

Fic TOLL de Cass-illusione. Temporada II
Capítulo 13
Bill POV
Flashback
Principios de agosto
—¿Qué hora es?
Miré a Frank que estaba recostado en la orilla de mi cama de hospital, medio dormido. Estiró el brazo y tomó mi teléfono que estaba en la mesa de noche.
—Casi son las seis.
—No puedo creer que nunca llamó.— mascullé, intentando reprimir las lágrimas que sentía formarse en mis ojos. Finalmente me había calmado un poco y había dejado de llorar pero lo único que quería hacer era hablar con Tom y comenzaba a darme cuenta que me estaba aferrando a una llamada que probablemente no llegaría.
Jörg me escucho desde el otro lado de la habitación, donde estaba hablando con Gordon quien había estado fuera del cuarto toda la noche. Levantó un dedo para indicarle a Gordon que guardara silencio y caminó hacía donde estaba y se arrodillo junto a la cama.
—¿Bill? ¿Te importa si hablamos a solas un minuto?
Miré a Frank, quien me sonrió y asintió. Dejo el cuarto con Gordon y Jörg sacó una silla y se sentó con un suspiro, pasando los dedos por su cabello. Aparentemente era un signo de nerviosismo que era hereditario.
—Parece que ya estas mejor.— dijo, refiriéndose al hecho de que ya no estaba histérico. Me encogí de hombros y asentí.
—Supongo.
Deje mis ojos puestos en la TV arriba de mi cama, que estaba en silencio. Solo era una distracción para no mirar a Jörg, porque me recordaba mucho a su hijo. Normalmente no me pondría como un bebé por extrañar a Tom pero él era la única persona que quería ver justo ahora y… no estaba aquí.
—¿Se supone que Tom debió haberte llamado?
Asentí otra vez.
–Anoche llamó. Vi el auto… y estaba preocupado y le pedí que me llamara más tarde. Él prometió que lo haría.
Jörg golpeó con los dedos la silla por unos segundos y después respondió.
–Bill… sabes que no puedo decirle nada a Tom, ¿verdad?
—Lo sé— contesté, recordando lo que Gordon me había dicho antes cuando me negué a contestar preguntas con Jörg cerca. Estaba avergonzado y apenado y no me sentía con ganas de explicarle algo a alguien, especialmente al padre de mi novio.
—Entiendo lo cercanos que son ustedes y por que sientes que es necesario hablar con él justo ahora, créeme. Pero, tal vez deberías pensar esto, Bill, lo que quiero decir es, Tom esta a miles de kilómetros de distancia. No hay nada que él pueda hacer desde donde está y conozco a mi hijo y que tan dispuesto esta a hacer lo que sea por ti…
—Espera— lo interrumpí, quitando la vista de la TV y me senté un poco mejor. —¿Estas diciendo que… no debería decirle?
Jörg miró el suelo y se talló los ojos. El silencio en el cuarto era enfermizo mientras esperaba su respuesta.
—Creo que pueden pasar dos cosas si le cuentas. Una, el se pondrá muy emocional y eso lo hará distraerse de su trabajo… y bueno, tu sabes lo importante que es esto para Tom, probablemente nunca tenga una oportunidad como esta en toda su vida— Jörg metió las manos en sus bolsillos buscando algo. –Lo que también podría pasar es que él volara aquí de inmediato.
Quería ser egoísta y desear que cuando le dijera, el saltara a un avión para estar conmigo y todo estaría bien. Pero pensé lo que me había dicho Jörg por unos minutos y me di cuenta de que… las cosas no estarían bien. Por que de ahora en adelante, tendría que vivir con el hecho de haber alejado todo este asunto de él y nunca me perdonaría por eso. Y no estaba seguro si él me iba a perdonar por eso. Incluso aunque al principio dijera que no le importaba, eventualmente si le iba a importar.
Miré a Jörg y asentí.
–Estoy de acuerdo. Ya no importa… el no me ha llamado. Ni siquiera tengo alguna forma para comunicarme con él.
