lo había notado.
-¿Tu que crees? ¡Tenía vergüenza!- dije entre sollozos, limpiándome las mejillas con la mano. Espera que no me viera llorar pero, si… ya me había visto.
-La vergüenza es un desperdicio de emoción, Bill. Entiendo como te sientes, pero… soy yo con el que estas hablando. Nunca pensaría mal de ti. No podría aunque quisiera, tú sabes eso.-
-¿Cómo no podría pensarlo? No te merezco y soy una vergüenza y…-
Antes de que pudiera terminar mi monologo de odio hacia mi persona, Tom me abrazó por los hombros y me acercó a su pecho. Y yo lloré, y lloré y el no dijo nada. No se movió. Solo me abrazo y me dejo llorar durante lo que me pareció una eternidad. Solo fueron unos minutos, pero sacar todo me ayudo mucho. Mucho, mucho. Me sentía más ligero.
-Hey- susurró Tom, besando mi frente. –Mírame.-
Me aleje de su pecho y el levantó mi barbilla con sus dedos para que no pudiera moverme.
-Sabes lo que siento acerca de… la palabra con A.-
Asentí.
–Esta demasiada usada y solo debes decirla cuando es absolutamente necesaria.- dije monótonamente repitiendo sus propias palabras.
-Si. Pero justo ahora, siento que son necesarias. Te amo tanto, mucho más de lo normal. En serio, pienso en ti todo el tiempo. Cuando estoy en clase, cuando estoy con mis amigos, cuando estoy bañándome… donde sea. Bueno, el punto es, que de alguna forma, inconscientemente mi vida entera se volvió tú. Y no le digas a nadie que estoy diciendo esto, por que me hace ver como un maricón, pero si tu te sientes como mierda, yo me siento como mierda. Así que estoy aquí, no iré a ningún lado y pasaremos por esto juntos, ¿de acuerdo?-
¿Cómo se supone que iba a responder a algo así? No tenía palabras para lo increíble que se estaba portando Tom conmigo. No lo merecía. Lloré un poco más e intente asentir, y lloré hasta que casi no podía respirar y estaba hipando.
Tom se movió hasta la cima de su cama y me llevó con él, para terminar acostado junto a él. Lo abrace con un brazo y una pierna y puse mi oído contra su pecho mientras intentaba calmarme. Estaba balbuceando idioteces y eso era exactamente lo que había planeado evitar.
-¿Tengo que decirte los detalles de lo que pasó?-
-No- dijo Tom, besando mi frente. –Leí el artículo. Sé lo suficiente. En serio, no creo que pueda escucharlo de ti por que tal vez me de un ataque y maté a alguien. Tengo problemas con mi ira. Pero creo que deberías decirle a Charlie y Gustav. Por que, bueno… son tus mejores amigos y probablemente sea más fácil para ti hablar de eso con ellos que conmigo.-
-Lo sé.- accedí.
La única razón por la que le oculte todo a mis amigos fue por que no quería que Tom supiera. Ahora que ya lo sabía, me imagine que seria mejor si todo salía a la luz. Viendo el lado positivo, Gustav tal vez se sienta mal por haber sido tan perra y Charlie probablemente dejaría de insultar mi ropa. Si es que tenía suerte.
-¿Puedo decirte algo?- el tono de voz de Tom me sorprendió. –No te enojes.-
-¿Qué?-
-Creo que… talvezdeberíasiraterapia- dijo la última parte muy rápido y tosió un poco pero aún así escuche al pendejo.
-No.-
-Lo necesitas. Bill, tuviste una regresión cuando estuviste conmigo. Y no estaba haciendo algo pervertido o pesado como normalmente lo hago. ¿No dijiste que querías sentirte normal otra vez? Eso puede ayudarte. Yo no sé que es lo que se supone que tenga que hacer.-
-Se supone que no debes forzarme para ir a terapia- dije con rudeza, refunfuñando. –En este momento te escuchas como tu padre.-
Sentí a Tom tensarse y sacar aire por la nariz.