El estaba buscando algo en una pequeña libreta que había sacado del bolsillo de su camisa. Lo vi mientras entrecerraba los ojos cuando pasaba las hojas rápidamente, luego arrancó una hoja y me la dio.
—Este es el número del lugar donde se está quedando ahora. Por si sientes que tienes que hablar con él.
Leí el pedazo de papel que me dio durante unos minutos y lo puse en la mesa de junto debajo de mi teléfono. Por alguna razón, me ponía furioso que tenía que buscarlo como loco y llamarlo porque era claro que él no se tomaba el tiempo para mí o estaba demasiado ocupado con otras cosas como para importarle lo que me pasaba.
Él sabía que algo estaba mal. Me había preguntado si estaba bien tan pronto conteste el teléfono y le había dicho que estaba enfermo, incluso aunque fue una mentira, le debió haber importado lo suficiente para volverme a llamar. Me había preguntado más de una vez que me pasaba, así que obviamente sabía que algo estaba mal.
—También Bill… se que dijiste que no te sientes cómodo hablando con alguien acerca de lo que te paso. Creo que sería bueno para ti si hablas con Frank de cómo te estas sintiendo. Se lo incomodo que puede ser, hablarlo con tu propio padre, así que quiero que sepas que siempre puedes hablar conmigo. Soy objetivo, además, lo que sea que me digas siempre se quedara entre nosotros, ¿de acuerdo?—
—Si, gracias Dr. Kaulitz— apunté el papel arrugado que me había dado en la mesa y forcé una sonrisa. –Por eso también.
—De nada. Tu papá tiene que ver unas cosas con el otro doctor que te examino… enviare a Frank de vuelta aquí, regresaré a revisarte dentro de un rato.
Asentí mientas él se despedía y salía de la habitación. Frank apareció un minuto después y regreso a su lugar a un lado de mí en la cama.
—¿Frank?
—¿Eh?
Me incliné y tome el teléfono y el número de la mesa.
–No sé nada de francés, ¿Y tú?
Fin flashback
.
Tomé la mano de Tom lo más fuerte que pude mientras nos dirigíamos a mi cuarto. Cualquier cosa que había planeado en mi cabeza para calmarlo para mi inminente confesión ya había sido olvidada, así que decidí improvisar. Estaba teniendo un pequeño ataque interno y me preguntaba si podía escuchar lo pesada que era mi respiración. O lo sudadas que estaban mis manos. Y luego él se tropezó con… nada y me di cuenta que estaba muy ebrio, tanto que probablemente no recordaba ni su cumpleaños. Eso no estaba nada bien.
Respiré profundo, solté su mano y abrí la puerta de mi habitación. En vez de prender la luz, solo entre y me acomode en mi cama. Tom tiró algo de mi escritorio mientras se acercaba, pero al final pudo llegar a la cama.
Era extraño. Me di cuenta que nunca habíamos estado en la cama de mi habitación antes. La única ocasión en la que él había estado aquí fue cuando dejo el collar. Me enojaba que estuviéramos en la escuela ya por un mes y esta fuera la primera vez que Tom estaba en mi habitación. En mi opinión, debimos haber estado tres o cuatro veces por semana en mi cama. Se sacó los zapatos a patadas y se metió debajo de las sabanas, después tomo la parte de enfrente de mi playera y me acercó para estar acostado junto a él. Miré su rostro por un minuto, memorizando su olor, sus ojos y las pequeñas pecas de sus mejillas que salieron por el sol y sus labios perfectos y…
—¿De qué quieres hablar?
Suspiré cuando él me sacó de mi ensoñación y tomé una de sus trenzas, dándole vueltas con mi dedo.
–De ti— respondí. –Bueno, de nosotros.
Levantó las dos cejas, haciendo una pequeña arruga entre ellas. Puse mi dedo ahí para quitarla y luego lo baje por su nariz y sobre sus labios, después puse mi mano de vuelta en su cabello.
—Tengo que advertirte, estoy demasiado ebrio para una conversación seria ahora. Así que si puedes, mantén la conversación ligera.
Rodee los ojos y me deje caer de espaldas porque… ¿Cuándo este idiota no estaba borracho? Y ¿Mantén la conversación ligera? Estaba intentando desnudar mi alma y él estaba probablemente muy ocupado intentando no vomitar para escucharme.
Rindiéndome, me metí debajo de las sábanas y cerré los ojos.
–Entonces olvídalo. Lo hablaremos otro día.
—No— dijo él, dándose la vuelta para quedar sobre mí. –Estaba bromeando. Más o menos. Solo habla conmigo.—
Abrí los ojos y lo miré. Su rostro estaba a centímetros del mío y podía oler el licor en su aliento y… era tan fuerte que casi quemaba mis ojos. Mierda, no había manera de que esto resultara bien.
Antes de que pudiera joder más su vida, me lamí los labios y puse mi mano detrás de su cabeza.
—Primero bésame.
—No— murmuró, sacudiendo la cabeza. –Deja de intentar distraerme.
—No lo estoy haciendo— mentí. –Solo… te extraño.
Él suspiró y acercó su cabeza, presionando sus labios rápidamente con los míos. Intente ser rápido y meter mi lengua en su garganta pero fue un gran fracaso. Alejo su cara y puso la mano sobre su boca.
—Habla.— dijo entre sus dedos.
—Bueno, primero, creo que no debiste ser tan duro con tu papá.— lo dije muy rápido y con una mueca porque tenía miedo de que pudiera golpearme.
En vez de eso, él solo frunció el ceño y bufó un poco.
–Si, de acuerdo. Es un total cabrón.
—No en realidad— le expliqué. –Si supieras la historia completa, te darías cuenta de que solo intento hacer lo que era mejor para ti, y…
—No se la historia completa— me interrumpió Tom. –Por que ustedes dos están actuando como idiotas y no me dicen ni una mierda. Soy un chico grande, creo que puedo hacer mis propias decisiones.—
—Tom…— me presione el puente de la nariz, agraviado. –Solo quiero que todo esto termine. Me siento lo suficientemente como mierda como están las cosas y ahora tengo culpa extra por que no te estas llevando bien con tu padre por mi culpa
El sonrió y me rodó los ojos.
–Bill, nunca me lleve bien con mi padre. Primero él nunca estuvo cerca cuando era pequeño, luego cuando crecí y me convertí en un pendejo retardado emocional, lo que hizo que cagara las cosas en mi vida una y otra vez, luego el se pone todo enojado conmigo por eso, aunque eso fuera su culpa. Y luego, cuando por fin me siento un poco estable, toda esta mierda pasa y el tiene la oportunidad de arreglar nuestra relación con ayudarme un poquito y no habla conmigo ni me da un aviso ni nada. Que se vaya a la chingada. Todo lo que quiero de él es su dinero, aparte de eso… se puede ir al infierno.—
Maldito Tom y sus tristes discursos. Cada vez que hablaba de su papá, me venía a la mente la imagen de Tom como un niñito triste con cabello desordenado sosteniendo un guante de beisbol sintiéndose como si su papá no lo quisiera. Y ahora por mi culpa, él se sentía mucho peor y la tristeza se estaba convirtiendo en furia.
No sabía que decir. Así que estire el cuello y lo bese de nuevo, esta vez sin la lengua para que él supiera que no estaba intentando nada. Deje que mis labios se quedaran en los de él un poco más tiempo de lo necesario.
Después de un minuto, me alejé pero el tomó mi cara entre sus manos y me puso de vuelta en su boca, besándome con fuerza. Me puse de rodillas y puse mis manos en sus hombros cuando él puso sus dedos alrededor de mi cuello y deje mis labios en los suyos.
—Tom— murmuré contra su boca antes de alejarme de él, haciéndolo que suspirara.
—¿Qué?
—Escuche de una fuente anónima que vas a romper las cosas con…Él.— no podía decir el nombre del pendejo.