-No te metas ahí- me abrazo mas fuerte y golpeo ligeramente mis piernas mientras hablaba. –Y, he estado leyendo esta mierda todo el día. Y la razón por la que creo que deberías hablar con un profesional es por que… estoy seguro que tienes un trastorno de personalidad. Y eso no se va a ir así como así.-
Era raro. Ya había escuchado eso varias veces, de Jörg, Frank e incluso Gordon pero solo cuando Tom lo dijo y Tom me apoyaba lo considere de verdad.
-Lo pensaré, Tom.-
Todo se quedo en silencio en la habitación. Aún había mucho de que hablar pero era como si fuera demasiado. Como si ninguno supiera como empezar. Solo habíamos tocado la superficie y ya estaba cansado.
-Disculpa que no te este ayudando más justo ahora- dijo Tom en voz baja. –Solo estoy como en estado de shock, creo.-
-No te disculpes- dije, apretando su mano. –Ya me siento mejor.-
-No, no es verdad- dijo cansado. –Deja de esforzarte. Ya se acabo, es algo que se, solo se honesto conmigo. Y se tu mismo.-
-Bien. Me siento como mierda pero principalmente me siento tan mal por arrastrarte a esto. Y tu reacción me asusta un poco. Tú nunca eres amable, calmado y comprensible. Eras insensible, gritabas mucho, especialmente a mí. No estoy acostumbrado a esto. Tus trenzas están más corta. Siento como si fueras tan diferente y estas madurando y yo solo… me quede atascado por todo esto.-
Tom se rió de mi forma rara de pensar y besó mi cabeza de nuevo.
–Disculpa. Si gritar te hace sentir mejor, bueno… puedo gritar.-
-No- suspiré. –Soy yo el que necesita cambiar.-
-Cambiar, no. Me gusta como eres. Solo necesitas… regularte un poco.-
Me di la vuelta para poder estar arriba de Tom y puse mi barbilla en su pecho. El gimió y metió la mano en medio de nosotros para acomodarse el paquete o algo y yo levanté una ceja.
-Solo tú puedes pensar en sexo cuando estas sentado aquí teniendo una conversación de corazón a corazón con tu ex novio acerca de su violación. ¿Es tan terrible la situación?-
Él sonrió y se encogió de hombros.
–Han pasado ocho meses y tu estas acostado en mí. No intentare nada otra vez, no te preocupes. Después de la última experiencia, no me importa esperar.-
Mi rostro calló y Tomto entendió que había dicho algo que me lastimó. Tal vez no fue intencional pero carajo era eso por lo que no quería que supiera. No quería que me tratara diferente, como si fuera de cristal y fuera a romperme si era muy rudo conmigo. Quiero decir, si, tuve un pequeño… bueno, un gran ataque frente a él, pero no era como si fuera a pasar siempre.
Mierda, necesitaba terapia. El pendejo tenía razón, como siempre.
-Así que,- él comenzó, poniendo su mano en mi espalda. –Leí que… deberías hablar o escribir acerca de cómo te sientes. Como un diario o algo así. Me imagine que como eres horrible comunicándote, sin ofender, tal vez deberías expresarte como te sientes con… cartas o algo así y luego me las puedes dar. Creo que eso nos ayudaría a los dos, ¿no crees?-
-Seguro- accedí. –Puedo hacer eso.-
Me acerqué un poco y presione mis labios contra los de Tom suavemente. No quería que creyera que estaba evadiendo hablar, pero… no podía evitarlo. Sentía tantas emociones y mi atracción por el era lo único constante y duradero. Mis otros sentimientos eran erráticos y fugaces.
Me aleje después de unos segundos pero el tomó mi rostro entre sus manos y me jalo hacía su boca. Y luego besó mi nariz y cuando se acercó a mi boca otra vez se detuvo, luego acostó la cabeza en la almohada y espero a que yo hablara.
.