—¿Fuente anónima significa Viktor?
—No.— mentí.
—¿Charlie?
—No.— mentí otra vez.
—¿Charlie y Viktor?
—¿Importa? ¿Es verdad o no?
Tom se rascó la cabeza y asintió.
–Si… lo veré mañana y le diré que ya no puedo hablar con él o verlo otra vez.—
Mierda, ¿Por qué tenía que sentirme tan culpable? Apreté mis labios contra los dientes y asentí.
—¿Hay algún problema? ¿Eso no era lo que querías que hiciera?—
—Si y no. Lo que quiero decir… quiero que no lo quieras. No quiero que lo hagas solo por mí. Forzarte a que te alejes de él solo hará que quieras verlo más.—
Él se me quedo viendo sin ningún gesto, con una pequeña expresión de confusión en la cara y no dijo nada.
—Bien, mira— dije, poniendo mis manos en su pecho. –Creo que estamos teniendo unos problemas de comunicación. La cosa es… no podemos regresar y actuar como si nunca hubiéramos terminado. Tengo cosas que arreglar en mí y no quiero que pienses que tan pronto tengas esta conversación que él o lo que sea que tengas planeado, de repente puff, todo se va a arreglar y regresaremos a la normalidad. Eso no va a pasar.—
El apretó mi cuello y sonrió.
–Lo sé.
—Bueno, va a tomar tiempo y creo que deberíamos empezar ahora. Justo ahora. Este fue un buen día y deberíamos seguir así. Reconstruir nuestra relación primero. Se que dijimos eso antes como amigos pero la cagaste así que… intentemos otra vez.
Tom me miró y levanto un dedo.
–Espera un minuto.— entrecerró los ojos y frunció el ceño un poco.–Te la pasas quejándote de que tengo a alguien más. Luego, me ruegas que me deshaga de él y me dices que si lo hago, regresaremos. Ahora, después de que decido hacerlo, me dices que de todas formas no vas a estar conmigo. ¿Qué putas quieres que haga? Estoy demasiado confundido y borracho para esto.
—Tom, lo único que intento decir es que no podemos arreglar las cosas así de rápido. Siento como si me hubieras traicionado y se que sientes lo mismo conmigo pero… me di cuenta que tener un amigo que es imparcial con todo esto me ha ayudado mucho. Así que me siento mal diciéndote que te deshagas de él porque siento que hecho mas daño que cosas buenas ¿me entiendes? Es solo que… tú eres mi primera prioridad, Tom, siempre. Lo único que quiero saber es que soy tuyo. Lo demás no me importa.
—Lo eres.— murmuró, besando mi frente. –Siempre lo has sido.
Sonreí un poco y tomé su mano, apretándola fuerte.
–De acuerdo. Haz lo que sea que quieras hacer. Como tu quieras, como sea que quieras hacer las cosas.—
—Bien— me dio la maldita sonrisa torcida y paso sus dedos por la orilla de mi pantalón.– Y se que es lo que intentabas hacer esta noche, con todo esto. Te veías muy sexy pero si tengo que hacer algo de verdad agotador esta noche, pasare la noche entera con la cabeza en el excusado.
Rodee los ojos y sonreí mientras me acostaba.
–Esta bien, Tom. Solo quédate aquí conmigo.
Guiñando un ojo, levanté la sábana para que él se metiera, puso un brazo alrededor de mi y me acerco con fuerza hacía él. Enterré mi cara entre su cuello y hombro y cerré los ojos, satisfecho con el progreso que habíamos hecho.
.
Tom POV
Mis ojos se abrieron y gemí cuando escuche un horrible ruido en mi oreja. Intente saber de donde venía y me di cuenta que era mi teléfono y que alguien había puesto la alarma y por alguna razón había puesto un ruido de patos graznando como tono. Quien, no tenía idea, pero había cosas más importantes que hacer. Como numero uno, saber donde putas estaba y si necesitaba salir por la ventana.
Me senté, agarrando los dos lados de mi cabeza porque sentía como si alguien hubiera pisado mi cráneo la noche anterior y miré alrededor, sintiéndome un poco aliviado cuando me di cuenta que era la habitación de Bill. Con una mueca, levanté la sabana y suspire cuando vi que estaba completamente vestido por que no recordaba haber tenido sexo con él y eso hubiera sido muy malo.
Vi mis tenis en el piso junto a mí y gemí de nuevo cuando me los puse. Me incline para intentar atar las agujetas pero me maree y tuve un dolor intenso en mi cráneo así que solo agarre mi celular y comencé a arrastrarme por el suelo hacia la puerta, la que estaba como a dos metros pero sentía que estaba a un kilometro.
Cuando me acercaba a la sala, escuche risitas tontas con lo que parecía el sonido de alguien con arcadas. Cuando entre, Bill estaba sosteniendo una licuadora llena de algo verde que parecía vomito y Viktor estaba intentando tomar lo que sea que fuera de eso de un vaso. Fruncí el ceño y me deje caer en el sofá para ver la pendejada sin sentido que estaban haciendo.
—¿Quieres un poco?— Bill levantó la licuadora hacia a mí y yo me tape la boca y negué con la cabeza. Tenía trozos de algo. –¿Estas seguro? Es la cura para la resaca. Bryan me enseño como hacerlo y de verdad funciona.—
Mire a Viktor, que estaba del mismo color que la bebida.
–No parece que este funcionando con él.
—Lo hará. Tarda un par de minutos.
Le enseñe mi teléfono a Bill y le entorné los ojos.
–¿Tu pusiste mi alarma?
—Si, tú me lo pediste, anoche. Dijiste que me asegurara que te despertaras para las diez, que tenías planes.
Puso algo más del vomito verde en el vaso de Viktor, luego el se tapo la nariz y tomó un poco más.
De pronto recordé toda la noche anterior y comencé a jalar mi cabello. Puta madre. Tenía que verme con Adriel. Solo que ahora no sabía que se suponía que tenia que hacer, por que estaba seguro que Bill me había dicho que podíamos seguir siendo amigos. Decirle a alguien que solo quiere ser su amigo en vez de decirle que lo quieres fuera de tu vida, cuando no hizo nada malo, parecía mucho más fácil. Pero Bill no pudo haber dicho eso… ¿verdad?
—¿Por qué escogiste patos?
Bill se rió y se encogió de hombros.
–No sé. Era el más fuerte. Bebiste mucho, solo quería asegurarme de que te despertaras por si yo no estaba ahí. ¿A dónde vas a ir?
—Almorzare afuera— le dije sin emoción. Él entendió la indirecta y su rostro decayó un poco pero no dijo nada más.
—Ahh, espero que este almuerzo sea al almuerzo que creo que es.— dijo Viktor, sonriendo. Tomo otro trago de su bebida y yo golpee el fondo para derramar la bebida en él. –Eso fue estúpido, Kaulitz.—
—Metete en tus asuntos.
—Es solo que creo que seriamos mucho mas felices si le aclaras al maestro del chelo que ustedes dos juntos jamás pasara.— dijo encogiéndose de hombros.
—Por favor deja de hablar. Estoy tomando tu consejo así que… vete a la chingada.— me pare del sofá y comencé a caminar hacía la puerta por que era muy temprano y estaba con demasiada resaca para soportar a esos dos. Antes de que me fuera, me di la vuelta hacía Bill y le apunte con el dedo.
—Tu y yo aun tenemos cosas de que hablar. Te llamo después.
Azoté la puerta y me fui antes de que él pudiera contestarme.
Había mucha luz afuera que incluso con mis Ray—Bans puestos, veía el sol tan brillante que empeoraba mi dolor de cabeza. Fue un gran error dejar que Adriel escogiera el restaurante. Escogió un restaurant muy de chicas y pasivos y le pregunto a la mesera si podíamos tomar un lugar afuera. Justo ahí quise caer muerto.