Tom POV
-¿Tom?-
-¿Mmm?-
Deje mis ojos ver hacía abajo y vi a Bill mirarme, con sus grandes ojos marrones, curiosos y tristes. Me sentí como un patán por forzarlo a hablar conmigo de todo por que era muy obvio que no estaba en posición de ayudarlo. Estaba demasiado perturbado como para hacer algo pero estaba intentando ser valiente lo mejor que podía y no parecer un maricón incompetente. Por que eso era lo que era en realidad.
-¿Tu crees que nuestra relación será normal otra vez? Si llegamos a regresar… ¿Siempre habrá un problema?-
¿Si llegamos a regresar?
Deje pasar eso por que él estaba emocional, pero esa mierda no estaba bien.
-No si no quieres que sea así.-
-Y… ¿No siempre vas a pensar mal de mí?-
Suspiré y acaricié con mi dedo un lado de su mejilla.
–Billy, no pienso mal de ti ahora. Yo te quiero, créeme, esto no es el fin del mundo. No dejes que ese pendejo arruine tu vida. Todo saldrá bien, yo me asegurare de eso.-
Él me dio una sonrisa débil por primera vez desde que llegó y sus ojos se relajaron un poco.
–Gracias, Tom.-
Asentí mientras jugaba con una de sus rastas. Claramente se había duchado pero por alguna razón se había puesto mi playera sucia de nuevo y la cosa esa apestaba.
-No quiero ser un patán pero ¿quieres una playera para que te puedas cambiar? Por que use esa cuando estaba con resaca y sudé todo el día y el olor hace que quiera vomitar.-
-Si- dijo él, con una risita. –Solo me la puse por que olía como tú. Necesitaba un poco de valor para venir aquí.-
Mierda, si era así como olía no había duda por que no había tenido sexo desde junio. Me senté y me quite la playera para dársela.
-Usa esta.-
De todas formas ya me iba a dormir, así que no importaba. Además, no me quería mover. Me había tomado mucho lograr que hablara conmigo, sentía como el momento estuviera a punto de terminar en cualquier segundo y yo no quería que se acabara. Incluso aunque sabía todo y él sabía que lo sabía, todo iba a cambiar y probablemente nada iba a parecer diferente. Por que conocía Bill, lo conocía muy bien, él se iba a despertar mañana y se portara como si nada hubiera pasado y me iba a frustrar un chingo… como siempre.
Bill bostezó un poco y se quito la tonta playera de la USC, arrojándola hacía mí bote de ropa sucia, esa cosa necesitaba estar en un lugar de desastre biológico. Luego se puso mi playera y regreso su barbilla a mi pecho, de la misma forma en la que estaba antes, aplastando la erección que estaba intentando ignorar por que era demasiado inapropiado.
Solo quería levantarlo y abrazarlo como a un cachorrito o una pendejada así y nunca soltarlo y verlo y protegerlo todo el puto día por que no quería que le pasara algo malo otra vez. Pero me di cuenta durante toda esta confrontación que todo lo que él quería era sentirse normal otra vez. Bueno, Trümster nunca fue muy normal pero él quería sentirse como solía ser antes. Y yo estando pegado a su culo todo el tiempo no iba ayudar a nada.
-De acuerdo, escucha. De verdad no quería preguntarte esto, pero… mi papá. Lo que quiero decir es, ¿Qué putas te dijo? En este momento esta en mi lista negra.-
Bill suspiró y se mordió el labio.
–Tu papá ha sido muy bueno conmigo. Y me ayudo mucho al principio, pero… no sé. Viendo todo ahora, creo que el solo quería que nos separáramos. No creo que piense que soy lo suficientemente bueno para ti.-
Yo me reí y puse un mechón de su cabello detrás de su oreja.
-¿Tú crees que me importa lo que él piense? Hazme un favor, no vuelvas a escuchar cualquier cosa que te diga. Hablo en serio.-
Él asintió y golpeó mi hombro con sus dedos ligeramente.
-Me siento… avergonzado- dijo, sin mirarme a los ojos. –Y como arruinado. Como si no fuera lo suficientemente bueno para ti. O para nadie, la verdad.-
-Bueno, no deberías sentirte así. No es verdad.- le dije
-¿No lo es?-
-No.-
-¿Así que no… te doy asco, o algo así?-
Sonriendo, negué con la cabeza y agarré su cara otra vez.