—Sabía que algo estaba mal— dijo Adriel, quitándose sus lentes de sol. Tomo un trago de su vaso y me vio feo. —¿Te hice algo?
—No— me tomé dos Aspirinas más y las trague con mi vaso de agua. Después me quite los lentes y me talle los ojos con las palmas de la mano hasta que comencé a ver estrellas. Levanté la cabeza para poder verlo y sacudí la cabeza. –No hiciste nada, es por eso que me siento… como un patán justo ahora.
—Tom, de verdad siento haberle gritado el otro día. Pero, nosotros… como que, ya sabes, estamos juntos y el hecho de que él intentara empezar problemas me hizo enojar. Y, yo se que ustedes dos…
—Esta bien, detente.— me incline sobre la mesa y tomé su mano. No quería tocarlo porque estaba seguro que estaba sudando ron por cada poro de mi piel y si estaba todo sudado y oloroso solo le empeoraría las cosas.
—Quiero que seamos amigos— dije. –Me gustas como persona y eres genial para hablar y me divertí mucho contigo en Europa y eso pero… no he superado a Bill. Y probablemente nunca lo haga. Se que dijimos que veríamos como seguían las cosas, o lo que sea, pero no voy a estar contigo. No sería justo para ti y no quiero que pienses que hay una oportunidad de que eso pase.—
Él se me quedo viendo por unos segundos, solo pestañeando y sin decir nada. Luego, quito su mano de la mía y la puso en su regazo, forzando una sonrisa.
–Eso esta bien, Tom. Gracias por ser honesto conmigo.
Levanté una ceja y sonreí un poco. ¿Hablaba en serio?
—Así que… ¿no estas enojado conmigo?
—No.— se encogió de hombros y tomo una mordida de su comida. –Siempre pensé que algo así podía suceder. Quiero decir, claro que estoy triste… de verdad me gustas. Pero, si no tengo ninguna oportunidad es mejor saberlo ahora en vez de vivir meses engañado.
Me sentí como mierda. Todos los chicos que me importaban y que intentaban ser buenos conmigo y ser mis amigos, los había tratado mal y causar drama en su vida y básicamente les decía que no eran lo suficientemente buenos para mi. Si seguro, era un cabrón pero aún así tenía conciencia. O algo así.
—Esto no es por ti. Si no existiera un Bill, entonces estaría atrás de ti. Estaría contigo justo ahora. Sabes que me gustas, eres muy sexy y eres amable y todo pero… le paso una pendejada horrible. De alguna manera, durante los últimos meses, mis prioridades, lo que es importante en mi vida y mi dignidad se revolvieron y ahora no estoy muy feliz y él no confía en mí y yo tengo que estar ahí para él. Se que sueno todo emo y probablemente estas listo para apuñalarte con el cuchillo de mantequilla para que así ya no me tengas que escuchar pero…—
—No, Tom. Siempre puedes hablar conmigo. Solo porque no estemos saliendo no significa que no quiera ser tu amigo. Fuimos amigos primero ¿recuerdas?—
Asentí mientras movía la comida de mi plato con el tenedor.
–Si
—Y, podemos seguir siendo amigos, ¿verdad?
—Si, bueno, estaba borracho la última vez que hable con él pero estoy seguro que él dijo que quería que siguiéramos siendo amigos. Tal vez escuche mal, pero… a pesar de todo, todavía quiero hablar contigo.— tome la orilla de mi playera y la aleje de mi piel para intentar refrescarme un poco.
—¿Estas bien?
—Bebí demasiado anoche— admití mientras me abanicaba la cara con el menú. Él mojo su servilleta en su vaso de agua y se inclino sobre la mesa, humedeciendo mi cara con ella, lo que se sintió muy bien por un minuto. –Gracias.
Adriel asintió y se sentó de vuelta en su silla. Levantó su mano para llamar al mesero para que trajera la cuenta y le di mi tarjeta de crédito porque… lo menos que podía hacer era pagar por el almuerzo después de prácticamente dejarlo y matar su autoestima.
—¿Qué crees que le haya pasado a Bill?—
Me puse los lentes de nuevo y cruce los brazos sobre mi pecho.
–No tengo idea. Todo lo que se es lo que me dijo Viktor la otra noche, que mi papá lo sabía. Y si mi papá esta involucrado, eso quiere decir que él estuvo en el hospital así que… no sé.—
—¿De verdad estuvo enfermo?—
—No sé.— le dije, jalando mi cabello. –Solo voy a esperar a que él me diga.—
El mesero trajo de vuelta mi tarjeta y yo firme el recibo y puse la tarjeta de vuelta a mi cartera.
—Georg y Gustav vendrán a visitarnos pronto. Tendremos una gran carne asada esa noche por si quieres ir.—
—Si, solo llámame para que me digas cuando.— se paró de su lugar y tomo su bolso. –De acuerdo, Tom. Gracias por el almuerzo. Hablamos después.—
Asentí y me despedí con la mano cuando me dejo sentando solo y se dirigió a su auto.
Abrí los ojos lentamente y los entorne cuando sentí las manos de alguien en mi pecho. Cuando miré hacía arriba, Bill estaba arrodillado junto a mí, sonriendo.
—¡Hey! ¿Te asuste?— estaba susurrando y arrastrando las palabras un poco, claramente muy ebrio. Negué con la cabeza y miré el reloj de mi mesa de noche.
—Son las dos de la mañana. ¿Qué diablos haces aquí?
—Tengo una llave.— dijo, levantando un llavero que tenía una «C» plateada colgando con otras cuatro llaves. Obviamente, se las había robado a Charlie. –Quería quedarme contigo.
Su cabello estaba desordenado y tenía puesto un pantalón como el de la cena, todo pegado y apretado y resaltando mas su culo y, y, y… una camisa negra que nunca le había visto puesta antes, con todos los botones ya desabrochados y… HOLA PEZÓN PERFORADO. Además, traía mas maquillaje de lo normal en él y… se veía bien. Entonces, recordé que había visto a Charlie y Viktor hace unas horas en mi apartamento lo que quería decir que él no había estado con ellos lo que significaba que había estado con el pendejo de Bryan. Eso hizo que el monstruo verde en mi comenzara a gruñir así que lo tome de la cintura y le levanté para que se acostara sobre mí.
—¿Dónde estabas?
—En una fiesta.— susurró, sonriéndome. —¿Estas desnudo?
—No. Traigo puesto los bóxers— contesté, sentándome y besando su hombro. Puse mis manos en su pecho y lentamente comencé a quitarle la camisa esa que traía, escuchando su respiración pesada en mi oreja. –Quítatela.
—¿Por qué?— me besó debajo de la oreja, lo que me excito mucho más y me hizo comenzar a jalar con más fuerza la puta camisa.
—Quiero ver.— levantó los brazos y saque esa mierda por su cabeza no se porque si ya estaba desabrochada, pero él hizo eso porque estaba muy ebrio y la tire al suelo. Luego, solo me acosté en la almohada, con los brazos detrás de la cabeza y le sonreí. –No puedes entrar aquí cada vez que quieras. Quiero que me regreses la llave.—
—Es de Charlie— dijo. –E intente llamarte. No contestaste.
—Estaba durmiendo, carajo. Tengo clase en seis horas.
—Eso no me importa— él se acercó y presiono su pecho contra mi pecho desnudo y puta madre, estaba a dos milisegundos de darle la vuelta y meterme en él. –De todos modos, solo quería dormir.
—No— levanté las sabanas y apunte debajo de ellas. –Metete.
Él soltó una risita y se metió debajo de las sabanas pero se acostó a un lado de mí en vez de subirse en mi paquete como yo quería. Así que me puse de lado y comencé a besarlo con fuerza y me estaba restregando contra él por que… en serio, pasé el último mes viéndolo jugar juegos estúpidos en mi y me provocaba y si se metía en mi cuarto en medio de la noche, borracho y me dejaba quitarle la ropa, es po que lo estaba pidiendo a gritos.