-¿Darme asco? Billy, ni siquiera puedo sentarme en el mismo mueble que tu sin ponerme duro. Dar asco sería con lo último con lo que te describiría.-
Él rodó los ojos y exhalo fuerte.
–Solo lo estas diciendo para hacerme sentir mejor.-
-Eh, no. ¿No puedes sentirlo en este momento?-
Él se rió y se levantó un poco para poder besarme otra vez. Y lo deje, por que si por mi fuera lo besaría por horas pero no podía tomar el control y joder su estabilidad mental como la noche anterior. Se detuvo después de un rato y rodó un poco para poner su cabeza en la almohada.
-¿Por qué tardaste tanto en llegar aquí?-
-No sé- murmuró. –Me estaba poniendo histérico así que me puse a hablar con Bryan y se me fue el tiempo.-
Apreté los puños y empecé a ver rojo pero me di cuenta justo ahí que no era tiempo para los celos. Él era su amigo. Igual como Adriel era mi amigo.
Puta madre, eso no ayudaba. Para nada.
-¿Qué fue lo que te dijo?-
-Dijo que necesitaba hablar contigo y decirte todo lo que quisieras saber. Que no había otra forma para que me sintiera mejor a menos que tuviera amigos que…-
-¡Tiempo fuera!- levanté la mano para callarlo y sentarme. –¿Él… sabe?-
Bill cerró los ojos y los presiono con sus dedos.
–Si.-
-¿Exactamente como es que lo sabe?-
-Por que le conté- dijo él en voz baja, casi un susurro.
Controla la bestia. Controla la bestia.
Apreté el puente de mi nariz y mantuve la mandíbula apretada para no estar tentado a gritar. No a él, solo… en general.
-¿Le dijiste a él y no a mí? ¿No te parece eso un poco jodido?-
-No- dijo él, pasando saliva con fuerza. –Necesitaba hablar con alguien que no dijera nada, y…-
Me paré de la cama y comencé a caminar de un lado a otro, por que si no lo hacía, algo terminaría dañado. Mi teléfono no podría soportar otro golpe sin destrozarse.
-Hey- dijo él, levantándose de la cama y caminando hacía a mí. Se paró frente a mí para que no pudiera caminar y tomo mis muñecas. –Solo déjame explicarte.-
-No.-
-Tom. ¿Por favor?-
Suspiré, intentando controlar la furia y levante una ceja, permitiéndole hablar.
-Esta bien- comenzó. –Él no es tú. Él no es mi novio, en verdad no es nadie, solo un amigo. Si el iba a juzgarme y pensar mal de mí entonces no me iba a importar. Quiero decir, si me hubiera importado pero no me dañaría tanto. Tu, por el otro lado… no creo que de verdad entiendas como me siento. Esto, justo ahora, es probablemente lo más difícil que he hecho en mi vida. Decirte todo esto y arriesgarme a perderte para siempre. ¿Entiendes? Por eso estaba tan asustado de decírtelo. Nadie quiere estar con alguien que esta tan… roto.-
Entendía lo que me estaba diciendo. Pero él debió pensar mejor de mí y me encabronaba que no lo hiciera.
-Bueno, tu no estas roto. Y ya se todo y aún así quiero estar contigo, eventualmente. Así que recuerda eso.-
-Esta bien- él apretó mis muñecas y comenzó a llevarme a la cama. -¿Podemos hablar más tarde? Solo quiero dormirme.-
Asentí y saqué una sabana para él.
–Quédate aquí conmigo.-
Él sonrió y se metió a la cama. Lo seguí y apagué la luz, aunque sabía que no iba a ser capaz de dormir en un buen rato. Había demasiadas mierdas en las que necesitaba pensar. Por que mañana no sería solo otro día. Mañana comenzaba un nuevo comienzo.
Continúa…
Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉
Lloro mucho con esta historia 😭😭😭😭