Bill enredo sus dedos entre mis trenzas y empujo mi boca contra la de él tan fuerte que estoy seguro que casi me saca sangre. Moví mi boca a su cuello, sobre su clavícula, a través de su pecho. Estaba debajo de su ombligo cuando sentí una pequeña vibración contra mi boca.
—¿Por qué… estas… temblando?— miré a Bill, que estaba viendo el techo y palmeando nerviosamente la cama.
—Si… no… quiero decir… estoy bien, solo, no te detengas.
Estaba asustado un poco, así que me regrese y lo bese en la boca otra vez, más ligero esta vez y fruncí el ceño.
—¿Qué pasa?
—Nada— contestó, pasando su lengua por mi labio.
Sentí sus manos deslizarse por mi estomago, deteniéndose en el elástico de mis bóxers. Metió dos dedos luego los saco y puso su barbilla en mi hombro y comenzó a hablarme al oído.
—No quisiste dormir conmigo antes.— dijo, suspirando en mi oreja.
—Quería hacerlo— le dije. –Pero no pude… no creí que fueras a contarme lo que paso si lo hacía.
—¿Y que hay de diferente ahora?
—Se que me dirás cuando estés listo. Y también se que no tardaras mucho.
Él deslizó sus manos hacía abajo y empujo mi ropa interior. Sentí su cabello acariciar mi pecho y sentí su respiración acelerarse, y luego baje su pantalón junto con su ropa interior pero sin quitárselos, juró que su corazón latía tan rápido que podía sentirlo contra mi piel.
Algo estaba muy mal. Él nunca se ponía nervioso cerca de mí. Esta mierda no estaba bien
—¿Por qué estas asustado?— tomé una de sus manos y besé su palma mientras me ponía sobre él. –Haces que me sienta raro con todo esto.
—Solo hazlo.— dijo, pasando saliva y pestañeando un par de veces. Busque debajo de la sabana para tocarlo pero él tomo mi mano y enredo sus dedos entre los míos.
—Eh… no quieres que…
—No. Por favor, Tom.
Así que lo hice. Respiré profundo y me metí en él y putisima madre, era la mejor puta sensación del mundo. Había estado tan privado de un agujero, que juro que tuve que controlarme tanto para no violarlo y romperlo en pedazos justo ahí. Excepto que después de unos segundos, sentí que algo no estaba bien.
Escuche un ligero gemido de Bill así que lo mire y le di un beso en la frente.
—¿Estas bien?
—Mis manos.— dijo con inquietud, levantando la cara para verme. Sin darme cuenta, había tomado sus dos manos y las había puesto arriba de su cabeza y las tenía sostenidas contra la almohada. No era algo que no hubiera hecho con él antes así que no tenía idea cual era su problema.
—¿Qué?
—Suéltalas— gritó, con los ojos llenos de preocupación. Solté un poco mi agarré y de inmediato él se sentó y de un empujón me quito de encima de él. Frenéticamente, comenzó a buscar por todos lados su ropa. Puse mi mano en su brazo y él se alejo y me entornó los ojos.
—Bill, que putas…
—Solo déjame solo por un minuto— su voz temblaba y podía darme cuenta que intentaba no llorar y de pronto me sentí como el pendejo más grande del mundo. Debí haberlo lastimado pero había estado tan ocupado en tratar de tener un poco de sexo que no me había dado cuenta.
Él tomó mis bóxers y mi playera que había estado usando antes y se los puso, después corrió al baño y azotó la puerta.
Me quede sentado ahí, todavía sintiéndome desubicado y confundido como la chingada, sin entender que estaba pasando. Me paré y me puse unos jeans que estaban encima de mi closet para ir a intentar a hablar con él y ver cual era su problema.
Y fue ahí cuando lo entendí.
Sabía exactamente que le había pasado a Bill.
Continúa…
Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